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Claire de Duras, precursora de la igualdad, el feminismo y la identidad sexual

Claire de Duras.

Es curioso que tengamos que retornar a principios del siglo XIX para darnos cuenta de que uno de los principales escollos que sigue trayendo de cabeza a nuestro mundo civilizado, la igualdad entre hombres y mujeres, así como la identidad sexual, fueron abordados por una de nuestras autoras más ilustres. Claire de Duras, de la que El Desvelo publicó ‘Olivier o el Secreto’, novela epistolar que escribió en 1823, y cuyo texto, considerado como la versión definitiva, fue traducido y prologado para nosotros por José Ramón San Juan.

Pero ¿Qué tiene de especial Olivier y qué secreto oculta? Pues, según San Juan, Olivier o el secreto protagonizó una hazaña única en los anales literarios. La historia, en la que se basa el libro y cuyo secreto tiene relación con el rechazo de un hombre a la mujer que ama, fue plagiada por Henri de Latouche que incluso tituló su libro igual que Duras. Posteriormente, autores de la talla de Stendhal o André Gide se basaron en Olivier, pero sin su secreto, para producir unas novelas de éxito cuyo argumento es misteriosamente parecido al Olivier original.

La razón de tanta expectación por la obra de Claire de Duras, siempre bajo el criterio de José Ramón San Juan, autor también de la novela de Duras que publicamos -‘Olivier o el secreto‘-, es debida a una serie de motivos. Entre los cuales destaca el éxito, no sólo en Francia sino también en Europa, que tuvo la escritora con dos de sus novelas anteriores: Ourika y Edouard; especialmente la primera, por la cual se la considerará más tarde como una de las escritoras precursoras del feminismo y, en concreto, una defensora de la igualdad de raza, en contra de la supremacía blanca y la esclavitud.

La propia escritora despertaba cierta envidia entre sus colegas masculinos reacios al éxito de una mujer que pertenecía a la aristocracia y, por lo tanto, considerada ociosa.

Es la personalidad de la autora de ‘Olivier o el secreto’ la que se termina imponiendo en sus obras. Fue una mujer excepcional en el Antiguo Régimen. Fundó un salón en apariencia literario pero en donde se hablaba de política. En el caso de Claire de Duras, con unas ideas e inquietudes políticas liberales como las de su padre, guillotinado por girondino, se reveló como defensora de la monarquía parlamentaria y de la democracia en una Francia absolutista.

Claire de Duras tuvo, sin embargo, una vida desafortunada a pesar de su posición, ya que era demasiado sensible e inteligente para los gustos de la época. Enamorada platónicamente de su amigo Chateaubriand con el que mantuvo una interesante correspondencia y al que apoyó y ayudó en su carrera política, no alcanzó ninguna contraprestación amorosa por parte de éste.

En el ámbito estrictamente literario, escribió en poco tiempo tres novelas cortas, entre las que se encuentra ‘Olivier o el secreto’. Las tres tuvieron como nexo de unión los amores desgraciados por varios factores entre los que se encuentra la desigualdad de sexo, raza o el, en el caso de ‘Olivier o el secreto’, la identidad sexual del protagonista. Y no es hasta muy entrado el siglo XX cuando una vez revisados estos textos se les excluyó de la injusta catalogación de novelas sentimentales para darle el sitio que se merecían como escritos elaborados por una mujer muy superior a su época y de la que Chateaubriand, quizá atormentado por el desdén con el que la trató, llegó a decir en sus ‘Memorias de Ultratumba ‘: “El calor del alma, la nobleza de carácter, la elevación del espíritu, la generosidad del sentimiento hacían de ella una mujer superior”.

No queremos dejar de hacer mención en el recuerdo a la figura de Duras del tristemente desaparecido José Ramón San Juan, quien introdujo a la perfección y tradujo las epístolas de Olivier. Tampoco sería justo no hacer mención del ilustrador Javier Jubera, quien se encargó de la imagen de cubierta de Olivier o el secreto.

Las vueltas que da la vida: antecedentes verídicos de dos novelas de Claire de Duras

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La vida de Claire de Duras, reflejada en su obra, es un ejemplo claro de cómo la vida tiene sus propios vericuetos y, en ocasiones, un sentido del humor bastante siniestro. Las tres novelas de Duras, de las que nosotros publicamos Olivier, están basados en experiencias personales de la autora. El traductor y prologuista de Olivier, José Ramón San Juan, ha buceado en ellas y da las claves interpretativas. De las dos primeras reproducimos un fragmento del estudio de San Juan. Para conocer las claves de Olivier no queda más remedio que hacerse con el libro que, por cierto, esta tarde se presenta en la librería Gil (19.30 horas), de Santander.

Es comúnmente aceptado que Claire de Kersaint tomó los argumentos de sus obras de la realidad circundante. Así se ha llegado a establecer que ‘Ourika’ parte de la historia de una niña senegalesa rescatada por el marqués de Boufflers a punto de ser embarcada en un barco negrero y entregada como regalo, de vuelta en Francia, a madame de Beauveau, quien la educó como a una hija más, sin imaginar el destino trágico al que la condenaba. El protagonista de ‘Edouard’ estuvo aún más cercano a la autora. El joven M. Benoist, hijo de un banquero burgués, se enamoró de su hija Clara, pero el duque de Duras rechazó de raíz el romance por tratarse de un ‘plebeyo’, El sarcasmo que con frecuencia rige la historia quiso que el padre del aspirante rechazado, Pierre-Vincent Benoist, protagonizase una carrera política fulgurante, alcanzando el puesto de ministro de Estado y miembro del consejo privado del Rey, quien en agosto de 1828 le concedió el título de conde. Afortunadamente para Mme. de Duras, fallecida en enero de ese mismo año, la muerte le ahorró una última reflexión amarga sobre la condición humana y el signo de los tiempos.

 

 

 

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