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Ángela Mallén: «La bondad es una naturaleza. El bien es una opción»

Queremos dar las gracias a libreros y amigos que han confiado en el libro de aforismos ‘Microorganismos’, de Ángela Mallén, que el próximo lunes saldrá a la venta en toda España. Y nada mejor que uno de los aforismos de Ángela para agradecerlo: «La bondad es una naturaleza. El bien es una opción». Si os ha gustado, aquí os dejamos un extracto, con otra ristra de aforismos:

Tres ‘microorganismos’ del próximo libro de Ángela Mallén

Os dejamos tres aforismos, a modo de microorganismos benefactores, extraídos del libro de Ángela Mallén, que tendremos a la venta a partir del 19 de septiembre. El libro, callado está dicho, se titula ‘Microorganismo’.

 Con el tiempo, la memoria pasa de ser una sala de máquinas a una caja de sorpresas.

* * *

La bondad es una naturaleza. El bien es una opción.

* * *

La verdad está más cerca de la incertidumbre que de la certeza. 

Microorganismos, de Ángela Mallén

Manual para embaucadores (o para aquellos que pretendan serlo)

Manual para embaucadores

«Al fin y al cabo, una bofetada solo es un desesperado intento de acercarse al otro».

«Nadie es tan tonto como para que después de tres días no logres convencerlo de que es un genio».

«El mundo desea ser engañado. Y se pondrá seriamente furioso si no lo haces». 

¿Quién fue Walter Serner? Esa fue una de las preguntas que durante tiempo se hizo el mundo cultural alemán. Serner fue uno de los cabecillas del movimiento Dadá en Zúrich, allí escribió su Manifiesto Dadá (que según las malas lenguas luego Tristan Tzara le robaría), manifiesto publicado en 1919 y que causaría un gran revuelo en las esferas intelectuales del momento por su carácter turbulento, cínico e incomprensible por momentos. En 1927 aparecería la segunda parte bajo el título Manual para embaucadores (o para aquellos que pretendan serlo) compuesto por 591 reglas de comportamiento para delincuentes y estafadores. Y ?basta leer unos pocos preceptos para entenderlo así? para el resto de hombres. Por la época de la publicación del Manual, la censura conservadora en Alemania empezó a ejercer cada vez más presión con el fin de prohibir los textos de Serner, por considerarlos ?un peligro para la moral pública? y a su autor un ?proxeneta judío?. Serner, cuyos libros se encontraban desde 1933 en la larga lista de obras ?vergonzosas e indecentes? del gobierno nazi, vivió en el gueto de Praga hasta 1942. El primero de agosto de ese año, Walter Serner y su esposa fueron deportados al campo de concentración de Theresienstadt. Allí fueron exterminados en una cámara de gas.

Su obra, ‘Manual de embaucadores (o para aquellos que pretendan serlo) fue traducida por Luisa Gutiérrez Ruiz e ilustrada la cubierta por Carmen Quijano. Es un libro singular: después de 50 páginas al más puro estilo Dadá le siguen 600 aforismos subversivos. Sorprendente, desvergonzado y divertido.

Algunas instrucciones sernerianas y una carta de Schad

Serner por Schad

408. Nadie es tan tonto como para que, después de tres
días, no logres convencerlo de que es un genio.

409. No hables en voz baja durante demasiado tiempo.
Hace suponer que te has acostumbrado a ello por motivos
indignos. (Sin embargo, por teléfono hazlo siempre).

[…]

411. Cuanto más extraordinario sea lo que llevas a cabo,
más has de cuidarte de que parezca vulgar. Si esto es imposible,
casi siempre resultará más conveniente abandonar la empresa.

412. Sé tu propio banquero. Lo que pierdas debido a
malas decisiones, igualmente lo habrías perdido engañado
por el profesional; además éste tampoco actúa siempre correctamente.

413. Mientras no tengas más de cincuenta, prefiere a los
hombres menores de veinticinco y mayores de cincuenta.
Los que se encuentran en medio te odiarán mucho.

414. Distínguete de los demás en todo un poco. Eso despertará
la curiosidad. Pero no llames demasiado la atención
o, de lo contrario, irás cuesta abajo.

De ‘Manual para embaucadores’. Traducción: Luisa Gtrrez. Ruiz

“Ya sé, mi querido, que usted desea lo mejor para mí. Pero aquí me odian tanto, se trabaja tanto en mi contra, que ya todo me empieza a parecer asqueroso. Y como no soy hombre de agachar la cabeza, creo que me voy a retirar pronto. Por fortuna soy de naturaleza feliz. Por estos días duermo largamente y bien, y fumo incontables cigarrillos…”

Carta de Walter Serner a Christian Schad

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