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La cabra del Tíbet

Bestiario o el cortejo de Orfeo

Orfeo pasea por el bosquecillo y a su paso le salen diversos animales. Es el cortejo de Orfeo, embriagado por su música. Aquí una muestra, la de la Cabra del Tíbet, en la traducción de este ‘Bestiario o Cortejo de Orfeo’, de #apollinaire, adaptado por #sevecalleja con ilustraciones del gran pintor #danieltamayo. Un libro que es una delicia para niños y mayores.

Orfeo

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‘Casi un danzante’, un poema de Robert Nye

Robert Nye, Poesía Esencial

«No era como William Cowper, el delicado poeta inglés que escribía versos a instancia de sus admiradores. Robert, como también Robert Graves, Norman Cameron, James Reeves y Martin, escribía un poema si éste necesitaba ser escrito. En otras palabras, se da una pulsión que ha sido realmente reconocida a lo largo del tiempo. Curiosamente, como en Alexander Pope, esto no significaba que un poema fuese creado sin esmero una vez empezado, puesto que el poema era susceptible de ser revisado hasta dar con los matices adecuados. Robert era un artesano.»

Imanol Gómez, traductor de Robert Nye

Casi un danzante

Una vez, en una colina en Gales, un día de verano

Casi dancé al creer descubrir la alegría.

Más de una hora pasé tumbado

Contemplando las nubes, soñando.

Mientras allí yacía escuché el canto de una alondra.

Era una canción tan dulce que tocaba el filo del dolor.

Soñé que mi pelo era uno con las hojas

Y que mis piernas se enraizaban en la tierra.

Riendo despierto, allí tumbado al sol

Supe que no había más que saber.

No es de extrañar que al incorporarme

Me apeteciera danzar. Casi dancé,

Casi dancé de alegría, casi lo hice.

Pero algunos no danzan, y ya está.

Una noche sin duda yaceré para siempre

Y cuando lo haga quizá finalmente dance.

Mientras tanto guardo el recuerdo de aquel día

En el que casi dancé, una vez, en Gales. 

An almost dancer

Once, on a hill in Wales, one summer’s day

I almost danced for what I thought was joy.

An hour or more I’d lain there on my back

Watching the clouds as I gazed dreaming up.

As I lay there I heard a skylark sing

A song so sweet it touched the edge of pain.

I dreamt my hair was one with all the leaves

And that my legs sent shoots into the earth.

Laughing awake, I lay there in the sun

And knew that there was nothing to be known.

Small wonder then that when I stood upright

I felt like dancing. Oh, I almost danced,

I almost danced for joy, I almost did.

But some do not, and there’s an end of it.

One night no doubt I shall lie down for good

And when I do perhaps I’ll dance at last.

Meanwhile I keep this memory of that day

I was an almost dancer, once, in Wales. 

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