Mes: julio 2016

Del arte de la edición artesanal

IMG_20160630_130718[1] DSC_9561 DSC_9539 DSC_9526 Barrett Mochuelo Libros

Andrea y y Tomás son argentinos y se dedican a hacer libros artesanales con mucho arte. Tomás tiene sus raíces familiares en Molledo y, junto a Andrea, ambos se encuentran en Cantabria pasando unos días, momento que aprovecharán para presentar en público lo que hacen.

Mochuelo Libros, pues así se llama su editorial, transita entre lo artesanal y el arte, con el tiempo como aliado benévolo, sin prisas. La laboriosa gestación de cada uno de sus títulos (entre los que se encuentra uno de Rafael Barrett) hace que su producción sea escasa y muy deseada por los que la conocen.

 

Del libro como enamoramiento y del contexto argentino en que viven y trabajan hablarán ambos editores en un acto público que tendrá lugar el viernes, 5 de agosto, a las 20.00 horas, en La Vorágine, el espacio crítico y librería que se radica en Santander. Por ahora, ellos mismos dan pistas de lo que pretenden hacer:

«A grandes rasgos, el autor publicado, tiene que “encantarnos”, enamorarnos. Esa es la única razón que explica la dedicación de tantísimos meses a su arte e historia personal. Hay personas que representan, en su forma de ser y de vivir, ejemplos concretos de que sus teorías son practicables, más allá de sus componentes utópicos. La palabra utopía, también maltratada como el concepto de trabajo, se utiliza hoy en día para denostar cualquier mensaje que quiera ser superador de la realidad. Esto es una locura.

«Ideamos el formato de acuerdo a una mezcla de cosas (que van desde los autores hasta la forma de producir) que nos parecían bellas, y a la vez, de otras que faltaban. Y por los precios de venta que manejamos creemos que hay un equilibrio entre precio y calidad. De hecho, consideramos a nuestros libros artesanías en el sentido “morriseano”. Obras que conllevan creación artística en su hechura, tanto en su contenido como en la estructura física. Siempre procurando que a su vez tengan un precio que no sea elevado, para que no sea un objeto elitista. Y por el momento, lo estamos logrando. Van a ver que hay diferencias entre los primero libros y el tercero, porque pertenecen a otras colecciones. Pero todo es parte de la misma búsqueda, y ninguna es mucho más bello que el otro. Cada cual con su papel, su tapa, su dibujo, pero siempre va en armonía con el resto.»

 

En ‘Territorios’, de El Correo

El suplemento ‘Territorios’, de El Correo, nos cita como una de las editoriales ‘descentradas’, desde un punto geográfico. Estamos muy agradecidos a El Correo y a Iratxe Bernal por prestarnos atención.

0001 0002 0003

‘Historia de una criada de granja’, de Maupassant

$photoName«Como hacía muy buen tiempo, los trabajadores de la granja habían comido más rápidamente que de costumbre y ya habían vuelto a los campos. Rosa, la criada, permaneció sola en medio de la gran cocina en la que el fuego se apagaba en el hogar bajo la marmita llena de agua caliente. Sacaba de allí agua y fregaba lentamente la vajilla, interrumpiéndose para mirar dos cuadrados luminosos que el sol, a través de la ventana, reflejaba en la larga mesa y en los cuales aparecían los defectos de los cristales.
Tres gallinas atrevidas buscaban migas bajo las sillas. Olores de corral, calores fermentados de establo entraban por la puerta entreabierta, y en el silencio del ardiente mediodía se oía cantar a los gallos.
Cuando la muchacha hubo terminado su trabajo, limpiado la mesa, fregado la chimenea y colocado los platos en el alto trinchero del fondo, al lado del reloj de madera de sonoro tic-tac, respiró, algo sofocada, agobiada sin saber por qué. Miró las paredes de arcilla ennegrecidas, las vigas tiznadas del techo de las que colgaban telas de araña, arenques ahumados y ristras de cebollas; luego se sentó, molesta por las emanaciones antiguas que el calor de ese día extraía de la tierra batida del suelo en donde tantas cosas se habían secado a lo largo del tiempo. También se mezclaba el sabor agrio de la leche que se cuajaba al fresco en el cuarto de al lado. Quiso, sin embargo, ponerse a coser como de costumbre, pero se sintió sin fuerzas y se acercó al umbral para respirar.
Entonces, acariciada por la ardiente luz, sintió una dulzura que le penetraba hasta el corazón, un bienestar que se deslizaba por sus miembros.
Delante de la puerta, el estiércol desprendía un pequeño vapor brillante. Las gallinas se revolcaban en él, tumbadas de costado y arañaban con una sola pata para encontrar gusanos. En medio de ellas se erguía orgulloso el gallo. A cada momento elegía una y daba vueltas a su alrededor con un pequeño cloqueo de llamada. La gallina se levantaba indolentemente, doblaba las patas y lo recibía con aire tranquilo, soportándolo sobre sus alas; luego se sacudía las plumas, de donde se escapaba polvo y de nuevo se tumbaba sobre el estiércol, mientras que él cantaba, contando sus triunfos; y en todos los corrales, todos los gallos le respondían, como si, de una granja a otra, se enviasen desafíos amorosos.
La criada los miraba sin verlos; levantó luego los ojos y los manzanos en flor, blancos como cabezas empolvadas, la deslumbraron.
De repente un potro joven, loco de alegría, pasó por delante de ella galopando. Dio dos vueltas alrededor de las zanjas plantadas de árboles, luego se detuvo bruscamente y giró la cabeza como asombrado al encontrarse solo.
Ella también sentía ganas de correr, necesidad de moverse y, al mismo tiempo, deseo de tumbarse, de estirar los miembros, de descansar en el aire inmóvil y caliente. Dio algunos pasos, indecisa, cerrando los ojos, llena de un bienestar animal; luego, despacio, fue a buscar los huevos al gallinero. Había trece, que recogió y se llevó. Cuando los hubo acomodado en el aparador, volvió a sentirse molesta con los olores de la cocina y salió para sentarse un poco sobre la hierba.
El patio de la granja, rodea…»

Historia de una criada de granja, de Guy de Maupassant. Traducción: Marta Cerezales Laforet.

Presentación de Voces del Viento Sur, en Torrelavega

flye_Voces del Viento Sur_Dlibros

Mañana estaremos en la Librería Delibros en Torrelavega con cinco poetas: Marianella Ferrero, Patricia Fernández, Vicente Gutiérrez, José Ramón San Juan y Pilar Salamanca. Presentaremos el libro que recoge poemas de todos ellos y tendrá lugar una lectura poética. Será a las ocho de la tarde y no habrá vino español ni cóctel.

A %d blogueros les gusta esto: