Categoría: Autores

Lo que se avecina: Poesía de Teresa Guzmán (II)

La publicación más inminente que tenemos prevista es ‘En el lugar del viento’, de la poeta extremeña Teresa Guzmán, Premio Internacional de Poesía Gerardo Diego 2019. Nosotros desde hace siete años editamos la obra poética ganadora de este certamen que patrocina el Gobierno de Cantabria. La obra de 2019 será presentada este sábado, 1 de agosto, en la Feria del Libro de Santander y Cantabria.

Teresa Guzmán (Don Benito, 1972), quien se ha definido «como la persona serena que en realidad no soy», estudió Filología Inglesa y posteriormente Magisterio, profesión que ejerce. Se dedicó a la escritura desde una edad muy temprana y entre sus publicaciones, además de teatro, destacan Poemas (1993), Poemas para un collage (1995), Correspondencia (2000), En las márgenes del fuego (2002), Los visillos del viento (2004) y Todas las razones para la huida (2014). Ha merecido, entre otros, los premios Valbón, Certamen de poesía de Valverde de la Vera, Porticvs, Elvira Castañón o el García de la Huerta. Es fundadora del colectivo poético Veritas.

‘En el Lugar del Viento’ es un largo poema de amor, pero es también, o al menos lo pretende, una fotografía de alguien que espera permanentemente, que reflexiona sobre la perseverancia como el único viaje posible de quien ha decidido no rendirse.

No existe temporalidad ni geografía. Bastan los escenarios y paisajes, comunes a cualquiera; los bosques, el mar, las estaciones que mudan de piel, las palabras insuficientes y los silencios necesarios.

Todo está en el poemario, en esa caja de Pandora que encierra la intimidad de los secretos, mientras exhibe la desnudez de lo más frágil.

Quien espera, acepta que ha de vivir a la intemperie. Este es el lugar del viento, y sólo el tiempo dirá si mereció la pena semejante sacrificio.

Quien espera, acepta que ha de vivir a la intemperie.

Teresa Guzmán

TERESA GUZMÁN

Don Benito (1972)
Estudios: Licenciada Filología Inglesa, Diplomada en Magisterio y Máster en Estudios
Avanzados en Humanidades
Profesión: Profesora Educación Secundaria en IES “Cuatro Caminos”

PUBLICACIONES

  • Amantes, (Julio-Diciembre, 1993). Ed. Boletín de la Real Academia de Extremadura.
  • Poemas para un Collage (1995). Ed. Institución Cultural El Brocense.
    -Trilogía Poética “Colectivo Vbéritas”. Ed. Ayuntamiento de Don Benito.
  • Correspondencia, Núm. 3. Invierno (1999/2000). Ed. Punto y Aparte.
  • Los Visillos del Viento (2004). Ed. los Cuadernos Literarios Porticvs.
  • Ciudad Hotel (2009) Ed. Los Cuadernillos de Intramuros.

ANTOLOGÍAS

  • Diez años de poesía en Extremadura (1985-1994). Prof. Miguel Ángel Lama
  • Streets where to walk is to embark (1811-2018). Ed. Eduardo Moga. Trad. Terence
    Dooley

PREMIOS
Valbón, Valverde de la Vera, Porticvs, Elvira Castañón, García de la Huerta, Nicolás
del Hierro, Gerardo Diego entre otros. Finalista de premios como Ciudad de Badajoz,
José de Espronceda o el premio Leonor de poesía.

LIBROS PUBLICADOS

  • Poemas (1993). Ed. Diputación de Cáceres.
  • En las Márgenes del Fuego (2002). Ed. Fondo editorial Ayuntamiento de Don Benito.
  • Soledades de Cadaqués (2007). Ed. Colección AbeZetario. Diputación de Cáceres.
  • Todas las razones para la huida (2013) ed. De la Luna Libros.
  • Zapatos para pisar la lluvia (2017). Ed. Isla de Siltolá.
  • No todas las ventanas dan al cielo (2018) (Premio Nicolás del Hierro).
  • En el lugar del viento (2019) (Premio Gerardo Diego. Gobierno de Cantabria)

Lola Dinamita, como su nombre indica

Lola Dinamita

Lola Dinamita fue la segunda entrega de narrativa que El Desvelo hizo dentro de su colección El Legado del Barón. Conjunto de 10 relatos publicados ahora hace 10 años.

En los relatos de Rebeca Le Rumeur los personajes implosionan o explosionan con efectos devastadores.

El título refleja a la perfección la esencia de este libro. Una obra explosiva y juguetona que seduce y puede dañar. Lo que parece obvio, y ajeno a discusión, es que Rebeca Le Rumeur ha escrito un buen libro de relatos. Textos breves y contundentes, ajenos a la dispersión y a la pérdida de tiempo, absolutamente adaptados al vértigo de nuestra sociedad. Muestran, con gloriosas excepciones, a personajes en situaciones desesperadas, que reaccionan, en consecuencia, de forma desesperada. No intenta reflejar el esplendor de la cotidianeidad, ni la épica del día a día. No. Va directa al grano. Hablan sobre gente atrapada, sea por metafóricas cuerdas, por el peso desmesurado de una vida sin salida ni solución o por el pertinaz ruido del llanto de un niño. Son relatos breves, escritos sin miedo, sin sujeción a las normas canónicas de lo que “debe ser” la literatura. “Lola dinamita” muestra a una autora que ha contemplado el horror, el vacío que nos acompaña a todos -irremediable, como sabemos y tantas veces no queremos saber- y ha sabido transformar la angustia en una pequeña obra de arte. Esa libertad, ese desafío, resulta gratificante, como un trago de limonada helada en una tarde de agosto. Pero la libertad no degenera en libertinaje ya que Lola dinamita posee una redacción perfecta: “Llevaba años sobre la superficie de aquellas cuerdas blancas y tensas. Sus pies se habían acostumbrado a deslizarse por los estrechos filamentos. Se habituó a vivir sintiendo el movimiento de esos enormes hilos y los escalaba con agilidad. Antes de dormir se sentaba en uno de ellos y dejaba caer la espalda hasta que alguno lo recogía; siempre había una cuerda interrumpiendo el descenso”. Además si las salvajes reacciones de sus personajes resultan creíbles es, como ocurre con todos los buenos textos, por su capacidad para haber creado, previamente, un lecho en el que ha escondido la imprescindible y mullida justificación de sus actos. Así ocurre porque sus personajes son creíbles y complejos, lo que resulta más que meritorio, dada su mencionada brevedad. Concluyendo: un libro que sorprende, excita y conforta. Porque todos, en algún momento, hemos pensado en meter fuego a nuestra vida.

El Otro Lunes

http://otrolunes.com/archivos/13/php/librario/librario-n13-a05-p01-2010.php

Rebeca le Rumeur
Rebeca Le Rumeur

Se escucha todavía demasiado a menudo la cantinela de que el cuento es la antesala de la novela, lo que no es raro en un país donde, por un lado, el grueso de los consumidores de libros asocia el género con la literatura infantil, y por otro, lo visible es una cuestión de mercadotecnia y de periodismo cultural. En manos de los periodistas culturales, el cuento puede caer en dos tipos de discurso. Están los que preguntan al joven que acaba de estrenarse con un libro de relatos que para cuándo el “salto” a la novela (lo cual parece justificarse porque el único libro de cuentos que escriben algunos escritores es el de su bautismo). También están los que, desde luego con una intención loable, escriben un artículo con un titular que suele aludir a que el cuento ha superado su etapa de maricomplejines. Esto es así porque en España, a despecho de los escritores y los críticos (o al menos de ciertos escritores y de ciertos críticos), parece que la existencia de Chéjov, de Poe, de Katherine Mansfield o de Borges sea la excepción que confirma la regla de que la mejor literatura se encuentra en la novela. El periodista, claro está, se ve obligado a combatir el prejuicio, y la consecuencia de ello es la misma que la de la discriminación positiva y la denuncia de los males del machismo en la prensa: que a quien se le presenta siempre como víctima le cuesta el doble empoderarse. Se acaba dando la impresión de la única excusa para hablar del cuento es su condición de sexo débil, como si no bastara con escribir un buen libro de cuentos. Tal vez la solución a este reiterado mal sea tan simple como la de evitar preámbulos como el que yo estoy haciendo aquí.
Ignoro si Rebeca Le Rumeur (Santander, 1981) perseverará en el género breve, se entregará al mestizaje o terminará dedicándose al haiku. Lo que si sé es que su primer, cortísimo e impactante libro de relatos, Lola Dinamita, no es la antesala de ninguna otra cosa, excepto, por supuesto, de su escritura (que huele ya a propia). Estos relatos lo son por eso tan viejo de que cada obra genera su norma, que en este caso es la brevedad. Compuesto por diez piezas que basculan entre un registro realista con voluntario toque naif (a lo Miranda July) y la fantasía onírica y metafórica, Lola Dinamita es un libro que se instala en un territorio muy español, muy Cela y muy Goya, a saber, el tremendismo, aunque Le Rumeur no tenga nada que ver con el difunto premio Nobel. Sí me la imagino, en cambio, dibujando aquelarres y entierros de la sardina. El tremendismo es siempre molesto para una sentimentalidad equilibrada por la desproporción de la respuesta, y trasladado al plano de la narrativa, suscita no pocas veces la objeción de que ciertos giros no se justifican. Digo esto porque aquellos a quienes su equilibrio anímico les lleva a abominar de suicidios adolescentes y ataques terroristas (o para ser más clara: aquellos que no sólo se quejan de la gratuidad de, por ejemplo, Lars von Trier, sino que proclaman su inverosimilitud como muestra de que el producto está mal construido), lo mejor que pueden hacer es pasar de largo. No van a entender la propuesta de Lola Dinamita, y encima se van a cabrear.
Para los que sí entran en el juego perverso, que no quiere decir gratuito, tal vez les sirva imaginarse a las protagonistas de los cuentos de Le Rumeur como una versión actualizada de aquellas hermanas Izquierdo, encerradas en el mal familiar, y que huían en el tren mientras sus pares mataban a medio Puerto Hurraco. El lector cae pronto en la cuenta de que la desproporción, lo tremendo, tiene un sentido: el dolor enquistado. Si bien aquí las mujeres son urbanas, tienen estudios y una mediana consciencia de sí mismas, sus nombres de sello almodovariano (Lola Dinamita suena a Kika, o a Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón) nos alertan de que lo que domina es la pasión, que se torna destructiva. Como si no fuera posible deshacerse del puertohurraquismo anímico. Así pues, cuando estos seres responden con brutalidad a agresiones mínimas, no lo hacen de forma gratuita, sino porque dichas agresiones son las gotas que colman unos vasos antiguos y negros. Y es que los protagonistas viven instalados en un limbo de dolor que no se cuenta, pero que el libro destila entre líneas.
Rebeca Le Rumeur es hija de madre francesa, y eso se nota en la prosa, que, si bien es correctísima, a veces suena extraña. Ello no supone merma alguna. Al contrario: se trata de una particularidad que aumenta lo insólito (que, ojo, no es estructural, sino que está en lo pequeño: voz, metáforas, diálogos, ritmo) de la propuesta. Y es que éste es un libro para paladares raros, que auna una sentimentalidad absolutamente ibérica (por lo visceral) con la ejecución extranjera. Por otra parte, no hay nada en Le Rumeur que huela a casticismo, lo que refuerza la hipótesis de que su español viene de otro sitio. La escritora santanderina domina los giros rápidos, imprevistos y crueles, y sus relatos me han recordado a esa negrura de apariencia despreocupada de los Pequeños cuentos misóginos, de Patricia Highsmith. También está hermanada con Dirección noche, de Cristina Grande, en la medida en que construye historias-estampa, en la sencillez de la frase y en la precisión en el detalle, así como en una libertad magnífica que rompe, con modestia, la convención de redondear el argumento. Cuentos como “La conjura de los niños” y “Cuerda”, dos de los más sobresalientes, recuerdan, por la propiedad con la que se inserta cierta jerga filosófica y la capacidad de alzar una ficción puramente metafórica, al excepcional Proyectos de pasado, de la escritora rumana Ana Blandiana. En líneas generales, Le Rumeur es más eficaz cuando se sale del realismo, que obliga siempre a dar demasiadas explicaciones, y se desliza a un territorio pseudofantasioso, donde es posible, por ejemplo, ir quemando lentamente la propia casa, como ocurre en “Materia”, a mi juicio el más logrado de los cuentos.
La verdad es que yo he leído este libro con fascinación. Y lo he leído así porque rezuma, como dice Coradino Vega, “el latido de una interioridad especial”. Sólo me resta decir que ojalá Rebeca Le Rumeur nos regale muchos más libros, y que ese latido se convierta algún día en algo esplendoroso. Tiene, desde luego, capacidad para ello.

Elvira Navarro

La sinrazón de la guerra, de la mano de Siegfried Sassoon

Coontraataque, de Siegfried Sasson (descatalogado)


#contraataque
, de #siegfriedsassoon es un conjunto de poemas, realistas, duros y desencantados, que publicamos hace años y que ahora se encuentran descatalogados (interesados, consultar con la editorial). Sassoon, combatiente en la I Guerra Mundial, hizo trizas la mítica caballeresca de la guerra. Reflejo del batallar en las trincheras, ‘Contraataque’ toma como material poético la sinrazón de la guerra, la vesania de los mandos militares, la fraternidad, el hogar perdido, la masacre de los camaradas, el amarillismo de la prensa y el deseo de paz por encima de todo. Sassoon igualó con su pluma la valentía que mostró en la batalla. Con la misma pasión que mostrara en el frente, Jack el Loco, como lo apodaban sus hombres, exhibe la galería de horrores bélicos con diversos tonos poéticos, desde desde los descriptivo pasando por la ironía hasta cierta épica de la humanidad. 

Junto con la obra de Sassoon nosotros hemos publicado también la de Rupert Brooke, #poesiaesencial, como la de Roland Leighton, #unllantosobreelmar. Asimismo, hemos publicado una antología de poesía hecha por mujeres, #nadatanamargo.

Tanto la obra de Sassoon como la de Brooke y la de las poetas ha sido traducida por Eva Gallud Jurado, mientras que la de Leighton es de Paula Campos Fernández.

#poesia #poetry #ultimathule #warpoet #poesiabritanica

‘Cuaderno de Saì Gòn’, la experiencia poética del Vietnam de Pablo Escribano

Cuaderno de Saì Gôn

Las mujeres casadas muestras sus / pechos desnudos, / lunas negras, y al caer / la tarde se asa un perro. 

Cuaderno de Saì Gòn entremezcla el exotismo de los cuatro años transcurridos en Vietnam con reflexiones ácidas sobre la existencia y los valores que imperan en el mundo.

Es el primer poemario que publicó Pablo Escribano. Incluye un prólogo poético de Jorge Riechmann, que recoge 13 poemas de este a modo de ‘acompañamiento’ del libro de su amigo; y una cubierta diseñada por Carmen Quijano.

#cuadernodesaigon #pabloescribano #poesia #poetry #ultimathule

Pablo Enguita y Mateo Martínez se llevan el José Hierro de Poesía y Relato Breve de 2020

Los accésits han sido para Cecilia Suárez y Marta Falagán

La 39ª edición del certamen literario “José Hierro” para escritores jóvenes de Cantabria, en sus modalidades de poesía y relato breve, ya tiene ganadores. En la modalidad de poesía el primer premio, dotado con 2.000 euros, ha sido para Pablo Enguita Fontecilla con “El Acorde de Tristán”, mientras que Cecilia Suárez Lastra ha obtenido el accésit, dotado con 1.000 euros, con “Parestesias”.

En cuanto a la modalidad de relato breve, el ganador ha sido Mateo Martínez Martija con “Nuevos Navegantes”, con lo que se lleva los 2.000 euros previstos para el primer premio. El accésit en este caso ha sido para Marta Falagán Sanjuán con “Los días azules de Cecilia”, y al igual que en la modalidad de poesía el premio en metálico es de 1.000 euros.

En esta edición el jurado ha estado presidido por la profesora de la Universidad de Cantabria, Lourdes Royano Gutiérrez, ejerciendo como vocales el periodista y editor, Javier Fernández Rubio, la escritora y filóloga, Celia Corral Cañas y el escritor Javier Menéndez Llamazares. Tras la lectura y valoración de los 43 ejemplares recibidos, 19 de poesía y 24 de relato libre, adoptaron por unanimidad la concesión de los dos primeros premios y los accésits. Las obras ganadoras se publicarán en la editorial cántabra El Desvelo

La vigencia del análisis de Marx sobre España

España y Revolución

La vigencia que para el momento político actual tiene el análisis que Marx hizo de los procesos revolucionarios en la España del siglo XIX es sorprendente. Como para muestra de que los tiempos cambian poco más que el decorado este botón sobre la figura de Espartero:

Una de las peculiaridades de las revoluciones consiste en que el momento mismo en que el pueblo parece estar a punto de dar un gran paso e inaugurar una nueva era, sucumbe a ilusiones del pasado y pone todo el poder e influencia tan costosamente conquistados en manos de hombres que representan, o se supone que representan, el movimiento popular de una época ya terminada. Espartero es uno de esos hombres tradicionales que el pueblo acostumbra cargarse a las espaldas en los momentos de crisis sociales y que, como el perverso viejo que hundía obstinadamente sus piernas en torno al cuello de Simbad el Marino, son luego muy difíciles de descabalgar. Si se preguntara a un español de la llamada escuela progresista cuál es el valor político de Espartero, contestaría inmediatamente. «Espartero representa la unidad del gran partido liberal; Espartero es popular porque procede del pueblo, y su popularidad beneficia exclusivamente a la causa de los progresistas». Es verdad que Espartero es hijo de un artesano, y que se ha encaramado hasta la regencia de España; y es verdad que habiendo entrado en el ejército como simple soldado ha salido de él con el grado de mariscal de campo. Pero si realmente es el símbolo de la unidad del gran partido liberal, no puede serlo sino por construir ese punto de indiferenciada unidad en el que se neutralizan todos los extremos. Y por lo que hace a la popularidad de los progresistas, no exageraremos al decir que quedó arruinada desde el momento en que pasó del cuerpo del partido a un individuo particular.

Karl Marx, sobre Espartero en ‘España y Revolución’

Premios José Hierro de Poesía y Relato Breve 2018

Los Premios José Hierro de Poesía y Relato Breve apoyan a los jóvenes creadores en el inicio de su andadura literaria. En su edición de 2018, Daniel Steele Rodríguez, fue el ganador del premio de relato con ‘La machaca’; Leyre Martín Varela, accésit en relato con ‘Tela de araña’; Ángela Arambarri Ateca, ganadora en poesía con ‘Ritmo y demora’; y Pedro Diego Varela, accésit en poesía con ‘Voces de flor’. 

Pedro Diego Varela
Leyre Martín Varela

#premioshierropoesiayrelatobreve #leyremartinvarela #danielsteel #angelaarambarri #pedrodiegovarela

Ilustradoras e ilustradores: los otros creadores

María Jesús Campo, ilustradora de Contar las cuarenta

En un libro confluyen numerosos creadores, no solo el autor literario. Ello hace que un libro sea una obra colectiva y por lo general el número de sumandos genera un salto cualitativo llamado libro que es superior a la aportación de cada cual. Traductores, maquetadores, correctores, ilustradores, fotógrafos, portadistas… Ese pequeño microcosmo genera resultados sorprendentes, para bien o para menos bien. Lidiar con las aportaciones de cada uno, y sus egos, es tarea del editor (el cual también tiene sus cosas).

Los ilustradores tienen la difícil tarea de leer la obra y extraer de ella un ‘algo’ en imágenes que la complemente, no que la sustituya. Ello es más claro en la portada, en donde nosotros pretendemos rehuir de lo obvio y que sea el ilustrador el que invite al lector a adentrarse en la lectura. Si la portada es un escaparate, el ilustrador también contribuye a montar la tienda ilustrando el interior. Nosotros somos muy afortunados con nuestros ilustradores, todo los cuales han enriquecido la obra literaria.

«Hablar con filología», de Contar las cuarenta.

Echando la vista atrás, el número de contribuyentes a nuestros libros, que también son suyos, es importante. Los hay de todos tipos: caricaturistas, collagistas, figurativos… Cada uno a su manera han interpretado una obra que es suya también, entablando un diálogo con el autor maravilloso.

Estas han sido las personas que han colaborado en nuestro pequeño/gran proyecto editorial:

Trabajar con todo este microcosmos ha sido un placer. Ninguno de ellos, absolutamente ninguno, han planteado problemas a la obra. Todo lo contrario, sin su entusiasmo y su profesionalidad estos libros no hubieran resultado, para bien o para menos bien, como fueron.

Cubierta de Manual para embaucadores.

Traductoras (y traductores): Los ‘otros’ creadores

Dice Albdelfattah Kilito que todos somos capaces de leer todas las lenguas, cada cual en la suya. Este es un milagro posible gracias a los traductores, que son por ello coautores en la sombra, discretos como un árbitro de fútbol, pero imprescindibles para poder leer la obra, casi, casi igual, y a veces mejor que en su lengua originaria.

Nosotros procuramos realzar la figura del traductor en la medida de lo posible, que casi siempre está por debajo del papel que representan. Así que por una vez vamos a dejar de hablar de autores, o mejor dicho, vamos a hablar de los otros autores.

Hemos hecho repaso e impresiona verlos a todos juntos. Aquí van:

Periodismo, misterio y cultura en ‘El hacedor de titulares’, de Elena Sierra y Álex Oviedo

El hacedor de titulares

Un notorio escritor aparece muerto en misteriosas circunstancias y las pesquisas periodísticas para desvelar lo ocurrido sacan a la luz la mecánica interna del día a día de un periodista, así como los intereses creados en torno a la cultura. La novela arroja una luz irónica sobre lo que en apariencia está a la vista de todos pero que en el fondo dista mucho del glamour oficial. Precariedad, competencia feroz, miserias privadas y egos exacerbados en público y el dinero como principio y fin de lo que se llama cultura con mayúsculas. 

#elhacedordetitulares #alexoviedo #elenasierra #novela #periodismo #ellegadodelbaron #paisvasco #periodismocultural #bookstagram

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