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‘Fabricando ladrillos de luz para la casa de Ícaro’, la fotografía hiératica y mística de Rax Rinnekangas

Fabricando ladrillos de luz para la casa de Ícaro.

”Nosotros venimos de la oscuridad y vamos a la oscuridad. Entre esos dos puntos definitivos pasa la vida de la luz, el único arquitecto de cada vida humana. En mi infancia en el norte de mi país, el cielo formaba el 80% del paisaje; yo pensaba: el cielo es la palabra del Dios. O mejor dicho: ese espacio del cielo con nubes forma frases. Pensé también que los días de lluvia tienen sol si vemos más allá de las nubes…. La luz tiene alma, ojos, carácter en esta realidad.

Rax Rinnekangas

Como fotógrafo, no he necesitado lámparas: he trabajado en diálogo con la luz del Dios. La luz ha formado las composiciones de mis fotos donde mi papel es solo amoldar las composiciones mortales a la pintura clásica. Giorgio Morandi, Edward Hopper… ésos son mis padres. En el libro ‘Fabricando ladrillos de luz para la casa de Ícaro’, cada imagen  tiene dialogo directo con la Luz. Las fotos hablan con la luz en los campos de  concentración, en la otra Rusia, en un pueblo que se llama Europa, en mis prados y bosques del Norte. Son fotos silentes; no tienen ruidos de hoy, no tienen violencia ni pornografía; no intentan bailar con los titulares de los medios de comunicación: hablan de la melancolía, la soledad, la memoria, pero en todo positivo. Las técnica no vale nada para mí; he trabajado con el mismo cuerpo de la cámara de sencillo formato durante 30 años. Es mi amante y mi madre.

La luz está muy triste en estos tiempos. Está llorando porque el mundo humano no respeta su silencio, sino que quiere llenarlo de ruidos. No veo mucha audiencia para mi estilo, pero sí para aquellos que están en contacto con la luz de su alma, su corazón, sus pensamientos y en su camino entre dos oscuridades.”

La cubierta del libro es obra Carmen Quijano sobre una fotografía de Rax.

El niño-caramelo: Rax y el autismo social

finlan3-¿Fue un niño solitario?

-Mi primer amigo era sordomundo, no tenía oídos. Yo tenía seis-siete años y el tenía nueve años y el pelo rojo. Nos comunicábamos con miradas, desarrollamos nuestro propio lenguaje. Esto es muy importante. Pasábamos los días en el bosque. Una vez ocurrió algo extraordinario. Durante la Segunda Guerra Mundial, Finlandia estuvo aliada con los nazis durante dos años. En Oulu había un centro portada_baja2militar con barracas para los batallones. En el bosque yo y mi amigo encontramos un cinturón de balas de ametralladora y desfilamos orgullosos con él igual que si fuéramos soldados, sin entender lo que estábamos haciendo. Fue un sentimiento fantástico el que tuvimos. Éramos chicos mudos y fuimos tratados como héroes.

-Pero, ¿podía hablar?

-Sí, por supuesto. Yo empecé a hablar, pero para mí era muy difícil. Yo podía, yo iba a la escuela, pero nunca preguntaba. Un día -yo tenía nueve años- hubo una fiesta de Navidad en el colegio y el profesor preguntó quién quería ser caramelo y contar a los demás alumnos la historia del caramelo. Yo fui el único dispuesto a hacerlo. Todos esperaban un escándalo porque yo no hablaba. Pero me puse mi disfraz de caramelo. Sólo se me veían los ojos y expliqué la historia del caramelo. Creo que en ese momento, delante de 600 alumnos en la gran sala de nuestra escuela, empecé a ser artista. Necesitaba saber quién era yo.

Voy a contarles algo sobre la luz. Lo primero que hice fue aprender a hablar. Yo quería ser periodista y el periodista tiene que hablar con la gente. Desde los nueve años hasta la adolescencia estuve muy solo y me pasaba todos los días leyendo. Pero cambié, empecé a hablar. Me dijeron: “No te preocupes, habla”. Esto me recuerda una anécdota de Jung, cuando acudió a él una familia con un niño enfermo porque no podía hablar. ¿Puede ayudarnos?, le pidieron. El llevó el niño a otra habitación y lo sentó y le dijo: “Vamos a jugar como si estuviéramos en el escenario de un teatro; tú eres un chico que no puede hablar, ¿entendido?”. Pero el chico respondió a Jung con una voz muy nítida: “Señor, yo no puedo representar a un niño que no puede hablar“. Jung entendió que el chico había guardado rax jovensilencio toda su vida simplemente porque el tenía otro lenguaje distinto al de sus padres y el resto del mundo. Ahora, el muchacho había hablado claramente a Jung porque al final había encontrado a una persona que entendía su propio lenguaje interior y su espiritualidad; así que el chico empezó a hablar perfectamente. Era un autista social y había que abrirlo por dentro.

-¿Ese era su caso?

-Sí. Yo escapé a la literatura. Leí novelas realistas como las de Richard Wright. Me sentí como un negro finés. Ernest Hemingway y Sun also rises. Quise ser periodista, como Jake Barnes, herido en la guerra, había algo roto en él. Sentí que tenía un problema como él.

-Ha dicho que tuvo una infancia solitaria. ¿Cuándo descubrió que quería ser artista?

-A los 15 o 16 años. Yo tenía miedo de los otros chicos, que ejercían una violencia sobre mí, era horrible. Tenía dificultades en las clases de lengua, de idiomas. Tenía mucho miedo de hablar. Pero en el instituto eran todo chicas en mi clase, sólo había dos chicos. El otro era muy buena persona y fuimos muy amigos. El escribía en periódicos, era al revés que yo. Yo pasaba mucho tiempo montando en bicicleta, pensando, pensando en la luz y en la luz, quería experiencias. Yo amaba la ficción, no la realidad. La realidad era una pesadilla para mí, todos los días.

Extracto de ‘Fabricando ladrillos de luz para la casa de Ícaro’. El Desvelo Ediciones.


Caja de Luz

‘Caja de Luz’ es el nombre de nuestra pequeña colección de fotografía, que dentro de unos días tendrá su segundo título: ‘La querella oculta. Jeff Wall y la crítica de la neovanguardia’. Lo que inicialmente pretendía ser una incursión en el arte, en seguida derivó al campo fotográfico. Y pretendimos, sin pecar de originalidad, hacer un libro sencillo, bello, y que se situara entre el álbum de fotos, el catálogo, y el microensayo. Elegimos rápidamente el formato de entrevista y una estructura en la que, a modo de sandwich, las palabras acogieran un repaso a las imágenes de la carrera.

Empezamos por Rax Rinnekangas, con quien nos une una amistad personal. Hicimos ‘Ícaro’ (así lo llamábamos aunque su título es más largo y juguetón: ‘Rax Rinnekangas. Fabricando ladrillos de luz para la casa de ícaro’), una palabra fetiche para este creador autodidacta que ha recibido dos premios nacionales en su país (Finlandia), uno de ellos de fotografía, precisamente. La entrevista la hicimos nosotros en Helsinki y como entrevistadores no tuvimos pretensión en ningún momento en teorizar con nuestras preguntas. No es un libro de crítico de arte, ni nunca lo pretendió. La autoría se diluye en el objeto/sujeto entrevistado. Entronca más este formato con el periodismo. Simplemente las preguntas servirían, ésa era al menos la intención, para que el autor explicara su obra, con sus propias palabras, que desarrollara sus ideas. Mentempsicosis, epifanías, autismo social, crímenes y remordimiento, Tarkovski y el Holocausto, la velocidad de obturación acompasada con el ritmo del corazón… ¿Realmente fue un libro de fotografía? El libro resultante tuvo/tiene un gran carácter divulgativo, ya que la intención era dar a conocer una figura, no disertar sobre su obra. Para eso teníamos a su propio creador. El resultado nos gustó y creo que también a los curiosos que a él se acercaron.

El libro de Jeff Wall que vamos a publicar en breve es similar y distinto. Decidimos por de pronto mantener la estructura pero simplificar la portada y dejar todo el protagonismo a la imagen. La familia tipográfica Archer nos encanta, ni que decir tiene. Da una gran elegancia al conjunto. En cuanto a su contenido, conjuga la reflexión sobre el arte con el diálogo técnico sobre la propia carrera del artista. Aquí tenemos que decir que el trabajo de Víctor del Río nos ha impresionado. Se trata de un diálogo entre dos amigos (lo son) pero con un alto nivel teórico y estético. Por ello, estamos convencidos de que el libro contentará al aficionado y al especialista.

El libro, la entrevista, surgió realmente en 2006. Víctor, estudiando la Escuela de Vancouver de la que Wall puede considerarse uno de sus más destacados hitos, realizó una entrevista en su casa para un libro previo. Pero la entrevista estaba ahí. Jeff habla sobre su carrera, sobre la fotografía, sobre la cultura. Hay entreveradas afirmaciones muy personales sobre la historia y el pensamiento, sobre las dudas y expectativas de todo creador.

Decidimos reproducirla. En la transcripción de las cintas han intervenido Colin Luker y Ed Wood. Y luego llegó el trabajo de Eva Gallud que lo tradujo brillantemente solventando tecnicismos y conceptos que no son fáciles de trasladar al castellano, máxime si se tiene en cuenta que proceden de una conversación entre dos especialistas que dan por sobreentendidos ciertos detalles. El resultado es accesible para muchos tipos de lectores y eso nos gusta. El propio Jeff depuró el resultado final y seleccionó las imágenes que conforman el pliego central. 23 fotografías en color que son todo un descubrimiento para el que no conozca la trayectoria de este artista de primer orden y un objeto de posesión para quien ya le conozca y reconozca.

Y eso es todo, amigos. A partir de ahora, el libro iniciará su viaje él solito, en busca de lector, y ya no dependerá de nosotros ni de sus creadores.

 

El niño-caramelo

Rax Rinnekangas, en los años 70

(…) -Pero, ¿podía hablar?

-Sí, por supuesto. Yo empecé a hablar muy tarde, pero para mí era muy difícil. Yo iba a la escuela, pero nunca preguntaba. Un día -yo tenía nueve años- hubo una fiesta de Navidad en el colegio y el profesor preguntó quién quería ser caramelo y contar a los demás alumnos la historia del caramelo. Yo fui el único dispuesto a hacerlo. Todos esperaban un escándalo porque yo no hablaba. Pero me puse mi disfraz de caramelo. Sólo se me veían los ojos y expliqué la historia del caramelo. Creo que en ese momento, delante de 600 alumnos en la gran sala de nuestra escuela, empecé a ser artista. Necesitaba saber quién era yo.

-El arte en algunos lugares es utilizado como terapia contra el autismo.

-Voy a contarles algo sobre la luz. Lo primero que hice fue aprender a hablar. Yo quería ser periodista y el periodista tiene que hablar con la gente. Desde los nueve años hasta la adolescencia estuve muy solo y me pasaba todos los días leyendo. Pero cambié, empecé a hablar. Me dijeron: “No te preocupes, habla”. Esto me recuerda una anécdota de Jung, cuando acudió a él una familia con un niño enfermo porque no podía hablar. “¿Puede ayudarnos?”, le pidieron. El llevó el niño a otra habitación y lo sentó y le dijo: “Vamos a jugar como si estuviéramos en el escenario de un teatro; tú eres un chico que no puede hablar, ¿entendido?”. Pero el chico respondió a Jung con una voz muy nítida: “Señor, yo no puedo representar a un niño que no puede hablar”. Jung entendió que el chico había guardado silencio toda su vida simplemente porque él tenía otro lenguaje distinto al de sus padres y el resto del mundo. Ahora, el muchacho había hablado claramente a Jung porque al final había encontrado a una persona que entendía su propio lenguaje interior y su espiritualidad; así que el chico empezó a hablar perfectamente. Era un autista social y había que abrirlo por dentro.

-¿Ése era su caso?

-Sí. Yo escapé hacia la literatura.

Sobre el autismo social. Del libro  ‘Rax Rinnekangas. Fabricando ladrillos de luz para la Casa de Ícaro

Presentamos libro

Esta tarde, a las siete, en el Espacio Ricardo Lorenzo, presentamos nuestro último libro, ‘Fabricando ladrillos de luz para la casa de Ícaro’. La obra es un repaso a la trayectoria vital y artística del escritor, cineasta y fotógrafo Rax Rinnekangas, el cual estará presente en el acto de esta tarde. El libro está ilustrado con 32 imágenes en color de sus mejores fotografías. El libro tiene el formato de entrevista y ha sido escrito por Mada Martínez García y Javier Fernández Rubio.

La presentación está complementada con una mesa-coloquio que estará moderada por la historiadora del arte Mónica Alvarez Careaga y en la que participarán Manuel Sáenz-Messía, director de la galería Espiral de Meruelo, Clemente Lomba y Domingo de la Lastra, arquitectos, así como por el propio Rinnekangas.

Icaro, la Europa perdida

Duración: 58 minutos
Dirigida por Rax Rinnekangas
Año: 2011
  
 Hoy proyectamos ‘Icaro, la Europa perdida’. La proyección es una premier en España en donde este film-ensayo que data de 2011 no se ha exhibido todavía. La cinta aborda la división cultural de Europa a través del periplo de un música que recoge materiales para componer su ‘Concierto ruso’. El materialismo y la división política, en especial el caso marcado por la Rusia de Stalin, son los ejes sobre los que gira el discurso de Rax Rinnekangas. Con este film, que se exhibe hoy en el Espacio Ricardo Lorenzo de Santander (19.30 horas) concluyen las proyecciones de este autor y dará paso mañana a la presentación del libro ‘Fabricando ladrillos de luz para la casa de Ícaro’ que, sobre la obra en su conjunto de este creador finés, presentaremos mañana en el mismo lugar a las 19.00 horas.
 
Sobre Ícaro:
Pekka Jalkanen, un compositor finlandés, comienza a componer su Concierto de Rusia – un concierto sobre la nostalgia por su hogar- en la casa de su infancia, cerca de la frontera rusa. Al mismo tiempo, su mente hace un viaje a la Madre Rusia y los Balcanes para recoger material para su trabajo. En el análisis de las razones para el caos económico y cultural en la nueva Europa unida, el compositor llega finalmente a la tumba de Andrei Tarkovski, un maestro ruso del cine mundial, cerca de París, en donde presenta sus respetos por la memoria del autor que habló de los anhelos en sus películas.

http://www.btlimited.fi/films.html

Revista de prensa: Rax

Rax_previa_Coacan_Mundo _ Pági

El booktrailer de Rax

Esta joya es obra de Marcos Díez, de Trevol Audiovisual

Un maquinista de la luz

Rax Rinnekangas

Un maquinista de la luz

«Nosotros venimos de la oscuridad y vamos a la oscuridad.»
Zahara & Urga, 2005

”Nosotros venimos de la oscuridad y vamos a la oscuridad. Entre esos dos puntos definitivos pasa la vida de la luz, el único arquitecto de cada vida humana. En mi infancia en el norte de mi país, el cielo formaba el 80% del paisaje; yo pensaba: el cielo es la palabra del Dios. O mejor dicho: ese espacio del cielo con nubes forma frases. Pensé también que los días de lluvia tienen sol si vemos más allá de las nubes…. La luz tiene alma, ojos, carácter en esta realidad.

Como fotógrafo, no he necesitado lámparas: he trabajado en diálogo con la luz del Dios. La luz ha formado las composiciones de mis fotos donde mi papel es solo amoldar las composiciones mortales a la pintura clásica. Giorgio Morandi, Edward Hopper… ésos son mis padres. En el libro ‘Fabricando ladrillos de luz para la casa de Ícaro’, cada imagen  tiene dialogo directo con la Luz. Las fotos hablan con la luz en los campos de  concentración, en la otra Rusia, en un pueblo que se llama Europa, en mis prados y bosques del Norte. Son fotos silentes; no tienen ruidos de hoy, no tienen violencia ni pornografía; no intentan bailar con los titulares de los medios de comunicación: hablan de la melancolía, la soledad, la memoria, pero en todo positivo. Las técnica no vale nada para mí; he trabajado con el mismo cuerpo de la cámara de sencillo formato durante 30 años. Es mi amante y mi madre.

La luz está muy triste en estos tiempos. Está llorando porque el mundo humano no respeta su silencio, sino que quiere llenarlo de ruidos. No veo mucha audiencia para mi estilo, pero sí para aquellos que están en contacto con la luz de su alma, su corazón, sus pensamientos y en su camino entre dos oscuridades.”

Semana de Rax: Libro, proyecciones y charlas

Ya tenemos nuevo libro, el undécimo. Llevábamos trabajándolo hace tiempo pero ya está en imprenta y dentro de unos días en las librerías. Es nuestro primer libro de fotografía, con un fuerte acento divulgativo, porque trata de la vida y la obra de un hombre del Renacimiento que piensa sobre todo y crea sobre todo.

Se trata de Rax Rinnekangas, de quien ya publicamos un libro de relatos y del que ahora sacamos un libro con 35 fotografías bellas y reflexivas. Es un libro sobre una vida y nuestra intención es darla a conocer entre aficionados y lectores en general. Lo hemos hecho conversando con él, por medio de una larga entrevista en la que él tiene el protagonismo.

La obra tiene un título enigmático, ‘Fabricando ladrillos de luz para la casa de Ícaro’, por lo que habrá que leerla para entenderlo. Con ella abrimos una nueva colección, la quinta y última: Caja de Luz. Como es habitual el diseño ha salido de las manos de Carmen Quijano, de la empresa de Mónica Álvarez Careaga (AC2). Es, formalmente, nuestro mejor libro, lejos de la austeridad de los que hemos hecho hasta ahora, pero sin excesos. Hemos querido hacer un libro equilibrado entre imágenes y texto y creo que lo hemos conseguido.

Su publicación la hemos acompañado de una semana de proyecciones y charlas en Santander, aunque estaremos en Madrid con él y en otras ciudades. Rax acudirá a Santander en la semana del 13 al 17 de junio en donde proyectaremos en el Espacio Ricardo Lorenzo del Colegio de Arquitectos tres películas sobre casas privadas de tres grandes arquitectos y un film sobre Europa. El último día presentaremos el libro.

Estamos contentos, huelga decirlo…

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