Autor: eldesveloediciones_jla4mnz7

Entrevista a Ángela Mallén, en Noticias de Álava

Con motivo de la presentación de su libro este jueves, 29 de septiembre, en Vitoria, Ángela Mallén, autora de Microorganismos ha sido entrevistada por Carlos González para el periódico Noticias de Álava. Aquí os dejamos un enlace y un fragmento de la entrevista.

La presentación será en la librería Mara Mara a las seis y media de la tarde. Acompañarán a la autora Marisol Ortiz de Zárate y Tomás Conde.

Pocas palabras, frases breves, para, como ella misma dice, compartir con los lectores el inicio de lo que puede ser una reflexión divergente. Microorganismos (El Desvelo) es desde hace unos pocos días una realidad palpable, una colección de aforismos que viene a sumarse a la amplia y variada producción de la autora. “No descarto que esta fórmula tenga continuidad en el futuro. En general, procuro vivir de una manera abierta, también en mi faceta literaria. Escribo libros de poesía pero también publico novela, cuento, narrativa breve… No me atengo a los géneros. Es mi manera de ser”, describe Ángela Mallén mientras sostiene entre las manos un ejemplar de esta invitación a “hacer un rasguño en la realidad para ver a través de él. Es como encender luces pequeñas y dejar que el pensamiento te lleve por un sendero distinto”.

En muchas casas -y, por ejemplo, en las sedes de todos los medios de comunicación- siempre se han podido encontrar recopilaciones de frases célebres. “Me fascinaban aquellos libros”, dice la creadora con una sonrisa. “Me creaban deseos de pensar”. Sin darse cuenta, desde hace muchos años ella lleva “llenando” sus libretas de sentencias de ese tipo, surgidas en paralelo al resto de su producción literaria. En Microorganismos reúne las últimas nacidas en torno a sus más recientes publicaciones, como Entretanto, en algún lugar. Bueno, por lo menos una selección, ya que se busca que haya una coherencia interna entre lo que ahora se presenta al público.

https://www.noticiasdealava.eus/cultura/2022/09/28/rasgunos-realidad-angela-mallen-microorganismos-6056592.html

Noticias de Álava.

Puntos de venta físicos y online de ‘Microorganismos’, de Ángela Mallén

Microorganismos, de Ángela Mall

El Corte Inglés, FNAC, Amazon, Elkar, Santos Ochoa, Agapea Factory (Palma de Mallorca, Málaga, Tenerife), La Llar del Llibre Centre (Sabadell), Nollegiu (Barcelona), Puvill Libros (Barcelona), Follas Novas (Santiago de Compostela), Antonio Machado (Salesas y BBAA, Madrid), Iberoamericana (Madrid), Cervantes (Oviedo), Mara Mara (Vitoria), Gil (Santander), Vorágine (Santander), Taiga (Torrelavega), El imperio de los libros (Valencia), Primado (Valencia), Tirant lo blanch (Valencia), Aleste (Sevilla), Babel (Granada), Falla (Sevilla), Fuga (Sevilla), Hecu (Sevilla), Luces (Málaga), Negro sobre blanco (Sevilla), Picasso (Granada), Rayuela (Málaga), Reguera (Sevilla), Botica de Lectores (Asunción y República, Sevilla), Caótica (Sevilla), Casa Tomada (SevillaI), Erizo de papel (Sevilla), Libros Prohibidos (Úbeda), Nueva Islatika (Santa Cruz Tenerife), Ostin Macho (Córdoba), Término (Alcalá de Guadaira, Sevilla), Letras corsarias (Salamanca), Maxtor (Valladolid), Pastor (León), Víctor Jara (Salamanca), Margen (Valladolid), Kathedra (Ourense) y Couceiro (Santiago de Compostela).

‘Ignacio Sánchez Mejías. Muere el hombre, nace el mito’. Primera novedad de octubre

Publicamos un libro sobre la vida, obra y muerte de Ignacio Sánchez Mejías, así como la mayor recopilación de poesías dedicadas al torero/escritor de la Generación del 27. La obra, cuya portada está ilustrada por el pintor santanderino Indalecio Sobrino, puede reservarse ya en la librería habitual o en los canales de venta online. La fecha oficial de venta al público es el 3 de octubre.

LA OBRA

‘Ignacio Sánchez Mejías. Muere el hombre, nace el mito’ es un libro personalísimo, destinado para los amantes del toreo y también de la cultura. Consta de dos partes: un estudio introductorio, a cargo de Susana Teruel Martínez, quien ya realizara una tesis doctoral sobre la obra del torero de la Generación del 27, y una antología poética que aglutina los poemas más destacados que la vida, obra y muerte de Sánchez Mejías ha inspirado en lengua castellana. 

El acercamiento a la figura del poeta-torero es divulgativo y la antología poética, seleccionada por Salvador Arias Nieto, es tal vez la más completa de las publicadas hasta ahora, con textos de los más destacados poetas españoles y latinoamericanos. 

En el año 2015, la escritora y poeta murciana, Susana M. Teruel Martínez, Licenciada en Filología Hispánica y Doctora por la Universidad de Murcia, con su tesis ‘La figura de Ignacio Sanchez Mejías, torero y escritor. Su relación con la vanguardia y con la generación del 27’, calificada con “Sobresaliente cum laude”, elaboró un libro de 636 páginas, titulado ‘Ignacio Sánchez Mejías. Un torero en la Literatura’, prologado por Rogelio Reyes Cano, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Sevilla, académico y escritor, y publicado por la prestigiosa Fundación Real Maestranza de Caballería de Sevilla y por la Universidad de Sevilla. Para conseguir una obra definitiva y del mayor interés cultural, el Aula de Cultura La Venencia de Santander ha completado el número de poetas que cantaron al infortunado torero: García Lorca, Cossío, José del Río, Fernández Ardavín, Miguel Hernández, Mariano Brull, Rafael Alberti, Benjamín Péret, Gerardo Diego y Domingo Manfredi Cano, añadiendo un puñado de vates, muy desconocidos para una gran mayoría de escritores, que solo podrían salir del archivo poético taurino de La Venencia, el más amplio y documentado existente que, al día hoy, que arroja la nada desdeñable cantidad de 7.684 poemas.

LOS AUTORES

Susana Teruel Martínez

Nacida en Murcia, es licenciada en Filología Hispánica, con tesis “La figura de Ignacio Sánchez Mejías en la literatura”, y es doctora en Lengua y Literatura por la Universidad de Murcia, con la tesis “Ignacio Sánchez Mejías: torero y escritor. Su relación con la vanguardia y con la generación del 27”. Su extensa y dilatada investigación literaria sobre el torero-escritor sevillano le han llevado a escribir libros como «Ignacio Sánchez Mejías. Un torero en la literatura», publicado por la Real Maestranza de Sevilla y por la Universidad de Sevilla en 2015. En la actualidad, trabaja como profesora de Lengua castellana y Literatura en el Instituto Licenciado Francisco Cascales de Murcia. Además, es escritora, crítica literaria e investigadora de literatura. Vinculada siempre a círculos literarios, ha publicado artículos y reseñas en periódicos como Heraldo de Madrid o La Opinión de Murcia (con una sección titulada “Mi leja secreta”), y en prestigiosas revistas literarias y académicas, como Monteagudo y Cuadernos del Lazarillo.

Salvador Arias

Santander, 1944. Licenciado en Farmacia; es Socio Fundador de Amigos de la Universidad de Santander (Santander, 23 mayo 1974), pertenece a la Asociación de Farmacéuticos de las Letras y Las Artes (AEFLA, Madrid, 1 de marzo 1985), es miembro de la Asociación Cántabra de Escritores (ACE, Santander, 15 noviembre 2016), de la Unión de Bibliófilos Taurinos de España (UBT, Madrid, 16 de noviembre 1916) y de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles (AEAE, Madrid, 10 de septiembre, 2019). Premios y distinciones: Medalla del Centenario de Gerardo Diego. (Ministerio de Cultura de España, Madrid, 1986), catedrático correspondiente de la Cátedra Libre de Cultura Andaluza. (Universidad de La Plata, Argentina, 16 mayo 2011) y Premio de la Asociación Taurina Parlamentaria (Madrid, 2012),

Klabund, el matrimonio Neumo y Tórax y ‘La enfermedad de los hoteles’

Por las páginas de La enfermedad desfilan personajes curiosos que son la traducción narrativa de personas reales con las que convivió Klabund, el autor de la novela, durante su estancia en Davos para tratarse de la tuberculosis, también conocida como ‘La enfermedad de los poetas’ o ‘La enfermedad de los hoteles’. Os dejamos un extracto del prólogo de Olga García a la novela de Klabund, en el que retrata al autor:

Alfred Henschke, Klabund.

A Alfred Georg Hermann Henschke (Crossen del Oder, la actual ciudad polaca de Krosno Odrzańskie, 1890 — Davos, 1928), conocido sobre todo por el pseudónimo de Klabund, le diagnosticaron a los dieciséis años tuberculosis pulmonar «cerrada» (es decir, no contagiosa). La enfermedad no frenó las energías del, en un principio, discreto y aplicado hijo de boticario que a los veinte años se autodefinió como escritor, al haber ya compuesto 597 poemas, 29 relatos, 13 piezas de teatro de un acto, una novela, una colección de aforismos, además de otros fragmentos para futuros dramas y novelas. Fredi plantó cara a su despótico padre, se negó a seguir estudios de farmacia y eligió los derroteros de la literatura. Klabund estaba naciendo. Múnich, Lausana, Berlín, Locarno y Davos le acogerán. Escribirá más de 1.500 poemas, un total de 70 obras, entre escritos propios y adaptaciones; a pesar de su prematura muerte a los treinta y siete años. Setenta textos en veinte años bajo el ritmo trepidante de quien sabe que tiene los días contados, porque la tisis «galopa».

Desde su primera convalecencia en Locarno en 1907, aquel joven delgado, pálido, de apariencia tímida, con sus inseparables gafas gruesas de montura oscura irá y vendrá de los más variados lechos amorosos a las tumbonas de los sanatorios; de la climatoterapia de altura a los escenarios de los más conocidos cabarés de la época; aunque siempre obligado a intercalar periódicas curas de reposo y dieta rica en grasa en las alturas alpinas. 

Durante una estancia en Arosa en 1914 comienza a perfilar un relato con tintes autobiográficos (La enfermedad) que escribiría posteriormente, entre febrero y marzo de 1916, durante la que sería la primera de sus muchas y sucesivas convalecencias en Davos. 

Se albergó en el sanatorio del doctor Jessen, donde cuatro años antes también Katia Mann había sido tratada. No obstante, su estancia en el sanatorio Wald apenas duró unos días. Las normas allí eran demasiado rígidas (y la minuta posiblemente también elevada) para él. En la Pensión Stolzenfels en Davos-Dorf encontraría, sin embargo, acomodo y un refugio hasta sus últimos días. El establecimiento estaba regentado por el matrimonio Poeschel. Al jurista Erwin Poeschel (1884-1965) la tuberculosis le privó de poder ejercer su profesión. En Davos conoció a la también paciente Frieda Ernst, y una vez restablecidos ambos, decidieron encargarse del edificio de seis plantas, levantado en 1913 en el Höhenweg, la pensión Stolzenfels. 

En Erwin Poeschel encontró Klabund un amigo y un erudito interlocutor, que escribía críticas de arte y literarias; y mantenía una cordial amistad con Hermann Hesse, Jakob Wassermann, Philipp Bauknecht, Philipp Modrow y Augusto Giacometti. En 1928, el mismo año de la muerte de Klabund, la inflación le obligará a cerrar la pensión, pero Poeschel siguió su nunca interrumpida andadura en el terrero de la historia del arte, convirtiéndose en uno de los más reconocidos expertos de Suiza. 

Klabund inmortaliza en La enfermedad a los Poeschel. El matrimonio Neumo y Tórax Paustian de la pensión Schönblick no son otros que ellos, y el apodo de la pareja alude al método quirúrgico denominado punción de neumotórax. Igualmente las figuras principales de la narración: Sylvester Glonner y Sybil Lindquist permiten ser identificadas con el propio Klabund y su amiga Sybil Smolowa, que había conocido en Arosa. También el personaje de Alfons Pein se corresponde con el escritor hoy olvidado Paul Apel; y el doctor Ronken responde al doctor Jessen. También la toponimia local recorre 

las páginas de La enfermedad: el Grand-Hotel Belvédère, el restaurante Kolbinger, el Rößli, el kurhaus, el teatro, la promenade, la pista de bobsleigh de Schatzalp, etc.

El relato de Klabund, que fue publicado en 1917, sorprendentemente presenta varios paralelismos con La montaña mágica (1924). El ambiente mórbido, a la vez exaltado, la desesperación pero también las ansias de vivir que inundan el sanatorio del doctor Jessen (Dr. Ronken para Klabund, Dr. Behrens para Mann), el traslado nocturno de los cadáveres montaña abajo por la pista de bobsleigh de Schatzalp, la equiparación de la ciudad de Davos a un mítico inframundo hundido en las profundidades (Vineta para Klabund, el reino de las sombras para Mann), o las macabras fiestas de carnaval y algunos amoríos del propio autor parece como si hubiesen sido transpuestos posteriormente a La montaña mágica. Si Thomas Mann algo sabía de las correrías y la obra del espíritu vagabundo es una incógnita. De lo que no hay duda es que Klabund fue el iniciador de los bailes de disfraces en la pensión Stolzenfels. Él mismo se encargaba de componer los programas y de ensamblar collages dadaístas para anunciar, siempre con un corrosivo humor negro, por ejemplo, el próximo Baile de la banana. Sus carteles demuestran el carácter polifacético del autor, además de ofrecer un abanico de visualizaciones sarcásticas de la tuberculosis.

No obstante, el tísico Klabund, a diferencia de Hans Castorp, no estaba dispuesto a prolongar innecesariamente sus estancias en Davos. Para él, la vida no consistía en esperar, y como aquel sabía que arriba en el sanatorio se consume más tiempo que en ningún otro lugar; y justamente tiempo es de lo que él no disponía. Para Klabund escribir se convierte en una adicción, una forma de sobrellevar la enfermedad. Sí, tumbado como Oblomov, pero activo; siempre escribiendo en la tumbona, bien tapado y rodeado de libros y papeles. Así lo pintó Erich Büttner. 

La frívola y a la vez mórbida existencia de los moribundos en Davos la plasmó irónicamente Klabund en no pocos versos y textos fragmentarios. La enfermedad es un motivo recurrente en su obra, llegando hacer literatura de la tuberculosis. En su Historia de la literatura universal (1922), Klabund apunta: «Debería escribirse una historia literaria de los tísicos. Esta enfermedad constitucional posee la facultad de modificar mentalmente a aquellos en quienes hace presa. Les impone el castigo de Caín, el cual proyectó su pasión hacia su interior, devorándose los pulmones y el corazón.»

En lugar de la conocida frase con la que Rilke arranca Los apuntes de Malte Laurids Brigge —«¿De modo que aquí viene la gente para vivir? Yo creería más bien que aquí se muriera.»— Klabund inicia su relato La enfermedad con la pregunta: «¿Entonces usted únicamente ha venido aquí 

Olga García. Del prólogo de ‘La enfermedad’
Baile de la banana, una de las actividades lúdicas promovida por Klabund en Davos.

Katia y Thomas Mann y el mundo enfermo de Davos

Sanatorio Schatzalp, donde se alojó Klabund, hoy hotel, en Davos.

‘La enfermedad’, de Klabund, retrata las interioridades de sanatorio Schatzalp en donde estuvo alojado mientras se trataba contra la tisis en los años 20 del pasado siglo. Al igual que él otros enfermos, o que creían estarlo, acabaron pasando temporadas en un sanatorio de Davos. Una de ellos fue Katia Mann, esposa de Thomas Mann, quien por las cartas y las visitas que realizó obtuvo datos suficientes como para escribir ‘La montaña mágica’. Klabund, a buen seguro, fue una de sus fuentes de inspiración. Leer ‘La enfermedad’ como el relato en primera persona de Hans Castorp, el protagonista de ‘La montaña mágica’, es inevitable.

Thomas Mann y Davos constituyen un capítulo aparte. Él no fue un asiduo visitante, ni un enfermo pulmonar. Visitó a su esposa, alojada en el sanatorio Wald del doctor Friedrich Jessen, entre el 15 de mayo y el 12 junio de 1912. Katia Mann, en el verano de 1911, había sufrido una enfermedad pulmonar con el diagnóstico de «tuberculosis cerrada». Aunque las imágenes de rayos X posteriores demostraron la ausencia de tal enfermedad, negando tal diagnóstico. No obstante, pasó seis meses en este sanatorio (desde 1958, Hotel Wald). Sus cartas desde Davos y Arosa y lo que el propio Mann observó en su visita le inspiraron para escribir, en un principio, una novela corta que fuera el contrapunto a La muerte en Venecia, un texto caricaturesco sobre la fascinación que la muerte ejercía sobre los tísicos. Volvería una vez más a Davos, aunque solo por unos días, en 1921. 

La montaña mágica se publicó en 1924. En ella, Hans Castorp llega a la ciudad para visitar a su primo, aunque acabará quedándose siete años; allí contrae la tuberculosis (gracias a ella se hará más singular, más interesante, y así conseguirá pertenecer al elegante mundo de los enfermos). A partir de ahí, la novela describe la vida en el microcosmos del sanatorio internacional Berghof: el régimen del establecimiento, la evolución clínica de los pacientes, sus relaciones, sentimientos, rituales y extravagancias. Mann se vale de todos los topoi que ya antes y posteriormente han conformado el género de la novela de sanatorio. El Berghof es un establecimiento que nunca existió, aunque por su ubicación y el arquetipo arquitectónico recuerda al sanatorio Valbella, y por la descripción de los espacios interiores y los usos terapéuticos, al sanatorio Wald; sin embargo es el exclusivo Schatzalp (hoy, Hotel Schatzalp) la única clínica real que Thomas Mann explícitamente menciona en La montaña mágica

La novela ofrece una reflexión sobre el mito de la tisis, y de cómo esta es una metáfora de otros malestares del individuo, de la sociedad y de las amenazas que pesaban sobre ambos. A través de los pensamientos y diálogos de los personajes, el autor analiza los problemas políticos e intelectuales que sacudían a Europa a comienzos del siglo XX. Y Davos se erige en el lugar de huida, en la metáfora literaria para una Europa enferma y desahuciada anterior a la I Guerra mundial.

Olga García. Del prólogo de La enfermedad, de Klabund

«¿Entonces usted únicamente ha venido aquí para morir?»: un extracto de ‘La enfermedad’, de Klabund

 —¿Entonces usted únicamente ha venido aquí para morir? —dijo el joven alemán que, con las manos metidas en los bolsillos inferiores de su chaleco deportivo color pelo de camello, recorría enervado la habitación y a la par tosía a causa del humazo de los cigarrillos.

—¿Por qué si no? —repuso Sybil que estaba tendida en la cama fumando, delgada y rubia.

—¡Encantadol, ¡encantadol —murmuraba el pequeño japonés, asistente médico en el sanatorio Beau-Rivage ubicado montaña arriba, mientras sostenía al contraluz una escupidera azul que tenía grabada una extraña escala de medición.

—Diez centímetros cúbicos de esputos —dijo sonriendo, bajo el efecto de algún tipo de júbilo interno.

El japonés hablaba alemán y portugués con fluidez. En ocasiones se hacía pasar por portugués. Mantenía unas relaciones secretas con la doncella del cónsul de Portugal. Una suiza gruesa de Berna que tenía el aspecto de haber sido modelada con masilla. En lugar de un cencerro de vaca llevaba en torno a su rollizo cuello un medallón doble que cobijaba el retrato del pequeño japonés – vestido con su traje nacional de seda y repleto de pliegues.

—Antaño solamente amaba a mujeres morenas —dijo el joven alemán mientras, a través de la puerta del balcón, observaba la nieve que la ventisca había traído.

—Mujeres de pelo negro y ojos negros. Eso era cuando tenía diecinueve o veinte años e iba a tientas en la oscuridad. Mas de pronto se hizo la luz. Amé a una mujer de cabellos castaños y ojos de cierva. Después a una pelirroja de ojos casi celestes que parecían de color violeta cuando se iluminaban. Mis amigos se burlaban de mí y decían que además de cabellos rojos tenía también los ojos rojos, y que por tanto yo amaba a un conejo. – Finalmente sobrevino la claridad a mi alrededor. Salió el sol. Un rubio frenético procedente de un firmamento de mirada celeste. Contemplé el mediodía de mi vida. Cielo azul, sol favorable. ¿Por qué no quiere usted creer, Sybil, que es usted la luz de mi día? 

—¡Oh! —Sybil hizo un gesto de rechazo. Tiró la ceniza del cigarrillo sobre la alfombrilla de cama. 

El pequeño japonés colocó el frasco azul en la mesilla mientras bailoteaba en aquel rincón sombrío del cuarto. Se le oía reír: como una extraña ave acuática. 

Se entretenía hablando a un papagayo disecado en su particular lengua susurrante. 

El oficial búlgaro, que pálido y encogido estaba sentado sobre una banqueta mirando fijamente el suelo, carraspeó. Había participado en las dos Guerras Balcánicas, en la batalla de Lüleburgaz, en el sitio de Adrianópolis, en la batalla de Çatalca. Pero nadie podía evocar la guerra en su presencia, o de inmediato le brotaba espuma por la boca. 

Cuando el profesor Ronken, el de la barba blanca y la cabeza de petirrojo, le examinó por vez primera, y le auscultó con su elegante fonendoscopio flexible, se desmalló al instante. En ese momento había entrado en la habitación el doctor Froidevaux, recién salido del quirófano, con la bata blanca algo salpicada de sangre. 

—Sybil —dijo el búlgaro—, sería grave que usted muriese. Sylvester Glonner tiene razón. Usted es nuestro sol rubio. Estar sentado junto a usted, en este cuarto lleno de humo, reconforta más que estar tumbado amodorrado a pleno mediodía en la galería de reposo. El sol de Davos provoca somnolencia. Usted espabila. 

Y volvió a su banqueta. 

El joven alemán se apoyó lentamente contra un armario lacado en blanco. Estaba rememorando unos versos de Hölderlin: ¿Pero dónde estás? Mi alma enajenada sueña confusa con todos tus encantos. 

—¿Pero dónde estás? —decía en voz alta. 

El japonés reía. 

Sylvester sentía como si la mirada fugaz de Sybil le hubiese rozado. Igual que si se tratase de una brisa cálida. 

El búlgaro miró el reloj: 

—Tengo que marcharme a la cura de reposo. Van a ser las seis. 

Sin despedirse se fue trastabillando con su pequeña muleta en dirección a la puerta. 

El pequeño japonés se deslizó jovial detrás de él. 

—Nos hemos quedado solos —dijo Sylvester. 

—Como siempre… 

Ella exhalaba el humo del cigarrillo hacia el techo y este hacía un sinfín de volutas. 

Él le tendió la mano y se fue. 

La enfermedad. Klabund. Traduc.: Olga García.
La enfermedad, de Klabund.

 

Cuando las pistas de bobsleigh servían para bajar cadáveres de huéspedes por las noches

Antes de que acogiera el Foro de Davos, la cumbre de millonarios y hombres de Estado, la ciudad del cantón grisón fue mundialmente famosa por albergar el complejo de balnearios y sanatorios a mayor altitud del mundo. Davos fue construida a 1.500 metros de altura y como ciudad hubo de albergar todo lo concerniente al día a día y los caprichos de una población ociosa: la de los enfermos de tisis.

En 1853 el médico alemán Alexander Spengler constata que el microclima del valle es propicio al tratamiento de la tuberculosis y otras enfermedades pulmonares. El pueblo se transforma entonces en un balneario de cura con la construcción de sanatorios, hoteles y pensiones. Esta transformación será impulsada igualmente con la construcción del ferrocarril rético que unirá Davos con Landquart y que entrará en servicio en 1889. Con el descubrimiento de medicamentos contra la tuberculosis y otras enfermedades curadas con el clima alpino, las actividades de los sanatorios fueron disminuyendo para dar paso al turismo a través de los deportes de invierno y los congresos.

Alfred Henschke, conocido como Klabund, fue uno de sus huéspedes. Enfermo de tisis desde los 16 años, Klabund no veía esteticismo ni melancolía en la enfermedad, que llegó a convertirse entre las clases adineradas en una enfermedad casi romántica. Recorriendo varios sanatorios y con la urgencia de escribir lo que le diera de sí la vida, Klabund recaló en Davos y fue un ‘dinamizador’ del tiempo excelso. Famosas fueron sus fiestas de disfraces.

No todo en su vida era ocio. A los 39 años, cuando falleció, había escrito 70 libros y servido de inspiración a Bertolt Brecht (El círculo de tiza caucasiano’) y Thomas Mann (‘La montaña mágica’).

Por la noche, cuando los húespedes de los sanatorios dormían, los cadáveres de los fallecidos ese día abandonaban el lugar. Las pistas de deportes de invierno y, en especial las de bobsleigh, servían para tal cometido.

De la vida de Davos y la obra de Klabund trata La enfermedad, el libro que tendremos a la venta el 26 de septiembre y que ha editado y traducido Olga García, una colaboradora habitual nuestra.

Este libro no hubiera sido posible sin la ayuda prestada por el Institut für Kulturforschung Graubünden, el Instituto de Investigación Cultural de los Grisones. Les damos gracias, en especial a Cordula Seger, por la amabilidad prestada.

Klabund ofrece en ‘La enfermedad’ su paso por el sanatorio de Davos en el que se inspiró Thomas Mann para escribir ‘La montaña mágica’

La enfermedad, de Klabund.

El próximo 26 de septiembre, se pondrá a la venta en toda España La enfermedad y otros escritos desde Davos, de Alfred Henschke Klabund. Se trata de una obra muy importante desde el punto de vista histórico y sociológico porque en esta novela corta, de una manera fragmentaria y expresionista, se narra desde dentro la estancia en un sanatorio antituberculoso en la localidad suiza de Davos; al tiempo que supone el reflejo del transfondo documental de ‘La montaña mágica’ de Thomas Mann, autor que se inspiró en las andanzas de Klabund, a quien conoció cuando iba a visitar a su esposa, recluida en uno de los sanatorios de esta ciudad de la región grisona. En este cantón Suizo, Klabund pasó los últimos años de vida intentando esquivar la tisis que lo consumía.

Escenas vertiginosamente rápidas, a menudo cínicas y frívolas, escritas en un estilo telegráfico denotan en igual medida la desesperación y las ansias de vivir del elenco internacional de pacientes de La enfermedad. Klabund aborda el tema mostrando los aspectos más feos, repelentes e indignos de la tuberculosis, lo que es una marca característica de la corriente expresionista; al igual que lo son el conflicto generacional y la problemática de la alienación. Y la radical y perturbadora forma y lenguaje que el autor crea, cuando la muerte se aproxima o por fin llega, son también deudores del expresionismo y el dadaísmo.

La enfermedad es un texto vanguardista pero con una concepción de la tuberculosis que sigue la tradición cultural y medicinal del XIX, al considerar la afección pulmonar una enfermedad estética que lleva a una muerte incluso lírica

Alfred Henschke alias Klabund, (Crossen del Oder, hoy Krosno Odrzańskie, 1890 –Davos 1928), fue un prolífico, multifacético e inquieto escritor alemán cultivador de prácticamente todos los géneros y subgéneros. Su Círculo de tiza, uno de los mayores éxitos teatrales de la República de Weimar, inspiró a Brecht El círculo de tiza caucasiano. El cabaret fue también para Klabund su estrado de expresión (el Voltaire en Zúrich, el Simplicissimus en Múnich, el Schall und Rauch o el café Größenwahn en Berlín). Y la tuberculosis, su inseparable compañera desde los 16 años.

Historia de la literatura alemana contada en una hora fue publicada por esta editorial.

Ángela Mallén: «La bondad es una naturaleza. El bien es una opción»

Queremos dar las gracias a libreros y amigos que han confiado en el libro de aforismos ‘Microorganismos’, de Ángela Mallén, que el próximo lunes saldrá a la venta en toda España. Y nada mejor que uno de los aforismos de Ángela para agradecerlo: «La bondad es una naturaleza. El bien es una opción». Si os ha gustado, aquí os dejamos un extracto, con otra ristra de aforismos:

‘Morir por cesar el llanto’, de Gloria Ruiz, ya disponible en epub

Ya está a la venta la edición digital (epub) de ‘Morir por cesar el llanto’, la novela corta de la cántabra Gloria Ruiz, que vio la luz en papel hace ya unos meses.

El epub sale al mercado al precio de 2,99 euros y ha sido confeccionado por Bookwire, plataforma de distribución que se encarga también de su distribución mundial, sobre todo en países de habla en lengua castellana.

El epub se puede conseguir en las tiendas más importantes y en las plataformas de lectura más habituales. Ahora mismo, 16 de septiembre, podéis descargarlo en 24symbols, Amazon, Apple Books, Nextory, Bajalibros, Baker & Taylor, Barnes & Noble, Bibliotheca, Bol.de, Bolinda, Bookmate, Buecher.de, Casa del Libro, Ceebo, caludio.de, DiViBib, Ebiblio, ebook.de, EBSCO, El Corte Inglés, FNAC ES, FNAC FR, FNAC PT, Gardners, Google, hoebu.de, hoopla, Hugendubel, Indigo, Instituto Cervantes, Izneo, Kobo, Lehmanns Buchhandlung, Libreka!, Libreria de la U, Librería Nacional, Librería Porrúa, Librerías Gandhi, Librerías Gonvill, LitRes, Livraria Cultura, mojoreads, Odilo, Orell Füssli, Osiander, Overdrive library, Perú Ebooks, Podimo Kids, Read Joy, Readfy, Scribd, Siglo del Hombre, Skoobe, Storytel, Tagusbooks, Thalia, Tigerbooks, Walmart, Weltbild, Wook, Xebook.

Aquí tenéis algunos ejemplos de compra:

The digital edition (epub) of ‘Morir por cesar el llanto’ is now on sale, the short novel by the Cantabrian Gloria Ruiz, which was released on paper a few months ago.

The epub goes on the market at the price of 2.99 euros and has been made by Bookwire, a distribution platform that is also responsible for its worldwide distribution, especially in Spanish-speaking countries.

The epub can be obtained in the most important stores and on the most common reading platforms. Right now, September 16, you can download it at 24symbols, Amazon, Apple Books, Nextory, Bajalibros, Baker & Taylor, Barnes & Noble, Bibliotheca, Bol.de, Bolinda, Bookmate, Buecher.de, Casa del Libro, Ceebo, caludio .de, DiViBib, Ebiblio, ebook.de, EBSCO, El Corte Inglés, FNAC ES, FNAC FR, FNAC PT, Gardners, Google, hoebu.de, hoopla, Hugendubel, Indigo, Instituto Cervantes, Izneo, Kobo, Lehmanns Buchhandlung, Libreka!, Libreria de la U, Librería Nacional, Librería Porrúa, Librerías Gandhi, Librerías Gonvill, LitRes, Livraria Cultura, mojoreads, Odilo, Orell Füssli, Osiander, Overdrive library, Peru Ebooks, Podimo Kids, Read Joy, Readfy, Scribd, Century of Man, Skoobe, Storytel, Tagusbooks, Thalia, Tigerbooks, Walmart, Weltbild, Wook, Xebook.

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No os perdáis esta conmovedora historia de mujeres, posguerra y mundo rural, un mundo muy personal que vuelve de la mano de Gloria Ruiz y su narrativa cargada de emociones y sentimientos.

Do not miss this moving story of women, post-war and rural world, a very personal world that returns from the hand of Gloria Ruiz and her narrative full of emotions and feelings.

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