“Entiendo la vida

como un combate”

GUILLERMO BALBONA | SANTANDER
El primer libro de narrativa de Rebeca Le Rumeur, ‘Lola Dinamita’, es un singular debut en diez relatos cortos que conforman una sinfonía con ecos de tragedia y pentagramas directos e imaginativos, donde suenan heridas, rupturas y discapacidades sentimentales.La mayoría de sus cuentos poseen un fondo paisajístico que remite a Cantabria. A través de la segunda entrega que El Desvelo Ediciones suma a su colección ‘El Legado del Barón’, se asoma la santanderina (1981). En 2006 realizó su primera exposición de pintura. Ejerce como traductora y colabora con diversos medios editoriales.
-¿Cómo define su libro?
-‘Lola dinamita’ es un libro aparentemente silencioso que no para de gritar. Sus personajes son boxeadores existenciales. Yo diría que lo que une estas historias es la lucha, y no el vacío. Son personajes que combaten la realidad desde su soledad y ese combate justifica la violencia y el dolor que hay en el libro. Es un libro de seres frágiles que se han subido al ring. Desde que nací me han vendido una vida sin dolor donde la felicidad se puede comprar en cualquier supermercado. Mis 28 años me han llevado a constatar que tal vez la felicidad existe, pero estoy cansada de objetos, de modas, de seres agraciados. Esta obra es un puñetazo a esas vidas perfectas.
-Jugando con el título, ¿estos diez relatos podrían ser otras tantas explosiones femeninas de emoción?
-La belleza destructora está muy presente en el libro. El fuego y la explosión aparecen como elementos de liberación. Sin embargo, la presencia femenina es circunstancial, hay mujeres en el libro como hubiera podido haber hombres, lo que realmente hay son sujetos que sufren, que luchan, que viven, que fracasan y la mayoría de las historias terminan antes de que podamos ver cómo se levantan. Utilizo el arte para amordazar mi locura emocional.
-Imagino a una autora joven y me sale un perfil vinculado a Internet, a las redes sociales y con blog. Y, sin embargo, libros como el suyo revelan las mismas soledades emocionales y espacios habitados por criaturas inadaptadas. ¿Pretendía ese contraste?
-La verdad es que no soy una persona comunicativa ni vinculada demasiado a internet. Es más, soy muy tímida y callada. Tuve un blog durante un par de años y luego lo cerré. No tengo facebook ni lo quiero. Aprendí mucho sobre internet en mi corta experiencia con el blog: la red es impúdica, curiosa, funciona muy rápido y con comentarios inmediatos. Me hice muchos amigos y durante un tiempo pensé que internet me salvaría de la soledad pero no fue así, internet es, sin duda, otra manera de constatar la paradoja de la incomunicación en la que vivimos. El contraste del que habla es ése: la enfermedad del siglo XXI es la soledad.
-¿No cree que Virginia Woolf es más moderna que toda esa literatura de hoy que se asoma al mercado con la etiqueta por delante?
-Virginia es una escritora maravillosa y sin duda alguna fue y sigue siendo innovadora. Respecto a la literatura actual no tengo ni idea de lo que va a ocurrir, mi capacidad de lectura es francamente inferior a la capacidad de publicación de nuestro sistema.
-En su libro hay mujeres desnortadas y muñecas rotas. ¿Es un retrato de nuestro tiempo o una mirada existencial y permanente?
-Mi libro originariamente se llamaba Muñecas trágicas. Básicamente porque tengo un sentido trágico de la vida poco usual, exagerado. En realidad yo debería estar licenciada en ‘Dramatismo cotidiano’. A veces hay que dejar de pensar, el pensamiento puede ser destructivo.
-Oquedades, presencia de la ausencia, ¿esa poética del vacío representaba también un desafío de estilo?
-Trato de escribir con claridad, eso hace que me metan dentro de un saco muy grande llamado Raymond Carver. Limo mi escritura, me sirvo de frases breves, sin demasiados adornos.Lo que pretendo es que mi escritura se entienda por eso he optado por la sencillez.
-En sus personajes, ¿habita Rebeca le Rumeur? ¿Todas tienen algo suyo, o ninguna?
-Mis personajes son como niñas exorcistas que me liberan del dolor. En literatura medieval estudié que los primeros textos literarios que se encuentran en nuestra cultura aparecen en documentos jurídicos donde alguien hace una comparación. La literatura nace de la comparación, ésta trasciende la realidad e inventa una nueva. El ser humano busca un ‘símil’ para expresarse, de ese modo supera la realidad.
-¿Cómo es su vínculo cotidiano con las palabras?
-Escribo todos los días. Si no lo hiciera tendría una melancolía inmensa. A veces solo escribo un párrafo o corrijo una línea para sentirme bien conmigo misma. La escritura no es una afición sino un modo de vida. Todo es susceptible a ser escrito, por eso a veces, la vida queda en un segundo plano.
-En sus relatos veo mucho ego pero también invisibilidad. ¿En el equilibrio está el milagro?
-Trato de desaparecer del texto, para ello suprimo mi opinión sobre aspectos de la narración. Supongo que mi ego también anda por alguna parte.
-Sus mujeres, duelen, hacen daño y sufren. ¿Entiende lo femenino como combate?
-Entiendo la vida como un combate. Lo femenino en este libro es prescindible, el combate no.
-La elección del relato, ¿se debe a su juego fragmentario?
-El relato breve es un género divertido. Dominar sus reglas me ha llevado años. Me gusta la teoría del iceberg que dice que la escritura debe decir poco y guardar en su profundidad la mayor parte de su contenido. Los mejores escritores del género breve escriben o han escrito en castellano. Es un género poco valorado y sin embargo, excitante. No hay que decir sino sugerir.
-¿Cómo conjuga pintura y escritura?
-La pintura es una prolongación de mi escritura, a veces paso horas escribiendo en un lienzo, es una escritura automática, lo hago para liberarme, sin demasiadas pretensiones. Con la pintura me desahogo porque no tengo demasiados conocimientos y soy completamente libre para crear. Sin embargo en la escritura ando con mucho cuidado, soy como un gato caminando por una estantería llena cristales. No quiero quebrar el universo que me rodea.
-En su relación diaria con la literatura, desde la creación y desde el mundo editorial, ¿cómo convive en ambas?
-Por lo general, el mundo editorial me parece asfixiante y ajeno a la literatura. Pero eso no es de asombrar, muchas cosas del mundo real me parecen asfixiantes y ajenas a la literatura.
-¿Qué opina de ‘El Desvelo’?
-Editores así dan sentido al universo editorial. Es exquisita, me encanta el diseño y en sus libros todo está mimado hasta el último detalle. Hacen su trabajo con amor y pasión, leen, estudian lo que publican. En el Desvelo existe un diálogo directo entre autor y editor y eso es muy enriquecedor.

CITA EN CORTO

Un autor/a de cabecera: Fiódor Dostoievski.
Un apunte sobre la cultura: Nace en los bares.
Un viaje real y otro fantástico: Bretaña, en Francia. Viajar al pasado para conocer el presente.
Un libro. Dos, ‘Cuatro veces fuego’ de Lara Moreno y ‘La ciudad Feliz’, de Elvira Navarro.
Un movimiento estético: ‘ Hopper.
Un universo literario al que siempre regresa: Los clásicos.
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