Ilustradoras e ilustradores: los otros creadores

Jul 18, 2020 Autores
María Jesús Campo, ilustradora de Contar las cuarenta

En un libro confluyen numerosos creadores, no solo el autor literario. Ello hace que un libro sea una obra colectiva y por lo general el número de sumandos genera un salto cualitativo llamado libro que es superior a la aportación de cada cual. Traductores, maquetadores, correctores, ilustradores, fotógrafos, portadistas… Ese pequeño microcosmo genera resultados sorprendentes, para bien o para menos bien. Lidiar con las aportaciones de cada uno, y sus egos, es tarea del editor (el cual también tiene sus cosas).

Los ilustradores tienen la difícil tarea de leer la obra y extraer de ella un ‘algo’ en imágenes que la complemente, no que la sustituya. Ello es más claro en la portada, en donde nosotros pretendemos rehuir de lo obvio y que sea el ilustrador el que invite al lector a adentrarse en la lectura. Si la portada es un escaparate, el ilustrador también contribuye a montar la tienda ilustrando el interior. Nosotros somos muy afortunados con nuestros ilustradores, todo los cuales han enriquecido la obra literaria.

«Hablar con filología», de Contar las cuarenta.

Echando la vista atrás, el número de contribuyentes a nuestros libros, que también son suyos, es importante. Los hay de todos tipos: caricaturistas, collagistas, figurativos… Cada uno a su manera han interpretado una obra que es suya también, entablando un diálogo con el autor maravilloso.

Estas han sido las personas que han colaborado en nuestro pequeño/gran proyecto editorial:

Trabajar con todo este microcosmos ha sido un placer. Ninguno de ellos, absolutamente ninguno, han planteado problemas a la obra. Todo lo contrario, sin su entusiasmo y su profesionalidad estos libros no hubieran resultado, para bien o para menos bien, como fueron.

Cubierta de Manual para embaucadores.

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