Etiqueta: Ilustración

Se llama Daniel Crespo y es ilustrador freelance (y nos ha hecho dos portadas estupendas)

Portadas de La puta gastronomía y Culo veo, culo quiero
Portadas de ‘La puta gastronomía‘ y ‘Culo veo, culo quiero

Se llama Daniel Crespo, vive en Madrid y es ilustrador freelance. Nosotros tenemos doble motivo para darle las gracias otras tantas veces porque dos han sido las portadas que nos ha hecho, aunque único sea el autor literario de las obras. De David Remartínez es el ensayo ‘Culo veo, culo quiero’, que aparecerá dentro de unos días. De Remartínez es también, aunque con el sobrenombre de Remartini, ‘La puta gastronomía’, un ensayo gastronómico.

No se dejen engañar por las palabras malsonantes. Tanto los ensayos como las ilustraciones son soberbios.

Daniel Crespo trabaja haciendo ilustración editorial, publicitaria y storyboard para un grupo variado de clientes, entre los que destacan agencias publicitarias, agencias de comunicación, editoriales, medios y estudios de diseño. Esto le ha convertido en un ilustrador polivalente y capaz de afrontar proyectos en plazos cortos.

Lo que más le gusta es poder implicarse en el proyecto, investigar y aportar para crear un ilustración que realmente llame la atención y destaque.
Entre sus otras pasiones destacan hacer pan, música, observar la naturaleza, leer filosofía y darles la turra con ello a amigos y allegados.

https://www.domestika.org/es/crespo_corp/portfolio

Ilustradoras e ilustradores: los otros creadores

María Jesús Campo, ilustradora de Contar las cuarenta

En un libro confluyen numerosos creadores, no solo el autor literario. Ello hace que un libro sea una obra colectiva y por lo general el número de sumandos genera un salto cualitativo llamado libro que es superior a la aportación de cada cual. Traductores, maquetadores, correctores, ilustradores, fotógrafos, portadistas… Ese pequeño microcosmo genera resultados sorprendentes, para bien o para menos bien. Lidiar con las aportaciones de cada uno, y sus egos, es tarea del editor (el cual también tiene sus cosas).

Los ilustradores tienen la difícil tarea de leer la obra y extraer de ella un ‘algo’ en imágenes que la complemente, no que la sustituya. Ello es más claro en la portada, en donde nosotros pretendemos rehuir de lo obvio y que sea el ilustrador el que invite al lector a adentrarse en la lectura. Si la portada es un escaparate, el ilustrador también contribuye a montar la tienda ilustrando el interior. Nosotros somos muy afortunados con nuestros ilustradores, todo los cuales han enriquecido la obra literaria.

«Hablar con filología», de Contar las cuarenta.

Echando la vista atrás, el número de contribuyentes a nuestros libros, que también son suyos, es importante. Los hay de todos tipos: caricaturistas, collagistas, figurativos… Cada uno a su manera han interpretado una obra que es suya también, entablando un diálogo con el autor maravilloso.

Estas han sido las personas que han colaborado en nuestro pequeño/gran proyecto editorial:

Trabajar con todo este microcosmos ha sido un placer. Ninguno de ellos, absolutamente ninguno, han planteado problemas a la obra. Todo lo contrario, sin su entusiasmo y su profesionalidad estos libros no hubieran resultado, para bien o para menos bien, como fueron.

Cubierta de Manual para embaucadores.

El porqué de una cubierta. Victoria O’May habla de ‘Entretanto, en algún lugar’

Entretanto, en algún lugar

-¿Por qué este diseño?

-Optamos por la simplicidad y los colores vivos para transmitir las cualidades de experimentación y espontaneidad del libro. El trazo gestual y sencillo anuncia un libro fresco y libre.
Los tres elementos gráficos y gestuales tienen diferentes colores porque representan una cara como un todo, pero también cada uno de ellos es un símbolo en sí mismo.
El perfil amarillo fluye como un río/camino/frontera entre los dos ojos, separando ambos lados de la piel, interior y exterior. Cada ojo representa diferentes estados de conciencia; vigilia y sueño. El título se coloca justo donde estaría la boca, por lo tanto, «las historias se cuentan solas».

Why this cover?

We opted for simplicity and vivid colours to convey the qualities of experimentation and spontaneity found in the short stories. –
The three graphic and gestural elements have different colours as they represent a face as a whole, but also each one of them is a symbol in itself. The yellow profile flows like a river/road/border between the two eyes, separating both sides of the skin, inner and outer. Each eye represents different states of consciousness; wakefulness and dream. The title is placed right where the mouth would be, therefore ‘the stories tell themselves’.

Las historias se cuentan solas…
Al otro lado de la piel fluye la vida en su esplendor, patetismo y misterio…
El tiempo teatraliza las historias para que te duermas poco a poco, o quizás
para que despiertes de una vez.
Y así todo sucede entretanto, entre siempre y jamás, en algún lugar de tu
vigilia o de tu sueño.

Victoria O’May, diseñadora

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‘Hijas de Agar’, novedad para el 17 de abril

El próximo lunes tendremos a la venta ‘Hijas de Agar’, novela de Pilar Salamanca, que retrata a cuatro mujeres de otras tantas generaciones de una familia en El Cairo. Para nosotros es una novela especial en donde la historia moderna de una ciudad, inmersa en una cultura, se entrecruza con la historia íntima de cuatro mujeres y una tragedia que planea sobre toda la obra.

La cubierta del libro  ha sido ilustrada por Javier Jubera, quien ya ilustrara ‘Olivier o el secreto’, de Claire de Duras. Javier ha dado con la importancia de los pájaros y efectuado un trabajo personalísimo e inconfundible con un sentido del color envidiable.

‘Hijas de AGar’ es la historia de cuatro mujeres de la misma familia. La historia de una venganza. Una historia que empieza en Egipto durante los años de la construcción del Canal de Suez y que acaba en Cairo, después del triunfo de la revolución de los Coroneles, con la nacionalización del Canal. Un monólogo trascrito sin comas ni puntos precedido de un juicio (real) y clausurado por una condena (también real). Una pesadilla. Un Nilo de palabras.

Pilar Salamanca  nace en Valladolid. Escritora, traductora y periodista.  Doctora en Filología Inglesa por la Universidad de Salamanca, se especializa en Historia Contemporánea del Oriente Medio tras licenciarse en Árabe e Islam en la Universidad Autónoma de Madrid.  Es autora de la primera traducción directa árabe-español del Poema de la Medicina de Avicena. Entre sus traducciones El alma que besó al cuerpo del gaélico Pearse Huchinson o Fuera de la Historia  de la poeta irlandesa Evan Boland. Ha publicado  también dos pequeños poemarios: QASSIDA (1998) y Días de Lengua Roja (2013).  Su primera novela A Capella es de 1998. Después siguieron las demás: Enaguas de color salmón (Premio Fray Luis de León, 1999), A cielo abierto (Premio Blasco Ibáñez Ciudad de Valencia, 2000);  La Isla Móvil (2005), Cráter, (Premio Miguel Delibes de Narrativa 2007), Los Años Equivocados (Premio de Novela Ciudad de Salamanca 2009),  Soñar con Ballenas (2012) y El Olvido y otras cosas imposibles (2016).  Hijas de Agar es su última novela.

TEXTO

“… y es que por lo visto en Cairo nada se ajusta al reglamento todo son excepciones y en esta ciudad volar sólo vuelan los pájaros o por lo menos yo nunca tuve alas creo que me las cortaron de niña y sólo pensarlo es algo que me  pone los pelos de punta pero a lo que vamos es algo así como si estas funcionarias no fuesen mujeres aunque pensándolo bien a lo mejor es cierto y ni siquiera son mujeres son otra cosa como si por designación del dedo divino perteneciesen a un grupo determinado de pájaros elegidos buitres enanos y lechuzas claro que también estarían las gaviotas de pico gancho procedentes de Alejandría que a estas alturas se han vuelto carroñeras si te asomas puedes verlas picoteando en los alrededores del Nilo ese gran acarreador de mierda que diría la abuela…”

‘¡Qué tirria! Los mejores y más odiosos cuentos clásicos’

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El próximo jueves, en la librería Estvdio de Santander (calle Burgos), se presenta, a las siete y media de la tarde, un proyecto que me es muy querido y en el que he participado por partida doble: diseñando la cubierta y adaptando el pensamiento de una docena de ilustradores participantes mediante la redacción de unos textos alusivos a cada obra.

Se trata del libro ‘¡Qué tirria! Los mejores y más odiosos cuentos clásicos’.

La propuesta, del editor de Milrazones, Jesús Ortiz, era irresistible: sencilla, original y un punto transgresora: ilustrar los cuentos que, por alguna razón, no despertaban todo el entusiasmo que los adultos esperaban concitar. A mí estas cosas me encantan.

Todos tenemos nuestras filias y fobias. Yo, por ejemplo, me llevo fatal con Peter Pan, y otro tanto, cada uno con sus referentes, la docena de ilustradores que han recreado otras tantas estampas clásicas de la mitología infantil: Los tres cerditos, Caperucita, Rapunzel…, así hasta doce. La relación de ilustradores, los auténticos protagonistas, es la siguiente:

Yolanda Mosquera, Marina EiroKike Ibáñez, Maria Beitia, Marcos Guardiola (Maguma), Mónica Jorquera, Paloma Corral, Fría Aguilar, Paz Tamburrini, Raquel Fernández , Yael Frankel y Pablo García.

Este reverso de los cuentos infantiles es el que me ha guiado a la hora de hacer un diseño de cubierta que he pretendido sencillo y básico. He jugado (el juicio en todo caso es de los lectores) con la luz y la oscuridad y también con esa otra parte de nosotros que es todo lo que leemos, todo lo que experimentamos, todo lo que nos gusta y todo lo que detestamos, un cóctel que nos acompaña siempre como una sombra. Pero quería dejar clara la tirria. ¿Cómo evidenciarla? Busqué a una niña que no fuera dócil y ahí la tenemos, de brazos cruzados ante los fantasmas que pueblan su niñez. Lo divertido y lo ‘tirrioso’, lo aceptable y lo criticable, el mundo de los adultos frente al de la infancia.

Dejé a un lado todo lo que suelo utilizar cuando hago mis propios libros: fotos y grabados, preferentemente; y también rehusé competir con los ilustradores, convirtiéndome en el número 13, porque uno puede ser atrevido en sueños, pero no es recomendable serlo durante la vigilia. Una difícil papeleta, con varias opciones, que finalmente se decantó por la opción deliberadamente ‘tenebrista’, pero no exenta de humor y un toque melancólico.

Tengo que hacer mención especialmente a la gran labor de la coordinadora editorial, y a quien se le ocurrió la idea del libro, Carmen Palomo, quien me ha guiado, con su experiencia y conocimiento, por este denso mundo, de apariencia ligera, que es el relato infantil. El tono, la voz, la precisión del detalle no hubieran sido posibles sin los comentarios sagaces de Carmen Palomo. Mis textos, que acompañan a las ilustraciones, son en cierto modo suyos.

Tampoco hubiera sido posible sin la guía de Jesús Ortiz, un editor que se está haciendo camino en el mundo del álbum ilustrado de una manera rápida y clara, y a quien desde aquí doy las gracias y deseo la mayor de las fortunas con este libro, los que le precedieron y, claro está, con los que vendrán después.

Y ahora os dejo con las palabras de la propia editorial que, mejor que yo, cuentan de qué va esta ‘¡Qué tirria’, que a mí me a hecho exclamar: ¡Qué estupendo!

De todos los cuentos que nos contaban de niños, seguro que algunos nos producían muchísima tirria, bien porque los cuentos tenían un contenido en moralina importante —hay que ser trabajador como la hormiga y el cerdito mayor, no divertido como la cigarra y los dos cerditos menores—, bien porque el protagonista nos resultara desagradable por cualquier otra razón. El caso es que había cuentos que no soportábamos.

Propusimos a 12 ilustradores que eligieran un cuento que a ellos les produjera verdadera tirria para que lo ilustraran. También les pedimos que nos explicaran qué les molestaba del cuento en cuestión. Con esa información le encargamos al periodista Javier Fernández Rubio unos textos brevísimos, que no interfirieran con la ilustración. El resultado es este libro, que contiene 12 láminas presentando 12 cuentos clásicos retratados desde un punto de vista insólito.

Como ya hicimos con el Calendario revolucionario laico y universal, ¡Qué tirria! es a la vez una antología de ilustradores infantiles hispanos contemporáneos que nos gustan especialmente. No están todos los que son, pero decididamente son todos los que están.

http://www.milrazon.es/Libros/que-tirria-los-mejores-y-mas-odiosos-cuentos-clasicos.aspx

Portada de José Luis Serzo para El Desvelo Ediciones

Si fuese posible montar en una bruja_buena_requetefinal_1 febrer

Javier Jubera y ‘Olivier’

Para nuestro ‘Olivier’ de Claire Duras hemos elegido a un joven y brillante ilustrador español, Javier Jubera. Un libro también es un escaparate para un autor y una serie de libros también es una colección de imágenes, de autores, cuyas aportaciones hacen que lo seriado sea distinto. Para la colección de narrativa contamos últimamente con ilustraciones de Pablo Gallo o el propio Javier Jubera, así como imágenes de fotógrafos como Rax Rinnekangas.
Nosotros estamos muy contentos con el resultado de ‘Olivier’. Creemos que la imagen de Javier Jubera es una invitación a la lectura. Aquí va su perfil artístico:

Javier Jubera García
Logroño, La Rioja, 1982.
Ilustrador, vinculado al mundo editorial y de la prensa, encuentra en el grabado, más concretamente en la litografía y la calcografía, el lenguaje perfecto para su cuidado sentido del dibujo y de la línea. Tras una extensa y variada formación conjuga a la perfección estas disciplinas creando unRetrato-Javier Jubera-72 estilo altamente personal. Su obra se caracteriza por un alto respeto a la profesión y una estudiada plantificación en cada proyecto, donde la composición y la línea son el eje central de su trabajo. La limpieza de sus trazos, llenos de delicadeza y sensibilidad, es el fruto de su personalidad y de su profunda humildad. Actualmente trabaja como ilustrador de prensa firmando colaboraciones en revistas nacionales e internacionales como El Malpensante (Colombia) o Revista Picnic (México). Además de ilustrar para editoriales nacionales como El Desvelo, muestra periódicamente su obra gráfica más personal en galerías de arte dentro y fuera de nuestro país.

portada

Autogiro

Porque nos gusta lo que hacen los chicos de Autogiro (Torrelavega, Cantabria), José Manuel Córdoba y Laura Súa, aquí van unos ejemplos de su trabajo, que pueden adquirirse en papel fotográfico de calidad desde su página blog http://ventadelaminas.blogspot.com/

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