Dujardin, pionero del monólogo interior y creador de una delicada y cruel obra de arte

May 19, 2020 Autores

#hancortadoloslaureles, de #edouarddujardin no solo es una preciosa historia que incide en ‘el burlador burlado’ en temas amorosos, sino que es la primera vez en que se usó el monólogo interior (reconocido por el propio Joyce). Con esta traducción de #martacerezaleslaforet, el libro es una pequeña delicatessen con un gran valor literario e histórico. #novel #novela #books #libros #escritor #casadellibro #elcorteingles #fnac #eldesvelo #publisher #postcards #instagood #words #quotes #bookstagram #top_bookstagram #libros #books #writer #bookworm #reading #libreria #bookstore #follow #like

Han cortado los laureles

Desde las seis de la tarde hasta las doce de la noche podemos seguir los pensamientos más íntimos y los preparativos vagamente amorosos de Daniel Prince, un joven estudiante de derecho enamorado de una actriz. Escrita únicamente desde el punto de vista de la conciencia del narrador, en un espacio y un tiempo limitado, es a la vez un retrato del París de finales del XIX y un sardónico relato sobre la relación amorosa…

Puesto que no tengo nada que hacer, reflexionemos, pero con seriedad, sobre cómo debo comportarme esta noche en casa de Lea; por supuesto, quedarme con ella hasta las doce o la una, luego irme; pero lo que necesito es que ella comprenda la razón de mi conducta; ¡qué difícil explicárselo! En esta habitación estoy mal; vayamos al salón; de pie; las velas sobre el escritorio; lo que tengo que hacer es pasear de un lado a otro del salón, delante de la chimenea, las dos ventanas; corramos las cortinas; en el salón, tranquilamente, paseando de un lado a otro. ¿En qué estaba pensando? Es un fastidio; cuando quiero ponerme a pensar en algo, me pierdo inmediatamente en disquisiciones. Sin embargo tengo que saber lo que haré esta noche; no puedo dejar todo al azar; mi deber es aclarar a Lea… Lo primero es buscar la forma de irme espontáneamente; ya ocurrió varias veces que, como ella no me pedía que me quedara, daba la impresión de que, al irme, ella me estaba poniendo, amablemente, de patitas en la calle. Quizá esta noche acepte que me quede; pongamos que lo acepte; entonces le diré que, sin duda, haría bien en marcharme; ¿por qué iba a quedarme, si ella no me ama lo suficiente como para desear de verdad que me quede? Eso le contestaré. 

Por cierto, ¿a qué se refiere la expresión Han cortado los laureles?…

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