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Un ‘rinconcito muy halladero’ en el cementerio, por Jesús Pardo

Los que duermen juntos

“Hermosa finca”, me lo ponderó el director del cementerio, al mostrarme el panteón Pardo, de patricio y holgado aspecto, y yo y mi mujer aprovechamos la circunstancia para acotarnos allí un rinconcito muy halladero, y con preciosas vistas al mar».

Jesús Pardo, prólogo de ‘Los que duermen juntos’

El libro prologado por Jesús Pardo es un recopilatorio de relatos de jóvenes y consumados escritores acerca de la figura del cementerio.

Hay relatos de Alberto Santamaría, Eneko Vilches, Marta San Miguel, José Ramón San Juan, Gonzalo Calcedo, María San Emeterio, Javier Menéndez Llamazares, Javier Fernández Rubio, Marcos Díez, Pablo Escribano, Olga Agüero Oláiz y Rebeca Le Rumeur, a propósito del camposanto de Ciriego, en Santander. La muerte, la memoria, la pérdida, el paso del tiempo conforman la temática de esta variada panoplia de relatos made in Cantabria, en donde no falta la acción, la poesía, la reflexión y el humor. Las fotografías son de Bruno Moreno y el diseño de cubierta de Carmen Quijano.

Muertos que mueren por segunda vez, killers de carretera, muertes no tan accidentales, amoríos al calor de las lápidas… Todas éstas y más historias, entre la prosa poética y el thriller, se yuxtaponen en esta obra coral.

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Del ‘coeficiente policial’ a la ‘caballerosidad’ de Cela

Rojo perla, de Jesús Pardo

Recuperamos esta entrevista a #jesuspardo que La cueva del erizo le hizo hace seis años con motivo de la presentación de #rojoperla en la Feria de Madrid. Jesús era una fuente inagotable de anécdotas y las relataba sin pelos en la lengua. Del ‘coeficiente policial’ al peculiar sentido de las relaciones con señ

«Su contrato por enamorarla caduca hoy», un fragmento de ‘Rojo perla’, de Jesús Pardo

–El señor Lacombe –enunció una voz neutra, como quien recita un versículo de la biblia– me comunica que su contrato por enamorarla a Usted caduca hoy, y quienes le tenían contratado con ese objeto acaban de comunicarle que no piensan renovar el contrato, de modo que al señor Lacombe ya no le será posible seguir visitándola a diario, a menos que lo renueve Usted de su bolsillo: son dos mil dólares semanales por una visita fogosa y tierna de cuatro horas diarias, con frecuentes llamadas nocturnas, y las atenciones y los pequeños regalos pagados aparte contra recibo. Estoy leyéndole a Usted literalmente lo que estipula el contrato. Usted dirá.
Oyendo esto, Lyduvina no lo entendía, y sólo cuando la voz, impasible, se lo repitió casi silábicamente, se dio vaga cuenta de que estaba sucediéndole algo tremendo y extraño que sus oídos captaban, pero no su mente. Así y todo, por si acaso, colgó y marcó con sus propios dedos el número de Lacombe, y fue la voz de la secretaria de éste quien la informó amablemente de que el señor Lacombe acababa de salir de viaje y estaría fuera por un tiempo que no le había precisado. Y entonces Lyduvina sí que comprendió, nítida, confusamente, el volumen de la atroz tragedia en que de pronto estaba sumida, viéndose cuando menos lo esperaba blanco de la bofetada más fea y odiosa de su vida entera. Y colgó, esta vez para siempre: desganada de todo, ajena a todo, sin saber qué decir o pensar. Y cayó cuan larga era, ni con sentido ni sin él, simplemente como inexistente. Ávida, empero, de alguna noticia, vigilaba al cartero, preguntaba constantemente al puertorriqueño de la portería si habría llegado un telegrama, o carta, o algo, del señor Lacombe, y poco a poco fue madurando en su mente la idea justa: se trataba de una trama de la que ella, sin saber por qué, era víctima, y fue cayendo en una apatía tan honda que a todo el mundo le extrañaba. Ella seguía haciendo puntualmente su trabajo, pero con simple eficiencia, es decir: sin entusiasmo. Su permanente optimismo y jovialidad, por los que era famosa entre sus amistades, fue languideciendo.

‘Rojo perla’, de Jesús Pardo, o las tribulaciones de Alberto Mediavilla Quincoces

Rojo perla

Alberto Mediavilla Quincoces es el atribulado protagonista de ‘Rojo perla’, la novela que Jesús Pardo publicó con nosotros en 2014 y en la que recrea con su afilada observación y su sarcasmo la sociedad santanderina y madrileña de posguerra. Periodista como su autor, Alberto Mediavilla abandona el maternal refugio santanderino de su juventud para adentrarse en el mundo de la gran ciudad, bien Madrid, bien Ginebra, en donde ejerce como corresponsal de una agencia española de información. El protagonista va abriéndose camino, así pues, en un mundo tóxico y despiadado que recorre Mediavilla de la mano de las mujeres con quienes entabla relaciones de amor y odio. Caído en desgracia y devuelto a las miserias del país de origen, Mediavilla obtiene, merced a un inesperado golpe de la fortuna, la oportunidad que deseaba para dejar claras unas cuantas cosas antes de alcanzar un memorable final acorde con su desmedida existencia.

Pésame por la muerte de Jesús Pardo

Jesús Pardo
Jesús Pardo. Foto: Jesús Marchamalo.

La noticia de la muerte de Jesús Pardo nos ha cogido por sorpresa este sábado. Autor de ‘Rojo perla’, novela que publicamos en 2014, Pardo siempre se manifestó como una persona accesible y generosa, con un sentido de humor envidiable y un gran derroche de talento y sabiduría en cada una de sus manifestaciones. Acompañamos en el sentimiento a la familia. Lo echaremos de menos. Buen viaje, Jesús.

Gloria Ruiz, en la Casa de Cantabria en Madrid

FlyerGloriaRuizCasa de Cantabria Madrid

‘Rojo perla’, de Jesús Pardo, en ‘Las aventuras de Guillermo’

http://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/2014/09/17/rojo-perla-de-jesus-pardo/jesus

Una capotiana entrevista de Montesinos a Jesús Pardo

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El escritor Toni Montesinos ha realizado una estupenda entrevista  Jesús Pardo, autor de ‘Rojo perla’. Reproducimos la entrada a la misma. Quien quiera leerla al completo, aquí tiene el enlace:

http://almaenlaspalabras.blogspot.com.es/2014/09/entrevista-capotiana-jesus-pardo.html

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (enLos perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Jesús Pardo.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?

Algún valle del Tíbet  siempre y cuando me garantizaran que siempre habría libros.

¿Prefiere los animales a la gente?

Depende qué animales y de qué gente. Yo tenía un perro que se llamaba Lope (en castellano antiguo significaba perro, de lobo). Nos hicimos grandes amigos. Yo no soy muy dado a citarme a mí mismo, pero escribí un poemita de dos líneas que decía: “Lope, mi can, tú y yo dimos a Darwin hierro, / tú me fuiste persona y yo a ti te fui perro”.

 

Jesús Pardo: En el Café Gijón no se denunciaba a nadie, había cultura y sentido del humor

 

 

 

 

 

 

Jesús Pardo, en la Feria del Libro de Madrid

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