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Revista de prensa: Disjecta membra y el perseguido

Dos novelas de nuestra pequeña factoría han tenido eco recientemente en los blogs y revistas electrónicas: Disjecta membra, de la que Sergio Sancor, en La Cueva del Erizo, ha hecho una crítica tan elogiosa que nos sonroja; como El perseguido, maravillosa y fresca novela de Daniel Guebel, pura fantasía sin término, de la que Boomeran(g) acaba de hacerse eco.

'El Perseguido' · El Boomeran(g)Reseña del libro Disjecta membra de Alberto HontoriaReseña del libro Disjecta membra de Alberto Hontoria

“’El Perseguido’ · El Boomeran(g)”

Colegio de Médicos de Cantabria

El boletín del Colegio de Médicos de Cantabria, en su apartado de noticias culturales, nos dedican un espacio a ‘El perseguido’, de nuestro querido Daniel Guebel. Gracias!

Reseña de Rodrigo Pinto, en Babelia, sobre ‘El perseguido’, de Daniel Guebel

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Alberto Santamaría escribe sobre Guebel y ‘El perseguido’

EL OTRO Y EL HUNICO. SOBRE «EL PERSEGUIDO», DE DANIEL GUEBEL

1.— Hablar de Daniel Guebel es hablar de literatura entendida en un doble sentido. Por una parte, podríamos etiquetarla como una literatura cuya tensión se construye sobre un marcado delirio argumental y, por otra parte, como una literatura basada en la fractura del lenguaje (y su aspiración totalizadora). O dicho de otra forma, la literatura de Guebel es una literatura hecha del fracaso: del fracaso del concepto de trama lineal y al mismo tiempo del fracaso del lenguaje como armonía comunicativa. Pero también es el fracaso a otros niveles: como el fracaso de los personajes a la hora de componer sus vidas, por ejemplo. Pero a pesar de estos fracasos, o quizá debido a ellos: no es una literatura desesperada sino una literatura vitalista, cínica, alegremente destructiva. Y en el caso de El perseguido este fracaso es revelador, asfixiante…alegre y no menos dramático.
2.— No cabe duda de que el tema del otro (y, claro está, el de los otros) es una obsesión en su obra, quizá debido a esa estética vitalista del fracaso apuntada en El perseguido. Una estética y una poética que acude al tema del otro, del doble, del clon, de la repetición de sí. Esta idea de pliegue idéntico, de doble, recorre su obra de diferentes modos, aunque en El perseguido se torna eje del proceso narrativo. El tema del doble es un clásico en la literatura. Aunque, pensándolo bien, el problema que se establece en esta dialéctica entre el otro y los otros, es la base de toda construcción literaria, es decir, el problema más general de cómo enfrentarse al mundo. En el caso de la narrativa de Daniel Guebel, esa dialéctica tiene como resultado la imposibilidad de una resolución efectiva. He aquí otro fracaso.
3.— Lo imposible es el tema de la novela. No se trata de un diálogo que llegue a un espacio de encuentro entre los personajes (no hay posibilidad de consenso) sino más bien supone la plena toma de conciencia de lo irresoluble de toda intención de alcanzar una resolución al conflicto. Lo que nos viene a decir subrepticiamente es que es imposible todo (o cualquier) consenso con nosotros mismos (y mucho menos con el otro). Guebel parece tener clara la idea de que escribir es disentir, de que escribir es hacer de la imprevisibilidad carácter. Imprevisibilidad en un doble sentido también: por una parte, lo imprevisible de un yo que se diluye en la trama y por otra parte, lo imprevisible del lenguaje.  Así lo describe el crítico Ignacio Echevarría al señalar que “en la escritura de Guebel actúan fuerzas contrapuestas que imponen al relato su deriva imprevisible”. Y sobre estos dos niveles, la ruptura de la trama y la modulación de un lenguaje más allá del interés comunicativo se construye la obra de Daniel Guebel y, en concreto, esta novela El perseguido.
4.—Antes de hablar de El perseguido, una divagación. Apenas quince años separan estas palabras de Flaubert: “Original. Reírse de lo original revela una gran superioridad mental. Reírse de todo lo que es original, odiarlo, escarnecerlo y exterminarlo si se puede. Maneras de pasar por original.” Del famoso aserto de Rimbaud “Yo es otro”. ¿Qué tienen en común? Ponerlas al mismo tiempo sobre la mesa puede llevarnos tanto a una interpretación histórica como a una cuestión meramente conceptual. En este sentido, me interesa desde un punto de vista genealógico, de la misma manera que ambos escritores le interesan a Guebel y aparecen citados en esta novela. Como afirmase William Gaddis en Los reconocimientos: la originalidad es una enfermedad romántica. El cuestionamiento de la centralidad de ese YO cerrado se sitúa detrás de la propuesta de Guebel, que recoge y bebe de ambas fuentes, atravesado por toda una más amplia tradición literaria. Tanto en El perseguido como en obras anteriores y posteriores el tema del sujeto escindido tanto en lo moral, en lo psicológico como en lo físico es algo que se sitúa como parte necesaria de su elaboración narrativa. Pero no sólo los personajes sufren ese proceso sino que el lenguaje mismo se trastoca, se diluye, entra por espacios diversos abriendo grietas y reflexiones. Ahora bien, no se trata de lo podemos entender por “novela filosófica”, sino precisamente de la imposibilidad de tomar la filosofía como algo cerrado, trascendente, totalizador.
5.— Para Guebel la filosofía o las filosofías se componen de excusas que nos permiten vivir mejor con nosotros mismos, y para demostrarlo hace gala de un alto cinismo y de un elevada dosis de ironía. La obra de Daniel Guebel bascula entre estos dos modelos: el delirio y la ironía. He dicho dos modelos pero realmente hablamos de una extensión o de una interprenetación de planos. El delirio no es sinónimo de irracional o de ilógico sino que el delirio —en su sentido patológico, que es el que recoge Guebel— implica la construcción de otra lógica. Y eso hace Guebel, quien no se propone introducir simplemente situaciones irracionales o alucinatorias, sino tratar de hallar una lógica paralela. En este sentido, El perseguido es una novela inquietante, y al mismo tiempo arrolladora en su ritmo, en sus acciones, y profundamente irónica. E incluso, como veremos luego, nos demuestra Guebel que es un enorme alegorista,
6.— En un momento dado César Aira —con quien Guebel tiene sus conexiones— escribía lo siguiente: “Hay un estilo Guebel y es tan raro que un escritor tenga estilo (es tan raro que alguien que escribe sea un escritor de verdad) que cuando aparece uno hay que aceptarlo sin más”. Sin embargo, la mejor forma de entrar en esta poética guebeliana es, quizá, desde la lectura de Literatura de izquierda de Damián Tabarovsky. En este libro —polémico e interesante en la misma medida— desarrolla la hipótesis de una literatura que, más allá de las preocupaciones inherentes al mercado o la academia tenga al lenguaje como centro de operaciones. De esto trata esa literatura de izquierda, de la búsqueda de un espacio excéntrico. Escribía Tabarovsky: “[La literatura de izquierda] no busca inaugurar un nuevo  paradigma, sino poner en cuestión la idea de paradigma. […] Es una literatura que escribe siempre pensando en el afuera, pero un afuera que no es real; ese afuera no es el público, la crítica, la circulación, la posteridad, la tesis de doctorado, la sociología de la recepción, la contratapa, la palmadita en el hombro. […] Esa literatura no se dirige al público: se dirige al lenguaje […] apunta a la trama para narrar su descomposición, para poner el sentido en suspenso; apunta al lenguaje para perforarlo”. Entre los escritores clave de su propuesta sitúa Guebel: “A mediados de los ochenta algunos escritores, de Guebel a Bizzio […] adoptaron el nuevo canon y adoptaron también a Libertilla, Fogwill y Aira”, y más adelante, añade: “Guebel: es absolutamente inadmisible que la crítica —y los escritores— no registre la radicalidad de novelas como […] El perseguido”.
7.— Pero ¿de qué trata El perseguido? Para empezar hemos de señalar que El perseguido surge en principio de lo que iba a ser o estaba destinado a ser un capítulo de la novela El terrorista, una novela anterior de Guebel muy interesante. El propio Guebel, en una entrevista reciente lo contaba así: El perseguido salió como un capítulo de El terrorista, que cuenta en clave personal las peripecias del fallecido Giovanni Ventura, un editor de izquierda extraparlamentaria italiana que fue acusado por el Estado de ser el autor intelectual del atentado fascista en Piazza Bologna.
El terrorista es un libro bastante raro, pero comparado con El perseguido, parece casi clásico. Ambos coinciden, sí, en el punto en que ambos personajes padecen agónicamente su destino. Y se diferencian, creo, en el tratamiento de la peripecia. En El perseguido quiero lograr ámbitos de extrema condensación de la aventura, donde el personaje atraviesa una serie imposible de hechos a máxima velocidad, para después caer en momentos de expansión del acontecimiento, justo cuando este se reduce a la mínima expresión. Hay una frase espantosa, que tipifica el fracaso de un escritor, y que voy a utilizar ahora: «Lo intenté, no sé si lo logré»”. Escribe Aira: “Leí El perseguido, de Guebel y confieso que me superó ampliamente. Me dio celos profesionales esa novela”. ¿Qué hay en la novela y que podamos contar? Para empezar el juego entre dos personajes: Leonardo Ferreti y el inquietante personaje Hunico. Ferreti es un personaje cervantino. El propio Guebel así lo reconoce. Mientras que Hunico es un personaje a lo ETA Hoffman, un personaje de las tinieblas, de lo siniestro, inquietante. Fíjense en el nombre Hunico. Ferreti es un ser deseante en todos los sentidos, pero sobre todo le interesa el estado de fuga. En primer lugar hace Guebel/Ferreti alarde una posición sumamente sugerente. La huida, la desaparición, no consiste en la veladura, en el vacío, sino en la repetición. Huir no es desaparecer sino repetirse. Así, del mismo modo que tras repetir la misma palabra incontables veces ésta pierde su sentido, se vacía de significaciones, de la misma forma Ferreti para desaparecer considera que la mejor opción es la clonación. De esta forma de se repite hasta diez veces a sí mismo. El mismo Guebel se refiere a tres niveles: “Diría que la construcción de un personaje –y de la vida de una persona– se realiza en esos tres niveles, el de la hipotética trascendencia, el de la hipotética existencia y el de la hipotética desaparición”. Ferreti se clona para desaperecer, para huir de sus perseguidores, y de alguna manera, para encontrarse.
            Por su parte Hunico es un personaje siniestro. Abre la novela como científico clonador, pero luego observamos su mil y un caras, sentimos su presencia inquietante en cada una de las páginas, como si permaneciera agazapado. Incluso su nombre es inquietante Hunico. Guebel ha dicho de él lo siguente: “Hunico sería, en el fondo, la multi-clonación realizada, porque no necesita multiplicarse para huir: está en todas partes y aparece cuando le da la gana. Hay otra lectura, con la que podemos aburrir al lector y disuadirlo de comprar el libro, ya que estamos revelando todos sus secretos por adelantado: Hunico no es sólo, posiblemente, Dios. Hunico es, desde ya, un Uno, lo Único, pero también puede ser un Huno, es decir, un bárbaro germano, en este caso un nazi que quiere destruir a Ferretti cuando este, en alguna de sus metamorfosis, se convierte en judío”.

Esta novela es no sólo filosófica, sino igualmente una novela épica, de aventuras, magistralmente desarrollada, que no deja a nadie ileso. Un maravilloso delirio.

Agradecimientos varios

Quisiéramos agradecer a todos aquellas personas que se acercaron a la presentaciones que, de ‘El perseguido’, de Daniel Guebel, hemos realizado en Santander y Madrid, así como a las librerías Gil y Casa del Libro que nos acogieron para realizar dichos actos y a los presentadores de los mismos, Javier Menéndez Llamazares y Alberto Santamaría. Ambos encuentros fueron maravillosos y, obviamente, como buenos reincidentes, reincidiremos. No es que nos debamos a nuestros lectores, es que somos nuestros lectores.

De vez en cuando nos regalamos un exceso

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«El humor es un impulso contra la importancia»

Ayer tuvimos la puesta de largo de ‘El perseguido’, en la librería Gil de Santander, con un videoconferencia con el autor, Daniel Guebel, en la que durante 55 minutos disertó sobre su obra, su concepto de escritura y, ya puestos, Argentina, España y esa visión melancólica que tiene de la existencia y que se trasluce, entreverada de una prosa imaginativa y cargada de estilo literario, en sus textos. Cruzamos los dedos y la tecnología nos respetó. La verdad es que fue una gran tarde.

En la página de arriba reproducimos la entrevista a Guebel que publica hoy El Mundo Cantabria. La reproducimos íntegra aquí abajo:

«El humor es un impulso contra la importancia»

Daniel Guebel (Buenos Aires, 1956) y la eterna huida, la duplicidad, la esencia humana y, también, la aventura. El escritor argentino destripa a Ferreti, un antihéroe algo caradura, algo paranoico en El perseguido, la última novela publicada por la editorial cántabra El Desvelo.
Pregunta.-  El perseguido surge de su anterior novela El terrorista. ¿Qué le atrajo del personaje de Ferretti que le llevó a dedicarle un libro?
Respuesta.- Me gustan las novelas de personajes (soy un servidor cervantino, como se nota en Carrera y Fracassi) pero en general me siento a escribir llevado por tensiones. Voy derecho y de cabeza al asunto. Es el núcleo de hierro del asunto, su nudo, lo que me compete; el resto son sus funciones. En este caso, sí, El perseguido salió como un capítulo de El terrorista, que cuenta en clave personal las peripecias del fallecido Giovanni Ventura, un editor de izquierda extraparlamentaria italiana que fue acusado por el Estado de ser el autor intelectual del atentado fascista en Piazza Bologna.
El terrorista es un libro bastante raro, pero comparado con El perseguido, parece casi clásico. Ambos coinciden, sí, en el punto en que ambos personajes padecen agónicamente su destino. Y se diferencian, creo, en el tratamiento de la peripecia. En El perseguido quiero lograr ámbitos de extrema condensación de la aventura, donde el personaje atraviesa una serie imposible de hechos a máxima velocidad, para después caer en momentos de expansión del acontecimiento, justo cuando este se reduce a la mínima expresión. Hay una frase espantosa, que tipifica el fracaso de un escritor, y que voy a utilizar ahora: «Lo intenté, no sé si lo logré».
P.- ¿La disolución de la identidad es, paradójicamente, uno de los elementos identitarios del hombre?
R.- Recuerdo que Nabokov decía que el yo es un diamante precioso contemplado bajo cualquier luz, algo digno de ser conservado y trabajado en todo su brillo. A la vez, y litigando un poco con la afirmación del maestro ruso, podemos observar que la disolución de la identidad es, en términos místicos, la búsqueda de la incorporación en un ego impersonal, oceánico, colectivo o supremo, y en términos personales una catástrofe íntima de lo más interesante. Diría que la construcción de un personaje –y de la vida de una persona– se realiza en esos tres niveles, el de la hipotética trascendencia, el de la hipotética existencia y el de la hipotética desaparición.
P.- Frente a la clonación de Ferretti está la unicidad de Hunico, que, en el trasunto de genio científico, puede entenderse como una parodia de Dios. Dado que en la novela hay otras referencias religiosas, ¿puede entenderse como una reflexión sobre la trascendencia, la inmortalidad, la religión?
R.- ¡Sí, cómo no! Y si quiere agregue otras reflexiones. Hunico sería, en el fondo, la multi-clonación realizada, porque no necesita multiplicarse para huir: está en todas partes y aparece cuando le da la gana. Hay otra lectura, con la que podemos aburrir al lector y disuadirlo de comprar el libro, ya que estamos revelando todos sus secretos por adelantado: Hunico no es sólo, posiblemente, Dios. Hunico es, desde ya, un Uno, lo Único, pero también puede ser un Huno, es decir, un bárbaro germano, en este caso un nazi que quiere destruir a Ferretti cuando este, en alguna de sus metamorfosis, se convierte en judío.
P.- ¿La realidad puede explicarse con lo fantástico? ¿La ficción es el método más realista que existe?
R.- ¿A qué llama realidad? ¿Cómo sería explicada? ¿El lenguaje como un registro exacto de un sentido oculto en los hechos sin palabras? Si la explicación es lenguaje, el lenguaje es una construcción autónoma, que habla de sí misma, o, en todo caso, construye versiones, interpretaciones de lo que aborda. Y la realidad,  si es que existe algo así, permanecería ajena a esas presunciones verbales. ¿O no? No sé, voy a releer a Parménides.
En cuanto a la ficción, diría que es una realidad tan real como cualquier otra, íntegra y autónoma. Si pensamos en su referencia «material», las cosas que nombramos (coches, casas, países, personas), la ficción, no sería realista ni anti-realista, sería productora de nuevas realidades por arte combinatoria.
P.- Hay en su novela una sucesión frenética de personaje y situaciones. Hay mucho de cinematográfico en la obra. ¿Coincide en ello? Incluso en el argumento hay un episodio en Hollywood.
R.- ¡Cine de super-acción! Importa, sí, en algunos momentos, el elemento visual, pero me importa la comicidad y no la parodia, con ese airecito de estar por encima de aquello que toma por objeto de burla. El episodio cinematográfico tiene menos que ver con Hollywood (o con la industria del cine) que con la multiplicación especular de la identidad del protagonista.
P.- Si el mundo es un caos, ¿el único final posible es la destrucción como en su obra?
R.- El final será la destrucción, como sugieren los astrofísicos. Pero no nos apuraremos. ¿Adonde irían a parar mis libros, en ese caso? Me gusta el Apocalipsis como recurso de corte en mis narraciones.
P.- ¿Qué papel juega el humor en su obra?
R.- Es un sano impulso a eliminar el exceso de importancia, socava la inflación de sentido.

Los ‘celos’ de César Aira por ‘El perseguido’

[…]

Noticias.- Pero hasta tiene discípulos. Debe ser el escritor argentino más reverenciado. Guebel se confiesa discípulo suyo.

Aira.- Leí “El perseguido”, de Guebel y confieso que me superó ampliamente. Me dio celos profesio­nales esa novela. Es completamente irresponsable, muy imaginativa. Yo, en cambio, ya estoy agotado. Estoy cansado. No hay más novelas por escribir. Escribo automáticamente. Una página por día.

 

Fragmento de entrevista publicada por Noticias en 2001. Autor: Emilio Fernández Cicco.

Guebel, en El Mundo

El Mundo Cantabria, en su edición del domingo, dedicó una página al libro de Daniel Guebel, ‘El perseguido’, que será presentado en Santander, el lunes próximo, en la Librería Gil.

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Guebel, en El Diario Montañés

Guillermo Balbona nos dedica hoy una espléndida página en El Diario Montañés. Estamos muy contentos y agradecidos.

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