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Marta San Miguel, escritora: “Seguimos vivos, intactos y comprensibles en nuestra memoria”

Marta San Miguel, periodista y escritora.
Marta San Miguel, periodista y escritora. Foto: Miriam Mora.

Marta San Miguel (Santander, 1981) se pone tensa antes de responder a una pregunta como si se dispusiera a saltar un obstáculo. Es como uno de los personajes de su obra ‘Antes del salto’ (Libros del Asteroide, 2022), el caballo Quessant, que juega un papel importante como catalizador de acontecimientos de ese viaje lisboeta en el que la protagonista entreteje recuerdos para dar encarnadura a su auténtica identidad. La autora es escritora y periodista. Ha publicado los poemarios ‘Meridiano’ (2010) y ‘El tiempo vertical’ (2015). Su primer libro de largo recorrido llevaba por título ‘Una forma de permanencia’ (Libros del K.O., 2019), al que sigue estos días su primera novela. Dice sentirse cómoda en la ficción y para dar cuenta de ello ofrece esta historia íntima y honesta que comenzó con unos apuntes a lápiz mientras vivía, como su protagonista, en la capital lusa y fue creciendo hasta llegar a convertirse en una reivindicación de la memoria como único espacio real.

Toda una vida leyendo, media vida escribiendo y ya forma parte de un catálogo con autores consagrados de España y de fuera, actuales e históricos.

Todavía no soy consciente de estar en ese catálogo. Tengo todos sus libros [de Asteroide] en casa, los miro y aún no soy consciente de haber entrado en esa nómina. Me vienen a la mente palabras como ‘orgullo’, ‘respeto’ y, sobre todo, ‘responsabilidad’.

¿Por qué sobre todo?

Porque lo que me han cuidado como lectora es el listón que yo tengo. Eso es lo que yo espero dar a los lectores.

¿Cómo se inoculó el veneno de la escritura?

Empezó cuando todo lo que me rodeaba tenía una historia detrás y un buen día me dio por escribirla. Cualquier cosa que me pasaba, llegaba a casa y se lo contaba a mi madre, a mis hermanos; y a la inversa, también les pedía que me contaran sus cosas. Lo sé porque aún me lo recuerdan. Digamos que escribir fue mi manera de materializar mi manera de ser.

¿Puede decirse que tiene una necesidad casi fisiológica de contar cosas?

Es mi manera de ser. Entiendo la realidad contándola y disfruto también cuando me la cuentan. Por eso acabé haciendo periodismo.

¿Una cosa lleva a la otra?

Sí, me llevó. En el momento que verbalizo que quiero dedicarme a escribir, el sentido común de mi padre me dijo ‘¿qué te parece estudiar periodismo?’. Y así llegué al periodismo, como un daño colateral. Es mi profesión, es el vehículo que me compré para escribir a diario.

¿Son cosas distintas? ¿Se considera más periodista que escritora?

No me considero más periodista que escritora, pero tampoco al revés. Mi manera de estar en el mundo es escribiendo y me da igual dónde. Ahora bien, el periodismo te impone unos límites, unas circunstancias y unos temas que la imaginación no y por tanto me siento más libre cuando escribo en mi papel de escritora. Yo no veo por qué un periodista no puede ser un buen novelista. Quizá debiéramos ver esta comparación al revés: ¿Puede ser un escritor un buen periodista? Seguro que sí.

¿No se pone también límites cuando escribe ficción? Hay escritores que se imponen reglas, a veces caprichosas.

Ojalá supiera por qué hago lo que hago, pero todo lo que he escrito hasta ahora ha sido en buena parte gracias a que llevo 20 años ‘picando’ el teclado en un periódico. Desarrollar esa capacidad para utilizar el lenguaje es muy útil cuando quieres contar algo, porque te ordena el pensamiento y te obliga a encontrar un camino.

Hay quien piensa que un periodista no puede ser un buen novelista, porque el periodista ha sido preparado para anticipar lo sustancial, lo que no tiene mucho que ver con el desarrollo de un artefacto narrativo de largo recorrido como es una novela. Vamos, como si el periodismo de interés general consistiera en dejar claro en el primer párrafo quién es el asesino…

A mí una escritora me dijo una vez: ‘Tú, siendo poeta, ¿has escrito una novela?’. Y añadió: ‘Pocos poetas conozco que acaban siendo buenos novelistas’. Cada registro requiere de un tono, de una afinación, de una voz. Todos son palabras e imágenes, pero son distintos.

¿Y se siente cómoda en todos?

Para nada. La poesía me impone mucho. Yo no soy poeta, sino que escribo poesía. Soy consciente de lo difícil que es escribir buena poesía. Creo que la poesía es uno de los géneros más difíciles. La novela también es compleja porque es un artefacto que tiene un poco de todo: tiene que tener la tensión narrativa de un buen artículo de periódico, la belleza de un poema y tiene que tener la inmediatez de ese suspiro antes de zambullirse que tiene el relato corto.

¿Hasta qué punto su novela ‘Antes del salto’ está anclada en la realidad?

He tomado partes de mi propia experiencia, sobre todo de mis recuerdos para poner a la protagonista de la novela en una situación en la que me permita abordar el tema del que hablo en el libro.

¿Y cuál es ese tema?

La memoria identitaria. A medida que vamos avanzando, de ir -haciendo un juego con el título del libro- dando saltos, saltos personales, saltos profesionales, saltos voluntarios o involuntarios… En cada salto, vamos dejando una parte de nosotros detrás. Llega un momento en que la rutina, esas obligaciones adquiridas tras cada salto, acaban por desdibujarte, por hacer olvidar la razón de ser de todo. La rutina sobre todo es la que hace que nuestra memoria sea como un espejo cada vez más opaco. Hay que diferenciar la memoria de la nostalgia y es necesario parar y fijarse en los instantes para recuperar aquello que nos hacía ser quienes somos. Si dejamos de mirar atrás, las personas que nos faltan, las personas que fuimos acaban siendo clichés, fotos fijas. Seguimos vivos, intactos y comprensibles en nuestra memoria.

¿Planifica al detalle cada novela?

En esta en concreto no hubo planificación. Lo que hubo fue un lápiz y un cuaderno y por primera vez volví a escribir a mano, y volví a escribir despacio, que me parece fundamental.

¿Escribe distinto cuando utiliza un teclado?

Creo que la velocidad del pensamiento se ve trastocada. Al principio [escribir a mano] me generaba cierta ansiedad, con esdrújulas que me hacían pensar que cuando fuera a terminar de escribirlas se me iba a olvidar la idea. El sosiego al escribir es como decirle al caballo: ‘Frena, ve al paso, disfruta’. Esas anotaciones hacen surgir ideas que iban creciendo como una enredadera. Luego fueron pasadas al ordenador. Se transformó en material literario con el personaje que proyecté y de repente me di cuenta de que tenía 20, 60 páginas, de que estaba escribiendo el borrador de algo con ideas muy claras.

¿Tacha mucho, reescribe mucho?

Soy horrible reescribiendo, lo llevo muy mal.

¿Cree que escribir es más quitar que poner?

El proceso de escritura fue quitar y dejar las partes que te sirven para contar una historia, y añadir las que hacen que funcione un giro narrativo. Y ahí la imaginación es mi gran aliada.

¿Se definiría como una persona imaginativa?

Sí.

¿Y literaria? ¿Hasta qué punto la forma importa?

Totalmente. En una librería, abro un libro al azar y leo y, si la voz me interpela, compro el libro. Estoy al tanto de las novedades, pero me fío más de lo que leo cuando lo hojeo un poco.

Y su propia voz, ¿le costó encontrarla?

Me he ido tanteando con el tiempo y creo que mi voz se ha modulado gracias a lo que escrito. A día de hoy me reconozco en lo que escribo, ya sea en un periódico, en un relato o en una novela como esta [coge su libro].

Reconocerse en lo que se escribe no tiene que significar estar satisfecho necesariamente…

Hace unos años hice un pacto con mis limitaciones y ahí fue cuando empecé a escribir.

¿En qué consiste ese pacto?

En asumir que siempre va a haber autores y libros que te pasen por encima, que sean abrumadores. Y eso no te puede parar del mismo modo que no dejo de hacer entrevistas por no llegar a la altura de aquellos que son extraordinarios entrevistando. El día que asumí que yo soy Marta San Miguel y escribo así empecé a dejar salir mi voz. Necesito esa voz para ser reconocida y sentirme yo misma reconocible.

En su actividad, hay gente tan brillante que parece inevitable pensar que hay algo innato, un don divino en el hecho de escribir, que por mucho que se trabaje nunca se llegará a ese nivel.

Estoy totalmente de acuerdo.

¿Tiene usted ese don?

No, mi talento es perseverar. No soy brillante, pero persevero y creo que eso es lo que me ha llevado a alcanzar lo que me había propuesto.

Es otra manera de brillar, en cierto modo. Hay muchos que lo intentan y no lo consiguen.

Sí, pero es un brillo hacia dentro. Publicar este libro, y todos los anteriores, para mí era una manera de re-conocimiento, en el sentido clásico y etimológico de la palabra. Decir ‘Esta soy yo. Esta soy yo escribiendo’.

¿Y no le produce cierto apuro escribir, en el sentido de pensar con cierto atrevimiento que lo que usted escriba ha de interesarle a miles de personas?

Si me hiciera esa pregunta llevaría 20 años sin cobrar [en el periódico en que trabaja].

Pero en un periódico es más una intermediaria entre lo que otros dicen o hacen y el lector, mientras que en una novela no hay nadie, salvo el editor, entre lo que usted dice y el lector.

Me estoy exponiendo al lector. Da igual si es una novela, un verso o una crónica, desde donde yo lo cuento es mi persona. Soy yo la que lo cuenta, la que está trasmitiendo algo. Lo que se expone es mi mirada. Si me preguntara continuamente si lo que escribo es tan importante como para merecer el tiempo de alguien, no escribiría nunca. Me engulliría el pudor, cuando paradójicamente soy una persona súper pudorosa. Todos somos un saco de contradicciones.

¿Hasta qué punto es para usted importante el mundillo del libro? ¿Le preocupa su imagen exterior como escritora, el prestigio, la fama incluso?

Dentro de un año contesto a esa pregunta. Yo ahora voy con las luces cortas porque creo que mi realidad me mantiene con los pies en la tierra. No puedo dejar de lado que la escritura me ha dado amigos que me han formado y son gente indispensable en mi vida. Pero no sé lo que me voy a encontrar. Ese mundo literario que dice yo no lo conozco. Hay cierta ventaja en vivir en una ciudad como esta [Santander], pero no puedo negar que desde estudié la carrera todas las personas que me he encontrado en el mundo literario… Es una suerte ser periodista y haberlo vivido desde el otro lado de la barrera, porque he visto muchas cosas desde ese lado.

Pero ¿le gustaría? La figura del escritor tiene cierto reconocimiento social que va más allá de la mera escritura. ¿Lo busca, lo pretende?

Creo que no. Yo solo busco tiempo para escribir, no para convertirme en escritora.

Noticias: La colección de la Biblioteca Menéndez Pelayo se tasó sin acceder a los ejemplares

Desinsectación del fondo de la BMP.

Sin acceder a la colección y con datos incompletos. Así tuvo que realizar la Biblioteca Nacional de España (BNE) el trabajo para valorar en 77 millones de euros la colección de manuscritos y pliegos de Menéndez Pelayo, recurriendo a catálogos de la propia institución, repertorios bibliográficos y los precios del mercado obtenidos entre libreros y casas de subastas para estimar una valoración económica estimada.

La tasación fue encargada por la entonces concejala de Cultura en 2018, Miriam Díaz (PP), para que sirviera de referencia para la contratación de un seguro. El fondo bibliográfico de la Biblioteca Menéndez Pelayo iba a salir de su sede tradicional, que en aquel entonces iba a ser rehabilitada, y por lo tanto se necesitaba un seguro de dos años mientras los libros y documentos estuvieran fuera.

El depósito temporal de los 42.258 volúmenes de la colección en el Archivo Histórico Provincial se produjo en 2019, una proceso que desarrolló una empresa especializada, TSA, que a su vez hizo un diagnóstico negativo sobre el estado de la colección. Fue este diagnóstico, ratificado por la actual técnica al frente de la Biblioteca, Paz Delgado, lo que ha provocado que políticamente se demanden intervenciones o, incluso, la convocatoria de una comisión de investigación como ha hecho el PRC de Santander.

La tasación de la Biblioteca Nacional se hizo a distancia, sin tener acceso directo a los ejemplares, y con dificultades de la propia Biblioteca Menéndez Pelayo a la hora de no facilitar todos los datos necesarios. Por lo tanto, BNE realizó una valoración “aproximativa” de los volúmenes, sin poder comprobar su estado real y estimar su valoración cultural y su tasación comparándolos con ejemplares equivalentes incluidos en repertorios bibliográficos de impresos y manuscritos. La tasación final fue de 77.124.405 euros.

También la Biblioteca Nacional tomó como referencia precios de mercado de libros semejantes a los depositados en la calle Gravina en subastas y comercios de libro antiguo. Este precio de mercado siempre será alto dado que son ejemplares irrecuperables en los casos más significativos. En todo caso, la Biblioteca, dado que hizo la tasación “sin ver las obras”, no descarta un valor superior o inferior.

Entre los ejemplares más destacados de la colección destaca la ‘Crónica Troyana’, el ‘Arte Cisoria’, el autógrafo de la ‘Virtud militante’, de Quevedo; ‘Los melindres de Belisa’, de Lope de Vega; el ‘Yosifón’, en romance; las ‘Enéades’, de Plotino; los ‘Comentarios de Santi Tomás de Aquino a Aristóteles’; y el ‘Cordial de las cuatro cosas primeras o las Antigüedades romanas’, de Dionisio de Halicarnaso, entre otros.

Dificultades de tasación

“Ante la información incompleta proporcionada por la Biblioteca Menéndez Pelayo”, los tasadores tuvieron que buscar alternativas para encontrar una referencia de precio. Se consultó el catálogo de la librería Gabriel Sánchez, de Madrid, que fue el principal proveedor de Marcelino Menéndez Pelayo de fondos bibliográficos para su biblioteca. También se consultaron catálogos conmemorativos, las cartas del polígrafo y otras fuentes alternativas.

La primera dificultad en la valoración fue solventar la discrepancia entre el número total de ejemplares real con el que constaba en la documentación parcial remitida por la Menéndez Pelayo. La segunda dificultad fue que la información atribuida es incompleta, sin constar la fecha, dato fundamental para la valoración. Reclamadas las fechas, la referencia más aproximada que se remitió al tasador fue la del siglo.

En el caso de autógrafos y manuscritos más antiguos se requería además conocer las características físicas de los documentos, para lo cual se tuvo que consultar la información ya contemplada en catálogos impresos de manuscritos.

Otro tanto ocurrió con los legados, donde se encuentran los manuscritos de las obras y el epistolario del propio Menéndez Pelayo, y cuyo valor se tuvo que deducir de catálogos impresos. Los tasadores no pudieron acceder al catálogo automatizado, ya que “el enlace que tiene la página web de la Institución no estaba disponible”.

Para la tasación de las obras, se han seguido procedimientos de valoración media o informaciones externas. Así, se tomaron los manuscritos de los siglos XIV, XV y XVI, los incunables, los postincunables y los impresos de los siglos XVI y XVIII y se ordenaron en grupos lo más homogéneos posibles por tipología y fecha. En cada grupo, se eliminó del cálculo el libro más caro y de los menos valiosos se realizaron catas al azar, calculándose una media de los precios. Dicha media fue la aplicada para calcular el valor del resto de las obras.

Aunque más recientes, la tasación de ejemplares relativamente recientes fue más complicada porque no se partía de una tabla con precios. Así que hubo de obtenerse la información en el mercado y otras fuentes. Lo dicen los propios especialistas de la Biblioteca Nacional en un informe consultado por elDiario.es: “Para los impresos de los siglos XVII, XIX y XX no hemos contado con ninguna información de las obras, solo el número de documentos a valorar. Ni tan siquiera se ha conocido el número concreto de los impresos que corresponden a cada siglo en el caso de los siglos XIX y XX, pues solo se ha proporcionado el número global de títulos correspondientes a estos siglos (35.260). Para la valoración de estos materiales se ha tomado como referencia un valor medio, a partir de los precios de mercado actuales, aparecidos en subastas y en el comercio de libro antiguo para este tipo de materiales”.

Norman & Cia

Gira de presentación de la antología poética de Norman Cameron

Ya tenemos preparadas las tres primeras citas con los futuros lectores de la poesía de Norman Cameron. Imanol Gómez Martín, quien se ha encargado de la edición literaria y la traducción de esta antología poética, será también el encargado de darla a conocer. El periplo comienza en Castro Urdiales (5 de noviembre) y continuará en Santander (9 de noviembre) y Torrelavega (12 de noviembre). Será mucho más que una presentación: ‘Norman & Cia’ incluye un recitado de poetas británicos, compañeros de cuitas del escocés, y todo ello se sostendrá sobre la música compuesta expresamente para la ocasión por Manuel Cabaniñas.

Imanol Gómez Martín es quien se ha encargado de preparar (seleccionar, prologar y anotar) y traducir las antologías poéticas que hemos publicado de Norman Cameron, Martin Seymour-Smith y Robert Nye.

Imanol nació en Portugalete en 1963, aunque vive en Cantabria desde hace casi 31 años, donde es profesor de Filosofía.

Ha publicado tres libros de poesía: “Bucólicor” 1994, “Cuando las ciudades maten a los poetas”, 1996, y “Centone”, 2000. Su primera novela se tituló “Ataré tus ojos a mi alma”, 2016, Editorial Tantín, Cantabria.

He colaborado en los libros ‘Fronteras de la Filosofía’, ‘Escuela y sociedad ‘ y ‘Filosofía’, de 1º Bachillerato.

Además ha sido colaborador de Onda Cero Radio en Cantabria, y he escrito más de un centenar de artículos de crítica literaria en prensa.

‘Ignacio Sánchez Mejías. Muere el hombre, nace el mito’. Primera novedad de octubre

Publicamos un libro sobre la vida, obra y muerte de Ignacio Sánchez Mejías, así como la mayor recopilación de poesías dedicadas al torero/escritor de la Generación del 27. La obra, cuya portada está ilustrada por el pintor santanderino Indalecio Sobrino, puede reservarse ya en la librería habitual o en los canales de venta online. La fecha oficial de venta al público es el 3 de octubre.

LA OBRA

‘Ignacio Sánchez Mejías. Muere el hombre, nace el mito’ es un libro personalísimo, destinado para los amantes del toreo y también de la cultura. Consta de dos partes: un estudio introductorio, a cargo de Susana Teruel Martínez, quien ya realizara una tesis doctoral sobre la obra del torero de la Generación del 27, y una antología poética que aglutina los poemas más destacados que la vida, obra y muerte de Sánchez Mejías ha inspirado en lengua castellana. 

El acercamiento a la figura del poeta-torero es divulgativo y la antología poética, seleccionada por Salvador Arias Nieto, es tal vez la más completa de las publicadas hasta ahora, con textos de los más destacados poetas españoles y latinoamericanos. 

En el año 2015, la escritora y poeta murciana, Susana M. Teruel Martínez, Licenciada en Filología Hispánica y Doctora por la Universidad de Murcia, con su tesis ‘La figura de Ignacio Sanchez Mejías, torero y escritor. Su relación con la vanguardia y con la generación del 27’, calificada con “Sobresaliente cum laude”, elaboró un libro de 636 páginas, titulado ‘Ignacio Sánchez Mejías. Un torero en la Literatura’, prologado por Rogelio Reyes Cano, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Sevilla, académico y escritor, y publicado por la prestigiosa Fundación Real Maestranza de Caballería de Sevilla y por la Universidad de Sevilla. Para conseguir una obra definitiva y del mayor interés cultural, el Aula de Cultura La Venencia de Santander ha completado el número de poetas que cantaron al infortunado torero: García Lorca, Cossío, José del Río, Fernández Ardavín, Miguel Hernández, Mariano Brull, Rafael Alberti, Benjamín Péret, Gerardo Diego y Domingo Manfredi Cano, añadiendo un puñado de vates, muy desconocidos para una gran mayoría de escritores, que solo podrían salir del archivo poético taurino de La Venencia, el más amplio y documentado existente que, al día hoy, que arroja la nada desdeñable cantidad de 7.684 poemas.

LOS AUTORES

Susana Teruel Martínez

Nacida en Murcia, es licenciada en Filología Hispánica, con tesis “La figura de Ignacio Sánchez Mejías en la literatura”, y es doctora en Lengua y Literatura por la Universidad de Murcia, con la tesis “Ignacio Sánchez Mejías: torero y escritor. Su relación con la vanguardia y con la generación del 27”. Su extensa y dilatada investigación literaria sobre el torero-escritor sevillano le han llevado a escribir libros como «Ignacio Sánchez Mejías. Un torero en la literatura», publicado por la Real Maestranza de Sevilla y por la Universidad de Sevilla en 2015. En la actualidad, trabaja como profesora de Lengua castellana y Literatura en el Instituto Licenciado Francisco Cascales de Murcia. Además, es escritora, crítica literaria e investigadora de literatura. Vinculada siempre a círculos literarios, ha publicado artículos y reseñas en periódicos como Heraldo de Madrid o La Opinión de Murcia (con una sección titulada “Mi leja secreta”), y en prestigiosas revistas literarias y académicas, como Monteagudo y Cuadernos del Lazarillo.

Salvador Arias

Santander, 1944. Licenciado en Farmacia; es Socio Fundador de Amigos de la Universidad de Santander (Santander, 23 mayo 1974), pertenece a la Asociación de Farmacéuticos de las Letras y Las Artes (AEFLA, Madrid, 1 de marzo 1985), es miembro de la Asociación Cántabra de Escritores (ACE, Santander, 15 noviembre 2016), de la Unión de Bibliófilos Taurinos de España (UBT, Madrid, 16 de noviembre 1916) y de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles (AEAE, Madrid, 10 de septiembre, 2019). Premios y distinciones: Medalla del Centenario de Gerardo Diego. (Ministerio de Cultura de España, Madrid, 1986), catedrático correspondiente de la Cátedra Libre de Cultura Andaluza. (Universidad de La Plata, Argentina, 16 mayo 2011) y Premio de la Asociación Taurina Parlamentaria (Madrid, 2012),

Once ediciones de los Premios Hierro

Desde el año 2011 venimos editando por encargo del Ayuntamiento de Santander los Premios Hierro de Poesía y Relato Breve que anualmente se conceden a personas con algún tipo de vinculación con el municipio y que tengan menos de 30 años.

Para nosotros este es un encargo que realizamos encantados, dado que apenas hay oportunidades editoriales para los jóvenes valores que quieren ver publicada su obra. La relación de premiados es numerosa. Entre premios y accésits, el número de poetas y narradores publicados por nosotros ronda las cuatro decenas. Por lo general, cada obra incluye dos textos premiados y dos accésits.

Las ilustraciones de la cubierta han sido realizadas hasta 2014 por la artista Sara Huete y a partir de entonces por Javier Fernández Rubio, responsable también de la edición de las obras. La única excepción en este último período la puso Fría Aguilar, quien ilustró la cubierta de la edición de 2018.

Como todos nuestros libros, estos premios pueden conseguirse en librerías físicas y online, incluida nuestra página web.

Manuel Laespada recogió el premio Gerardo Diego de Poesía 2021

Manuel Laespada recoge el premio en presencia de la directora general.

Coincidiendo con el desarrollo de la Feria del Libro en Santander, El Gobierno de Cantabria entregó los premios literarios del pasado año en un acto que tuvo lugar en el Palacio de Festivales de Santander, en presencia del consejero de Cultura, Pablo Zuloaga, y de la directora general del área, Gema Agudo.
Los galardones concedidos recayeron en Joaquín Correa, ganador del Premio Manuel Llano de cuentos; Manuel Laespada, ganador del premio de poesía Gerardo Diego, con el poemario ‘Ponme caras’; Manuel Antonio García, ganador del premio de novela gráfica Oscar Muñiz; y Nieves Hernández, ganadora del premio de novela José María Pereda.

Imágenes de una feria: #Felisa2022, en Santander

Aquí os dejamos unas imágenes de los primeros días de la feria del libro de Santander, conocida este año cono #Felisa2022. En ella podréis ver a autores nuestros como Francisco Taboada, Eduardo González, Aurora Díaz, Marta Falagán y Álvaro Machín; ajenos como Héctor Abad Faciolince, Laura Restrepo y Joaquín Marta Sosa; nuestros amigos Jesús, Marga y Coral; nuestros compañero de stand a quien desde aquí damos una vez más las gracias, Giuliano y Alicia, de #Artpapel, y al propio alma mater del encuentro, sin el cual esto no sería como está siendo, Paco Gómez Nadal. (No, no nos olvidamos los libros de Milrazones, Mochuelo y otras muchas editoriales con las que compartimos espacio).

‘Ponme Caras’, de Manuel Laespada, Premio Gerardo Diego 2021, ya en preventa

Ponme caras, de Manuel Laespada.

Manuel Laespada Vizcaíno, autor del poemario ‘Ponme caras’, fue el ganador de la edición de 2021 del prestigioso Premio Internacional de Poesía Gerardo Diego, que patrocina el Gobierno de Cantabria.

La obra del autor albaceteño será presentada en la Feria del Libro de Santander, que se celebrará del 1 al 10 de julio de 2022.

Ponme caras está estructurado en tres partes claramente diferenciadas y en las que el autor aborda tres de los temas universales de la poesía. Por un lado, encontramos una poesía breve en la que solo se aborda la belleza, el “arte por el arte”, con breves pinceladas, casi como un divertimento poético. En el segundo capítulo encontramos una poesía más comprometida, reflexiva, en algunos casos rozando el desencanto, donde el olvido, las dudas o el carpe diem, toman cuerpo. La tercera parte del poemario, la más luminosa, es un canto al amor como fuerza salvadora y lugar de encuentro, de feliz encuentro.

El libro ya se encuentra en preventa y oficialmente podrá ser adquirido por el lector el próximo lunes.

Manuel Laespada Vizcaíno

Laespada Vizcaíno tiene una dilatada trayectoria tras de sí con premios de prestigio como el Soledad Escassi, concedido por el Círculo de Bellas Artes.

Manuel Laespada ha publicado catorce poemarios, merecedores de otros tantos premios, entre ellos el Mario López de Bujalance, Vicente Martín de Torrejón de la Calzada, Luis Feria de La Laguna, Ciudad de Pamplona, Ciudad de Mérida, Joaquín Lobato de Vélez Málaga o Tardor de Castellón.

 En poesía infantil ha publicado el poemario “Anividanzas”

En prosa publicó el libro de relatos “Un baño de palabras” y la novela “La complicidad de la duda”, Premio Cartapuebla de Miguelturra.

Estaremos con FELISA dentro de unos días

Dentro de unos días estaremos con FELISA 2022, la Feria del Libro de Santander que, renovada, se ubicará del 1 al 10 de julio en la Plaza Porticada de Santander. Nosotros compartiremos stand con ArtPapel, al que desde aquí damos las gracias por acogernos. Allí podréis encontrarnos y encontrar nuestros libros, sobre todo las novedades de este año y los todavía recientes de 2021. No tenemos previstas presentaciones/firma, salvo la de Álvaro Machín, que presentará ‘Un millón de pasos’ el sábado 9 de julio, a las seis de la tarde.

También en la Feria se presentará, el 4 de julio, la edición de 2021 de los Premios Gerardo Diego de Poesía, que patrocina el Gobierno de Cantabria. La obra de esta edición es ‘Ponme caras’, del poeta Manuel Laespada.

Os iremos informando aquí y en redes de nuestras actividades. ¡Os esperamos!

La 41 edición de la Feria del Libro de Santander y Cantabria ya está escribiéndose. Serán 10 días intensos donde la palabra es la protagonista y donde todas aquellas personas que amamos los libros nos disponemos a dejarnos impregnar de la creatividad y la inteligencia.

FELISA es organizada por Librerías Asociadas de Cantabria (LAC) con el apoyo de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Santander y la Consejería de Universidades, Igualdad Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria.

Infierno y paraíso de las islas’, en Santander

Miguel A. Moreta-Lara, autor del libro, y Marta Cerezales-Laforet presentarán ‘Infierno y paraíso’ en Santander. Les acompañará el editor Javier Fernández Rubio.

Este es un libro sobre la mar, donde tantos libros se perdieron, donde naufragan hermosos seres en islas de ensueño o de dolor. Persigue la ebria poesía de los mascarones. Surca mares amargos subido a la madera con la que se fabrican libros y barcos. Este es un libro también sobre mujeres fascinantes y maldecidas. Acaso marear estas páginas sea también piratear historias que tratan de tantas mujeres luchadoras y ninguneadas. Este libro quiere desplegar velas, encender cirios que iluminan las diosas locas, cisnes en la charca.

Miguel A. Moreta-Lara Nació en Marruecos. Su infancia y adolescencia transcurrieron en la localidad saharaui de Villa Cisneros/Dajla. Se licenció en Filología Románica por la universidad de Valladolid (1976). Catedrático de instituto jubilado. Profesor en universidades de Marruecos (Mohamed I, Uxda y Mohamed V, Rabat) y Hungría (Eötvös Lórand, Budapest). Ha publicado, ‘La Manganilla de Melilla de Juan Ruiz de Alarcón’ (con Jesús F. Salafranca, 1993), ‘Repertorio de hispanistas magrebíes’ (con Mohammed Salhi, 1998), ‘Más amor y más sufrir’, ‘La imagen del moro’ y ‘Contar las cuarenta’, este último con el Desvelo Ediciones.

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