Etiqueta: Entretanto

Presentaciones de ‘Un rastro de sentido’, en Santander, y ‘Entretanto, en algún lugar’, en Vitoria

Librería Zuloa, en Vitoria
La Vorágine, en Santander.

Estos días estamos de presentaciones. Esta tarde, a las siete, en la librería Zuloa de Vitoria, Ángela Mallén presentará su colección de relatos ‘Entretanto, en algún lugar’. Y el próximo viernes, en La Vorágine, en Santander, a las siete y media, Imanol Gómez, escritor y traductor, presentará acompañado al contrabajo por Asier Gómez, los poemas escogidos de Martin Seymour-Smith, reunidos bajo el título de ‘Un rastro de sentido’, que él acaba de traducir y nosotros publicar.

Un rastro de sentido, de Martin Seymour-Smith
Entretanto, en algún lugar
Entretanto, en algún lugar, de Ángela Mallén.

Álbum de imágenes de las presentaciones de ‘Entretanto, en algún lugar’

Esta semana realizamos las presentaciones de ‘Entretanto, en algún lugar’, de Ángela Mallén, tanto en San Sebastián como en Bilbao. En la primera, el jueves, la autora fue presentada por el editor Javier Fernández Rubio; y en la del viernes, en Bilbao, por el escritor Juan de la Cruz.

Todo salió bien, pese a los rigores pandémicos que condicionaron, pero no imposibilitaron la celebración de actos. Gracias a FNAC por su atención y su gran profesionalidad y, por supuesto, gracias al público asistente, que superó temores y dedicó una tarde soleada a acompañarnos.

La mesilla de los difuntos

Para Carles B.

Leonor y Laureana acababan de enterrar a su padre. Era el último vivo que les quedaba entre los seniors de la familia. Cierto que todavía estaba la prima Eduvigis, demenciada y postrada en cama desde hacía ya la intemerata, pero aquello no era vida. Esa tarde Leonor y Laureana regresaron a casa tristonas y sin ganas de cenar. No es que fueran de cenar mucho: un caldito de pollo, tortillita a la francesa, la pieza de fruta y pare usted de contar. Pero ni eso les entraba. Sabían que ahora tendrían que enfrentarse al silencio de los ausentes, que es un silencio intenso, instantáneo y seco como si le das un trancazo a un cerdo que chilla. Allí en el pueblo se hablaba así, a base de comparaciones comprensibles. Sin embargo, ellas eran más de leer, de clasificar cosas, de planchar bien el paño, de preparar buenas mantecadas si hiciera falta. Su espíritu de sacrificio era superior a su capacidad para la ambición. En su cabeza no se dibujaban los retos, sino una difusa y empecinada abnegación hacia sus allegados, amistades y vecindario. Así fue desde siempre: las dos unidas. Las hermanas no discuten, que eso está muy feo. Leonor y Laureana. Ele y Ele, las llamaba el sobrino nieto por parte de su pobre-hermano-Ernesto-que-en-paz-descanse, que se les fue repentinamente de una cosa mala. El nieto de Ernesto-que-en-paz-descanse, Pedro Javier, las llamaba siempre Ele y Ele. Qué guasón. Qué chiquillo.

—A ver qué hacemos ahora con la cama de matrimonio del pobre papá-que-en-paz-descanse —se planteó Laureana, la más prudente.

—¿Qué quieres que hagamos, hermana? Conservarla. Que ahí nacimos nosotras, figúrate. 

Leonor no es que fuera la hermana dominante, pero era la que dictaminaba. De manera que se mudaron a la habitación grande. Grande y bien hermosa. Con una luz mañanera que daba gozo y unos techos altísimos con vigas de madera de América. Y la cama, una preciosidad, en madera de castaño tallada a mano, con repujados en relieve. Conservaban además la pareja de mesillas a juego. La izquierda para guardar los pañuelos y el orinal. La derecha, para las fotos y recordatorios de los difuntos. Allí dentro estaban las estampitas primorosamente catalogadas por orden de parentesco (los familiares de mayor cercanía en una parte y los conocidos en otro montón) y, para mayor control, estaban dispuestas también por fecha de defunción. Sobre la última, la de Ernesto-que-en-paz-descanse, iría la del pobre papá.

—Ay, Leonor… un recordatorio más para guardar en la mesilla —suspiró Laureana—. Qué poca cosa somos. Y colocó la postrera estampita en riguroso orden cronológico.

—Eso, hermana. «La mesilla de los difuntos» le vamos a tener que poner.

Y la mesilla quedó bautizada como si fuera un mueble de IKEA. 

Ángela Mallén, Entretanto, en algún lugar.

 

Puntos de venta de ‘Entretanto, en algún lugar’

Entretanto, en algún lugar

El Corte Inglés
Amazon
Elkar
FNAC
Santos Ochoa
Agapea Factory (Palma de Mallorca y Sta. Cruz de Tenerife)
Agapea (La Orotava y Málaga)
Cálamo (Zaragoza)
La Llar del Llibre Centre (Sabadell)
Puvill Libros (Barcelona)
Librería Noviembre (Castellón)
Primado (Valencia)
La traca (Valencia)
Xuquer (Valencia)
Ali i Truc (Elche)
Popular Libros (Albacete)
Antonio Machado (Fernando VI, Madrid)
Iberoamericana (Madrid)
Rafael Alberti (Madrid)
Cervantes (Oviedo)
Vorágine (Santander)
Zuloa Irudia (Vitoria)
Santos Ochoa (Torrevieja)
Aleste (Sevilla)
Babel (Granada)
Moreno (Sevilla)
Panella (Sevilla)
Plastilina (Cádiz)
Prisma (Tomares, Sevilla)
Reguera (Sevilla)
Tartessos (Sevilla)
Botica de Lectores (Asunción y República, Sevilla)
Canaima (Las Palmas)
Casa Tomada (Sevilla)
Erizo de Papel (Sevilla)
Gusanito Lector (Sevilla)
Isla de Papel (Sevilla)
Primicia (Maspalomas, Gran Canaria)
Sinopsis (Las Palmas)
Berbiriana (A Coruña)
Eixo (Ourense)
Follas Novas (Santiago)
Letras Corsarias (Salamanca)
La Latina (Salamanca)
Pastor (León)
Margen (Valladolid)
Santos Ochoa (Salamanca)

Distribuidoras
Arnoia (Pontevedra)

‘Entranto, en algún lugar’, en las webs de los escritores de Euskadi y de Álava

http://www.escritoresdeeuskadi.com/es/63-noticias/ultimas-noticias/2433-angela-mallen-entretanto-en-algun-lugar

El porqué de una cubierta. Victoria O’May habla de ‘Entretanto, en algún lugar’

Entretanto, en algún lugar

-¿Por qué este diseño?

-Optamos por la simplicidad y los colores vivos para transmitir las cualidades de experimentación y espontaneidad del libro. El trazo gestual y sencillo anuncia un libro fresco y libre.
Los tres elementos gráficos y gestuales tienen diferentes colores porque representan una cara como un todo, pero también cada uno de ellos es un símbolo en sí mismo.
El perfil amarillo fluye como un río/camino/frontera entre los dos ojos, separando ambos lados de la piel, interior y exterior. Cada ojo representa diferentes estados de conciencia; vigilia y sueño. El título se coloca justo donde estaría la boca, por lo tanto, «las historias se cuentan solas».

Why this cover?

We opted for simplicity and vivid colours to convey the qualities of experimentation and spontaneity found in the short stories. –
The three graphic and gestural elements have different colours as they represent a face as a whole, but also each one of them is a symbol in itself. The yellow profile flows like a river/road/border between the two eyes, separating both sides of the skin, inner and outer. Each eye represents different states of consciousness; wakefulness and dream. The title is placed right where the mouth would be, therefore ‘the stories tell themselves’.

Las historias se cuentan solas…
Al otro lado de la piel fluye la vida en su esplendor, patetismo y misterio…
El tiempo teatraliza las historias para que te duermas poco a poco, o quizás
para que despiertes de una vez.
Y así todo sucede entretanto, entre siempre y jamás, en algún lugar de tu
vigilia o de tu sueño.

Victoria O’May, diseñadora

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Un breve relato de Ángela Mallén: ‘El insecto palo’ en la revista Agitadoras

Un cuento de Ángela Mallén en la revista Agitadoras.

http://www.agitadoras.com/junio%202020/angela.html

‘Entretanto, en algún lugar’, de Ángela Mallén, novedad para el mes de junio

Entretanto, en algún lugar, de Ángela Mallén

Aunque ya puedes echarle un vistazo en nuestra web y reservarlo en tu librería, a partir del 15 de junio tendremos a la venta la colección de estos relatos de Ángela Mallén, ‘Entretanto, en algún lugar’. El diseño de la portada es de Victoria 0’May.

Escritura experimental en los registros. Personajes que nunca son ni héroes ni villanos. Una miscelánea de travesuras filosóficas y misteriosas. Este libro trata de historias posibles más que acontecidas porque el tiempo así lo haya decretado. Efímeras e intensas miniaturas, en las que lo experiencial y los estados mentales le ganan la partida a lo argumental. Porque el efecto en nuestro organismo puede ser semejante tanto si los hechos suceden como si los intuimos o tememos. Cuentos narrados en voz baja con un matiz de extrañamiento y una leve ironía, que indagan y se cuelan entre lo observado y lo imaginado mientras el tiempo corre fabricando sus propias historias, sin mirar atrás.

Una delicada obra de cámara. Pero casi mejor que la propia Ángela os lo explique…

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