Bestiario o cortejo de Orfeo. Guillaume Apollinaire

Recreación plástica de Daniel Tamayo. Recreación literaria de Seve Calleja

bestiario apollinaire
Ilustraciones: Daniel Tamayo Pozueta

El autor

Se llamaba Wilhelm Albert Wlodzimierz Apolinary de Kostrowicki, si bien se le conoce más como Guillaume Apollinaire. Nació en Roma 1880 y murió en París en 1918 con apenas 38 años. La historia del arte y de la literatura lo tienen como exponente del simbolismo y el impulsor de las vanguardias de comienzos del siglo XX, dada su influencia en movimientos como el cubismo, el dadaísmo y el surrealismo. Fue él precisamente el primero en acuñar ese término cuando, en el estreno de su obra teatral Las tetas de Tiresia, en 1917, la calificó de drama surrealista. Y lo definió así: «Cuando el hombre quiso imitar el andar, creó la rueda, que no se parece en nada a una pierna. Así hizo surrealismo sin saberlo”. Luego Bretón recuperaría el término para su Manifiesto surrealista.

Sus inquietudes por la angustia, la melancolía, el amor y el erotismo, que expresó en los primeros poemas de 1897, no ensombrecerían su vitalismo y sentido del humor, desde el que expresaba la llegada de un mundo mejor y más creativo.

Su obra

Ejemplo de su estilo simbolista es el Bestiario o Cortejo de Orefeo, que publicó en 1911 en una tirada de 120 ejemplares con los grabados sobre madera del pintor Raul Dufy, y eso a pesar de haber realizado él mismo algunos dibujos que no se editaron..

Componen el Bestiario treinta estrofas, casi todas de cuatro versos en dobles pareados. Y, dedicadas a Orfeo y a los animales que acompañan su música, siguen este orden:

1Orfeo, 2 la tortuga, 3 el caballo, 4 la cabra del Tíbet, 5 la serpiente, 6 el gato, 7 el león, 8 la liebre, 9 el conejo, 10 el dromedario, 11 el ratón, 12 el elefante, 13 Orfeo, 14 la oruga, 15 la mosca, 16 la pulga,17 el saltamontes, 18 Orfeo, 19 el delfín, 20 el pulpo, 21 la medusa, 22 el cangrejo,23 la carpa, 24 Orfeo, 25 las sirenas, 26 la paloma, 27 el pavo, 28 el búho, 29 Ibis, 30 el buey. Todos agrupados en bloques de un modo caótico, pero a cada uno de los cuales es Orfeo quien les da entrada.

Para entender su significado simbólico habría que partir del hecho de que Apollinaire realizaba pequeños dibujos y bocetos en los márgenes de sus manuscritos, en los que el animal era el elemento más recurrente. Y remontarse hasta los bestiarios medievales para entender esta tendencia creativa suya, asociada a su gusto por la literatura del medievo: las novelas del ciclo artúrico, los cuentos populares de hadas o la obra del poeta maldito que fue en el siglo XV François Villon. Esta obra de Apollinaire se suma, pues, a la larga tradición de los bestiarios que arrancaba en la Edad Media.

El animal es un elemento recurrente tanto en estos textos como en muchos de los dibujos y adornos de sus poemas y de su correspondencia. Podemos hablar de “huellas medievales” en su obra, de un “medievalismo” fruto de su particular interés por la literatura medieval. De ahí que le resultaran tan sugerentes las imágenes fantásticas y esotéricas de esas “bestias”, muchas alegóricas, que habitan en los bestiarios antiguos, y que si en la vieja iconografía simbolizaban la realidad y el misterio religioso, en la modernidad expresan el mundo interior del creador, sus sueños, sus temores y sus miedos. Son, en buena medida, las fábulas con que el creador expresa su visión del mundo. Lo han hecho desde el Bosco hasta Chagall en su fauna fantástica, o los poetas José Moreno Villad, Pere Quarts, o el narrador Julio Cortázar.

El mito de Orfeo y los bestiarios

Si buscamos en el diccionario los términos bestiario (“colección de fábulas, referentes a animales reales o fantásticos) y cortejo (conjunto de personas que forman el acompañamiento de una ceremonia) y los asociamos ambos a la figura de Orfeo (el hijo de Apolo, dios de la música, a quien su hermano Lino le entregó su lira fabricada por Hermes con el caparazón de una tortuga. Capaz de apaciguar y enamorar con su música, muchos mosaicos grecolatinos lo representan amansando a las fieras con su música), nos encontramos con un con junto de animales que, cada cual en su relato, trenzan el mosaico en el que un semidiós convoca a su alrededor a un conjunto de personajes fabulosos, cuyas historias conforman un sugerente mosaico. Y eso es esta obra, cuyo autor carga de un sentido simbólico para que el lector lo desentrañe, según sea su código moral, pues es sabido que los animales de las fábulas, que en el mundo cristiano ejemplifican la creación del mundo y, desde la E. M., guardan relación con las virtudes y los vicios humanos, como podemos advertir en los capiteles, los códices y la antigua obra pictórica.

El bestiario, por tanto, es una referencia al lenguaje simbólico de los animales en la literatura y el arte cristianos de occidente. Y así los descubrió y luego recreó Guillaume Apollinaire, en cuya obra la Torre Eiffel se hace imponente pastora de un rebaño de puentes; los autobuses se transforman en mansos bueyes; la fidelidad se representa en el dogo; la peligrosa belleza femenina, en una pantera, cuando no en la mansedumbre de una gallina, y el hombre-caballo relincha de amor ante ella. La presencia de la mujer, tan reiterada, se reconoce en las sirenas, asociadas a la música.

El primer animal del Bestiario que acompaña a Orfeo es la tortuga, símbolo de canción; y luego el caballo que cabalga por los sueños; la cabra del Tíbet, equivalencia del vellocino de oro; luego está la serpiente, encarnación de la mujer hermosa y misteriosa; el gato, emblema de sosiego; el león es símbolo de de la defensa (en los antiguos bestiarios aparecía como acompañante del héroe); la liebre y el conejo, miedosos; el ratón, roedor del tiempo; el elefante, valioso por su marfil, que simboliza la voz del poeta. Viene después los insectos, que simbolizan el trabajo diario (la oruga) la familiaridad (las moscas), la crueldad del amor (la pulga)… Y tras ellos, los seres acuáticos: el pez, símbolo cristiano de Jesús; el delfín es el juego; el pulpo, monstruo; igual que la medusa…, el Ibis, símbolo de la muerte. El buey alado, el último del cortejo, simboliza al anunciante del Paraíso después de la muerte.

Esto pone al Bestiario o Cortejo de Orfeo de Apollinaire en conexión con el culto religioso que el propio poeta denominó Orfismo unos años después y que garantizaba una vida mejor tras la muerte. Para el autor, el color, la luz, la música y la poesía, emparentadas con el mito de Orfeo, encarnan el arte puro que él buscaba.

Ficha técnica:
Título: Bestiario Autor: Gillaume Apollinaire
Traductor: Severino Calleja Pérez Año: 2017
ISBN: 978-84-946138-9-0
Editorial El Desvelo
Formato: 16,5 x 20 cm
Páginas: 80


daniel_tamayo

Daniel Tamayo(Bilbao, 1951) inicia su formación artística en los 70, primero en Barcelona, en la escuela Massana, y más tarde en Bilbao en la Facultad de Bellas Artes. A lo largo de su carrera ha recibido diferentes becas y menciones en certámenes pictóricos como el premio Gure Artea en 1984. Actualmente es profesor de Pintura en la Universidad de País Vasco. La pintura de Daniel Tamayo parte de una abstracción intencionadamente geometrizante y orgánica con la que compone paisajes poblados de amorfos personajes, formas planas y múltiples elementos. Es una obra de carácter narrativo, caracterizada por un cromatismo vivo y delirante que compone escenarios cargados de ironía, donde se van acumulando las experiencias vividas e imaginadas por el propio artista.

 

seve-calleja_fotoSeve Calleja(Zamora,1953) es profesor de lengua y literatura. Sus inicios literarios fueron en la poesía y el cuento, con los que comenzó a formar parte del colectivo poético Zurgai y obtuvo el “Ignacio Aldecoa” de cuentos en 1981. Con algunas de sus obras ha obteniendo reconocimientos como el accésit del “Pío Baroja” de novela o el “Gabriel Aresti” de cuentos. Galardones como el “Lizardi” de literatura infantil en euskara en 1985 y el “Leer es vivir” en castellano en 1997 evidencian su especial interés por la literatura para jóvenes. Crítico, investigador y profesor, ha sido durante años colaborador en publicaciones periódicas y en radio, y miembro del consejo de redacción de la revista poética Zurgai.

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