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Un ‘rinconcito muy halladero’ en el cementerio, por Jesús Pardo

Los que duermen juntos

“Hermosa finca”, me lo ponderó el director del cementerio, al mostrarme el panteón Pardo, de patricio y holgado aspecto, y yo y mi mujer aprovechamos la circunstancia para acotarnos allí un rinconcito muy halladero, y con preciosas vistas al mar».

Jesús Pardo, prólogo de ‘Los que duermen juntos’

El libro prologado por Jesús Pardo es un recopilatorio de relatos de jóvenes y consumados escritores acerca de la figura del cementerio.

Hay relatos de Alberto Santamaría, Eneko Vilches, Marta San Miguel, José Ramón San Juan, Gonzalo Calcedo, María San Emeterio, Javier Menéndez Llamazares, Javier Fernández Rubio, Marcos Díez, Pablo Escribano, Olga Agüero Oláiz y Rebeca Le Rumeur, a propósito del camposanto de Ciriego, en Santander. La muerte, la memoria, la pérdida, el paso del tiempo conforman la temática de esta variada panoplia de relatos made in Cantabria, en donde no falta la acción, la poesía, la reflexión y el humor. Las fotografías son de Bruno Moreno y el diseño de cubierta de Carmen Quijano.

Muertos que mueren por segunda vez, killers de carretera, muertes no tan accidentales, amoríos al calor de las lápidas… Todas éstas y más historias, entre la prosa poética y el thriller, se yuxtaponen en esta obra coral.

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Sentirse vivo huyendo

La huida inversa

Todo lo que me resulta conocido transcurre sin que apenas pueda sentirlo, por un cauce viscoso que enlaza momentos indiferentes. Una corriente lenta y uniforme que no parece conducir a nada. Ahora que todo es nuevo, que todo lo que veo me resulta ajeno, acabo de recuperar la sensación de que el tiempo transcurre de verdad, de que avanza con un movimiento tangible y con una intensidad que me recuerda que la vida es una acción.

Patricia Rodríguez, ‘La huida inversa’

Patricia Rodríguez es la autora de ‘La huida inversa’, y próximamente tendremos un nuevo libro de ella.

La obra es aborda un conjunto de relatos. La oscuridad seductora de California y la supersticiosa ciudad de Los Ángeles. La obsesión británica con su glorioso pasado imperial. Los ecos de la Segunda Guerra Mundial. El triunfo de una sociedad pragmática que ha desterrado tanto lo legendario como lo espiritual. Nuestros torpes intentos de reconciliarnos con la naturaleza. Son algunos de los temas presentes en este libro. En paralelo a la línea de acción central, narrada en primera persona y en tiempo presente, el recorrido por las diferentes geografías del viaje (la costa oeste de EEUU, el sur de Inglaterra y el norte de España) alumbra tres cuentos intercalados con la historia central como pequeñas incisiones o postales literarias.

Patricia Rodríguez

(Valladolid 1975) Patricia Rodríguez es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Middlesex. Durante los últimos años ha colaborado con medios como Babelia, El País de las Tentaciones o la revista Vanity Fair entre otros. En 2002 fundó la revista de arte y literatura Kilimajaro y entre sus trabajos publicados figura una serie de microficciones sobre la exposición The Power of Making del Victoria & Albert Museum. Su primera novela,19 Pulgadas, publicada en 2008, tuvo una gran acogida por parte de la crítica.

La cubierta del libro está ilustrada por el fotógrafo y videoartista James Frost. ‘Coming into Los Angeles’, se titula.

Lola Dinamita, como su nombre indica

Lola Dinamita

Lola Dinamita fue la segunda entrega de narrativa que El Desvelo hizo dentro de su colección El Legado del Barón. Conjunto de 10 relatos publicados ahora hace 10 años.

En los relatos de Rebeca Le Rumeur los personajes implosionan o explosionan con efectos devastadores.

El título refleja a la perfección la esencia de este libro. Una obra explosiva y juguetona que seduce y puede dañar. Lo que parece obvio, y ajeno a discusión, es que Rebeca Le Rumeur ha escrito un buen libro de relatos. Textos breves y contundentes, ajenos a la dispersión y a la pérdida de tiempo, absolutamente adaptados al vértigo de nuestra sociedad. Muestran, con gloriosas excepciones, a personajes en situaciones desesperadas, que reaccionan, en consecuencia, de forma desesperada. No intenta reflejar el esplendor de la cotidianeidad, ni la épica del día a día. No. Va directa al grano. Hablan sobre gente atrapada, sea por metafóricas cuerdas, por el peso desmesurado de una vida sin salida ni solución o por el pertinaz ruido del llanto de un niño. Son relatos breves, escritos sin miedo, sin sujeción a las normas canónicas de lo que “debe ser” la literatura. “Lola dinamita” muestra a una autora que ha contemplado el horror, el vacío que nos acompaña a todos -irremediable, como sabemos y tantas veces no queremos saber- y ha sabido transformar la angustia en una pequeña obra de arte. Esa libertad, ese desafío, resulta gratificante, como un trago de limonada helada en una tarde de agosto. Pero la libertad no degenera en libertinaje ya que Lola dinamita posee una redacción perfecta: “Llevaba años sobre la superficie de aquellas cuerdas blancas y tensas. Sus pies se habían acostumbrado a deslizarse por los estrechos filamentos. Se habituó a vivir sintiendo el movimiento de esos enormes hilos y los escalaba con agilidad. Antes de dormir se sentaba en uno de ellos y dejaba caer la espalda hasta que alguno lo recogía; siempre había una cuerda interrumpiendo el descenso”. Además si las salvajes reacciones de sus personajes resultan creíbles es, como ocurre con todos los buenos textos, por su capacidad para haber creado, previamente, un lecho en el que ha escondido la imprescindible y mullida justificación de sus actos. Así ocurre porque sus personajes son creíbles y complejos, lo que resulta más que meritorio, dada su mencionada brevedad. Concluyendo: un libro que sorprende, excita y conforta. Porque todos, en algún momento, hemos pensado en meter fuego a nuestra vida.

El Otro Lunes

http://otrolunes.com/archivos/13/php/librario/librario-n13-a05-p01-2010.php

Rebeca le Rumeur
Rebeca Le Rumeur

Se escucha todavía demasiado a menudo la cantinela de que el cuento es la antesala de la novela, lo que no es raro en un país donde, por un lado, el grueso de los consumidores de libros asocia el género con la literatura infantil, y por otro, lo visible es una cuestión de mercadotecnia y de periodismo cultural. En manos de los periodistas culturales, el cuento puede caer en dos tipos de discurso. Están los que preguntan al joven que acaba de estrenarse con un libro de relatos que para cuándo el “salto” a la novela (lo cual parece justificarse porque el único libro de cuentos que escriben algunos escritores es el de su bautismo). También están los que, desde luego con una intención loable, escriben un artículo con un titular que suele aludir a que el cuento ha superado su etapa de maricomplejines. Esto es así porque en España, a despecho de los escritores y los críticos (o al menos de ciertos escritores y de ciertos críticos), parece que la existencia de Chéjov, de Poe, de Katherine Mansfield o de Borges sea la excepción que confirma la regla de que la mejor literatura se encuentra en la novela. El periodista, claro está, se ve obligado a combatir el prejuicio, y la consecuencia de ello es la misma que la de la discriminación positiva y la denuncia de los males del machismo en la prensa: que a quien se le presenta siempre como víctima le cuesta el doble empoderarse. Se acaba dando la impresión de la única excusa para hablar del cuento es su condición de sexo débil, como si no bastara con escribir un buen libro de cuentos. Tal vez la solución a este reiterado mal sea tan simple como la de evitar preámbulos como el que yo estoy haciendo aquí.
Ignoro si Rebeca Le Rumeur (Santander, 1981) perseverará en el género breve, se entregará al mestizaje o terminará dedicándose al haiku. Lo que si sé es que su primer, cortísimo e impactante libro de relatos, Lola Dinamita, no es la antesala de ninguna otra cosa, excepto, por supuesto, de su escritura (que huele ya a propia). Estos relatos lo son por eso tan viejo de que cada obra genera su norma, que en este caso es la brevedad. Compuesto por diez piezas que basculan entre un registro realista con voluntario toque naif (a lo Miranda July) y la fantasía onírica y metafórica, Lola Dinamita es un libro que se instala en un territorio muy español, muy Cela y muy Goya, a saber, el tremendismo, aunque Le Rumeur no tenga nada que ver con el difunto premio Nobel. Sí me la imagino, en cambio, dibujando aquelarres y entierros de la sardina. El tremendismo es siempre molesto para una sentimentalidad equilibrada por la desproporción de la respuesta, y trasladado al plano de la narrativa, suscita no pocas veces la objeción de que ciertos giros no se justifican. Digo esto porque aquellos a quienes su equilibrio anímico les lleva a abominar de suicidios adolescentes y ataques terroristas (o para ser más clara: aquellos que no sólo se quejan de la gratuidad de, por ejemplo, Lars von Trier, sino que proclaman su inverosimilitud como muestra de que el producto está mal construido), lo mejor que pueden hacer es pasar de largo. No van a entender la propuesta de Lola Dinamita, y encima se van a cabrear.
Para los que sí entran en el juego perverso, que no quiere decir gratuito, tal vez les sirva imaginarse a las protagonistas de los cuentos de Le Rumeur como una versión actualizada de aquellas hermanas Izquierdo, encerradas en el mal familiar, y que huían en el tren mientras sus pares mataban a medio Puerto Hurraco. El lector cae pronto en la cuenta de que la desproporción, lo tremendo, tiene un sentido: el dolor enquistado. Si bien aquí las mujeres son urbanas, tienen estudios y una mediana consciencia de sí mismas, sus nombres de sello almodovariano (Lola Dinamita suena a Kika, o a Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón) nos alertan de que lo que domina es la pasión, que se torna destructiva. Como si no fuera posible deshacerse del puertohurraquismo anímico. Así pues, cuando estos seres responden con brutalidad a agresiones mínimas, no lo hacen de forma gratuita, sino porque dichas agresiones son las gotas que colman unos vasos antiguos y negros. Y es que los protagonistas viven instalados en un limbo de dolor que no se cuenta, pero que el libro destila entre líneas.
Rebeca Le Rumeur es hija de madre francesa, y eso se nota en la prosa, que, si bien es correctísima, a veces suena extraña. Ello no supone merma alguna. Al contrario: se trata de una particularidad que aumenta lo insólito (que, ojo, no es estructural, sino que está en lo pequeño: voz, metáforas, diálogos, ritmo) de la propuesta. Y es que éste es un libro para paladares raros, que auna una sentimentalidad absolutamente ibérica (por lo visceral) con la ejecución extranjera. Por otra parte, no hay nada en Le Rumeur que huela a casticismo, lo que refuerza la hipótesis de que su español viene de otro sitio. La escritora santanderina domina los giros rápidos, imprevistos y crueles, y sus relatos me han recordado a esa negrura de apariencia despreocupada de los Pequeños cuentos misóginos, de Patricia Highsmith. También está hermanada con Dirección noche, de Cristina Grande, en la medida en que construye historias-estampa, en la sencillez de la frase y en la precisión en el detalle, así como en una libertad magnífica que rompe, con modestia, la convención de redondear el argumento. Cuentos como “La conjura de los niños” y “Cuerda”, dos de los más sobresalientes, recuerdan, por la propiedad con la que se inserta cierta jerga filosófica y la capacidad de alzar una ficción puramente metafórica, al excepcional Proyectos de pasado, de la escritora rumana Ana Blandiana. En líneas generales, Le Rumeur es más eficaz cuando se sale del realismo, que obliga siempre a dar demasiadas explicaciones, y se desliza a un territorio pseudofantasioso, donde es posible, por ejemplo, ir quemando lentamente la propia casa, como ocurre en “Materia”, a mi juicio el más logrado de los cuentos.
La verdad es que yo he leído este libro con fascinación. Y lo he leído así porque rezuma, como dice Coradino Vega, “el latido de una interioridad especial”. Sólo me resta decir que ojalá Rebeca Le Rumeur nos regale muchos más libros, y que ese latido se convierta algún día en algo esplendoroso. Tiene, desde luego, capacidad para ello.

Elvira Navarro

‘Una fracaso ineludible’ o cinco historias de otros tantos hombres en otros tantos purgatorios

Un fracaso ineludible

Cinco relatos que le harán reír, sorprenderse y pensar en lo que somos. Todo hombre y mujer pueden que no tengan su infierno en esta vida, pero sí su purgatorio. Un fracaso ineludible es el retrato de cinco hombres en su purgatorio. 

#unfracasoineludible #joseramonsanjuan #ellegadodelbaron #narrativa #relatos #periodismo

José Ramón San Juan (Santander, 1946) ejerció el periodismo durante más de cuatro décadas. La poesía, la música, la narrativa han sido compañeros permanentes, colaterales y cómplices, de ese viaje con un billete común: contar historias. Tras la publicación de «Un fracaso ineludible y otros relatos» El Desvelo Ediciones publicó la antología de su poesía en ‘Quebrantología’.

José Ramón San Juan.

‘La partida’, de Rax rinnekangas, Premio Otava de narrativa en Finlandia

Uno de los mejores escritores de Finlandia, Rax Rinnekangas, Premio Nacional en su país, recibió el Premio Otava hace 30 años por esta recopilación de relatos. De Rinnekangas hemos publicado también su novela ‘Adana’ y el libro sobre su obra gráfica ‘Fabricando ladrillos de luz para la Casa de Ícaro’.

Nueve relatos de otros tantos personajes ambientados en la Finlandia rural y urbana. Retrata, mediante un lenguaje cinematográfico y cargado de diálogos y elipsis el proceso de maduración y decepción. Escritos hace 30 años, Premio Otava de narrativa en #finlandia, #lapartida, de #raxrinnekangas, fue traducida por #luisgutierrezruiz y no ha envejecido nada mal.

La cubierta del libro fue obra de la diseñadora Carmen Quijano.

Ángela Mallén, autora de ‘Entretanto, en algún lugar’, presenta su obra

Ángela Mallén.
Entretanto, en algún lugar

‘Entretanto, en algún lugar’, de Ángela Mallén, novedad para el mes de junio

Entretanto, en algún lugar, de Ángela Mallén

Aunque ya puedes echarle un vistazo en nuestra web y reservarlo en tu librería, a partir del 15 de junio tendremos a la venta la colección de estos relatos de Ángela Mallén, ‘Entretanto, en algún lugar’. El diseño de la portada es de Victoria 0’May.

Escritura experimental en los registros. Personajes que nunca son ni héroes ni villanos. Una miscelánea de travesuras filosóficas y misteriosas. Este libro trata de historias posibles más que acontecidas porque el tiempo así lo haya decretado. Efímeras e intensas miniaturas, en las que lo experiencial y los estados mentales le ganan la partida a lo argumental. Porque el efecto en nuestro organismo puede ser semejante tanto si los hechos suceden como si los intuimos o tememos. Cuentos narrados en voz baja con un matiz de extrañamiento y una leve ironía, que indagan y se cuelan entre lo observado y lo imaginado mientras el tiempo corre fabricando sus propias historias, sin mirar atrás.

Una delicada obra de cámara. Pero casi mejor que la propia Ángela os lo explique…

‘Entre pupitres’ o la dura tarea de ser niño según autores clásicos y modernos

Entre pupitres

El escritor #sevecalleja nos regaló esta antología de cuentos clásicos y modernos, así como fragmentos de grandes autores que ilustran la difícil tarea que ha sido siempre ser niño. La infancia, y la infancia en la escuela, vertebran esta antología, #entrepupitres, un libro especialmente querida para nosotros.

Los autores de los relatos son: Da Amicis, Foz, Unamuno, Palacio Valdés, Daudet, Loti, Mansfield, Jesualdo, Agüera, Molina Escabias, Mistral, Machado de Assis, Marinello, Dapena, González San Martín, Pereda, Andersen y el propio Seve Calleja, compilador y prologuista de la edición.

Paco Taboada lee un fragmento de ‘Gerónimo de los paracaidistas’

Gerónimo de los paracaidistas

El autor de ‘Gerónimo de los paracaidistas’, Francisco Taboada, presenta este libro de relatos y lee un fragmento.
Un niño maltratado huye de su padre utilizando métodos detectivescos. Dos hermanos albañiles pierden su empresa en un ambiente de corrupción urbanística rural. Un grupo de mujeres de la élite de una pequeña ciudad se enfrenta a un depredador sexual. Un guitarrista de rock sufre una epifanía en mitad de un concierto desastroso. Un poeta politoxicómano encuentra por casualidad la droga total y definitiva…

Actividades en octubre

Este mes de octubre tendremos que ponernos las pilas para presentar nuestros últimos libros en Bilbao, Madrid y Valladolid. Comenzaremos el próximo viernes en la Librería Cámara, de Bilbao, a donde iremos con ‘La vida me sienta mal’, de Alberto Santamaría, en un acto en el que nos acompañará el escritor Ibon Zubiela. Unos días después, el 15 de octubre, estaremos en la librería Cervantes y Compañía, de Madrid, en donde presentaremos ‘La huida inversa’, de Patricia Rodríguez. La autora se desplazará un día después a Valladolid para presentar sus relatos en Casa del Libro. El mes lo concluiremos el 21 de octubre volviendo a Madrid y volviendo a Cervantes y Compañía, en donde presentaremos ‘Los benditos’, de Pablo Díez. En la presentación nos acompañará el escritor Juan Gómez Bárcena.

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