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Klabund, el matrimonio Neumo y Tórax y ‘La enfermedad de los hoteles’

Por las páginas de La enfermedad desfilan personajes curiosos que son la traducción narrativa de personas reales con las que convivió Klabund, el autor de la novela, durante su estancia en Davos para tratarse de la tuberculosis, también conocida como ‘La enfermedad de los poetas’ o ‘La enfermedad de los hoteles’. Os dejamos un extracto del prólogo de Olga García a la novela de Klabund, en el que retrata al autor:

Alfred Henschke, Klabund.

A Alfred Georg Hermann Henschke (Crossen del Oder, la actual ciudad polaca de Krosno Odrzańskie, 1890 — Davos, 1928), conocido sobre todo por el pseudónimo de Klabund, le diagnosticaron a los dieciséis años tuberculosis pulmonar «cerrada» (es decir, no contagiosa). La enfermedad no frenó las energías del, en un principio, discreto y aplicado hijo de boticario que a los veinte años se autodefinió como escritor, al haber ya compuesto 597 poemas, 29 relatos, 13 piezas de teatro de un acto, una novela, una colección de aforismos, además de otros fragmentos para futuros dramas y novelas. Fredi plantó cara a su despótico padre, se negó a seguir estudios de farmacia y eligió los derroteros de la literatura. Klabund estaba naciendo. Múnich, Lausana, Berlín, Locarno y Davos le acogerán. Escribirá más de 1.500 poemas, un total de 70 obras, entre escritos propios y adaptaciones; a pesar de su prematura muerte a los treinta y siete años. Setenta textos en veinte años bajo el ritmo trepidante de quien sabe que tiene los días contados, porque la tisis «galopa».

Desde su primera convalecencia en Locarno en 1907, aquel joven delgado, pálido, de apariencia tímida, con sus inseparables gafas gruesas de montura oscura irá y vendrá de los más variados lechos amorosos a las tumbonas de los sanatorios; de la climatoterapia de altura a los escenarios de los más conocidos cabarés de la época; aunque siempre obligado a intercalar periódicas curas de reposo y dieta rica en grasa en las alturas alpinas. 

Durante una estancia en Arosa en 1914 comienza a perfilar un relato con tintes autobiográficos (La enfermedad) que escribiría posteriormente, entre febrero y marzo de 1916, durante la que sería la primera de sus muchas y sucesivas convalecencias en Davos. 

Se albergó en el sanatorio del doctor Jessen, donde cuatro años antes también Katia Mann había sido tratada. No obstante, su estancia en el sanatorio Wald apenas duró unos días. Las normas allí eran demasiado rígidas (y la minuta posiblemente también elevada) para él. En la Pensión Stolzenfels en Davos-Dorf encontraría, sin embargo, acomodo y un refugio hasta sus últimos días. El establecimiento estaba regentado por el matrimonio Poeschel. Al jurista Erwin Poeschel (1884-1965) la tuberculosis le privó de poder ejercer su profesión. En Davos conoció a la también paciente Frieda Ernst, y una vez restablecidos ambos, decidieron encargarse del edificio de seis plantas, levantado en 1913 en el Höhenweg, la pensión Stolzenfels. 

En Erwin Poeschel encontró Klabund un amigo y un erudito interlocutor, que escribía críticas de arte y literarias; y mantenía una cordial amistad con Hermann Hesse, Jakob Wassermann, Philipp Bauknecht, Philipp Modrow y Augusto Giacometti. En 1928, el mismo año de la muerte de Klabund, la inflación le obligará a cerrar la pensión, pero Poeschel siguió su nunca interrumpida andadura en el terrero de la historia del arte, convirtiéndose en uno de los más reconocidos expertos de Suiza. 

Klabund inmortaliza en La enfermedad a los Poeschel. El matrimonio Neumo y Tórax Paustian de la pensión Schönblick no son otros que ellos, y el apodo de la pareja alude al método quirúrgico denominado punción de neumotórax. Igualmente las figuras principales de la narración: Sylvester Glonner y Sybil Lindquist permiten ser identificadas con el propio Klabund y su amiga Sybil Smolowa, que había conocido en Arosa. También el personaje de Alfons Pein se corresponde con el escritor hoy olvidado Paul Apel; y el doctor Ronken responde al doctor Jessen. También la toponimia local recorre 

las páginas de La enfermedad: el Grand-Hotel Belvédère, el restaurante Kolbinger, el Rößli, el kurhaus, el teatro, la promenade, la pista de bobsleigh de Schatzalp, etc.

El relato de Klabund, que fue publicado en 1917, sorprendentemente presenta varios paralelismos con La montaña mágica (1924). El ambiente mórbido, a la vez exaltado, la desesperación pero también las ansias de vivir que inundan el sanatorio del doctor Jessen (Dr. Ronken para Klabund, Dr. Behrens para Mann), el traslado nocturno de los cadáveres montaña abajo por la pista de bobsleigh de Schatzalp, la equiparación de la ciudad de Davos a un mítico inframundo hundido en las profundidades (Vineta para Klabund, el reino de las sombras para Mann), o las macabras fiestas de carnaval y algunos amoríos del propio autor parece como si hubiesen sido transpuestos posteriormente a La montaña mágica. Si Thomas Mann algo sabía de las correrías y la obra del espíritu vagabundo es una incógnita. De lo que no hay duda es que Klabund fue el iniciador de los bailes de disfraces en la pensión Stolzenfels. Él mismo se encargaba de componer los programas y de ensamblar collages dadaístas para anunciar, siempre con un corrosivo humor negro, por ejemplo, el próximo Baile de la banana. Sus carteles demuestran el carácter polifacético del autor, además de ofrecer un abanico de visualizaciones sarcásticas de la tuberculosis.

No obstante, el tísico Klabund, a diferencia de Hans Castorp, no estaba dispuesto a prolongar innecesariamente sus estancias en Davos. Para él, la vida no consistía en esperar, y como aquel sabía que arriba en el sanatorio se consume más tiempo que en ningún otro lugar; y justamente tiempo es de lo que él no disponía. Para Klabund escribir se convierte en una adicción, una forma de sobrellevar la enfermedad. Sí, tumbado como Oblomov, pero activo; siempre escribiendo en la tumbona, bien tapado y rodeado de libros y papeles. Así lo pintó Erich Büttner. 

La frívola y a la vez mórbida existencia de los moribundos en Davos la plasmó irónicamente Klabund en no pocos versos y textos fragmentarios. La enfermedad es un motivo recurrente en su obra, llegando hacer literatura de la tuberculosis. En su Historia de la literatura universal (1922), Klabund apunta: «Debería escribirse una historia literaria de los tísicos. Esta enfermedad constitucional posee la facultad de modificar mentalmente a aquellos en quienes hace presa. Les impone el castigo de Caín, el cual proyectó su pasión hacia su interior, devorándose los pulmones y el corazón.»

En lugar de la conocida frase con la que Rilke arranca Los apuntes de Malte Laurids Brigge —«¿De modo que aquí viene la gente para vivir? Yo creería más bien que aquí se muriera.»— Klabund inicia su relato La enfermedad con la pregunta: «¿Entonces usted únicamente ha venido aquí 

Olga García. Del prólogo de ‘La enfermedad’
Baile de la banana, una de las actividades lúdicas promovida por Klabund en Davos.

‘Morir por cesar el llanto’, de Gloria Ruiz, ya disponible en epub

Ya está a la venta la edición digital (epub) de ‘Morir por cesar el llanto’, la novela corta de la cántabra Gloria Ruiz, que vio la luz en papel hace ya unos meses.

El epub sale al mercado al precio de 2,99 euros y ha sido confeccionado por Bookwire, plataforma de distribución que se encarga también de su distribución mundial, sobre todo en países de habla en lengua castellana.

El epub se puede conseguir en las tiendas más importantes y en las plataformas de lectura más habituales. Ahora mismo, 16 de septiembre, podéis descargarlo en 24symbols, Amazon, Apple Books, Nextory, Bajalibros, Baker & Taylor, Barnes & Noble, Bibliotheca, Bol.de, Bolinda, Bookmate, Buecher.de, Casa del Libro, Ceebo, caludio.de, DiViBib, Ebiblio, ebook.de, EBSCO, El Corte Inglés, FNAC ES, FNAC FR, FNAC PT, Gardners, Google, hoebu.de, hoopla, Hugendubel, Indigo, Instituto Cervantes, Izneo, Kobo, Lehmanns Buchhandlung, Libreka!, Libreria de la U, Librería Nacional, Librería Porrúa, Librerías Gandhi, Librerías Gonvill, LitRes, Livraria Cultura, mojoreads, Odilo, Orell Füssli, Osiander, Overdrive library, Perú Ebooks, Podimo Kids, Read Joy, Readfy, Scribd, Siglo del Hombre, Skoobe, Storytel, Tagusbooks, Thalia, Tigerbooks, Walmart, Weltbild, Wook, Xebook.

Aquí tenéis algunos ejemplos de compra:

The digital edition (epub) of ‘Morir por cesar el llanto’ is now on sale, the short novel by the Cantabrian Gloria Ruiz, which was released on paper a few months ago.

The epub goes on the market at the price of 2.99 euros and has been made by Bookwire, a distribution platform that is also responsible for its worldwide distribution, especially in Spanish-speaking countries.

The epub can be obtained in the most important stores and on the most common reading platforms. Right now, September 16, you can download it at 24symbols, Amazon, Apple Books, Nextory, Bajalibros, Baker & Taylor, Barnes & Noble, Bibliotheca, Bol.de, Bolinda, Bookmate, Buecher.de, Casa del Libro, Ceebo, caludio .de, DiViBib, Ebiblio, ebook.de, EBSCO, El Corte Inglés, FNAC ES, FNAC FR, FNAC PT, Gardners, Google, hoebu.de, hoopla, Hugendubel, Indigo, Instituto Cervantes, Izneo, Kobo, Lehmanns Buchhandlung, Libreka!, Libreria de la U, Librería Nacional, Librería Porrúa, Librerías Gandhi, Librerías Gonvill, LitRes, Livraria Cultura, mojoreads, Odilo, Orell Füssli, Osiander, Overdrive library, Peru Ebooks, Podimo Kids, Read Joy, Readfy, Scribd, Century of Man, Skoobe, Storytel, Tagusbooks, Thalia, Tigerbooks, Walmart, Weltbild, Wook, Xebook.

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No os perdáis esta conmovedora historia de mujeres, posguerra y mundo rural, un mundo muy personal que vuelve de la mano de Gloria Ruiz y su narrativa cargada de emociones y sentimientos.

Do not miss this moving story of women, post-war and rural world, a very personal world that returns from the hand of Gloria Ruiz and her narrative full of emotions and feelings.

Libación de una herida: un fragmento de ‘Pinar, piscina, plenilunio’, de Patricia Rodríguez

En la cocina, encuentro al hombre que sostenía el vaso de güisqui con gesto demostrativo. Está haciendo algo en el fregadero. En una mano sostiene un cuchillo pero no veo qué es lo sostiene con la otra. Con la cabeza baja, concentra toda su atención en lo que está manipulando. Pero no me fijo en lo que es porque veo, sobre todo, su pelo negro rizado y un poco largo. Es una especie de mancha vacía o una interferencia, como si estuviera hecho de un material que absorbe demasiada luz. 

Esta anomalía óptica interrumpe la continuidad de todas las cosas con las que limita en el plano visual. Es una incisión en la consistencia que suele tener la realidad. No hay nada así de negro en nuestra naturaleza más inmediata, los bosques que nos rodean tiene otra densidad, el cielo nocturno está lleno de perforaciones diminutas que le dan una textura gaseosa, quizás se parezca a la brea.

Está pelando uno de los limones que hay al lado de la bolsa de hielo de la gasolinera. Sus manos se elevan sobre el fregadero a medida que la espiral de la cáscara se hace más larga. Está intentando sacarla entera, sin romperla. 

Parece a punto de lograrlo pero algo interrumpe su concentración, o la mano se le resbala sobre el limón mojado porque lo suelta y el ruido metálico del cuchillo estalla contra el fregadero de acero inoxidable. Se ha cortado. Una hebra de sangre aparece en el dedo índice de su mano izquierda. Me acerco para examinar la herida y le sujeto la mano por la muñeca. Él sigue sin cambiar su gesto de dolor pequeño con un poco de vergüenza contraída. Hago lo mismo que haría si fuera un niño quien se hubiera cortado. Le limpio la sangre chupándole el dedo. 

Está un poco borracho y tarda en darse cuenta de que estoy libando su herida. Retira la mano y me mira como si estuviera loca, luego entiende que es otra cosa. Me toca la cara. Una mano a cada lado de la mandíbula. Aprieta mis mejillas con la fuerza suficiente para hacer que se me despeguen los labios. Si su dedo sigue sangrando va a mancharme la cara. Cierra su boca contra la mía y acepta el mensaje. En eso consiste, ha sabido interpretarlo. 

«¿Por qué estabas pelando un limón?»

«No quería la fruta, quería su cáscara».

Pinar, piscina, plenilunio. Patricia Rodríguez

 

Nuestras últimas novedades en Felisa 2022, la Feria del Libro de Santander, del 1 al 10 de julio

El próximo viernes comenzará una nueva, y renovada, edición de la Feria del Libro de Santander, que lleva por nombre Felisa 2022. Es para nosotros un placer volver a participar como editorial en esta feria que es la de nuestra ciudad. En esta ocasión compartiremos el stand de Artpapel, al que desde aquí queremos agradecer el gesto de darnos cabida.

Durante la feria esperamos la visita de algunos de nuestros autores al stand. En cuanto a las actividades, el periodista cántabra Álvaro Machín presentará ‘Un millón de pasos’, el sábado, 9 de julio, a las seis de la tarde. Una hora después, nuestro editor Javier Fernández Rubio dialogará sobre la figura de José Hierro con el escritor y divulgador Jesús Marchamalo.

Un año más estaremos con nuestras novedades, 11 en lo que va de año, aunque algún libro más llevaremos de 2021. Ellos estarán a disposición del público como lo siguen estando en las librerías más importantes y en nuestra página web.

Esperamos que el tiempo acompañe y el público también.

Ah, y tendremos alguna sorpresa.

Pincha en cada imagen y la web te dirigirá a su página.

Ascenso y caída de Rafael de Seregón: ‘Luminaria’, de Pablo Díez

Rafael Díaz de Seregón, un abogado rico y reaccionario, comparece como acusado en un juicio. Es sospechoso de haber ordenado el asesinato de Eugenio Sotillo, un siniestro activista social con quien lleva años enfrentado. 

Mediante un alegato que se extiende a lo largo de toda la novela, Seregón trata de demostrar su inocencia y de recalcar su superioridad social y moral con respecto al difunto. El acusado describe el hostigamiento al que Eugenio Sotillo sometió a su familia y atribuye su muerte a la intervención de fuerzas sobrenaturales, en cumplimiento de una sentencia divina. 

Los detalles del caso se mezclan con un relato del declive personal de Seregón y del derrumbamiento del mundo arcaico en que hizo fortuna. La ingratitud de sus hijos, los crímenes de sus ancestros, la frustración de sus pretensiones nobiliarias y la traición de su mejor amigo se entreveran con las pruebas inverosímiles con las que intenta subrayar su inocencia. Todo ello, aderezado por reiterados alardes de religiosidad, le sirve al acusado para retratarse como último representante de la virtud y el orden. 

Pablo Díez ha vuelto a describir, con su poderosa potencia lingüística, la decadencia de una clase social, brutalista, falsamente religiosa, violenta y despiadada, representada en la persona y familia de Rafael de Seregón, el protagonista de ‘Luminaria’.

De Pablo Díez ya hemos publicado dos novelas en donde el bien y el mal luchan a porfía: ‘Los benditos’ y ‘Consolación a Paulino’. En ‘Luminaria’, el autor enfrenta dos mundos. El bien y el mal. La fe y el descreimiento. La tradición y la subversión. El refinamiento y la vulgaridad. Valores sublimes y la más descarnada codicia e hipocresía social.

Fragmento de ‘La carretera de la costa’: «Suena el viento, él se dio la vuelta…»

Libros de Kepa Murua con El Desvelo Ediciones. (Foto: Raúl Fijo).

Suena el viento, él se dio la vuelta, y entonces sonaron los disparos. Cayó fulminado ante la sorpresa y el horror de un cliente que fue apartado unos segundos antes por el comando que irrumpió en la carrocería. Sonaron secos, como tres golpes de martillo en un yunque, como tres toques de plástico que perforan la roca, pero la sangre corre por detrás de la cabeza y Ceferino Peña queda tendido en el suelo frío del garaje ante los asombrados ojos de su hija que ni siquiera parpadea y mira a los jóvenes que dispararon a su padre. Al hombre que lo acompañaba le dijeron que se apartara; a él le preguntaron si era el propietario del taller y si tenía pasta carrocera que necesitaban para un coche averiado, aparcado cerca de la puerta, donde al volante ocultaba la cara con la mano uno del comando que controlaba con su mirada fija en el espejo retrovisor todo lo que pasaba en la curva. En el maletero el dueño del coche pudo escuchar los disparos secos. 

Extracto de La carretera de la costa, de Kepa Murua.

‘Lavas Remi’, un extracto seleccionado por su autor

Aquí os dejamos un extracto de ‘Lavas Remi’, seleccionado por su autor, Kepa Murua, así como unas imágenes de la presentación de la novela en la librería Mara Mara, de Vitoria.

Fotos: ardiluzu

El cambio

Este señor escribe sobre el peso de los días: son apuntes de una persona temerosa, acobardada, un hombre normal, un padre de familia, trabajador, serio, que paga sus impuestos y que el mundo le queda grande.

Día 9

«Vuelven los sueños. En alguno estoy rodeado de viejos amigos a los que no veo desde hace años. En otros, estoy con mujeres. Alguna de ellas es amiga mía; en uno de ellos, que recuerdo nítido por ser el que antecede al brusco despertar, hablo con una mujer. Le confieso mis miedos y ella se ríe. Hace unos días estuve con un amigo que estaba en trámites de divorcio; yo ya pasé por ese lance hace muchos años. Me dijo: «tal vez no sea el mejor hombre, pero lo intenté, y aún lo intento, pero ella no quiere buscar una ayuda, tal como lo hago yo». Lo escuché durante un par de horas seguidas, sentados en la mesa de un bar, apenas intervine; cuando nos levantábamos y nos pusimos el abrigo, en la despedida hablé. Eres un buen hombre, le dije. Su caso es extraño: denuncias de uno a otro, especialmente de una de las hijas a la madre por malos tratos, el enfado de esta por la tensa situación que se les ha ido a todos de la mano. El hombre rascaba con la cucharilla la taza de café mientras intentaba aguantar las lágrimas. Pocas veces alzó la mirada, solo en un instante determinado, cuando posó sus ojos en los míos, confesó que le gustaba su trabajo y que se agarraba como una tabla de salvación a él porque todos dependían de su esfuerzo; él se encargaba de pagar […]

‘Lavas Remi’, de Kepa Murua: un extracto previo a la presentación

Lavas Remi, de Kepa Murua

Este jueves, presentaremos en Vitoria (Mara-Mara, 19.30 horas) la novela de Kepa Murua, ‘Lavas Remi’, de la que aquí os ofrecemos un extracto. Esta peculiarísima historia entre un asesino a sueldo y un hombre timorato será introducida para el público en el acto por el también escritor Francisco Taboada.

Un buen hombre, uno de esos ciudadanos a los que yo y otros como yo defendemos en la oscuridad de la historia. Esa mayoría que debería dormir tranquila. Por lo que leo en estos papeles que recogí del suelo, veo que es un poco tonto, una persona sensible que se excede en sus pensamientos. El hombre de acción reafirma los lazos cada vez que ataja los hechos. Las mujeres asesinadas por razones de seguridad interna no son conocidas por el público. El poder tiene unos tentáculos de largo alcance, indeterminados y en última instancia, el dinero podría importarme porque finalmente se compra todo: un sicario trabaja por dinero, un profesional es un ejecutor que responde a un código secreto. Pocas veces archivo los planos y las notas de cada acción; mi mente sí que lo hace. Mucho menos las carpetas y datos que se nos entregan de las personas a ejecutar. Lo único que guardo son unos códigos que podrían defenderme y las cifras que podrían ayudarme en caso de necesidad. ¿Cuatro asesinatos? Ningún detenido. Todas eran extranjeras, dos venezolanas y una argentina, la cuarta era mexicana. […]

Kepa Murua

‘Lavas Remi’, de Kepa Murua, a la venta a partir del lunes 20 de septiembre

Este lunes, 20 de septiembre, tendremos a la venta la última novela que editamos del escritor vasco Kepa Murua. Se trata de ‘Lavas Remi’ que es definida por su autor como una oración de destrucción y de cambio. El extremo de la fortaleza que deja en evidencia los miedos que todos llevamos dentro. La excusa es una rara historia en la que un asesino de las fuerzas secretas de un gobierno cualquiera se encuentra unos papeles escritos por un ciudadano común y corriente, un padre de familia al que le obsesionan, entre muchas otras cosas, las noticias últimas de las acusaciones de mujeres a hombres, un vecino que le hace la vida imposible y una extraña situación con su hija en la que no se sabe qué le ha sucedido realmente.

Lavas Remi, nombre ficticio del asesino, aprovecha la debilidad de carácter que manifiestan aquellos escritos, para defender su trabajo, casi como si fuese uno de los jinetes apocalípticos. En realidad, él no conoce a aquel padre de familia, pero juega a que lo ve reflejado en cada uno de los transeúntes que se pasean delante de él con sus problemas, los mismos que para este asesino son insignificantes frente a algo tan definitivo como una muerte premeditada, dictada por las fuerzas oscuras del mundo y ejecutada de manera impecable por un hombre como él que, después de todo, es capaz de dormir tranquilo y no se arrepiente de nada.

Murua, Kepa

Kepa Murua (Zarautz, 1962) es un escritor con una extensa producción literaria y una dilatada experiencia editorial. Su obra, muy versátil y personal, va desde la novela hasta los poemarios, ensayos o libros de arte. Entre sus novelas destacan De temblores (2017), La carretera de la costa (2020) y Elegancia (2021). Sus últimos libros de poesía publicados son Pastel de nirvana (2018), El cuaderno blanco (2019) y Trilogía del corazón (2021). Hasta la fecha se han editado dos volúmenes de Memorias de un poeta metido a editor: Los pasos inciertos y Los sentimientos encontrados.

‘Pinar, piscina, plenilunio’, un extracto

Pinar, piscina, plenilunio
Pinar, piscina, plenilunio.

En la urbanización, el verano suponía encomendarse a todo lo que existía en la naturaleza, a todo lo que procedía directamente de ella y a cosas que habían derivado de su bondad por vías más tortuosas. 

Al verlos alejándose, mezclados con otros niños, a medida que aumentaban su distancia, me costaba comprender cómo mis hijos podían parecerme tan impropios. La imagen rara de unos niños pequeños dejando un hogar cómodo y seguro, diluyéndose en la compañía de sus amigos. Mi extrañeza al comprobar que ya eran otras personas, individuos ajenos en los que bullía la vida sin que yo tuviera que alentarla, con una capacidad clara para la escisión. 

Los rosales que había imaginado bordeando el césped no han crecido demasiado. La sequedad del clima consiente pocas especies de plantas y el césped se agosta en cuanto no se riega un par de días. Mis hijos son seres humanos diferenciados y yo tengo que hacer un esfuerzo más grande del que había previsto para sostener el verdor debido en torno al chalet. 

Después de entregarles a su grupo de amigos, vuelvo a sentir los espejos de la casa. ¿En qué momento del día se riegan los rosales? Vuelvo a mirarme en ellos con atención. Dedicando a mi reflejo un tiempo que normalmente ocupan otras personas. 

Hay horas en las que apenas se oye nada afuera y empiezo a derivar placer de exactitudes absurdas. Mido con la vista una de las columnas de la valla de los vecinos, un poco más baja que las demás. Desde la ventana de la cocina, mi punto de observación, dibujo la trayectoria que seguirán las madreselvas que han empezado a extender sus tentáculos sobre la valla, son algo más benévolas que las arizónicas de la parcela contigua. Sus ramas aguzadas crecerán de modo incontrolado y quienes las han plantado lo lamentarán. Nada de lo que es nuevo me resulta apacible todavía. 

Debo recordar que el mal casi nunca proviene de donde se espera. El mal siempre es otra cosa y la naturaleza tiene sus propios mecanismos, una inercia natural hacia la vida que imanta todo lo viviente con lo viviente, que atrae su propia continuidad. Lo vivo tiende a perdurar de forma inconsciente y automática.

Junio ya ha solidificado el color del cielo. Los coches pasan a poca velocidad pero sigo sin distinguir quiénes viajan dentro. Me gustaría conocer a esas personas. Pasan el verano a poca distancia de aquí, han construido casas que son similares entre ellas pero también diferentes, casas edificadas cerca de mi casa, en un radio que puede recorrerse a pie en menos de una hora. 

Patricia Rodríguez. Pinar, piscina, plenilunio

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