Etiqueta: Cantabria

Estrenamos 2023 con ‘La mecedora de Beckett. Enunciados de lo indecible’, de Fernando Abascal

La mecedora de Beckett‘, de Fernando Abascal.

La decimotercera entrega de los Textos Insólitos aborda desde todas las perspectivas la incomensurable figura de Beckett. ‘La mecedora de Beckett. Enunciados de lo indecible’, de Fernando Abascal, es el resultado de una amplia reflexión de los principios nucleares de la obra del escritor irlandés, algo que el autor aborda y transmite con talante divulgativo, intentando penetrar en lo indecible, intentado convertir en fallido el aparente hermetismo de la obra y del lenguaje.

La obra saldrá al mercado en toda España el 30 de enero al precio de 12 euros, aunque ya puede reservarse tanto en la librería habitual como en los canales de venta online.

Samuel Beckett estrenó en 1981 Rockaby, uno de sus monólogos para mujeres más intensos. En este drama, una envejecida mujer permanece sentada en una mecedora, un recurso reiterado en sus obras y de fértil simbolismo -senectud, sosiego, paso del tiempo, sueño, ritmo, latido…- Pongamos que es el mismo Beckett quien se balancea en su mecedora y quien, desde dentro y desde fuera de sí mismo, en una dislocada alteridad y cuestionando el sistema de representación del lenguaje, nos habla de la imposibilidad de toda tentativa de comunicación verbal, de lo fallido de nuestras percepciones y de la defunción de la esperanza, toda una poética del silencio y de ese credo estético del fracasa mejor que enunció en su obra Rumbo a peor (1983).

Este volumen no es un ensayo académico, ni lo pretende. El autor tiene el suficiente pudor para manifestar que nada sustancial sabría añadir a lo mucho dicho y escrito, todo un diluvio crítico, sobre la obra del irrepetible autor irlandés, un creador de perenne vitalidad que supo descolonizar el lenguaje, devolver a las palabras su pureza germinal a la vez que su desolador silencio, y mostrarnos, desde una turbadora perplejidad, incluso mediante una lengua ajena, la incomunicabilidad trágica, no exenta de ternura, humor y parodia, del ser humano.

Samuel Beckett, en 1977

Más bien, este libro insólito es el resultado de una lectura muy personal y tal vez algo impertinente y redundante, sin notas a pie de página y conscientemente huérfana de bibliografía, de la obra de Beckett y de la resonancia que en mí generan su escritura y su pensamiento. Una escritura de la penuria, como el autor la definió, caracterizada por un estilo que renuncia a las posibilidades retóricas que le ofrece el lenguaje, adelgazado este hasta el silencio. Y es que Beckett exploró como nadie lo había hecho antes la grieta que separa la vida del lenguaje que la nombra o pretende explicarla. Lenguaje como simulacro incapaz de trinchar la realidad, de pensar el mundo; literatura como desvanecimiento; habla como reiterativo balbuceo o cháchara que sostiene a los personajes de sus obras: lisiados, mendigos, vagabundos, tarados… entes sin función simbólica que no pretenden otra cosa que dejar de significar, que se limitan a esperar en unos espacios informes, sin identidad, una tierra de nadie donde todo es innombrable, salvo el tiempo. Nothing to tell y, sin embargo…

Ese es, en definitiva, el propósito de Fernando Abascal: abrir una conversación para distraer la espera entre tres interlocutores: Samuel Beckett, el lector y el autor, sobre algunos conceptos nucleares en su obra: el lenguaje, el silencio, el tiempo, el espacio, los personajes, las cosas. Hechizados por la nada, acunados por el vaivén de la mecedora, sabiendo de la imposibilidad de entender y reflejar estética y ontológicamente el mundo a través del lenguaje; descreyendo de las mismas palabras; a pesar de todo, de nada y de la nada, incluso del mismo silencio, Fernando Abascal osa enunciar lo indecible.

FERNANDO ABASCAL: Catedrático de Instituto y profesor en el Centro Asociado de la UNED en Cantabria, también ha impartido clases y cursos de literatura en la Universidad de Cantabria y en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Es autor de numerosos artículos y estudios sobre temas literarios, así como de los libros de poemas:  De palabra, La memoria del cuerpo, Manual para cruzar el mar, Los poemas ásperos y Torre Hölderlin.

Fernando Abascal.
Fernando Abascal.

FERNANDO ABASCAL: Catedrático de Instituto y profesor en el Centro Asociado de la UNED en Cantabria, también ha impartido clases y cursos de literatura en la Universidad de Cantabria y en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Es autor de numerosos artículos y estudios sobre temas literarios, así como de los libros de poemas:  De palabra, La memoria del cuerpo, Manual para cruzar el mar, Los poemas ásperos y Torre Hölderlin.

El Ayuntamiento de Santander entregó los Premios Hierro de 2022 en la Gala de las Letras

Santander ha celebrado este miércoles en el teatro Casyc de Santander su Gala de las Letras, en la que ha entregado sus galardones literarios, entre ellos los Premios Hierro de Poesía y Relato Breve, y ha recordado al poeta José Hierro, en el año que se conmemoran cien años de su nacimiento.

En la Gala, el profesor, crítico literario e investigador Salvador García ha sido distinguido con el Premio de las Letras Ciudad de Santander, mientras que Corina Gratii y David Fernández han sido los galardonados con el premio José Hierro; Fernando García Moggia ha obtenido el ‘Alegría’ y Juan Simerán el ‘Tristana’.

El Desvelo Ediciones, como viene haciendo desde hace más de una década, ha sido quien ha editado los premios destinados a los más jóvenes.

En el transcurso de la gala, también se ha rendido homenaje en recuerdo a Julio Neira, Julio Sainz Saiz y Carlos Bibrián, tres protagonistas del mundo de las letras de Cantabria fallecidos a lo largo de este año.

En la gala han participado los premiados, la alcaldesa de Santander, Gema Igual, y el concejal de Cultura, Javier Ceruti, y otras autoridades.

Igual ha aprovechado su intervención para poner en valor “el inmenso valor de la literatura y de los escritores” y ha reivindicado “la formidable tradición literaria de Santander como cuna de magníficos autores y escenario de grandes obras que forman parte de la historia de la literatura”.

En su discurso, Igual ha recordado que el Ayuntamiento decidió en su momento aunar en esta gala los diferentes premios de los concursos literarios que organiza el Consistorio para culminar así el año cultural de la ciudad con un acto en el que se quiere poner en valor la literatura y a quienes la hacen posible: los escritores. Por su parte, Ceruti ha subrayado la importancia de este año 2022 en el que se viene celebrando el centenario del nacimiento de José Hierro.

Premiados

En esta edición de la Gala de las Letras, el Premio José Hierro en la modalidad de poesía ha sido para Corina Gratti, que a sus 13 años se ha convertido en la autora más joven en recibir este galardón, mientras que el de relato ha correspondido al campurriano David Fernández Gutiérrez.

En cuanto al Premio Alegría, ha recaído en el autor italiano Fernando García Moggia, mientras que el Tristana ha sido para el escritor argentino Juan Simeran.

Por último, el profesor, crítico literario e investigador Salvador Garcia Castañeda ha recibido el Premio de las Letras Ciudad de Santander por sus aportaciones al estudio de la literatura cántabra y santanderina, sus estudios sobre el Santander literario de final del siglo XIX, su profundización en la obra de José María de Pereda, o la reivindicación que ha hecho de Telesforo Trueba y Cosío

El acto ha sido conducido por la compañía Arte en Escena y ha contado con numerosas intervenciones poético-musicales. Además, ha tenido como broche final la proyección de un vídeo grabado en el salón de la casa de José Hierro en Nueva York, en el que el poeta lee uno de los últimos poemas que escribió, ‘En son de despedida’, publicado en su libro ‘Cuaderno en Nueva York’.

Ya tenemos editados los Premios Hierro de 2022

XLI Premios Hierro de Poesía y Relato Breve.

Las jóvenes Corina Gratii, por el poemario ‘Comienzo de una etapa con locura’, y David Fernández, con el relato ‘El mirón’, han sido los ganadores de la XLI edición de los Premios Hierro de Poesía y Relato Breve, que patrocina la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Santander. Gratii, de 12 años de edad, ganó el certamen en su versión poética, quedando accésit exaequo Kathia Magali Zorrilla Vargas, con ‘Sin título’; y Joaquín Isaías Gutiérrez, con ‘Alma relativa’. Por su parte, David Fernández ganó el premio al mejor relato corto con ‘El mirón’. Accésit fue Alejandra Fernández Zazo, con ‘Silencio’.

El libro resultante de la edición de los trabajos premiados ya es realidad y estará oficialmente a la venta el 5 de diciembre, aunque ya se puede reservar. La ya tradicional Gala de las Letras, que se celebra en Santander, será el marco para la entrega de los premios de la edición del año que ya acaba.

Los Premios Hierro vienen concediéndose desde hace 41 años en la capital de Cantabria. Están dotados con 2.000 euros a la obra ganadora y la edición de la misma. Es un premio destinado a jóvenes que no han sobrepasado los 30 años de edad.

Los premios de 2022 se entregarán en la Gala de las Letras de Santander que tendrá lugar el 15 de diciembre, pero estarán disponibles para el público en las librerías y canales de venta online a partir del 5 de diciembre.

Mar Sancho gana el Premio Gerardo Diego de Poesía del Gobierno de Cantabria

Los premios literarios del Gobierno de Cantabria 2022 han recaído en Ángel Silvelo Gabriel, en la categoría de novela corta ‘José María de Pereda’, por su obra ‘Los dioses perdidos’; en Mar Sancho Sanz, en la de poesía ‘Gerardo Diego’, por ‘Maneras de imaginarnos’; y en Rosario Díaz Monroy, en la de cuentos ‘Manuel Llano’, por ‘Animales solitarios’.

Estos premios están dotados con 12.000 euros, el de novela corta, y con 5.000 euros los de poesía y cuentos, respectivamente. La convocatoria de este año ha contado con 61 obras (29 en novela corta, 8 en poesía y 24 en cuentos), ha informado el Ejecutivo regional en nota de prensa.

El Desvelo Ediciones viene editando desde hace una década los Premios Gerardo Diego.

Mar Sancho construye en ‘Maneras de imaginarnos’ un poemario “muy bien estructurado y homogéneo” en 33 cantos, creando un libro “muy literario, orgánico y denso”. Con una “cierta estética nerudiana”, en los poemas cobran especial relevancia la memoria y el amor, que se evoca en contextos donde la naturaleza adquiere “una fuerte presencia como elemento del recuerdo”.

La riqueza del vocabulario, el medido sentido del ritmo poético y la belleza sensual de las imágenes empleadas por la autora confieren al libro una “gran calidad”, según el jurado.

Mar Sancho Sanz es autora de varios libros de poesía, ganadores de galardones como el Premio Letras Jóvenes de Castilla y León en dos ocasiones, el Premio Ateneo de Valladolid, el Premio Federico García Lorca de Poesía y el Premio Jaime Gil de Biedma.

Escritora también de relatos y novela, y autora de obras traducidas al inglés y al francés, es además colaboradora habitual de varios diarios y revistas españolas y extranjeras. Conferenciante en jornadas y congresos sobre literatura en España, Estados Unidos y Latinoamérica, la Cátedra Miguel Delibes ha realizado un estudio sobre los referentes espaciales en su obra, recogido dentro del libro ‘Los nuevos mapas, espacios y lugares en la última narrativa de Castilla y León’.

Silvia Carnicero, antropóloga forense: “No hay otra necrópolis en Cantabria con este nivel de uso: ya se han encontrado los restos del individuo 44”

Silvia Carnicero, forense.
Silvia Carnicero, forense.

Es forense y por lo tanto realiza autopsias y evalúa a heridos en accidentes y en otros sucesos en los que la Justicia reclama una evaluación física de los afectados, pero su pasión se remonta a un tiempo mucho más antiguo. Como forense, y como antropóloga forense, de un modo u otro su vida está rodeada de despojos humanos a los que interroga para saber cómo vivieron y cómo murieron. “Los forenses no nos dedicamos solo a autopsias. En patología forense hay mucho paciente vivo, aunque la gente no lo crea, pero yo me dedico básicamente a realizar autopsias. Al margen de mi trabajo del día a día, me he formado como antropóloga y me dedico a estudiar muertos más antiguos”, comenta al empezar la entrevista.

Quien así habla es Silvia Carnicero, una bilbaína de 43 años que ha dedicado su tiempo libre a estudiar 18 yacimientos arqueológicos de Cantabria, que darán lugar a una tesis doctoral sobre cómo eran, de dónde procedían y cómo vivieron y murieron los cántabros del interior y de la costa en el entorno del año 1.000. Está casada con Yeyo Balbás, escritor cántabro de novela histórica al que conoció haciendo recreación histórica y por el que acabó residiendo en Cantabria. Su grupo dedicado a revivir la historia con trajes y representaciones se llama ‘El clan del cuervo’ y está integrado por aficionados de todo el país. Todos recrean la época visigoda.

Pero si Silvia Carnicero ha salido a la palestra recientemente es porque integra el equipo que investiga los restos que se excavan en una pequeña calle que flanquea la catedral de Santander, denominada Los Azogues. Acaban de empezar y ya tienen, literalmente apilados, 44 esqueletos, en buena parte niños, que datan al menos del siglo XIII. Ella no se ocupa de excavar, sino de investigar las tumbas y las osamentas aplicando la observación y herramientas como isótopos radioactivos y la genómica, el estudio del ADN extraído de los huesos. En los días en que acaba de darse el Nobel de Fisiología y Medicina al investigador sueco Svante Pääbo, galardonado por desarrollar el genoma del neandertal, Carnicero tendrá que tomar muestra y analizar los datos de ADN que extraiga del yacimiento. Como si se tratara de un libro, leerá en ellos los hábitos de vida y culturales de aquellos primeros pobladores de uno de los principales asentamientos de la Cantabria post-romana.

¿Qué le dicen los huesos?

Los huesos pueden decir más de lo que pensamos, solo hay que preguntarles.

¿No era algo esperable encontrar una necrópolis junto a la catedral de Santander?

Desde mi perspectiva, la arqueología medieval no está desarrollada en Cantabria. Era esperado el yacimiento que se ha encontrado, pero teniendo en cuenta que no se ha excavado en Santander, o que gran parte quedó arrasado después del incendio de los años 40, lo que queda es muy poco. Aunque no formo parte del equipo de arqueólogos [integrado por Lino Mantecón y Javier Marcos], el yacimiento de la catedral es importante porque se está excavando con tecnología actualizada, con preocupación por los restos humanos, porque otros yacimientos se excavaron antes sin que los restos humanos fueran lo más importante.

¿Caben sorpresas en la excavación? ¿Está datada la necrópolis ya?

Hubo una primera campaña en 2018-2019 y esta es la segunda fase, que se tuvo que aplazar por agotarse los fondos y, claro, el yacimiento era mayor de lo que se esperaba. En aquella primera se dató parte del muro que había aflorado, que era del siglo X.

¿Y los restos?

Es seguro que los restos pertenecen al siglo XIII y precedentes. Como todavía no se ha llegado a los niveles más inferiores no se sabe hasta qué época se va a llegar. Ahí está la incógnita.

¿Cuándo se despejará la incógnita?

En lo que afecta a mi trabajo, seis meses, un año a más tardar.

El yacimiento es pequeño en extensión, pero por lo que dice es profundo.

Sí, es profundo y revela que había una promiscuidad entre viviendas y cementerio. De hecho, hubo normativa que prohibía hacer fiestas ya que todo se hacía cerca al ser el espacio tan pequeño y no existir el recelo ante los muertos que hay ahora.

¿Cómo es su trabajo en el día a día?

Yo solo analizo las tumbas. En ese yacimiento hay estructuras murarias, tanto del castillo como de la catedral primitiva, vasijas… Todo eso lo examinan los arqueólogos.

Luego usted se centra en los restos humanos. ¿Cuántos cadáveres hay sepultados?

Ahora van ya por el individuo 44. Es una necrópolis muy intensamente utilizada. Están uno encima de otro. Es la típica necrópolis urbana, en el sentido de que es un espacio pequeño, intensamente usado.

¿Le ha sorprendido?

Sí, por cómo son las necrópolis en Cantabria, en el entorno rural, con mucho espacio. Pero no hay otro ejemplo en Cantabria de este nivel de uso. Son restos revueltos, recolocados, con individuos unos sobre otros. Hay un individuo, por ejemplo, con tres cabezas sobre la pelvis. En las tumbas se inhumaba a una persona junto a los restos de otras.

Hay un individuo, por ejemplo, con tres cabezas sobre la pelvis. En las tumbas se inhumaba a una persona junto a los restos de otras

En concreto, ¿qué intentará averiguar?

Estoy efectuando un estudio multidisciplinar que abordará la parte física de la población enterrada en la necrópolis (edad, estatura, enfermedades, etc.) y especialmente investigaciones genéticas para determinar dietas o depósitos de metales de cara a conocer las diferencias sociales que existían o el tipo de población que se enterraba en este cementerio de la ciudad de Santander.

¿Se ha conservado el yacimiento intacto con el paso de los siglos?

La catedral se amplió durante la época gótica, en el barroco y tras el incendio [de 1941] y por lo tanto ha habido alteraciones y encontramos tumbas con huesos descontextualizados.

La tumba en sí, ¿cómo es?

A pesar de que en la época se enterraba con tumbas de lajas, en la catedral son fosas con ataúd, la gran mayoría, o sin ataúd. Es importante la cantidad de clavos de ataúd que se están encontrando.

¿Cómo eran los enterramientos?

Los muertos se enterraban con sudario. Aunque la cristianización impedía enterrar con ajuar, se ha encontrado un anillo y una moneda. Irían vestidos, pero los tejidos desaparecieron.

¿Qué le dice el anillo?

Los anillos se asocian con sepulturas de mayor rango. Puede significar que se trata del clero de la abadía. Antes de que Alfonso VIII le concediera el Fuero [en 1187 el rey castellano nombró al abad dueño y señor del pueblo y dotó a la villa de un fuero para facilitar la actividad económica], e incluso antes, quien dirigía la ciudad era el abad. Estamos hablando de la élite social de la ciudad de Santander. De hecho, las casas de la Rúa Mayor eran de clero de la entonces abadía.

¿El estudio del ADN qué está revelando?

Yo estoy haciendo el estudio antropológico puro y duro: sexo, edad, estatura, patologías que pueda haber… Todavía no hay resultados del ADN. Santander está en el Camino de Santiago y era una villa marinera. A lo mejor encontramos sujetos foráneos enterrados. Igual se confirma que hay mucho intercambio de personas, o al contrario. Son preguntas que están en el aire y a las que intentará responder no solo la genética, sino también los estudios de isótopos.

¿Qué dirán los isótopos?

Servirán para comprobar, por ejemplo, si hubo un movimiento de población grande desde Toledo por la conquista árabe. Los estudios de isótopos facilitan información sobre traslados. Los estudios pueden hablar de proximidad a la costa, alimentación y del origen de las personas. Los isótopos y la genética nos pueden permitir hacer mapas de población y compararlos con otros de la meseta.

¿Cuál era la esperanza de vida?

La esperanza de vida oscilaba entre los 35 y 45 años, tanto en hombres como mujeres, con picos de mortalidad asociados en los varones a conflictos bélicos y en el caso de las mujeres, a los partos. Habrá que estudiar si en la Catedral hay una curva demográfica diferente.

¿Es similar la proporción hallada entre hombres y mujeres?

Parecía haber mujeres pero es complicado porque pueden ser restos de individuos masculinos jóvenes, que no están del todo desarrollados. Y hay bastantes, bastantes niños o niñas, no está claro tampoco su sexo porque en los restos infantiles es más difícil de determinar.

¿A qué cree que puede deberse la proliferación de enterramientos de niños?

En una necrópolis urbana encontraríamos mujeres y el hecho de que la mortalidad infantil fuera muy elevada. Los niños no están enterrados en una zona concreta, como en otros cementerios; en la catedral están mezclados con adultos y habrá que determinar si son niños o niñas. A lo mejor son solo niños que se entregaron a la abadía.

¿Qué significa ‘entregar’? ¿Una especie de orfanato?

O que se entregaran a la abadía para que hicieran carrera eclesiástica.

¿De qué murieron?

Fallecieron por causas naturales como fallecían la mayoría de los niños en esa época. Los huesos evidencian un estado de salud bastante bueno. En esa zona estaba la casa del abad y, aunque no es el lugar donde se enterraría la gente más rica alrededor de una iglesia, sí que puede ser en este caso la zona de los ricos.

¿Dónde se enterraba habitualmente a los pudientes?

Cuanto más rico, más cerca del muro. A partir del siglo XIII, los enterramientos se producen en claustros.

Entre los restos hallados en la capital cántabra, ¿se han encontrado signos de violencia?

Hay dos cráneos con lesiones ya curadas, es decir, no murieron a resultas de ello. Parecen heridas de arma blanca, a nivel frontal.

El yacimiento finalmente se va a cubrir con una cristalera, ¿se mantendrán los restos en el lugar?

No van a dejarse los restos esqueléticos. Los voy a estudiar todos y no se van a volver a colocar porque con la humedad se estropearían. Se va a instalar una ventana arqueológica que permitirá apreciar los cimientos de la primitiva catedral. Va a ir orientada a la arquitectura, acompañada de la debida panelización.

Del resto de yacimientos cántabros, ¿qué otros destacaría?

Hay unos yacimientos que llaman mucho la atención como son los enterramientos en cueva. Son de época visigoda, como en La Garma, Riocueva y Las Penas. Yo ya he hecho el estudio antropológico de Riocueva y Las Penas y se trata de población muy seleccionada: gente joven, niños, enterradas con ajuar, aunque en aquella época no se enterraba con ajuar… Sospechamos que pudo haber una epidemia, bastante compatible con la peste justiniana, de la misma época, aunque los estudios de paleomicrobiología no han dado resultados. Con gente muy joven que ha muerto sin signos de violencia tiene que haber una causa infecciosa detrás.

¿Cuántos son?

En Las Penas, diez; en Riocueva, ocho; y en La Garma, cinco. Se les enterró con útiles de la vida cotidiana.

¿Se han cometido habitualmente errores en la interpretación de los restos arqueológicos?

Hay errores comunes asociados a no realizar los estudios antropológicos. Durante muchos años, en los enterramientos con ajuares, se asociaba la aparición de armas con restos masculinos. Hasta que no se han introducido los estudios de antropología y se ha determinado el sexo no se han podido determinar realmente este. De hecho, hay enterramientos femeninos con armas.

¿Como muestra de estatus o porque eran guerreras?

En los pueblos germánicos aparecen enterramientos de mujeres con cuchillos porque el cuchillo era un elemento de estatus en el sentido de que eran personas libres. Si eras esclavo, no podías portar cuchillo. En pueblos escandinavos ha habido alguna tumba de mujeres con armas y varias interpretaciones al respecto.

¿En Cantabria hay casos?

No, pero en Peñamellera Baja, en Asturias, en la cueva de La Cerrosa, han aparecido lanzas y un ajuar guerrero de la época de las guerras cántabras y, asociado a ello, en la misma cueva, están los cráneos de dos mujeres. Es un yacimiento que todavía está en excavación y a la espera de resultados.

Marta San Miguel, escritora: “Seguimos vivos, intactos y comprensibles en nuestra memoria”

Marta San Miguel, periodista y escritora.
Marta San Miguel, periodista y escritora. Foto: Miriam Mora.

Marta San Miguel (Santander, 1981) se pone tensa antes de responder a una pregunta como si se dispusiera a saltar un obstáculo. Es como uno de los personajes de su obra ‘Antes del salto’ (Libros del Asteroide, 2022), el caballo Quessant, que juega un papel importante como catalizador de acontecimientos de ese viaje lisboeta en el que la protagonista entreteje recuerdos para dar encarnadura a su auténtica identidad. La autora es escritora y periodista. Ha publicado los poemarios ‘Meridiano’ (2010) y ‘El tiempo vertical’ (2015). Su primer libro de largo recorrido llevaba por título ‘Una forma de permanencia’ (Libros del K.O., 2019), al que sigue estos días su primera novela. Dice sentirse cómoda en la ficción y para dar cuenta de ello ofrece esta historia íntima y honesta que comenzó con unos apuntes a lápiz mientras vivía, como su protagonista, en la capital lusa y fue creciendo hasta llegar a convertirse en una reivindicación de la memoria como único espacio real.

Toda una vida leyendo, media vida escribiendo y ya forma parte de un catálogo con autores consagrados de España y de fuera, actuales e históricos.

Todavía no soy consciente de estar en ese catálogo. Tengo todos sus libros [de Asteroide] en casa, los miro y aún no soy consciente de haber entrado en esa nómina. Me vienen a la mente palabras como ‘orgullo’, ‘respeto’ y, sobre todo, ‘responsabilidad’.

¿Por qué sobre todo?

Porque lo que me han cuidado como lectora es el listón que yo tengo. Eso es lo que yo espero dar a los lectores.

¿Cómo se inoculó el veneno de la escritura?

Empezó cuando todo lo que me rodeaba tenía una historia detrás y un buen día me dio por escribirla. Cualquier cosa que me pasaba, llegaba a casa y se lo contaba a mi madre, a mis hermanos; y a la inversa, también les pedía que me contaran sus cosas. Lo sé porque aún me lo recuerdan. Digamos que escribir fue mi manera de materializar mi manera de ser.

¿Puede decirse que tiene una necesidad casi fisiológica de contar cosas?

Es mi manera de ser. Entiendo la realidad contándola y disfruto también cuando me la cuentan. Por eso acabé haciendo periodismo.

¿Una cosa lleva a la otra?

Sí, me llevó. En el momento que verbalizo que quiero dedicarme a escribir, el sentido común de mi padre me dijo ‘¿qué te parece estudiar periodismo?’. Y así llegué al periodismo, como un daño colateral. Es mi profesión, es el vehículo que me compré para escribir a diario.

¿Son cosas distintas? ¿Se considera más periodista que escritora?

No me considero más periodista que escritora, pero tampoco al revés. Mi manera de estar en el mundo es escribiendo y me da igual dónde. Ahora bien, el periodismo te impone unos límites, unas circunstancias y unos temas que la imaginación no y por tanto me siento más libre cuando escribo en mi papel de escritora. Yo no veo por qué un periodista no puede ser un buen novelista. Quizá debiéramos ver esta comparación al revés: ¿Puede ser un escritor un buen periodista? Seguro que sí.

¿No se pone también límites cuando escribe ficción? Hay escritores que se imponen reglas, a veces caprichosas.

Ojalá supiera por qué hago lo que hago, pero todo lo que he escrito hasta ahora ha sido en buena parte gracias a que llevo 20 años ‘picando’ el teclado en un periódico. Desarrollar esa capacidad para utilizar el lenguaje es muy útil cuando quieres contar algo, porque te ordena el pensamiento y te obliga a encontrar un camino.

Hay quien piensa que un periodista no puede ser un buen novelista, porque el periodista ha sido preparado para anticipar lo sustancial, lo que no tiene mucho que ver con el desarrollo de un artefacto narrativo de largo recorrido como es una novela. Vamos, como si el periodismo de interés general consistiera en dejar claro en el primer párrafo quién es el asesino…

A mí una escritora me dijo una vez: ‘Tú, siendo poeta, ¿has escrito una novela?’. Y añadió: ‘Pocos poetas conozco que acaban siendo buenos novelistas’. Cada registro requiere de un tono, de una afinación, de una voz. Todos son palabras e imágenes, pero son distintos.

¿Y se siente cómoda en todos?

Para nada. La poesía me impone mucho. Yo no soy poeta, sino que escribo poesía. Soy consciente de lo difícil que es escribir buena poesía. Creo que la poesía es uno de los géneros más difíciles. La novela también es compleja porque es un artefacto que tiene un poco de todo: tiene que tener la tensión narrativa de un buen artículo de periódico, la belleza de un poema y tiene que tener la inmediatez de ese suspiro antes de zambullirse que tiene el relato corto.

¿Hasta qué punto su novela ‘Antes del salto’ está anclada en la realidad?

He tomado partes de mi propia experiencia, sobre todo de mis recuerdos para poner a la protagonista de la novela en una situación en la que me permita abordar el tema del que hablo en el libro.

¿Y cuál es ese tema?

La memoria identitaria. A medida que vamos avanzando, de ir -haciendo un juego con el título del libro- dando saltos, saltos personales, saltos profesionales, saltos voluntarios o involuntarios… En cada salto, vamos dejando una parte de nosotros detrás. Llega un momento en que la rutina, esas obligaciones adquiridas tras cada salto, acaban por desdibujarte, por hacer olvidar la razón de ser de todo. La rutina sobre todo es la que hace que nuestra memoria sea como un espejo cada vez más opaco. Hay que diferenciar la memoria de la nostalgia y es necesario parar y fijarse en los instantes para recuperar aquello que nos hacía ser quienes somos. Si dejamos de mirar atrás, las personas que nos faltan, las personas que fuimos acaban siendo clichés, fotos fijas. Seguimos vivos, intactos y comprensibles en nuestra memoria.

¿Planifica al detalle cada novela?

En esta en concreto no hubo planificación. Lo que hubo fue un lápiz y un cuaderno y por primera vez volví a escribir a mano, y volví a escribir despacio, que me parece fundamental.

¿Escribe distinto cuando utiliza un teclado?

Creo que la velocidad del pensamiento se ve trastocada. Al principio [escribir a mano] me generaba cierta ansiedad, con esdrújulas que me hacían pensar que cuando fuera a terminar de escribirlas se me iba a olvidar la idea. El sosiego al escribir es como decirle al caballo: ‘Frena, ve al paso, disfruta’. Esas anotaciones hacen surgir ideas que iban creciendo como una enredadera. Luego fueron pasadas al ordenador. Se transformó en material literario con el personaje que proyecté y de repente me di cuenta de que tenía 20, 60 páginas, de que estaba escribiendo el borrador de algo con ideas muy claras.

¿Tacha mucho, reescribe mucho?

Soy horrible reescribiendo, lo llevo muy mal.

¿Cree que escribir es más quitar que poner?

El proceso de escritura fue quitar y dejar las partes que te sirven para contar una historia, y añadir las que hacen que funcione un giro narrativo. Y ahí la imaginación es mi gran aliada.

¿Se definiría como una persona imaginativa?

Sí.

¿Y literaria? ¿Hasta qué punto la forma importa?

Totalmente. En una librería, abro un libro al azar y leo y, si la voz me interpela, compro el libro. Estoy al tanto de las novedades, pero me fío más de lo que leo cuando lo hojeo un poco.

Y su propia voz, ¿le costó encontrarla?

Me he ido tanteando con el tiempo y creo que mi voz se ha modulado gracias a lo que escrito. A día de hoy me reconozco en lo que escribo, ya sea en un periódico, en un relato o en una novela como esta [coge su libro].

Reconocerse en lo que se escribe no tiene que significar estar satisfecho necesariamente…

Hace unos años hice un pacto con mis limitaciones y ahí fue cuando empecé a escribir.

¿En qué consiste ese pacto?

En asumir que siempre va a haber autores y libros que te pasen por encima, que sean abrumadores. Y eso no te puede parar del mismo modo que no dejo de hacer entrevistas por no llegar a la altura de aquellos que son extraordinarios entrevistando. El día que asumí que yo soy Marta San Miguel y escribo así empecé a dejar salir mi voz. Necesito esa voz para ser reconocida y sentirme yo misma reconocible.

En su actividad, hay gente tan brillante que parece inevitable pensar que hay algo innato, un don divino en el hecho de escribir, que por mucho que se trabaje nunca se llegará a ese nivel.

Estoy totalmente de acuerdo.

¿Tiene usted ese don?

No, mi talento es perseverar. No soy brillante, pero persevero y creo que eso es lo que me ha llevado a alcanzar lo que me había propuesto.

Es otra manera de brillar, en cierto modo. Hay muchos que lo intentan y no lo consiguen.

Sí, pero es un brillo hacia dentro. Publicar este libro, y todos los anteriores, para mí era una manera de re-conocimiento, en el sentido clásico y etimológico de la palabra. Decir ‘Esta soy yo. Esta soy yo escribiendo’.

¿Y no le produce cierto apuro escribir, en el sentido de pensar con cierto atrevimiento que lo que usted escriba ha de interesarle a miles de personas?

Si me hiciera esa pregunta llevaría 20 años sin cobrar [en el periódico en que trabaja].

Pero en un periódico es más una intermediaria entre lo que otros dicen o hacen y el lector, mientras que en una novela no hay nadie, salvo el editor, entre lo que usted dice y el lector.

Me estoy exponiendo al lector. Da igual si es una novela, un verso o una crónica, desde donde yo lo cuento es mi persona. Soy yo la que lo cuenta, la que está trasmitiendo algo. Lo que se expone es mi mirada. Si me preguntara continuamente si lo que escribo es tan importante como para merecer el tiempo de alguien, no escribiría nunca. Me engulliría el pudor, cuando paradójicamente soy una persona súper pudorosa. Todos somos un saco de contradicciones.

¿Hasta qué punto es para usted importante el mundillo del libro? ¿Le preocupa su imagen exterior como escritora, el prestigio, la fama incluso?

Dentro de un año contesto a esa pregunta. Yo ahora voy con las luces cortas porque creo que mi realidad me mantiene con los pies en la tierra. No puedo dejar de lado que la escritura me ha dado amigos que me han formado y son gente indispensable en mi vida. Pero no sé lo que me voy a encontrar. Ese mundo literario que dice yo no lo conozco. Hay cierta ventaja en vivir en una ciudad como esta [Santander], pero no puedo negar que desde estudié la carrera todas las personas que me he encontrado en el mundo literario… Es una suerte ser periodista y haberlo vivido desde el otro lado de la barrera, porque he visto muchas cosas desde ese lado.

Pero ¿le gustaría? La figura del escritor tiene cierto reconocimiento social que va más allá de la mera escritura. ¿Lo busca, lo pretende?

Creo que no. Yo solo busco tiempo para escribir, no para convertirme en escritora.

El proyecto de rehabilitación de La Lechera costará nueve millones de euros y podría iniciarse en enero

El proyecto de rehabilitación de La Lechera costará nueve millones de euros y podría iniciarse en enero

En una primera fase, el Gobierno cántabro acometerá la rehabilitación del espacio de más de 1.200 metros cuadrados que acogerá la Colección Norte, con una inversión de tres millones de euros

Edificio de La Lechera en Torrelavega. Foto: Gobierno de Cantabria.

El proyecto de rehabilitación de La Lechera de Torrelavega, que transformará este espacio en un centro dedicado a la cultura y al arte, además de sede permanente de la Colección Norte del Gobierno de Cantabria, tendrá un coste nueve millones de euros y los trabajos podrían comenzar en enero de 2023.

En una primera fase, el Gobierno cántabro acometerá la rehabilitación del espacio de más de 1.200 metros cuadrados que acogerá la Colección Norte, con una inversión de tres millones de euros.

Parte de los 9 millones de euros del coste del proyecto podría financiarse con cargo al 1,5% Cultural del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, convocatoria a la que La Lechera puede optar tras su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter industrial en 2020 y en la que ya trabaja el Ayuntamiento.

Diseñado por el despacho de arquitectura ‘archs&graphs’ de Madrid, el proyecto, titulado ‘Entrelazarte’, ganador del concurso de ideas convocado por el Gobierno, permitirá incrementar la capacidad de La Lechera de los 6.300 metros cuadrados actuales hasta superar los 7.000, que albergarán el museo, el centro cultural y las diferentes escuelas de artes, entre otros ámbitos.

El Premio de las Letras de Santander 2022 es para Salvador García Castañeda

El Premio de las Letras de Santander 2022 es para Salvador García Castañeda

El jurado ha valorado sus aportaciones al estudio de la literatura cántabra y santanderina

Salvador García Castañeda.

Salvador García Castañeda recibirá el Premio de las Letras de Santander 2022, tras el fallo del jurado, que de forma unánime ha valorado sus aportaciones al estudio de la literatura cántabra y santanderina, sus estudios sobre el Santander literario de final del siglo XIX, su profundización en la obra de José María de Pereda, o la reivindicación que ha hecho de Telesforo Trueba y Cosío. El jurado, formado  por Evangelina Ranea, Francisco de Borja Rodríguez, Alfredo Moro y Regino Mateo (secretario sin voto), ha subrayado también la internacionalización de sus investigaciones sobre la literatura de Cantabria, desde su vinculación académica con Estados Unidos y otras tribunas culturales y académicas transnacionales.

García Casteñeda (1932) es el decano de los estudios filológicos en Cantabria, el investigador de más amplia y dilatada trayectoria y mayor repercusión a lo largo de más de 60 años de trabajo incesante. Director del Instituto Cultural de España en Bagdad (de 1959 a 1962), ha desarrollado toda su carrera profesional en Estados Unidos. Doctorado en Berkeley en 1967 (donde tuvo como maestros, entre otros, a José F. Montesinos, Antonio Rodríguez Moñino y María Rosa Lida de Malkiel), fue profesor en San José State University, en University of California, en Berkeley, en San Francisco State University, en la Universidad de Michigan, en Ann Arbor (1968-1971) y desde 1971 en la prestigiosa Ohio State University, en Columbus, en la que ejerció como catedrático hasta su jubilación.

Ha publicado ocho monografías, 16 ediciones, prologadas y anotadas, de diversos autores del XIX y del XX; otras 7 ediciones, como coordinador o compilador de volúmenes colectivos o de monográficos en revistas del hispanismo norteamericano; más de 100 artículos o capítulos, en volúmenes colectivos, homenajes, actas de congresos, diccionarios, historias de la literatura, catálogos… y en revistas tan prestigiosas como el Boletín de la Biblioteca de Menéndez PelayoAnuario de Letras de la Universidad Autónoma de Méjico, Revista de Estudios HispánicosAnales GaldosianosQuaderni di Filologia Romanza de la Universidad de Bologna, Romance QuarterlyMonographic ReviewQuaderni di Letterature Iberiche e IberoamericaneAnales de Literatura Española de la Universidad de Alicante, ÍnsulaLazarilloSiglo diecinueveCrítica HispánicaSalinaGalician ReviewCuadernos de Ilustración y RomanticismoHecho TeatralAltamira del Centro de Estudios Montañeses, Aula de Letras de la Universidad de Cantabria; más de 50 reseñas en esas y otras revistas; unas 150 conferencias, ponencias y comunicaciones, impartidas en Estados Unidos, España, Italia, Portugal, Méjico, Holanda, Inglaterra…

De su amplísima lista de estudios, una parte importante la ha dedicado a autores cántabros y santanderinos. Así sucede con la primera de sus producciones: el estudio, selección y edición de varios textos firmados por un escritor santanderino Alfonso Ortiz de la Torre; libro publicado en 1956, como volumen cuadragésimo sexto de la prestigiosa colección “Antología de Escritores y Artistas Montañeses”.

Han sido fundamentales sus trabajos sobre Telesforo de Trueba y Cossío, relevante autor romántico nacido en Cantabria, uno de esos raros casos de escritores perfectamente bilingües (en español e inglés, en este caso) que solo un estudioso igualmente bilingüe como Salvador García Castañeda puede llegar a abarcar en toda su complejidad.

La investigación en Inglaterra que ha realizado Salvador García Castañeda de un autor que llegó a ser una primera figura de la literatura inglesa de la primera mitad del siglo XIX ha puesto de relieve la importancia de este escritor excepcional en la literatura española del XIX. No podemos dejar de citar aquí una obra capital no solo en la crítica e historia de la literatura escrita en Santander y Cantabria, sino también en la confirmación de nuestra identidad regional: “Los montañeses pintados por sí mismos” en la que se da cuenta de una realidad literaria y regional desconocida hasta que García Castañeda la puso sobre la mesa.

Y para finalizar el repaso a la actividad crítica de García Castañeda no podía faltar su faceta de especialista en José María de Pereda. No se puede olvidar que de los once tomos de las Obras Completas de José María de Pereda que publicó la editorial Tantín, García Castañeda fue el responsable de cinco de ellos. Y que en ese trabajo encontró abundantísimo material inédito y muchos testimonios desconocidos de la época más santanderina y desconocida del autor de Sotileza: la época de la iniciación, de los primeros escritos, de las colaboraciones en la prensa santanderina. A través de esos estudios, García Castañeda nos va retratando la vida del Santander de la segunda mitad del XIX. Y en estos momentos se encuentra ultimando la edición del Epistolario completo del escritor de Polanco: una labor de años y años de investigación en la materia.

Ha exhibido su condición de santanderino por todo el mundo. Pertenece al Centro de Estudios Montañeses y a la Sociedad Menéndez Pelayo, de la que forma parte de su junta de gobierno. Es además escritor, poeta y narrador, y a través de su poesía y de sus relatos presenta todo un panorama, evocador y emocionante, de la vida de Santander a lo largo del siglo XX, como se puede comprobar en su recopilación de relatos Al paso del tiempo.

‘Ignacio Sánchez Mejías. Muere el hombre, nace el mito’. Primera novedad de octubre

Publicamos un libro sobre la vida, obra y muerte de Ignacio Sánchez Mejías, así como la mayor recopilación de poesías dedicadas al torero/escritor de la Generación del 27. La obra, cuya portada está ilustrada por el pintor santanderino Indalecio Sobrino, puede reservarse ya en la librería habitual o en los canales de venta online. La fecha oficial de venta al público es el 3 de octubre.

LA OBRA

‘Ignacio Sánchez Mejías. Muere el hombre, nace el mito’ es un libro personalísimo, destinado para los amantes del toreo y también de la cultura. Consta de dos partes: un estudio introductorio, a cargo de Susana Teruel Martínez, quien ya realizara una tesis doctoral sobre la obra del torero de la Generación del 27, y una antología poética que aglutina los poemas más destacados que la vida, obra y muerte de Sánchez Mejías ha inspirado en lengua castellana. 

El acercamiento a la figura del poeta-torero es divulgativo y la antología poética, seleccionada por Salvador Arias Nieto, es tal vez la más completa de las publicadas hasta ahora, con textos de los más destacados poetas españoles y latinoamericanos. 

En el año 2015, la escritora y poeta murciana, Susana M. Teruel Martínez, Licenciada en Filología Hispánica y Doctora por la Universidad de Murcia, con su tesis ‘La figura de Ignacio Sanchez Mejías, torero y escritor. Su relación con la vanguardia y con la generación del 27’, calificada con “Sobresaliente cum laude”, elaboró un libro de 636 páginas, titulado ‘Ignacio Sánchez Mejías. Un torero en la Literatura’, prologado por Rogelio Reyes Cano, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Sevilla, académico y escritor, y publicado por la prestigiosa Fundación Real Maestranza de Caballería de Sevilla y por la Universidad de Sevilla. Para conseguir una obra definitiva y del mayor interés cultural, el Aula de Cultura La Venencia de Santander ha completado el número de poetas que cantaron al infortunado torero: García Lorca, Cossío, José del Río, Fernández Ardavín, Miguel Hernández, Mariano Brull, Rafael Alberti, Benjamín Péret, Gerardo Diego y Domingo Manfredi Cano, añadiendo un puñado de vates, muy desconocidos para una gran mayoría de escritores, que solo podrían salir del archivo poético taurino de La Venencia, el más amplio y documentado existente que, al día hoy, que arroja la nada desdeñable cantidad de 7.684 poemas.

LOS AUTORES

Susana Teruel Martínez

Nacida en Murcia, es licenciada en Filología Hispánica, con tesis “La figura de Ignacio Sánchez Mejías en la literatura”, y es doctora en Lengua y Literatura por la Universidad de Murcia, con la tesis “Ignacio Sánchez Mejías: torero y escritor. Su relación con la vanguardia y con la generación del 27”. Su extensa y dilatada investigación literaria sobre el torero-escritor sevillano le han llevado a escribir libros como “Ignacio Sánchez Mejías. Un torero en la literatura”, publicado por la Real Maestranza de Sevilla y por la Universidad de Sevilla en 2015.

Salvador Arias

Santander, 1944. Licenciado en Farmacia; es Socio Fundador de Amigos de la Universidad de Santander (Santander, 23 mayo 1974), pertenece a la Asociación de Farmacéuticos de las Letras y Las Artes (AEFLA, Madrid, 1 de marzo 1985), es miembro de la Asociación Cántabra de Escritores (ACE, Santander, 15 noviembre 2016), de la Unión de Bibliófilos Taurinos de España (UBT, Madrid, 16 de noviembre 1916) y de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles (AEAE, Madrid, 10 de septiembre, 2019). Premios y distinciones: Medalla del Centenario de Gerardo Diego. (Ministerio de Cultura de España, Madrid, 1986), catedrático correspondiente de la Cátedra Libre de Cultura Andaluza. (Universidad de La Plata, Argentina, 16 mayo 2011) y Premio de la Asociación Taurina Parlamentaria (Madrid, 2012),

Manuel Laespada recogió el premio Gerardo Diego de Poesía 2021

Manuel Laespada recoge el premio en presencia de la directora general.

Coincidiendo con el desarrollo de la Feria del Libro en Santander, El Gobierno de Cantabria entregó los premios literarios del pasado año en un acto que tuvo lugar en el Palacio de Festivales de Santander, en presencia del consejero de Cultura, Pablo Zuloaga, y de la directora general del área, Gema Agudo.
Los galardones concedidos recayeron en Joaquín Correa, ganador del Premio Manuel Llano de cuentos; Manuel Laespada, ganador del premio de poesía Gerardo Diego, con el poemario ‘Ponme caras’; Manuel Antonio García, ganador del premio de novela gráfica Oscar Muñiz; y Nieves Hernández, ganadora del premio de novela José María Pereda.

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