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Gloria Ruiz, premio ‘Ciudad de Santander’ honorífico

Gloria Ruiz
Gloria Ruiz

Estamos muy contentos de que una de nuestras autoras, Gloria Ruiz, a quien tanto queremos y a quien tanto estamos agradecidos, haya recibido el premio ‘Ciudad de Santander’ de las letras, con carácter honorífico, por el conjunto de su obra, tanto poética como narrativa.

De Gloria publicamos ‘Mujeres que caminan sobre hielo‘, una novela emocionante, protagonizada por mujeres, en un tiempo indeterminado de la postguerra española presidido por el mundo, el hambre y las ausencias. Es la historia de tres mujeres valerosas que aprendieron a caminar sobre el hielo, como su título indica.

Al igual que sus personajes, Gloria es una mujer combativa, de una honestidad inquebrantable y un pensamiento crítico que no se arredra, soplen por donde soplen los vientos.

El Diario Montañés.

El premio honorífico de las letras ‘Ciudad de Santander’ ha sido concedido a la escritora Gloria Ruiz González, nacida en Casar de Periedo. El jurado ha valorado su largo recorrido en el ámbito de la creación literaria a través de la novela y poesía. Destaca en su producción la poesía amorosa con un lenguaje apasionado y en narrativa las reflexiones en torno al periodo de posguerra en su tierra.

Ruiz, además de poeta y novelista, tiene una biografía que se extiende por numerosas facetas de la vida cultural como es el haber comisariado numerosas e importantes exposiciones para el Ayuntamiento de Torrelavega.

También ha realizado incursiones en el mundo editorial, con la producción de cuidadas carpetas en las que se incluían láminas con dibujos de renombrados artistas y otras con poemas o escritos de, igualmente, reconocidos escritores o poetas.

Crítica y foto de Santos Doval a propósito de ‘Mujeres que caminan sobre hielo’, de Gloria Ruiz

Autor: Santos Doval
Autor: Santos Doval

Mujeres que caminan sobre hielo, Gloria Ruiz

Editorial: El Desvelo ediciones (2014)

Páginas: 125

Fidel llega al pueblo, después de muchos años de ausencia. Eve y Maru, amigas íntimas de Julia, se encargan de comunicárselo a esta, la más interesada en la noticia, pues no se les escapa la verdadera naturaleza de su relación anterior y la importancia que tendrá para ella la presencia de Fidel, de nuevo, en la aldea. La vida de Julia, hasta entonces navegando en el lago de los recuerdos, casi detenida, se verá inmersa en un mar de indecisiones. Tiene mucho que comunicar a Fidel pero no sabe cómo, ni siquiera si debe hacerlo. Sus amigas estarán a su lado en todo momento, como lo ha estado siempre Casimira, desde aquel día en que su familia tuvo que emigrar para salvar la vida. A partir de ese momento, se abrirán las compuertas para que el torrente de acontecimientos se precipite a lo largo de la novela en las ciento veinticinco páginas que ha empleado la autora para contar esta historia.

Con la justificación de la relación personal entre Fidel y Julia, Gloria Ruiz plasma una panorámica de las complicadas vidas de algunas personas pertenecientes al bando de los vencidos en la durísima posguerra española. La pluma de la autora ha perfilado los personajes principales con especial cariño, y eso se nota desde las primeras páginas del texto.

A la autora le interesa más poner nombre a los hechos principales que ahondar en las tramas secundarias. Esta circunstancia quizá le reste profundidad a la historia, pero beneficia a la eficacia del interés que ha declarado públicamente en diversas ocasiones de ser, en cierta forma, garante de unos sentimientos compartidos, de hacer que unos años de la historia de España no se olviden, de darle voz, en definitiva, según sus propias palabras, a quien no la ha tenido durante demasiado tiempo.

El lector cuenta con un narrador en tercera persona omnisciente selectivo que le va a acompañar a través de una trama sencilla y con un ritmo narrativo bien organizado, en el que los acontecimientos se van sucediendo casi sin descanso, dado que se trata de una novela corta en la que se cuentan muchas historias. El espacio y el tiempo narrativo son los habituales en la narrativa de Gloria Ruiz, un pueblo del norte de España durante la posguerra, pero yo destacaría como elemento diferenciador de esta obra, y muy positivo, un cambio de perspectiva. En sus anteriores novelas el tono era pesimista, los personajes se veían sometidos a una aplastante fuerza incapacitadora. En esta novela ese tono se ha vuelto más positivo, más relajado. Si bien los contratiempos son similares, todos ellos terribles e injustos, las vidas contadas en la historia igual de cercenadas, hay un cambio sustancial en el alcance final. Los personajes de esta novela ya no se someten silenciosamente al aniquilamiento metódico de su ánimo, sino que van a intentar solventar sus vidas de forma eficaz para ellos. En Mujeres que caminan sobre hielo hay futuro, hay esperanza, hay mucho amor y una gran loa a la amistad, verdaderos motores de la historia.

Y no quiero dejar de comentar que la novela está dedicada a María Esther García Díaz, fallecida hace poco más de un año, amiga personal de la autora. Sin embargo, el tributo va mucho más allá de la dedicatoria. Invito a los lectores a descubrir en el propio texto un bellísimo homenaje a la gran amiga, por supuesto, debidamente ficcionalizado.

Santos Doval Vega

El pie de la foto adjunta: Gloria Ruiz en su casa de Casar de Periedo/Santos Doval

 

Gloria Ruiz y ‘Mujeres que caminan sobre hielo’ en Torrelavega

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En el salón de plenos de Torrelavega, en presencia de un buen número de niños, se presentó el pasado miércoles ‘Mujeres que caminan sobre hielo’. Los niños, el futuro de los libros y de la lectura, fueron los protagonistas de la velada, a la que asistieron la alcaldesa de Torrelavega, Lidia Ruiz Salmón, la concejala de Cultura Juncal Herreros y, como no podía ser menos, Javier y Luis, los editores. Hubo emoción, palabras de recuerdo (sobre todo para María Esther García) y unas cuantas palabras sobre la literatura como testimonio.

 

Presentación de ‘Mujeres que caminan sobre hielo’ en Torrelavega

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Gloria Ruiz en el Ateneo de Santander

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Gloria Ruiz: ‘La vida es difícil pero lo sería mucho más de no existir el poema y el poeta’

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Puntos de venta ‘Mujeres que caminan sobre hielo, de Gloria Ruiz

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No son todos en los que está, pero aquí va una relación de puntos de venta en donde puede encontrarse ‘Mujeres que caminan sobre hielo’, la última novela de Gloria Ruiz que presentaremos el dia 9 en el Ateneo de Santander.

  AL PEU DE LA LLETRA BARCELONA  
  BIBLIOTECA DE BABEL PALMA DE MALLORCA  
  CALVO BOLUDA,LLIBRERIA CALDES MONTBUI  
  CAN ROMERO PALAMOS  
  CASABELLA,LLIBRERIA ARGENTONA  
  COMPLICES BARCELONA  
  EFORA, LLIBRERIA CERDANYOLA  
  ELIAS,LLIBRERIA TORROELLA DE MONTGRI  
  ESPIRAFOCS INCA  
  GAVINA AMPOSTA AMPOSTA  
  HUCH,LLIBRERIA BERGA  
  INDEX VILASSAR DE MAR  
  LA GRALLA GRANOLLERS  
  LA LLAR DEL LLIBRE BARICENTRO BARBERA DEL VALLES  
  LA LLAR DEL LLIBRE CENTRE SABADELL  
  LA MULASSA NOVA VILANOVA I LA GELTRU  
  LITERANTA PALMA DE MALLORCA  
  MASDEVALL,LLIBRERIA FIGUERES  
  OMBRA RUBI  
  PURGIMON,LA LLIBRERIA SEU D’URGELL  
  SANT JORDI BLANES  
  SANTOS OCHOA (BARCELONA) BARCELONA  
  VILADESAU,LLIBRERIA PUIGCERDA  
  CALAMO ZARAGOZA  
  CASTILLON BARBASTRO  
  CENTRAL LIBRERIA (ZARAGOZA) ZARAGOZA  
  IBAÑEZ,LIBRERIA ALCAÑIZ  
  SANTOS OCHOA – SORIA SORIA  
  SANTOS OCHOA HUESCA HUESCA  
  AMBRA LLIBRES GANDIA  
  AUSIAS VILLARREAL DE LOS INFANTES  
  LEO (VALENCIA) VALENCIA  
  PARIS VALENCIA 1 VALENCIA  
  PARIS VALENCIA 3 S.L. VALENCIA  
  SORIANO II VALENCIA  
  ALI I TRUC S.L. ELCHE  
  DIEGO MARIN LIBRERO EDITOR ESPINARDO  
  EX LIBRIS (ALCOY) ALCOY  
  HERSO CONSORCIO COMERCIAL DE ALBACETE ALBACETE  
  LIBRERIA CODEX ORIHUELA  
  LIBROS 28 SAN VICENTE  
  MARIN VEGARA MARIN CENTRO DEL LIBRO ESPINARDO  
  POPULAR LIBROS (ALBACETE) ALBACETE  
  PUBLICS DENIA  
  SANTOS OCHOA (TORREVIEJA) TORREVIEJA  
  SENECA CENTRO ELCHE  
  TEOREMA SAN JUAN  
  ARRIERO, LIBRERIA TORREJON DE ARDOZ  
  BLANCO, LIBRERIA MADRID  
  BUENAVISTA,CENTRO DE PERIODICOS TOLEDO  
  BURMA,LIBRERIA MADRID  
  DE MUJERES MADRID  
  DEL MERCADO,LIBRERIA MADRID  
  EL TRANVIA, LIBRERIA MADRID  
  LE LIBRERIA MADRID  
  LUA,LIBRERIA UNIVERSITARIA LA ALCARRIA GUADALAJARA  
  MARCIAL PONS LIBRERO LIBRERIA J MADRID  
  MODESTA LIBRERIA MADRID  
  MUJERES Y COMPAÑIA MADRID  
  PARADOX LIBROS MADRID  
  PASAJES, LIBRERIA MADRID  
  ARANBIDE, LIBRERIA VITORIA-GASTEIZ  
  CASTROVIEJO LIBREROS LOGROÑO (LA RIOJA)  
  CEREZO, LIBRERIA LOGROÑO  
  CERVANTES LIBRERIA (OVIEDO) OVIEDO  
  ESTVDIO,LIBRERIA REVILLA DE CAMARGO  
  GOMEZ (PZA.CASTILLO),LIBRERIA PAMPLONA (NAVARRA)  
  INSULA,LIBRERIA PAMPLONA (NAVARRA)  
  LICEO,LIBRERIA TORRELAVEGA (CANTABRIA)  
  LK LIBURUDENDA, S.L.U SANTOS OCH BILBAO  
  MAGDA LIBRERIA IRUN-GIPUZKOA  
  MARIBEL, LIBRERIA OVIEDO  
  MAZO,LIBRERIA TUDELA (NAVARRA)  
  MILO’S (PALENZUELA),LIBRERIA BARACALDO (VIZCAYA)  
  NOBEL BASAURI BASAURI  
  OJANGUREN LIBRERIAS OVIEDO  
  QUEVEDO LIBRERIA LOGROÑO (LA RIOJA)  
  SAN JOSE BILBAO BILBAO  
  SAN JOSE,LIBR.(BARACALDO) BARACALDO (VIZCAYA)  
  SANCHO PANZA,LIBRERIA CABEZON DE LA SAL (CANTABRIA)  
  SANTOS OCHOA LOGROÑO CORDONERA LOGROÑO  
  TEMAS,LIBRERIA SANTURCE (VIZCAYA)  
  TIN TAS (SAN MAMES) LIBRERIA BILBAO  
  TIN TAS (UNIVERS.DEUSTO) LIBRERIA BILBAO  
  URRIKE,LIBRERIA DURANGO (VIZCAYA)  
   
  PROMETEO Y PROTEO  
  LIBRERIA CERVANTES SALAMANCA  
  LIBRERIA HYDRIA SALAMANCA  
  LIBRERIA MAXTOR, S.L. VALLADOLID  
  LIBRERIA OLETUM, S.L. VALLADOLID  
  LIBRERIA PASTOR, S.A. LEON  
  LIBRERIA SANTIAGO RODRIGUEZ BURGOS  
  MARGEN LIBROS, S.L. VALLADOLID  
  CORTE INGLES VIGO VIGO  
  CORTE INGLES  LA CORUÑA LA CORUÑA  
  CORTE INGLES SANTIAGO SANTIAGO DE COMPOSTELA  
  CORTE INGLES PLAZA DEL DUQUE DE LA V. SEVILLA  
  CORTE INGLES  MALAGA MALAGA  
  CORTE INGLES NERVION SEVILLA  
  CORTE INGLES SJ AZNALFARACHE SAN JUAN DE AZNALFARACHE  
  CORTE INGLES CORDOBA CORDOBA  
  CORTE INGLES DIAGONAL BARCELONA  
  CORTE INGLES SABADELL SABADELL  
  CORTE INGLES P. MALLORCA PALMA DE MALLORCA  
  CORTE INGLES  PUERTA DEL ANGEL BARCELONA  
  CORTE INGLES  JAIME III PALMA DE MALLORCA  
  CORTE INGLES INDEPENDENCIA ZARAGOZA  
  CORTE INGLES SOROLLA VALENCIA  
  CORTE INGLES NUEVO CENTRO VALENCIA  
  CORTE INGLES PINTOR MAELLA VALENCIA  
  CORTE INGLES MURCIA MURCIA  
  CORTE INGLES ALICANTE ALICANTE  
  CORTE INGLES CARTAGENA CARTAGENA  
  AMAZON  
  CASA DEL LIBRO PUNTOCOM  
  CORTE INGLES PRECIADOS MADRID  
  CORTE INGLE GOYA MADRID  
  CORTE INGLES CASTELLANA MADRID  
  CORTE INGLES PRINCESA MADRID  
  CORTE INGLES SANCHINARRO MADRID  
  CORTE INGLES ALCALA HENARES ALCALA DE HENARES  
  CORTE INGLES  C. NACIONES MADRID  
  CORTE INGLES  S.J. VALDERAS ALCORCON  
  CORTE INGLES  AYALA MADRID  
  CORTE INGLES POZUELO POZUELO  
  CORTE INGLES TIENDA EN CASA  
  CORTE INGLES  VAGUADA MADRID  
  CORTE INGLES 05 BILBAO BILBAO  
  CORTE INGLES  VITORIA VITORIA  
  CORTE INGLES SALESAS OVIEDO  
  CORTE INGLES  PAMPLONA PAMPLONA  
  CORTE INGLES BAHIA SANTANDER SANTANDER  
EMPURIES GIRONA  
LA CENTRAL BARCELONA  
LAIE BARCELONA  
FONTIBRE ZARAGOZA
NEBLI MADRID
UNIVERSITARIA,LIBRERIA PAMPLONA PAMPLONA
ZUBIETA SAN SEBASTIAN
BUC DE LLIBRES MATARO

‘Mujeres que caminan sobre hielo’, de Gloria Ruiz, a partir del 30 de junio

portada_Mujeres_buena_altaEl 30 de junio estará a la venta en las librerías del país ‘Mujeres que caminan sobre hielo’, de Gloria Ruiz. Aquí os dejamos un extracto:

Cuando Tito regresó, Julia ya tenía los pasaportes y estaba en el quehacer de seleccionar lo que quería llevarse, Casimira la ayudaba y Camila “perdía” el tiempo con Martín que no la dejaba dar un paso sin él con gran regocijo de la abuela. Les contó Tito de sus entrevistas con la madre de Eve y sus hermanos a los que, como ella le había dicho, pudo conocer y disfrutar; aunque fuese en medio de los recuerdos que los tres le traían de su novia. Se parecían a ella, cada uno tenía algo de aquella indescifrable criatura que le enamoró. Hablaron de todo, le contaron las aventuras de niña de la hermana y acabaron riendo de la testarudez de Eve que, ya desde pequeña, imponía con sentenciosas frases inusuales para su edad. A través de la madre y los hermanos  conoció episodios inéditos de ella y su amor creció desde la certidumbre de saber que iba perteneciendo al pasado, nadie ni nada podría desdecirla y se quedaría en su corazón con las pocas felicidades que le pertenecieron de niño. Ella terminó con el exilio de la tierra, le hizo volver y comenzó a liberarse de aquella amenaza de distancia sin solución, pudo, por ella, enfrentarse con los paisajes y los recuerdos, el espíritu se le aligeraba, la losa del tartamudeo y los tantos temores dejaron de habitarle y así se lo refirió a ellos, los hermanos, y a la madre. Vagabundeó por las calles de la ciudad en tanto les esperaba y quiso mirar las paredes de la que fue su casa, recorrer los descampados por los que se aventuró tantas veces de niño. Todavía quedaban restos de la guerra, hasta allí nadie quería mirar ni nadie se acercaba; unos críos hurgaban en los vertederos, comprendía su curiosidad y le costó no sumarse a la búsqueda de posibles tesoros; al reencontrarse con la familia de Eve los ojos le resplandecían, había recuperado algo que era suyo, puede que un poquito de la inocencia del niño que empezaba a pintar y en cuyos dibujos el descampado, anónimo y solo, aparecía con inquietante asiduidad.

El país es esto, un descampado que era nuestro, ni los mayores se acercaban como no fuese para dejar inmundicias. Mi madre desconocía mis andanzas por aquellos andurriales, de saberlo no me lo hubiera permitido pero le mentía al decirle por dónde había estado, aquel lugar me parecía mío, allí no sentía más que la tierra libre.

Admiraba los escajos con sus flores altaneras, le hubiera gustado llevárselos a casa, ponerlos en su habitación en aquel garrafón que guardaba lleno de piedrecitas; no podía, hubiera tenido que decir de dónde los había arrancado, no era lo mismo que las margaritas que crecían hasta en los escasos prados que continuaban en barbecho y que parecía que no eran de nadie; siempre que regresaba con margaritas su madre se alegraba y se apresuraba a ponerlas en una vasija de barro para luego colocarlas sobre la vieja cómoda.

En medio del descampado recordó la vez que se encontró con un hombre y al verle sintió miedo, según recuerda el hombre se le acercó y él pensó en correr pero sintió que sus piernas no le obedecían, parecía que estuviesen clavadas en la tierra.

-No temas -le dijo ya a su lado-, me parece que te conozco, ¿eres el hijo de Roberto, el rojo?

Tito abrió mucho los ojos, necesitaba negar aquello, además, su padre se llamaba Roberto pero no Roberto el rojo.

-Mi padre se llama solo Roberto, no debe ser el mismo que usted dice.

 

‘Mujeres que caminan sobre hielo’, un extracto

Cuando Tito regresó, Julia ya tenía los pasaportes y estaba en el quehacer de seleccionar lo que quería llevarse, Casimira la ayudaba y Camila “perdía” el tiempo con Martín que no la dejaba dar un paso sin él con gran regocijo de la abuela. Les contó Tito de sus entrevistas con la madre de Eve y sus hermanos a los que, como ella le había dicho, pudo conocer y disfrutar; aunque fuese en medio de los recuerdos que los tres le traían de su novia. Se parecían a ella, cada uno tenía algo de aquella indescifrable criatura que le enamoró. Hablaron de todo, le contaron las aventuras de niña de la hermana y acabaron riendo de la testarudez de Eve que, ya desde pequeña, imponía con sentenciosas frases inusuales para su edad. A través de la madre y los hermanos conoció episodios inéditos de ella y su amor creció desde la certidumbre de saber que iba perteneciendo al pasado, nadie ni nada podría desdecirla y se quedaría en su corazón con las pocas felicidades que le pertenecieron de niño. Ella terminó con el exilio de la tierra, le hizo volver y comenzó a liberarse de aquella amenaza de distancia sin solución, pudo, por ella, enfrentarse con los paisajes y los recuerdos, el espíritu se le aligeraba, la losa del tartamudeo y los tantos temores dejaron de habitarle y así se lo refirió a ellos, los hermanos, y a la madre. Vagabundeó por las calles de la ciudad en tanto les esperaba y quiso mirar las paredes de la que fue su casa, recorrer los descampados por los que se aventuró tantas veces de niño. Todavía quedaban restos de la guerra, hasta allí nadie quería mirar ni nadie se acercaba; unos críos hurgaban en los vertederos, comprendía su curiosidad y le costó no sumarse a la búsqueda de posibles tesoros; al reencontrarse con la familia de Eve los ojos le resplandecían, había recuperado algo que era suyo, puede que un poquito de la inocencia del niño que empezaba a pintar y en cuyos dibujos el descampado, anónimo y solo, aparecía con inquietante asiduidad.
El país es esto, un descampado que era nuestro, ni los mayores se acercaban como no fuese para dejar inmundicias. Mi madre desconocía mis andanzas por aquellos andurriales, de saberlo no me lo hubiera permitido pero le mentía al decirle por dónde había estado, aquel lugar me parecía mío, allí no sentía más que la tierra libre.
Admiraba los escajos con sus flores altaneras, le hubiera gustado llevárselos a casa, ponerlos en su habitación en aquel garrafón que guardaba lleno de piedrecitas; no podía, hubiera tenido que decir de dónde los había arrancado, no era lo mismo que las margaritas que crecían hasta en los escasos prados que continuaban en barbecho y que parecía que no eran de nadie; siempre que regresaba con margaritas su madre se alegraba y se apresuraba a ponerlas en una vasija de barro para luego colocarlas sobre la vieja cómoda.
En medio del descampado recordó la vez que se encontró con un hombre y al verle sintió miedo, según recuerda el hombre se le acercó y él pensó en correr pero sintió que sus piernas no le obedecían, parecía que estuviesen clavadas en la tierra.
-No temas -le dijo ya a su lado-, me parece que te conozco, ¿eres el hijo de Roberto, el rojo?
Tito abrió mucho los ojos, necesitaba negar aquello, además, su padre se llamaba Roberto pero no Roberto el rojo.
-Mi padre se llama solo Roberto, no debe ser el mismo que usted dice.

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