‘Allozar’, de Yolanda Ortiz Padilla, Premio Internacional de Poesía Gerardo Diego

‘Allozar’, de Yolanda Ortiz Padilla, Premio Internacional de Poesía Gerardo Diego

A la venta, el 14 de junio

Allozar, de Yolanda Ortiz

El próximo 14 de junio tendremos a la venta Allozar, de Yolanda Ortiz Padilla. Se trata del poemario ganador de la edición de 2020 del Premio Internacional de Poesía Gerardo Diego, que promueve el Gobierno de Cantabria y que editamos nosotros desde hace una década.

En Allozar, el presente ancho de los rituales cotidianos dialoga con el tiempo confuso de la memoria. Una memoria que es ficción y es pasado y es deseo y es, sobre todo, una pregunta: ¿dónde nació esa voz lírica que ha hecho de la poesía, la naturaleza, el miedo y el sexo su ritual cotidiano?, ¿dónde se originó su carne pegada a la carne, la muerte, la tierra y la letra? En Allozar, se construye un territorio –Santa María, Comala, Macondo– donde bullen personajes que con su semillita de verdad tejen la invención del recuerdo: poemas que son estampas desordenadas, con nombres propios y espacios concretos; poemas donde el padre nace justo antes de la hija y la baba amarga sobre el cuerpo de las mujeres se derrama en la hija y, al volver la página, en la madre y, en la abuela Magdalena, en la siguiente; poemas donde el origen humilde se convierte en orgullo y cimiento. 

Sobre la autora

Yolanda Ortiz Padilla nace en Jaén en 1981. Doctora en Filología Hispánica, combina la creación literaria con la investigación y la docencia. También imparte talleres de escritura y organiza un ciclo de recitales poéticos llamado La caja de Lot. El libro de poemas El cordón umbilical (2009), ganador del XVIII Premio para Escritores Noveles de la Diputación Provincial de Jaén, es su primera obra publicada. Su segundo libro, el miedo detrás (2015), es editado por Ejemplar Único. Su tercer libro, manotazos al aire (2016), sale a la luz gracias a Baile del Sol.  Dicha editorial realiza una nueva edición de su primer libro, el cordón umbilical, en 2018. Ese año gana el XXXI Premio Joaquín Lobato con tierra de malvas, publicado por Piedra Papel Libros en 2019.

Puntos de venta de ‘Pensadores, ¡al rincón!’

Pensadores, ¡al rincón!, de Pablo Redondo.

FNAC, El Corte inglés, Casa del Libro, La Central, Laie Caixaforum Madrid, Nebli, San Pablo, Elkar, Santos Ochoa, Librería Universitaria (Pamplona). Cálamo (Zaragoza), Llibreria 22 (Girona), A tres tintes (Vilanova i la Geltrú), Agapea Factory (Palma de Mallorca), Alibri (Barcelona), Biblioteca de Babel (Palma de Mallorca), Campus (Palma de Mallorca), Cucut (Torroella de Montgri), Dalmases (Mollerusa), Documenta (Barcelona), La Llar del Llibre Centre (Sabadell), Puvill Libros (Barcelona), Ambra Llibres (Gandía), Ausias (Villarreal de los Infantes), Babel (Castelló), Bangarang (Valencia), Berlín (Valencia), Gaia (Valencia), La Costera (Xátiva), París Valencia (Valencia), La Primera Libros (Valencia), Railowsky (Moncada), Ramón Llull (Valencia), Soriano II (Valencia), Viridiana (Valencia), Ali i Truc (Elche), Diego Marín (Espinardo), Popular Libros (Albacete), Publics (Denia), Ramón Jiménez (Murcia), Antonio Machado (BB AA y Fdo. VI, Madrid), Méndez Mayor (Madrid), Buenavista (Toledo), Ecobook (Madrid), El Buscón (Madrid), Facultad de Derecho (Madrid), Iberoamericana (Madrid), La Fábrica (Madrid), Lex Nova (Madrid) Libros Ramón Santiago (Madrid), Marcial Pons (Madrid), Meta Librería (Madrid), Sandoval 2 (Madrid), Taiga (Madrid), Universitas a Escolar y Mayo (Madrid), Visor (Madrid), Cervantes (Oviedo), La Vorágine (Santander), La Revoltosa (Gijón), Biblioteca de Castilla y León en Ávila, Galatea (León), Letras Corsarias (Salamanca), Maxtor (Valladolid), Pastor (León), Santiago Rodríguez (Burgos), Víctor Jara (Salamanca), Margen (Valladolid), Santos Ochoa (Salamanca), Arnoia (Pontevedra), Aulide y Tauride (La Coruña), Avir-Delsa (La Coruña), Biblos (Lugo), Couceiro (A Coruña), Eixo (Ourense), Escolma (Pontevedra), Follas Novas (Santiago). Gallaecia (Santiago), Kathedra (Ourense), Mendinho (Vigo), Numax (Santiago), Paz (Pontevedra), Tanco (Ourense), Vilafer Paula (Cangas), Voz de la Verdad (Lugo), Agapea Factory (Málaga), Alsur (Granada), Babel (Granada), Fuga (Sevilla), Lual Picasso (Almnería), Luces (Málaga), Luque (Córdoba), Manuel de Falla (Cádiz), Picasso (Granada), Q pro Quo (Málaga), Rayuela (Málaga), Agapea (La Orotava), Agapea Factory (Tenerife), Canaima (Las Palmas), Casa del lector (Las Palmas), El Paso (La Laguna), Nobel (Almería), Primicia (Maspalomas), Saltes (Huelva), Verbo Sevilla Este (Sevilla), Verbo Sierpes (Sevilla).

Tríos de escritores

En La Razón

El nuevo ensayo de Toni Montesinos es objeto de la atención de la sección de Cultura de La Razón, que destaca cómo El sueño esclavo recopila varias relaciones sorprendentes unidas por una esclava pasión: escribir.

La literatura comparada tiene ya entre nosotros una arraigada tradición. No es posible contar exclusivamente con criterios historicistas o formulaciones teóricas para una mejor comprensión de la escritura estética. Las obras que la conforman no habitan compartimentos estancos ni permanecen aisladas en su propia única excelencia. Encarando entre sí los textos artísticos obtenemos un canon de calidades, un sutil cotejo de épocas y mentalidades, así como una rica imagen intercultural. Esta metodología incluye una mirada multidisciplinar desde materias como la Historia, la Filosofía, la sociología cultural o los medios audiovisuales. Estamos ante un mosaico crítico de primer orden donde anidan los dos motores fundamentales de la literatura: la voluntad de estilo y el placer del texto.

Jesús Ferrer. La Razón.

‘La chica de Jamaica’, en El Diario Vasco

https://www.diariovasco.com/culturas/libros/joxemari-iturralde-publica-20210529010810-ntvo.html

Puntos de venta de ‘La chica de Jamaica’, de Joxemari Iturralde

El Corte Inglés, FNAC, Casa del Libro, Amazon, Troa, Elkar, Santos Ochoa, Cálamo (Zaragoza), Agapea Factory (Palma de Mallorca, Málaga y Tenerife), Biblioteca de Babel (Palma de Mallorca), La Llar del Llibre Centre (Sabadell), Pléyade (Barcelona), Puvill Libros (Barcelona), Trabookaire (Barcelona), Ali i Truck (Elche), Popular Libros (Albacete), Publics (Denia), Antonio Machado (BBAA y Fdo. VI, Madrid), Cervantes y Compañía (Madrid), Vino a por letras (Getafe), Anais Libros (Castro Urdiales), Binario Libros (Bilbao), Cámara (Bilbao), Campus (Bilbao, Baracaldo y Las Arenas), Cervantes (Oviedo), Vorágine (Santander), Hitz (Durango), Hontza (Donostia), Laguna (Donostia), Noski (Rentería), Universitaria (Bilbao), Urki (Zumárraga), Santos Ochoa (Torrevieja), Ares (La Línea de la Concepción), Babel (Granada), Luces (Málaga), La Nueva (Valencina de la Concepción), Luna Nueva (Jerez de la Frontera), Mapas y Compañía (Málaga), Q pro Quo (Málaga), Rayuela (Málaga), Canaima (Las Palmas), El Paso (La Laguna), Escolar (Teruel), Picking Pack (Maspalomas), Término (Alcalá de Guadaira), Berbiriana (A Coruña), Eixo (Ourense), Follas Novas (Santiago), Paz (Pontevedra), Letras Corsarias (Salamanca), Maxtor (Valladolid), Margen (Valladolid) y Santos Ochoa (Salamanca).

‘El sueño esclavo’, en Revista de Libros, y ‘Crímenes ideales’, en Pamplona Negra

Estos días hacemos doblete en prensa. Revista de Libros acaba de publicar una espléndida reseña de la recopilación de artículos de crítica literaria de Toni Montesinos que se titula El sueño esclavo

Revista de Libros.

El sueño esclavo, a su vez, se mueve entre la exigencia del conocimiento literario y el deseo de claridad expositiva y analítica. Celebra los diferentes comportamientos mostrando cómo la literatura aborda todos -o casi todos- los aspectos de la vida ya sea desde su interior, desde la ficción, el ensayo, el diario o cualquier expresión genérica, o desde la propia actitud del escritor. Frente a libros que buscan establecer cánones cerrados, Montesinos aboga en sus textos por un sentido literario más orgánico, más abierto, en el que hay lugar para la gran literatura, pero también para aquella considerada popular y, en muchos casos, denostada. Busca el equilibrio, situar a la literatura en un espacio desmitificado, pero sin restar importancia al deseo de adentrarse una y otra vez por los libros. Un sueño esclavo al que Montesinos se ha dedicado durante años y que, con este volumen, ante todo, convierte en una celebración del ejercicio crítico.

Israel Paredes. Revista de Libros.

… mientras Kerman Arzalluz presenta en Pamplona Negra su colección de microficciones Crímenes ideales e imparte un taller a partir de este lunes, 24 de mayo. Os dejamos un fragmento de Diario de Navarra en donde se da cuenta de su participación.

https://www.diariodenavarra.es/noticias/cultura-ocio/cultura/2021/05/21/juanfer-briones-dibujar-permite-exorcizar-monton-fantasmas-727506-1034.html


“No debería haber ido a la mani después de ver Braveheart”. El escritor donostiarra Kerman Arzalluz guarda silencio tras haber leído su microrrelato. Sin título, como la mayoría de los doscientos que forman parte de su libro Crímenes ideales, sabe que quien no haya visto la película ambientada en la Escocia del siglo XIV queda fuera de la comprensión de este microrrelato. “Pero quien sí la haya visto seguramente ha recordado a Mel Gibson con la cara pintada de blanco y azul y arengando a una masa de cinco mil salvajes dispuestos a llevarse por delante lo que sea, de modo que puede imaginar cómo va a la mani mi personaje…”, añade Arzalluz de este texto de apenas diez palabras que ejemplifica su forma de escritura visual. Son precisamente estos textos breves los que le llevan a Pamplona Negra para impartir el Taller de microficción y humor negro: entre crímenes en euskera (lunes) y castellano (jueves).

Juanfer Briones. Diario de Navarra

Librerías donde se puede comprar ‘Pinar, Piscina, Plenilunio’, de Patricia Rodríguez

Pinar, piscina, plenilunio

Aquí os dejamos un enlace a todostuslibros.com, la página de Cegal, que os puede ayudar a encontrar alguno de nuestros libros y especialmente el que ha escritor Patricia Rodríguez, ‘Pinar, piscina, plenilunio’. Es un buscador fácil y cómodo.

En todo caso, aquí os dejamos también una relación de puntos de venta en donde encontraréis un ejemplar:

El Corte Inglés/FNAC/Casa del Libro/Amazon/Elkar/Agapea Factory/Biblioteca de Babel/La librera del Savoy/La llar del llibre centre/La primera/Rossa llibres en femeni/Alcaraz cómics/Ali i truc/Herso/Popular Libros/Publics/Santos Ochoa/Antonio Machado/De mujeres/El Aleph Libros/Grant/Mujeres y compañía/Cervantes/Vorágine/Katakrak/Babel/Lual Picasso/Picasso/Prometeo y Proteo/Rayuela/Agapea/Casa del Lector/Librería de mujeres/Libros prohibidos/Saltes/Sinopsis/Término/Letras Corsarias/Maxtor/Oletum/Pastor/Víctor Jara / Margen/Sputnik/Berbiriana/Follas Novas/Lila de Lilith/Paz/Tanco.

Y por supuesto en nuestra web.

Un homenaje a las brujas de Macbeth y un homenaje a una joya arquitectónica, escondidos en PPP

Patricia Rodríguez

En PPP (‘Pinar, piscina, plenilunio’), última novela de Patricia Rodríguez, hay escondidos pequeños homenajes. Por ejemplo, hay un homenaje a las brujas de Macbeth, hay también un homenaje a una joya arquitectónica a la arquitectura española contemporánea (la Casa Guzmán) que fue derruida hace poco por unos herederos y hay, más que un homenaje, una recreación de un escenario futuro un poco apocalíptico que podía encajar de alguna manera en una especie de post-capitalismo desolado.

PPP es una obra de ficción literaria escrita en un estilo poético y contemplativo que explora el mundo de las «urbanizaciones» veraniegas durante los años 80 en la España posfranquista. Un fenómeno social por el cual la clase media emergente buscaba un retorno a la naturaleza, pero no en el pasado rural de su familia, sino en una imagen nueva y fabricada de prosperidad tomada de otras culturas occidentales.

La primera parte de la novela está escrita en el primer presente del plural y sigue a un grupo de niños prepúberes: Largos días de verano en bicicleta, perros callejeros, peligros moderados como un río cercano, el abismo entre ellos y los padres, nadando en otro piscinas de la gente por la noche cuando no están en casa. Su búsqueda de lo prohibido. Estar al aire libre en la oscuridad. Un trágico acontecimiento en el bosque. Un homenaje oculto a las brujas de Macbeth…

La parte II está escrita en primera persona del singular. Una adinerada ama de casa, en su nueva casa de verano, organiza una fiesta para conocer a los vecinos. Un espléndido banquete del que nadie puede salir. Cada espacio descrito en este capítulo recrea la arquitectura y los interiores de una de las joyas de la arquitectura española contemporánea, a Casa Guzmán, que recientemente fue demolida por sus propietarios para construir una casa de verano más grande y mejor.

La Parte III se desarrolla en un futuro cercano de crisis económica y degradación social. La mayoría de las parcelas han sido abandonadas o en mal estado. Uno de los niños vive en la casa de verano de su familia como un adulto privado de sus derechos, su única compañía, un vecino en el que no se puede confiar. «Ilegales» emigrantes okupan una casa cercana. Ella encuentra fuerza en la presencia omnipresente de la naturaleza, todavía latente, con nuevos significados y poderes, ahora reclamando esta arcadia alienante en las profundidades del invierno.Patricia Rodríguez es una autora española que vive en Londres, conoció por primera vez la pintura de Caroline en la exposición London Open en la Whitechapel Gallery. La pintura fue una de las claves que desencadenó esta nueva obra de ficción que será su tercera novela.

Pinar, piscina, plenilunio

‘Pinar, piscina, plenilunio’, un extracto

Pinar, piscina, plenilunio
Pinar, piscina, plenilunio.

En la urbanización, el verano suponía encomendarse a todo lo que existía en la naturaleza, a todo lo que procedía directamente de ella y a cosas que habían derivado de su bondad por vías más tortuosas. 

Al verlos alejándose, mezclados con otros niños, a medida que aumentaban su distancia, me costaba comprender cómo mis hijos podían parecerme tan impropios. La imagen rara de unos niños pequeños dejando un hogar cómodo y seguro, diluyéndose en la compañía de sus amigos. Mi extrañeza al comprobar que ya eran otras personas, individuos ajenos en los que bullía la vida sin que yo tuviera que alentarla, con una capacidad clara para la escisión. 

Los rosales que había imaginado bordeando el césped no han crecido demasiado. La sequedad del clima consiente pocas especies de plantas y el césped se agosta en cuanto no se riega un par de días. Mis hijos son seres humanos diferenciados y yo tengo que hacer un esfuerzo más grande del que había previsto para sostener el verdor debido en torno al chalet. 

Después de entregarles a su grupo de amigos, vuelvo a sentir los espejos de la casa. ¿En qué momento del día se riegan los rosales? Vuelvo a mirarme en ellos con atención. Dedicando a mi reflejo un tiempo que normalmente ocupan otras personas. 

Hay horas en las que apenas se oye nada afuera y empiezo a derivar placer de exactitudes absurdas. Mido con la vista una de las columnas de la valla de los vecinos, un poco más baja que las demás. Desde la ventana de la cocina, mi punto de observación, dibujo la trayectoria que seguirán las madreselvas que han empezado a extender sus tentáculos sobre la valla, son algo más benévolas que las arizónicas de la parcela contigua. Sus ramas aguzadas crecerán de modo incontrolado y quienes las han plantado lo lamentarán. Nada de lo que es nuevo me resulta apacible todavía. 

Debo recordar que el mal casi nunca proviene de donde se espera. El mal siempre es otra cosa y la naturaleza tiene sus propios mecanismos, una inercia natural hacia la vida que imanta todo lo viviente con lo viviente, que atrae su propia continuidad. Lo vivo tiende a perdurar de forma inconsciente y automática.

Junio ya ha solidificado el color del cielo. Los coches pasan a poca velocidad pero sigo sin distinguir quiénes viajan dentro. Me gustaría conocer a esas personas. Pasan el verano a poca distancia de aquí, han construido casas que son similares entre ellas pero también diferentes, casas edificadas cerca de mi casa, en un radio que puede recorrerse a pie en menos de una hora. 

Patricia Rodríguez. Pinar, piscina, plenilunio

El crítico literario como autoridad, por Toni Montesinos

El sueño esclavo, de Toni Montesinos.

Un día de 1984, un anciano Sándor Márai anota en su diario: «Voluminosos catálogos de editoriales, cada semana uno o dos. Miles y decenas de miles de libros, todos de reciente publicación, cientos y cientos de cada género. Un hartazgo asfixiante. Escribir sólo frases yuxtapuestas. Incluso palabras sueltas. Leer diccionarios. La literatura ha muerto: ¡viva la industria del libro!».

Esa misma idea, la del fin de la Edad de la Literatura, la expuso Germán Gullón en Los mercaderes en el templo de la literatura (Caballo de Troya, 2004), ubicándola en un tiempo concreto en nuestro contexto, alrededor del año 2000, cuando «se produjo un cambio radical en el panorama de las artes: la preferencia del hombre culto se trasladó de lo verbal a lo icónico, lo que vino a empañar un panorama cultural posmoderno ya de por sí confuso». El carácter comercial del libro literario, su valor convertido en precio, la marca registrada que hoy en día es el autor, el libro como objeto de consumo con código de barras, el show business de los premios, eran sólo algunos de los numerosos asuntos que Gullón analizaba con certeros argumentos y una valentía y clarividencia extraordinarios. Y además de modo excepcional, porque el debate en torno a todo ello es inexistente en España, que vive una etapa editorial-empresarial magnífica que, por desgracia, se asienta en un gran conservadurismo artístico, la censura del mercado en palabras del editor André Schiffrin, que va en detrimento en última instancia de la creatividad del escritor. 

Así las cosas, Gullón daba un paso adelante en su mirada sociocultural —siempre contundente y real, en ningún caso pesimista per se, ya que «nunca se ha leído tanto, gracias a la distribución de diarios gratis y al éxito de la novela negra y de la ficción histórica»— y concentraba una obra como Una Venus mutilada (Biblioteca Nueva, 2008) en la función de la crítica literaria española actual. Partiendo de una frase de «El método de Sainte-Beuve» de Proust, sobre el estilo periodístico, el catedrático de la Universidad de Ámsterdam abordaba la importancia de «cuidar de que la calidad cultural sea respetada en el espacio público». Un espacio en el que los medios de comunicación necesitan reajustarse para desarrollar una labor que abrace al libro como «uno de los semilleros del pensamiento humano», dado que «se impone la necesidad de que la política empresarial de los órganos culturales responda mejor a su audiencia, y consideren en serio las preferencias de los lectores».

En este sentido, los críticos deberían establecer la diferencia entre las obras de entretenimiento y las literarias, una frontera hoy turbia ante el caudal publicitario, el número de títulos nuevos al mes y lo políticamente correcto —para no herir la susceptibilidad de unos u otros— en el que nos dan gato por liebre continuamente. De este modo, en un ciclo tan regulado de productos culturales, cabe reactivar el modo de respetar lo comercial sin menoscabo de hundir «el legado literario, patrimonio de la humanidad [que] pasa por apuros de subsistencia como espejo válido de las realidades y sueños de la ciudadanía».

Observador infatigable de una sociedad que evita la discusión intelectual verdadera y de una crítica literaria cobarde en sus juicios, denunciador de las hipocresías del mundo universitario y de la parcialidad de los suplementos culturales, Gullón se empeñaba en buscar interlocutores que también pretendieran cuidar a la moribunda Literatura. En este Occidente presuroso de inicios del siglo xxi, hay que intentar su resurrección entre todos, aunque sea difícil encontrar voces hoy que se animen a cuestionar la situación sociocultural que nos rodea. El pesimismo en Occidente tiene mala prensa, y esas voces que no se contentan con lo establecido y lo denuncian mediante artículos o libros son escasas. Si en España Gullón se lanzó a tales tareas, afuera, André Schiffrin expuso su punto de vista al respecto en La edición sin editores (2000) y El control de la palabra (2006).

Más adelante, Schiffrin continuó con su análisis de un ambiente que conoce bien, por su largo paso por las editoriales estadounidenses Pantheon Books y The New Press, pero de una manera tangencial. Se trataba de unas «memorias políticas», como decía el propio autor, en las que se mezclaba una parte netamente biográfica, la más atractiva —la que hablaba de cómo sus padres emigraron a Nueva York— con el recuerdo de su activa participación en asociaciones políticas juveniles en su periodo universitario como «anticomunista prematuro», y su visión final de cómo la globalización se ha «apoderado de la edición mundial».

El modo en que Schiffrin reflexionaba sobre «la nueva ideología del beneficio» que impera en los grandes grupos editoriales es bien conocida, y en estas páginas todo lo que cuenta era muy interesante al respecto de su experiencia personal con Random House y su estupor ante la desaparición de su vieja idea: «El principio clásico de la edición de que los libros de éxito debían subvencionar a los que producían menos dinero». Sin embargo, la explicación de estas «nuevas normas empresariales» y «lo importante que es disponer de medios de comunicación independientes» eran asuntos que el editor parisino ya había tratado, de ahí que lo novedoso para el lector fueran, por un lado, su vida de niño y adolescente francés en el Nueva York de los años cuarenta, su negativa perspectiva de las universidades americanas e inglesas por el otro, e incluso su detallada visión de las políticas gubernamentales americanas en el plano internacional y bélico.

Para los interesados en el macartismo y el espionaje del FBI y la CIA, para los que quisieran saber cómo funcionaba una asociación como la Liga de Estudiantes para la Democracia Industrial, de la que Schiffrin era presidente, Una educación política (Península, 2008) constituía una lectura estimulante. Para los curiosos en saber la forma en que se enseñaba en Estados Unidos, ciertamente pobre en el ámbito de las humanidades, separando la literatura del contexto histórico, y también en Inglaterra (con un programa de estudios abrumador, «un caos»), también el libro ofrecía pasajes iluminadores. Pero, con todo, lo más emocionante era la parte familiar: conocer al padre, Jacques Schiffrin, y el impacto que le suscitó a André la lectura de las cartas que le envió al otro gran André de su vida, su amigo Gide.

Dichas cartas reflejaban el gran dolor que supuso para el fundador de Éditions de la Pléiade tener que emigrar de París ante el acoso nazi y de cómo él y su mujer convirtieron ese peligro en un juego para el chaval, que no fue consciente del enorme sufrimiento que conllevó tal huida. La pobreza, la dificultad de «reconstruir una vida cultural» en Manhattan, el viaje de André a los trece años a Francia en barco a visitar al editor Gaston Gallimard… Sólo la narración de esas experiencias ya justificaba la lectura de un libro poco unitario, algo disperso, pero incuestionablemente atractivo. […]

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