Mes: mayo 2011

Rax (personal e instransferible)

En ‘Fabricando ladrillos de luz para la casa de Ícaro’, Rax Rinnekangas explica su concepción del arte, una herramienta de autoconocimiento. La luz será imprescindible. El próximo libro de fotografía de El Desvelo muestra caras y aristas del artista finlandés.

 

Rax, arquitecto de la luz

Ya estamos montando nuestro primer libro de fotografía y lo estamos haciendo con un viejo conocido y amigo: Rax.

Rax Rinnekangas, Premio Nacional de Fotografía en Finlandia, se desvela, personal y artísticamente, en ‘Fabricando ladrillos de luz para la casa de Ícaro’, título enigmático pero muy definitorio de su obra literaria, fotográfica y cinematográfica, de este artista del Renacimiento que ha construido su obra en torno a la luz.

De Rax ya publicamos el pasado año ‘La partida’, su primera obra narrativa que a la sazón obtuvo el premio Otava, en Finlandia. Ya en aquel entonces preparábamos el libro que, nunca mejor dicho, verá en junio la luz.

Sassoon: Carta al Parlamento

“Habiendo acabado con la Guerra, hago esta declaración como un acto de desafío a la autoridad militar, porque creo que la guerra está siendo deliberadamente prolongada por los que tienen el poder de terminarla. Soy un soldado, convencido de actuar de parte de los  soldados. Creo que esta guerra, en la cual entré creyendo que era una guerra de defensa y liberación, se ha convertido en una guerra de agresión y conquista. Creo que los objetivos por los cuales yo y mis camaradas habíamos entrado en esta guerra deberían haber sido tan claramente declarados que hubiera hecho imposible  cambiarlos, y que, como esto ha ocurrido, los objetivos que nos obligaron a actuar ahora deberían ser alcanzados por la negociación.

He visto y he aguantado el sufrimiento de las tropas, y no puedo por más tiempo ser partidario de prolongar estos sufrimientos para unos fines que creo son malos e injustos. No protesto contra la dirección de la guerra, pero sí contra los errores políticos y la falta de sinceridad con los combatientes que están siendo sacrificados. De parte de los que sufren hago esta protesta contra el engaño de que están siendo víctimas; también creo que puedo ayudar a destruir la complacencia insensible con la cual la mayoría de aquellos que en casa apoyan la continuación de las agonías que no conocen, y que ellos no tienen la imaginación suficiente de advertir.”

Siegfried Sassoon

El 15 de junio de 1917

Leída antes de la Cámara de los Comunes el 30 de julio de 1917; impresa en Londres el 31 de julio de 1917 (primer día de la Tercera Batalla de Ypres, Passchendaele).

Foto: IWM

Luis Antonio de Villena habla de ‘Contraataque’

Un libro de Siegfried Sassoon

El Desvelo Ediciones de Cantabria ha publicado, en edición bilingüe, y con buena traducción de Eva Gallud Jurado, un clásico libro del poeta británico Siegfried Sassoon (1886-1967) que recomiendo, “Contra-ataque”. Hombre de izquierdas, oficial durante la 1ª Guerra Mundial pese a su antibelicismo declarado, Sassoon (que se llamó Sigfrido por el amor que su padre tenía a la música y dramas de Wagner) publicó el libro ahora traducido en 1918. Es un hermoso libro sobre el horror de la guerra, los sueños de los soldados y la mentira de que haya guerras “caballerescas”. Siegfried Sassoon perteneció a lo que en Inglaterra denominan, por antonomasia, “war poets” o poetas de la guerra, con referencia especial a la Primera Mundial. Jóvenes que fueron a luchar con arrojo, por patriotismo y por la libertad, y que, o bien murieron en el frente, o regresaron decepcionados y maltrechos, física y psíquicamente, de aquella atroz carnicería, en la que sufrieron también los soldados alemanes. Entre esos ” poetas de la guerra” fue muy conocido Rupert Brooke (joven atractivo, que murió en combate) y otros más como Robert Graves, Herbert Read, Edmund Blunden o Wilfred Owen, quizás el más reconocido como poeta antibelicista junto a Sassoon. “Contra-ataque” es un espléndido libro que hace ver que la más pura y bella poesía es compatible con la clara intención antibélica. Sassoon (que era homosexual, aún estando casado y con varios hijos) escribió además unas celebradas memorias, algún ensayo y una biografía del novelista George Meredith, en 1948. Pero son sus poemas los que le hicieron más notorio y en especial los del libro que estoy recomendando. En su muy breve prólogo la traductora cita con acierto una frase del historiador latino Tácito: “Hicieron un desierto y lo llamaron paz”. Todo nos suena acaso, desdichadamente, demasiado cerca…

Luis Antonio de Villena

Domingo, 15 de Mayo de 2011

http://www.luisantoniodevillena.es/noticias/?p=346

Comienza un libro

Comienza un libro fue una iniciativa del Ayuntamiento de Santander durante la pasada Feria. Allí estuvimos, comenzando un libro. El nuestro fue ‘Las dos inglesas y el amor’, de Henri Pierre Roché.

La traductora habla (y muy bien, por cierto)

¿Cuántos muertos? Tantos como desees, escribe Sassoon en su poema titulado “El Efecto”. En la Primera Guerra Mundial murieron más de seis mil hombres al día durante los cuatro años que duró el conflicto. Ocho millones de muertos y seis millones de inválidos. Si estas cifras, en negro sobre blanco y casi un siglo después, nos resultan sobrecogedoras, no es de extrañar que el poeta inglés que caminó entre el lodo abriéndose paso entre cadáveres sintiera la necesidad de gritar al mundo la locura que tenía lugar ante sus ojos.

Fue allí, en el Frente Occidental, donde Sassoon comenzó a escribir sus primeros poemas realistas con la intención de transmitir al lector lo que verdaderamente significaba la guerra. Sin triunfalismos, sin soldados heroicos que dan su vida por la patria, sin gloria ni honores; sólo barro, sangre y horror. Pero no se asusten, o sí. “Contraataque” es mucho más que una galería de imágenes bélicas en tres dimensiones.

Este poemario aúna tres perspectivas bien diferenciadas.

Los poemas “de trinchera”, en los que el autor narra, sin concesiones, ofensivas, contraataques, bombardeos. Sí, pero no sólo eso. Sassoon va más un paso más allá y nos muestra al soldado, no al militar aguerrido y osado, sino al hombre que hay bajo el uniforme: sus miedos, sus terrores, sus anhelos. ¿Con qué sueñan los soldados? Nos cuenta el poeta: “Los soldados son soñadores; cuando silba el proyectil/ piensan en hogares con chimenea, esposas y camas limpias.” ¿Dónde está el patriotismo, el ansia de victoria, el sueño de alcanzar la gloria? Sin duda no se encuentra en la trinchera. En palabras de Sassoon “estos hombres han perdido todo afecto hacia la patria”.

Si lo que buscamos son vítores, desfiles, soflamas, retratos del soldado mítico, no los encontraremos en estos poemas de trinchera. Para hallarlos debemos mirar en otra dirección. Nos encontramos entonces con los poemas que hablan de la visión de la guerra desde una perspectiva exterior. El tono de estos textos es bien distinto al anterior, caracterizados por la ironía y un intenso sabor amargo. El poeta nos habla de la prensa como instrumento de propaganda.  Por ejemplo, ese corresponsal del poema “Impresiones Editoriales” que tras una visita al frente conversa con un soldado gravemente herido y exclama “¡Por Júpiter! Esos chavales nuestros están bien”, que dice espera haber captado el “increíble espíritu de las tropas ” y que sintió “brillar ese esplendor que nos hace ganar”. O esos padres sentados cómodamente en el club que comentan el destino de sus hijos: mientras uno de ellos se lamenta porque el suyo está de instrucción en Inglaterra, el otro se enorgullece de que su vástago se esté divirtiendo “con sus obuses en Arras”.

Sassoon no da crédito a tanta ceguera y se empeña, con este conjunto de  poemas como arma arrojadiza, en arrancar la venda de los ojos y dinamitar desde la base cualquier misticismo sobre el soldado, la guerra y la gloria. Pretende hacerles llegar el hedor de la trinchera y acabar así con los himnos estúpidos que ensalzan una lucha sin sentido. Porque ¡qué fácil es ser patriota y valiente desde el sillón, mientras escuchas las bombas retumbando al otro lado del Canal pero nunca te alcanza la metralla!

Nos queda aún por conocer al tercer Sassoon: el oficial convaleciente, alejado de la guerra, ingresado en un sanatorio para recuperarse de esa supuesta neurastenia que le libró de la acusación de traición y consiguiente consejo de guerra.

Lejos de encontrar la paz en este retiro, encontramos a un hombre asediado por los fantasmas de sus compañeros caídos para los que utiliza imágenes sobrecogedoras como “los sin casa, los muertos sin ruido”. Lleno de remordimientos se pregunta “¿Por qué estás aquí con todas tus guardias acabadas? […] ¿Cuándo vas a volver a ellos? ¿No son acaso tus hermanos de sangre?” Algunos poemas muestran un ritmo más sincopado que recuerda al habla inconexa y tartamuda de los internos, a los que llama “niños rotos y locos”. También hallamos el monólogo interior donde afloran, como él dice, los “pensamientos feos” y los mecanismos mentales para rechazarlos, mecanismos que siempre fallan. Desde la ventana del sanatorio Sassoon mira a través del cristal y vislumbra el camino que lleva a la locura.

Pero como hemos dicho, “Contraataque” es mucho más que todo esto. Este libro es un canto, una ofrenda, a todos aquellos que “buscaron la paz a tientas” desde el fondo de la trinchera, a los que perdieron su vida en una batalla inútil, orquestada por gobiernos que buscaban no sabemos qué y que alargaron innecesariamente un conflicto que se llevó por delante millones de almas.

Este libro es una denuncia, es un grito. Estos poemas sirven para que no olvidemos nunca que la guerra, cualquier guerra, nos degrada. Que no nos hace hombres sino que destruye la humanidad que hay en nosotros.

Y para terminar, utilizaré las palabras del autor en su poema “A cualquier oficial muerto”:

“Desearía que te hubieran matado en un espectáculo decente.”

Eva Gallud Jurado

Arrebato Libros, presentación de Contraataque. Madrid, 11 de mayo

Revista de prensa.-DArtes

La Revista DArtes  nos dedica una página al libro de José Ramón ‘Un fracaso ineludible’ y una reseña para ‘La educación de las hijas’, de Mary Wollstonecraft. Gracias, Raquel.

Sassoon, en el MAS

Imágenes de la presentación de ‘Contraataque’, de Siegfried Sassoon, en el Museo de Arte Contemporáneo de Santander (MAS). En la mesa, Guillermo Balbona y Javier. F. Rubio.

La próxima cita será en Madrid, en Arrebato Libros, el miércoles, día 11, a las 20.00 horas. La presentación correrá a cargo de Ana Gorría, Eva Gallud y Alberto Santamaría.

Gracias Paz por las fotos.

Revista de prensa-Contraataque

contraataque_eldiariomontanes.es

Sassoon El Mundo Cantabria

libros-30-04-2011

sassoon ojos de papel

¿Quiénes fueron The War Poets?

En Contraataque quedan recogidos algunos de los mejores poemas de guerra de Sassoon, con un carácter realista y satírico. Fueron escritos mientras Sassoon se reponía de sus heridas en el hospital escocés de Craiglockhart. La reacción pública a la poesía de Sassoon fue feroz. Algunos lectores se quejaron de que el poeta mostraba poco patriotismo, mientras otros encontraron su visión poco ajustada a la realidad o extremista. Amigos pacifistas se quejaron de la violencia y el detalle gráfico de su trabajo. Pero el público británico compraba los libros porque Sassoon había capturado la imagen de la guerra de trinchera y el cansancio de los soldados británicos por una guerra que parecía no acabar nunca.

En la poesía inglesa, al igual que con Wilfred Owen, el poema de guerra era un tipo de género establecido y atraía el interés popular. La evolución del concepto poético estaba ligada a una distinción entre los poetas que eran pacifistas en la actitud y los que escribían la poesía más tradicional de guerra. Varios poetas que escribieron en lengua inglesa fueron soldados, y lo hicieron sobre sus experiencias de guerra. Buen número de ellos murió en servicio activo, caso de Rupert Brooke, Isaac Rosenberg, Wilfred Owen, y Charles Sorley. Los otros, incluyendo a Ivor Gurney y Siegfried Sassoon, sobrevivieron, pero muchos quedaron marcados por sus experiencias, reflejadas en su poesía.

Muchos poemas de poetas británicos de guerra fueron publicados en periódicos y luego recogidos en antologías. Varias de estas tempranas antologías fueron publicadas durante la guerra y eran muy populares, aunque el tono de la poesía cambiaba a medida que la guerra progresaba. Una de estas antologías fue La Musa en Armas, publicada en 1917. Otras también fueron publicadas en los años posteriores al fin de la guerra.

Robert H. Ross, a quien Sassoon dedicó Contraataque, caracteriza a Los poetas de guerra como un subgrupo de los escritores de poesía georgiana: los que sirvieron en el ejército (Robert Graves, Isaac Rosenberg, Robert Nichols, Wilfred Owen y Siegfried Sassoon). Robert Graves y David Jones sirvieron en las trincheras y sobrevivieron. Del primero es Adiós a todo eso, un clásico del género memorialístico.

Desde noviembre de 1985, existe un monumento en la Esquina del Poeta que conmemora a 16 poetas de la Primera Guerra Mundial, que son: Richard Aldington, Laurence Binyon, Edmund Blunden, Rupert Brooke, Wilfrid Gibson, Robert Graves, Julian Grenfell, Ivor Gurney, David Jones, Robert Nichols, Wilfred Owen, Herbert Read, Isaac Rosenberg, Siegfried Sassoon, Charles Sorley y Edward Thomas.

 

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