Etiqueta: Kepa Murua

Nuestros libros en Diario de Sevilla, Noticias de Guipúzcoa y Libros de Cíbola

Nuestros libros siguen mereciendo la atención de los medios de comunicación y de la crítica. Aquí os dejamos tres reseñas recientes sobre los títulos ‘Lavas Remi’, ‘Allozar’ y ‘El que buscamos vive al lado’.

En Noticias de Guipúzcoa, Carlos González se hace eco de la novela de Kepa Murua ‘Lavas Remi’ y dice:

«En realidad, es una ficción que tiene más de verdad de lo que algunos pudieran pensar. No hay que rebuscar mucho para encontrar noticias, reportajes, investigaciones, documentales sobre la desaparición o muerte de jueces, políticos, periodistas y un largo etcétera de personas que, en teoría, deberían poder desarrollar su vida con normalidad. Y de ello va hablando el autor sirviéndose tanto de la prosa como de la poesía y del arte epistolar. «Se lee muy rápido. Es un libro que te engancha, también cuando ves que hay poemas, porque son muy narrativos, no hay nada rebuscado», describe el escritor, consciente por las primeras reacciones recibidas, de que su asesino «es un personaje que engancha. Es verdad que me ha costado plasmar todo como quería, pero también que me lo he pasado muy bien escribiendo. Hay quien ya me ha dicho que menuda virguería he hecho».

https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/cultura/2021/10/09/asesino-ciudadano/1147589.html

Lavas Remi

En Diario de Sevilla, Juan Antonio Bermúdez, firma una crítica del poemario ‘Allozar’, de Yolanda Ortiz, que resultó ganadora de la edición de 2020 del Premio Gerardo Diego de poesía. En la crítica se concluye del siguiente modo:

La naturaleza retorcida del almendro y su flor anticipada, clarividente, reflejan muy bien la escritura de Yolanda Ortiz Padilla en Allozar. No había mejor título.

https://www.diariodesevilla.es/delibros/allozar-yolanda-ortiz-padilla-critica_0_1620140028.html

Allozar

Y en la revista de libros LIbros de Cíbola’ os dejamos un fragmento y el enlace a la reseña que han hecho al libro de Abdelfattah Kilito ‘El que buscamos vive al lado’.

«La lectura de El que buscamos vive al lado es posible que abra el apetito sobre los otros trabajos más amplios de Kilito citados al principio. En cualquier caso, es por sí misma una obra interesante y gratificante, especialmente para los interesados en esta obra inmortal y otras literaturas medievales de origen popular.»

El que buscamos vive al lado

Revista de Prensa: Noticias de Álava, Qué Leer y ‘Libros, nocturnidad y alevosía’

Nuestros libros tienen periódicamente alcance en la prensa generalista y especializada, incluido el mundo de los blogs librescos. Por eso estamos contentos con las últimas publicaciones que se han hecho eco de nuestros libros: ‘Noticias de Álava’, con ‘Lavas Remi’, de Kepa Murua; la revista ¡Qué Leer¡ con el libro de Pablo Redondo ‘Pensadores, ¡al rincón!’; y el blog ‘Libros, nocturnidad y alevosía’, reseñando Antonio Jiménez-Blanco Carrillo de Albornoz el libro ‘El sueño esclavo’, de Toni Montesinos.

Presentación de ‘Lavas Remi’ en Vitoria

Este jueves, 30 de septiembre, presentaremos la novela ‘Lavas Remi’, de Kepa Murua, en Vitoria. Será a las siete y media tarde en la librería Mara-Mara, que tan buena acogida nos han dado siempre. Acompañará al autor el también escritor Francisco Taboada.

‘Lavas Remi’, de Kepa Murua: un extracto previo a la presentación

Lavas Remi, de Kepa Murua

Este jueves, presentaremos en Vitoria (Mara-Mara, 19.30 horas) la novela de Kepa Murua, ‘Lavas Remi’, de la que aquí os ofrecemos un extracto. Esta peculiarísima historia entre un asesino a sueldo y un hombre timorato será introducida para el público en el acto por el también escritor Francisco Taboada.

Un buen hombre, uno de esos ciudadanos a los que yo y otros como yo defendemos en la oscuridad de la historia. Esa mayoría que debería dormir tranquila. Por lo que leo en estos papeles que recogí del suelo, veo que es un poco tonto, una persona sensible que se excede en sus pensamientos. El hombre de acción reafirma los lazos cada vez que ataja los hechos. Las mujeres asesinadas por razones de seguridad interna no son conocidas por el público. El poder tiene unos tentáculos de largo alcance, indeterminados y en última instancia, el dinero podría importarme porque finalmente se compra todo: un sicario trabaja por dinero, un profesional es un ejecutor que responde a un código secreto. Pocas veces archivo los planos y las notas de cada acción; mi mente sí que lo hace. Mucho menos las carpetas y datos que se nos entregan de las personas a ejecutar. Lo único que guardo son unos códigos que podrían defenderme y las cifras que podrían ayudarme en caso de necesidad. ¿Cuatro asesinatos? Ningún detenido. Todas eran extranjeras, dos venezolanas y una argentina, la cuarta era mexicana. […]

Kepa Murua

‘Lavas Remi’, de Kepa Murua, a la venta a partir del lunes 20 de septiembre

Este lunes, 20 de septiembre, tendremos a la venta la última novela que editamos del escritor vasco Kepa Murua. Se trata de ‘Lavas Remi’ que es definida por su autor como una oración de destrucción y de cambio. El extremo de la fortaleza que deja en evidencia los miedos que todos llevamos dentro. La excusa es una rara historia en la que un asesino de las fuerzas secretas de un gobierno cualquiera se encuentra unos papeles escritos por un ciudadano común y corriente, un padre de familia al que le obsesionan, entre muchas otras cosas, las noticias últimas de las acusaciones de mujeres a hombres, un vecino que le hace la vida imposible y una extraña situación con su hija en la que no se sabe qué le ha sucedido realmente.

Lavas Remi, nombre ficticio del asesino, aprovecha la debilidad de carácter que manifiestan aquellos escritos, para defender su trabajo, casi como si fuese uno de los jinetes apocalípticos. En realidad, él no conoce a aquel padre de familia, pero juega a que lo ve reflejado en cada uno de los transeúntes que se pasean delante de él con sus problemas, los mismos que para este asesino son insignificantes frente a algo tan definitivo como una muerte premeditada, dictada por las fuerzas oscuras del mundo y ejecutada de manera impecable por un hombre como él que, después de todo, es capaz de dormir tranquilo y no se arrepiente de nada.

Murua, Kepa

Kepa Murua (Zarautz, 1962) es un escritor con una extensa producción literaria y una dilatada experiencia editorial. Su obra, muy versátil y personal, va desde la novela hasta los poemarios, ensayos o libros de arte. Entre sus novelas destacan De temblores (2017), La carretera de la costa (2020) y Elegancia (2021). Sus últimos libros de poesía publicados son Pastel de nirvana (2018), El cuaderno blanco (2019) y Trilogía del corazón (2021). Hasta la fecha se han editado dos volúmenes de Memorias de un poeta metido a editor: Los pasos inciertos y Los sentimientos encontrados.

Los años del plomo, por Kepa Murua

Foto: Raúl Fijo.

A propósito de ‘La carretera de la costa’

Escribir era extraño cuando la violencia lo contaminaba todo. Las noches eran largas, el ruido de las sirenas de la policía era ensordecedor. Se vivían como normales las batallas campales y los heridos y asesinatos parecían que no tenían nombre, sino que pertenecían a una estadística que se leía sin más. 

Vivíamos en el infierno, pero no lo sabíamos. Respirábamos para dentro y solo escuchábamos los gritos cuando ya no había remedio. Y luego, como un armisticio tácito, llegaba un silencio que lo envolvía todo, incluso la escritura, que te hacía cuestionarte para qué escribir si nadie podía escuchar más allá de unos pocos metros. Sin embargo, era necesario hacerlo para que no nos acallara ese mismo silencio que nos tapaba los ojos y nos paralizaba el corazón. 

Fueron años de sospecha, de incomprensión, de bandos con nombres y apellidos, de fronteras entre identidades colectivas, y sin una personalidad individual que se abriera al mundo. Las palabras parecían contaminadas, las frases iban entrecomilladas, la memoria se perdía en la noche de los tiempos. 

Para un poeta como yo que nació en una familia vasca, escribir era toda una declaración de intenciones. Te preguntaban por qué lo hacías. Y fue duro porque en medio de una subsistencia radical donde debías tener los ojos abiertos, tenías que explicar lo que hacías mientras intentabas explicar mediante la literatura lo que sucedía. Fue duro porque los ciudadanos tenían miedo y no se atrevían a decir en público lo que pensaban en privado. Fue duro porque nos sentíamos aislados por una sociedad que miraba a otro lado y porque sentíamos el desprecio de unas instituciones que nos ninguneaban cuando hablábamos de la necesidad de articular palabras como “paz”, “convivencia” y algunas más que defendíamos como “amor” y “vida” ante tanto desánimo que se colaba, sin poder evitarlo, en nuestra escritura. 

En mi caso, creo que me salvaron las palabras. Yo podría haber sido uno más; sin embargo, la educación que tuve y la lectura de libros, e incluso, la soledad, modelaron mi rechazo a la violencia “venga de donde venga”, tal como se decía en aquellos años y que ahora soy incapaz de olvidar. Esos días grises, con sabor a plomo, me llevaron a escribir con una mirada diferente. 

Había que enfrentarse a una mayoría que no era tan silenciosa como se cree. Pero mereció la pena. Ahora cuando escucho a algunos que no estuvieron, digamos que a la altura de las circunstancias, me da un poco de vergüenza ajena; sin embargo, como pienso que la vida es bella, no seré yo el que acuse a quien no deba, sino el que siga escribiendo porque, pese a la incomprensión, pese a la soledad, merece la pena hacerlo si hay algo con lo que no se esté de acuerdo y se piense, por último, que se ha de escribir algún día.

Kepa Murua.

Autorretrato con muro

Cuando se desmoronó
en un tiempo que luego la historia
se encargará de engrandecer
y de exagerar a su antojo
yo pasé por allí
tal como lo cuenta ahora la gente.

Pero yo pasé mucho frío
y mucha hambre
en el centro de un mapa
que podía ser el de mi cerebro.

¿Por qué elegí ese camino y no otro?
¿Por qué esa lengua y no otra
–como la de mi madre–
y esa soledad como un juramento
que necesita del silencio
para seguir adelante?

Han pasado pocos meses de aquello
y me veo aún más perdido
tras los pasos de una Europa
que no sabe cómo crece
ni en qué se convertirá
una vez que estos gobiernos
desaparezcan y nuevos nombres
se asomen por su barandilla
a ver cómo va el mundo.

Que dios me perdone
porque el único que no cambiará seré yo.
Lo haré de rostro y seguramente
temblarán aún más mis manos.
Pero no podré olvidar ese juramento
que hice a las puertas de un cementerio
de lápidas bellas y monumentales
con tantos nombres
que no reconozco.

Hacía frío, era invierno,
llevaba una gorra,
una vieja chaqueta.
La misma invisible cara
de ahora. De siempre.
Yo, el único que no cambiará.
Ni el mundo ni mis poemas.

(1990)

 Autorretratos, El Desvelo, 2018.

Autorretratos, de Kepa Murua

Nuestro autores en el Festival Panamá Negro 2020

Kepa Murua, autor de ‘La carretera de la costa’, y Álex Oviedo, autor de ‘Ausentes del cielo’, participarán este sábado por streaming en el Festival Panamá Negro 2020.

Crítica de Ayala-Dip, en Babelia, de ‘La carretera de la Costa’

La carretera de la costa.

Me parece que La carretera de la costa no fue escrita con la pretensión de quedar en el imaginario estético de sus lectores, sí en su imaginario histórico más reciente. Por eso duele tanto a veces su lectura.

Ernesto Ayala-Dip, Babelia, El País.

https://elpais.com/cultura/2020/08/18/babelia/1597748195_136933.html

Entrevista a Kepa Murua en Culturamas: «Todo puede suceder en agosto»

Fotografía: Pablo García Herrero

Por Isabel Alamar.

Kepa Murua (Zarautz, 1962). Con una trayectoria de más de treinta años, su obra se compone de poemarios, novelas y ensayos. Sus últimos libros de poesía publicados son: Autorretratos (El Desvelo, 2018), Pastel de nirvana (Cálamo, 2018) y El cuaderno blanco (El Desvelo, 2019). En cuanto a sus novelas, debemos mencionar Un poco de paz (2013), Tangomán (2015) De temblores (2017) y La carretera de la costa (2020), todas ellas publicadas en El Desvelo. Hasta la fecha solo se han editado dos volúmenes de sus memorias, con los títulos: Memorias de un poeta metido a editorLos pasos inciertos, 1996-2004 (Milrazones, 2012) y Los sentimientos encontrados, 2005-2007 (Cálamo, 2016). Actualmente trabaja en un ciclo novelesco titulado El escuchador.

¿Qué otros escritores te animaron a escribir?

Cuando era un muchacho mi hermana María José me regaló Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Neruda, luego pude leer Cartas al padre, de Kafka, un libro que sentí como diferente. Esto es algo distinto, me dije. Pero lo que me animó a escribir fue Cartas a un joven poeta. Rilke fue para mí el profesor que no tuve.

¿Cómo alimentas tu creatividad?

Leo libros de diferentes disciplinas, también la prensa, y me fijo en la gente, escucho sus conversaciones con atención y dejo que la imaginación haga su trabajo.

¿Cómo se escribe en tiempos de coronavirus?

Se pensará que se hace con nerviosismo, pero en mi caso, cuando escribo, estoy en un mundo que me defiende del miedo o del temor al futuro. Si escribo el tiempo pasa y viajo por diferentes lugares aun no moviéndome de casa.

¿Qué es aquello inesperado o esperado que ha aportado la literatura a tu vida?

La sorpresa, esa capacidad de recrear mundos distintos o de elaborar pensamientos arriesgados. Ahora que me hago mayor siento que me ha aportado conocimientos y mucho de relajación.

¿Cuál es ese libro que no podía faltar en tu biblioteca?

Autobiografía de un yogui, de Yogananda. La recomendación nos la dio George Harrison, el músico regalaba este libro a cada amigo que traspasara la puerta de su casa.

¿Qué admiras en tus amigos escritores?

Como dicen de mí que soy serio, su alegría.

¿Qué es lo que más te gusta de tus lectores?

Se aprende mucho de ellos; alguna vez recibí una carta que me motivó a seguir, pese al escaso eco de mi trabajo. Cuando los conozco, siento su voz plenamente; hasta entonces los imaginaba de otra manera.

¿Qué es lo que estás escribiendo y leyendo en estos momentos veraniegos?

Escribo canciones. En agosto leo los libros que me envían durante el año. Lo que ya no hago es responder si me gustan o no. Un amigo me dijo: “cómo has viajado tanto” y lo cierto es que no me he movido de casa más que para ir al parque o muy de vez en cuando a la playa. Con el tiempo que me resta, aprovecho para actualizar mis redes, leer los comentarios y saludar a los nuevos y viejos amigos y conocidos.

El cuaderno blanco

Háblanos de tu última antología y comparte por favor, con todos nosotros. uno de sus poemas.

   El cuaderno Blanco es la primera antología de mis poemas, la selección fue hecha por Catalina Garcés y observo que eligió poemas con una mirada distinta a la mía, y eso me gusta.

Yo llegué un día a este libro
cuando sus páginas estaban cerradas.
Y tú llegarás a darte cuenta
de que no es tan triste
como parece a primera vista.
Por eso me preparo a conciencia
y le doy las gracias a la vida,
aunque nadie me oiga
o nadie vea cómo lo hago,
muchas veces con los labios cerrados.
¿Qué quieres que te diga?
Escribo aunque nadie me lea.

Transcribe un párrafo de tu última novela y cuéntanos un poco su argumento.

  La carretera de la costa va sobre ETA, esa locura que vivimos porque no fuimos sensatos ni inteligentes. Copio un párrafo:

¡Pobre aquel que cayera por unas balas siendo un hombre inocente!, ¡pobre aquella mujer que paseaba y explotó una bomba!, ¡pobres aquellos que mataban y morían!, ¡pobres aquellos que llegaban a un norte frío y se convertían en duros e inasequibles a la ternura o distantes ante la inocencia de tantos que en medio asistían perplejos a lo que sucedía, y llegaban a pensar que bastante suerte era que aún siguieran con vida!

La carretera de la costa.

Comparte con nosotros algún texto que tenga que ver con los meses de verano.

Tengo un libro inédito, un ensayo titulado Libro de las estaciones; a ver si esta entrevista la lee alguna editora y quiere publicarlo.

“Todo puede suceder en agosto”:

Agosto no es egoísta como febrero, no es tan húmedo como abril, no es tan testarudo como octubre ni tan sagrado como diciembre, pero es el más luminoso y claro de todos, es amoroso y abierto. Es un mes que se ofrece en todos los lugares del mundo a los necesitados y tiene el poder de convertir sus treinta y un días en un lugar donde todo puede suceder si se abren los ojos antes de que nos invada el sueño.

A %d blogueros les gusta esto: