Karin Boye. Poesía

Karin Boye. Poesía

18,50

Antología poética que recoge los libros de madurez de la poeta sueca Karin Boye, en edición bilingüe sueco-español y con traducción y prólogo de Jesús García

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Descripción

1. Karin Boye: su vida.

Karin Maria Boye nació el 26 de octubre de 1900 en Gotemburgo, en el seno de una familia muy acomodada y culta. Su madre poseía una firme conciencia feminista, y su padre, un alto funcionario, se caracterizó por su mentalidad liberal y antimilitarista. Disponían ambos de una gran biblioteca, a la que tuvieron acceso desde niño tanto Karin como sus dos hermanos menores, Sven y Ulf. En 1909 la familia se traslada a Estocolmo, coincidiendo con la prejubilación del cabeza de familia, Fritz Boye. En la escuela Boye muestra ya su interés por cuestiones morales y filosóficas; lee a Schopenhauer y reflexiona de forma muy precoz sobre la muerte. Con 14 años Karin empieza a padecer de estados depresivos (maniaco-depresivos o  bipolares, como se diría hoy) que la acompañaron durante toda su vida. Esto, unido a su mala relación con su madre Signe, que padecía de alcoholismo, su incipiente atracción por las mujeres y sus crisis religiosas, marcó su pubertad y su adolescencia, durante las que ya buscó refugio en la escritura.

En 1915 la familia se muda al campo, a Huddinge, en la provincia de Estocolmo. Influida por Schopenhauer, así como por su madre Signe, Karin se interesa muy seriamente por el budismo y las filosofías orientales: lee a Tagore, estudia la mitología hindú, practica la respiración yóguica e intenta incluso aprender sánscrito. Sin embargo, en los últimos años de secundaria se acerca de nuevo al cristianismo. En 1918, durante un campamento de verano de su escuela, conoce a Anita Nathorst, hermana mayor de su compañera Astrid y seis años mayor que ambas. Karin queda deslumbrada por Anita, que por entonces estudia en la universidad de Upsala. Dos años después, también en verano, vuelve a coincidir con ella en otro campamento. Karin se interesa mucho por entonces por la fe luterana, que abraza en principio con entusiasmo. Sin embargo, en 1920 se enamora de una de sus compañeras de estudios de magisterio, en Estocolmo y lee por primera vez a F. Nietzsche; ambas cosas le hacen entrar en un angustioso conflicto con su fe, algo que describiría más tarde en su novela Crisis (1934). En Nietzsche encuentra Karin un aliado en su afirmación del deseo y en su superación de la estricta moral sexual luterana.

En 1921 comenzó a estudiar griego, literatura y lenguas nórdicas en la universidad de Upsala. Allí pudo sentir la discriminación masculina por ser mujer; eso, junto con el ejemplo de su madre, le movió a unirse a la Asociación de Mujeres Estudiantes, de la que llegaría a ser portavoz; entre sus compañeras era conocida como «Teo». Durante toda su vida Karin fue una defensora de los derechos civiles y políticos de las mujeres. Publica en 1922 su primer libro de poesía, Nubes (Moln), en la editorial de Albert Bonnier,  que publicará todas sus obras posteriores. El libro muestra la influencia de Nietzsche y de Schopenhauer, así como del budismo. En 1924 aparece el segundo, Tierras ocultas (Gömda land), en la que deja ver, entre otros temas, sus conocimientos de literatura nórdica antigua y los Eddas. Sobre esa época conoce la obra de Sigmund  Freud, que también influirá mucho en ella; el título mismo de Tierra oculta y el concepto que representa son herencia freudiana. En 1925, en su último año de carrera en Upsala, entra a formar parte de la liga Clarté, una asociación de estudiantes de izquierdas, socialista y antimilitaristas, en la que se discutía de política y de cultura, y de la que formaba parte Selma Lagerlöf, entre otros muchos. Allí conoce a Leif Björk, con quien se casará en 1929, aunque el matrimonio solo duró dos años. En 1926 Karin termina sus estudios en Upsala y se traslada a Estocolmo a estudiar historia. Un año más tarde aparece Los fogones (Härdarna), su tercer libro de poesía, en el que abundan los poemas de amor. En 1928 realiza un viaje de tres semanas con Leif a la Unión Soviética; la realidad que allí observó – el incipiente estalinismo    influyó en la redacción de su novela Kallocaína (publicada en 1940).

En 1931 Karin publica su primera novela, Astarté, y  funda, junto a Erik Mesterton y Josef Riwkin, la revista cultural Spektrum (en la que también participan los poetas Gunnar Ekelöf y Harry Martinson), que toma como modelo la revista Criterion de T.S. Eliot y que se ocupa de temas muy diversos: psicoanálisis, arquitectura, literatura, entre otros. Es considerada la revista que introduce el modernismo literario en Suecia. En esa revista publica Boye en 1932 su artículo «El lenguaje detrás de la lógica», en el que afirma que lo más substantivo de una poesía lo constituye «un lenguaje subterráneo individual que tiene sus raíces en el inconsciente, como un árbol». En 1932 se separa de su esposo Leif, al que deja por Gunnel Bergström, casada con el poeta Gunnar Ekelöf, al que abandona por Karin; dicha relación amorosa entre las dos mujeres duró no obstante poco tiempo. Poco después abandona la redacción de Spektrum y su puesto en la Clarté y viaja a Berlín, un Berlín inmediatamente previo al ascenso de Hitler al poder. La finalidad del viaje es someterse a un tratamiento psicoanalítico debido a una depresión, y durante el tratamiento puede conocer la abierta vida sexual y nocturna de los berlineses de esa época, en la que la homosexualidad no se oculta. Allí conoce a la alemana Margot Hanel, de madre judía y doce años más joven que ella, y que se convertirá en su compañera de vida. En otoño regresa a Suecia, pero vuelve a Berlín en 1933. La ciudad, con el advenimiento de los nazis, ya no disfruta de la anterior libertad, y Karin regresa a Suecia acompañada esta vez de su amada Margot; viven juntas en el diminuto domicilio de Karin en Estocolmo.

En 1934 Boye publica Crisis, su tercera novela, que relata sus experiencias en el seminario de Estocolmo en 1920-1921 y describe su crisis religiosa y su despertar a una sexualidad lésbica. Ese mismo año aparece su cuarto libro de poemas, Por mor del árbol, que contiene algunos de sus más famosos poemas. Dos años después Karin comienza a trabajar a tiempo parcial como profesora en la Viggbyskolan, cerca de Estocolmo, una escuela que, de manera bastante inusual para la época, buscaba juntar en las mismas aulas a alumnos de diferentes clase sociales y también hijos de emigrantes y de refugiados de la Alemania nazi. La relación con Margot se muestra complicada: la berlinesa se siente aislada en Estocolmo, y es celosa y muy dependiente. Con el tiempo se vuelve una relación enfermiza, materno-filial: Margot cae con frecuencia enferma para que Karin la cuide, y Karin a su vez parece ver en Margot una salida a su fuerte necesidad de sacrificarse por otros. En 1938 Karin emprende un viaje a Berlín, Praga,  Viena y Estambul que termina en Grecia; ese viaje le abre los ojos a una Europa políticamente convulsa, invadida ya por los totalitarismos. Comienza a escribir por entonces su más famosa novela, Kallocaína, que se publicaría en 1940, y que, influida por Nosotros de Yevgueni Zamiatin, describe un distópico estado totalitario. La Segunda Guerra Mundial ha estallado meses antes, y aunque Suecia se mantiene neutral, la conmoción en la sociedad sueca, como en el resto de Europa, es enorme.

La situación personal de Karin en esos momentos pasa por un mal momento. Comienza a trabajar a jornada completa en la escuela, pero pronto se ve desbordada; a causa de una incipiente depresión abandona el trabajo y eso agrava su situación económica; se produce la ruptura con su madre, que no acepta su lesbianismo; además, sufre una inflamación de los nervios de un brazo. Como vía de escape, Karin retoma el contacto con Anita Nathorst, su amor platónico de juventud. Anita padece de un cáncer de piel bastante avanzado, y pese a que vive en Alingsås, cerca de Gotemburgo, Karin la visita con frecuencia, quedándose en ocasiones a dormir en su casa. Cuando parece claro que la enfermedad de Anita conduce a un fin irreversible, Karin se da cuenta de que está enamorada de nuevo de ella. Dividida entre dos mujeres, Margot en Estocolmo y Anita en Alingsås, Karin vive una etapa de desgarro interior muy intenso, acentuado por el extremo pudor con respecto a su propia sexualidad, y se va hundiendo lentamente en la depresión. El 23 de abril de 1941 Karin abandona la casa de Anita en Alingsås y su cuerpo sin vida es encontrado tres días después en un bosque cercano (ella era una mujer de bosque), cerca de una gran roca. Karin había ingerido una dosis letal de somníferos, aunque algunos autores consideran que murió en realidad de hipotermia. Margot Hanel, hundida, se suicida por inhalación de gas un mes después, en Estocolmo. Y poco después, en agosto, muere Anita Nathorst, gravemente enferma. Ese mismo año aparece, de manera póstuma, el último libro de poemas de Boye, Los siete pecados capitales y otros poemas póstumos, en los que – sobre todo en su cantata inicial    intenta presentar la parte positiva de esos pecados, y que contiene varios emotivos poemas de amor.    

2. Karin Boye: su obra poética. La poesía de Boye fue calificada, ya en vida de la autora, de fría y abstracta. No deja de ser extraña esa calificación en el caso de una escritora cuya fuente de inspiración habían sido siempre escritores que propugnaban una batalla contra el racionalismo moderno y buscaban investigar en fuerza interiores  irracionales: Schopenhauer, Nietzsche, Freud, los surrealistas; su vida misma se vio zarandeada por intensísimas conmociones psíquicas y espirituales. Igualmente cuestionable es su afiliación al llamado modernismo literario, un vago movimiento presente en toda Europa de búsqueda de nuevos caminos de libertad expresiva y de ruptura con la tradición lírica y con el propio sujeto poético, bajo la influencia de la poesía simbolista, las traducciones de poesía de Extremo Oriente y la obra de James Joyce. En los países nórdicos ese modernismo, muy influido por una determinada lectura poética de la obra de Nietzsche  dio lugar a una figura central: Edith Södergran, la poeta sueco-finesa, cuya obra influyó sin duda en los tres primeros libros de poemas de Boye. El modernismo trae consigo la normalización del verso libre, que ya había sido utilizado en la literatura sueca por Strindberg, Ola Hansson y Vilhelm Ekelund, otro poeta que influyó mucho en la poesía primera de Boye. Pero la obra de Karin muestra su propia particularidad y originalidad, que hacen dudosa su adscripción completa y concluyente  a ese movimiento literario.

La poesía de Boye sorprende por su contenido existencial, de búsqueda de sentido, a veces en un plano religioso y otras en un plano claramente laico; eso la hace muy distinta a la obra de otros escritores coetáneos suyos. La presencia de una escisión interior es muy habitual en sus poemas, producida por algún conflicto interior, moral o espiritual. Sus poemas muestran además la influencia por diversas corrientes religiosa y espirituales: budismo, cristianismo, paganismo escandinavo…

En sus dos primeros poemarios, Nubes y Tierras ocultas, la influencia de Ekelund es notable, y de su simbolismo e idealismo algo ingenuo. En ellos se combinan los temas sacados de la naturaleza con otros más abstractos, que tienen que ver con elevados ideales: la belleza, la bondad, la perfección. Aparecen ya la mezcla de culturas (Una fantasía budista, Ases y elfos, La doncella escudera) y algunos de los símbolos que caracterizan su poesía: las estrellas, el árbol – símbolo de estabilidad y vida –, las velas.  Hay también algunas muestras de sentimentalismo y de un hondo misticismo, y un latente y desesperado deseo de libertad y de fortaleza – que seguramente sentía que faltaban en su vida.    

Los dos siguientes libros de poemas, Los fogones y Por mor del árbol, muestran un estilo más personal y lapidario, y una contención emocional mayor. En Los fogones aparece En movimiento, uno de sus poemas más conocidos, que parece incitar a lanzarse a la aventura romántica, y es de nuevo un grito en pos de la libertad que Boye tanto anhelaba. Este poemario, que contiene varios poemas de amor bastante atormentados y traducciones de poemas de su amado Nietzsche,  muestra una mayor preocupación por temas que podemos llamar sociales que los anteriores. Por mor del árbol, a su vez, es el primer libro de poemas de Boye en el que se manifiesta su gran potencial lírico. Es su libro más cercano a las corrientes literarias modernistas, y en la que empieza a mostrar una mayor audacia expresiva, desligándose de los cánones tradicionales. Predomina el verso libre, y la exaltación nietzscheana de la vida –  en claro contraste con poemas más sombríos que ahondan en su propia crisis existencial – hace su aparición frente al tono predominantemente crepuscular y pesimista de los anteriores poemarios. El poema que da título al libro, El árbol bajo tierra, remite a la idea ya mencionada de su artículo «El lenguaje detrás de la lógica», donde se considera al inconsciente como las raíces del árbol humano.

En la última fase de la obra poética de Boye, recogida en Los siete pecados capitales y otros poemas póstumos, se revela la influencia de T.S. Eliot y de Rainer Maria Rilke. De ambos había publicado Boye traducciones propias en Por mor del árbol (The waste land de Eliot y dos poemas de Rilke). El poeta inglés influye claramente en la cantata que da título y que abre al poemario; en el poeta austrohúngaro, Boye encuentra un dualismo de raigambre cristiana entre espíritu y materia, vida y muerte, con el que se siente plenamente identificada. Se incluyen en el libro algunos de los más hermosos poemas de amor de Boye, dirigidos tanto a Margot Hanel como a Anita Nathorst (Todo lo contienes tú, Cómo puedo decir, Tu voz, Eres la resurrección de mi alma), que recurren en ocasiones a lenguaje e imaginería religiosas, y que muestran a la amada como un hogar finalmente encontrado. Otros poemas aluden a una vida cotidiana en un contexto de preguerra, en el que el mundo parece derrumbarse: Navidad de 1939, Cómo puede vivir la fe. Los siete pecados capitales es seguramente la obra más perfecta de Boye, y solo queda lamentar su temprana muerte justo en su momento de mayor plenitud y maestría literarias.

La obra poética de Boye – una mujer con una vida espiritual tan fecunda como torturada –  se sumerge sin reservas en las interioridades del ama humana, y resurge de ese mar de fondo que ella tanto cantó trayéndonos esos pequeños tesoros que son sus poemas. El amor, la muerte, la debilidad y la fortaleza ante la vida, la libertad, el deseo, la naturaleza, son sus temas principales y recurrentes. Por utilizar un símil por ella muy querido, su pródiga obra lírica, que hunde sus raíces en el inconsciente y en las pasiones y conflictos más hondos y turbulentos, se eleva como un sereno árbol de tronco robusto y ramas y hojas hermosas y resplandecientes, como un luminoso monumento lingüístico cuya magnificencia en nada hacen pensar en el oscuro y atormentado mundo subterráneo del que emerge.      

3. Nuestra traducción.

La presente traducción contiene los cuatro libros de poemas publicados en vida por Karin Boye y el libro póstumo Los siete pecados capitales y otros poemas póstumos, editado pocos meses después de su muerte. Esto quiere decir que dejamos fuera los versos de juventud (editados por primera vez en fecha tan tardía como 1971 y 1982 por Barbro Gustafsson, y cuya edición descartó la propia Karin) y algún poema de circunstancias no recogido en esos libros, por considerar que no constituyen una parte esencial de la obra lírica de Boye, sino meros ensayos preparatorios – en el primer caso – u obras aisladas y ocasionales –  en el segundo. Hemos utilizado para todos esos libros las ediciones originales de la editorial Albert Bonnier. No incluimos, obviamente, las traducciones que Boye realizó de otros autores y que integró en algunos de estos libros.

Hemos buscado la fidelidad al texto por encima de cualquier tentativa de interpretación, pero naturalmente sin prescindir de una forma poética que transmita y reproduzca la belleza de los poemas originales. Hemos renunciado a la rima – en los poemas que no recurren al verso libre    para hacer el texto más atractivo y legible al lector moderno.

Jesús García. Traductor y prologuista de la obra.

Información adicional

Peso 350 kg
Dimensiones 135 × 15 × 210 cm

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