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El éxito del fracaso, el fracaso del éxito, por Toni Montesinos

En una novela de Bohumil Hrabal, Una soledad demasiado ruidosa, el protagonista, después de trabajar treinta y cinco años en una trituradora de papel, se introducía en la máquina y apretaba el botón que lo iba a aplastar. Echándole imaginación, ese podría ser el aspecto caníbal de la literatura actual en Occidente, convertida en muchos casos en disciplina industrial, dependiente de empresas de comunicación, constituyéndose en un Prometeo cuyos órganos son comidos y reconstruidos ad infinitum. Así, hoy el artista está castigado de cara a una pared llena de cifras: es un producto de las finanzas, el stock, el trimestre en las librerías, la trituradora si no logra un mínimo de ventas.

¿Qué significa, dentro de este marco de prisas, de ansiedad económica, de novedades que el tiempo desintegra antes de que su eco caduque de forma natural, el éxito y el fracaso de una obra literaria? Actualmente, los textos son secundarios en beneficio de quien los firma: se compra lo último de Menganito, y las agencias y editoriales buscan la fórmula —siempre su majestad la Novela— que les facilite insertar el original en el mercado. Así ocurre desde 1840, explica Arnold Hauser, cuando «la obra literaria se convierte en mercancía en el sentido más absoluto de la palabra; tiene su tarifa de precios, se confecciona según modelo y se entrega en fecha fija». Balzac o Eugène Sue serán algunos de los autores más aclamados y que más beneficios económicos consigan con este tipo de novelas por partes: «Las lee todo el mundo: la aristocracia y la burguesía, la sociedad mundana y la intelectualidad, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, señores y criados». Pero el que ganará más dinero, entre doscientos y trescientos mil francos al año, será Dumas, que enseguida entenderá la necesidad de recurrir a negros que le ayuden a satisfacer la demanda de unas tramas atractivas y sencillas; en su caso setenta y tres empleados que escriben una impresionante cantidad de páginas y entre los que destaca el erudito historiador Auguste Maquet.

Es el tiempo del folletín, cuando Dumas deja en suspenso la trama de El conde de Montecristo o Los tres mosqueteros para avivar la curiosidad del lector, del cliente fiel que a la semana siguiente adquirirá el periódico donde continúa la historia que le tiene en vilo. Jamás la palabra «producción» se había relacionado con la actividad artística, como advirtió Octavio Paz, hasta que se consolida la Revolución Industrial. Se inaugura, de este modo, el concepto de popularidad en torno al escritor: Balzac, Dickens, Blasco Ibáñez, Simenon, Stephen King, Pérez Reverte. En estos casos, se deduce que el éxito equivale a dinero, a número de admiradores que pagan a cambio de la creatividad de un individuo y su capacidad para entretener.

La otra cara de la moneda, sin embargo, resulta más atractiva, abundante y realista, más próxima a la mayoría: «¿El fracaso? El fracaso es el condimento que le da sabor al éxito», decía en su «Autorretrato» Truman Capote; algo que tiene que ver con lo que estudió Alain de Botton en Ansiedad por el estatus: «Nuestro sentido de la identidad se ve preso de los juicios de aquellos con quienes convivimos». En virtud de cuánto se atienda la opinión ajena, el fracaso y el éxito serán, por consiguiente, relativos; Lev Tolstói, en sus diarios, se preguntaba: «¿Para qué el dinero o la estúpida fama literaria? Es mejor escribir algo bueno y útil con convicción y entusiasmo»; y añadía: «Hay que escribir sin ruido, con tranquilidad, sin tener como objetivo publicar»; y el colmo de la contradicción: «Que mis obras se hayan vendido durante los diez últimos años [1885-1895] ha sido para mí el asunto más doloroso de la vida». Lo cual es difícil hasta para los autores de más talento. En la Navidad de 1922, Virginia Woolf escribía a Gerald Brenan: «¿Acaso no estamos siempre esperando? Y aunque fracasemos cada vez que lo intentemos, lo cierto es que no fracasaremos tan estrepitosamente como habríamos fracasado de no haber estado dispuestos a atacar el todo desde un principio». Woolf recordaba la desesperación que sentía, a los treinta años, al no tener nada digno de publicarse. Una autoexigencia que también proclamaba Julio Cortázar y que Samuel Beckett llevaría a sus últimas consecuencias, pues el sentimiento de repulsión por la propia obra es inherente al escritor, hasta el punto de que «ser artista es fracasar como nadie se atreve a fracasar».

Peor sería, no obstante, para aquellos que morirían sin disfrutar del clamor que el futuro tenía reservado a sus escritos: Mijaíl Bulgákov, calumniado y silenciado por el poder político hasta su desaparición en 1940, no vería cómo el mundo literario se asombraba ante El maestro y Margarita; Giuseppe Tomasi di Lampedusa fallecería meses antes de que se descubriera la magnitud de El Gatopardo aunque, por otra parte, su enfermedad le evitaría padecer los ataques de los críticos contra el relato; la repentina muerte de Robert Musil interrumpiría la escritura de la gigantesca El hombre sin atributos. Los casos son incontables. Hoy mismo, ¿intuiría Roberto Bolaño todas las maravillas, a título póstumo, que se iban a decir de su 2666?

El sueño esclavo, Toni Montesinos

He descubierto que la lectura es un sueño esclavo.  
¿No es mejor soñar mis propios sueños? 

Fernando Pessoa

600 páginas sobre libros y escritos, de la mano del crítico Toni Montesinos

El sueño esclavo, de Toni Montesinos.

Ya tenemos en preventa ‘El sueño esclavo. Tríos de artículos de comportamientos literarios‘, la gran obra recopilatoria de la labor crítica de Toni Montesinos (‘Qué leer’ y ‘La Razón’), 600 páginas en la que deambulan libros y literatos, pero sobre todo la pasión por la lectura y la escritura. Un libro imprescindible para los que aman los libros y que estará accesible para el público el 29 de este mes de marzo, aunque ya puede ser adquirido en nuestra web.

Toni Montesinos es, muy probablemente, el crítico literario más prolífico de España de lo que va de siglo XXI, abordando toda clase de lecturas de máximo nivel e interés. Desde diferentes periódicos y revistas, desarrolla una labor ingente, con un sello personal consistente en transmitir amenidad en el estilo, rigor en el conocimiento y sinceridad en el juicio, lo cual le ha granjeado innumerables adeptos. En ‘El sueño esclavo’, Montesinos recoge numerosos textos que ha dedicado a autores universales o motivos literarios, con la original propuesta de agruparlos por tríos sobre la base de «comportamientos». Un festín lector, una celebración por todo lo alto de quien es desde hace veinte años el principal comentarista de libros del diario ‘La Razón’.

EL SUEÑO ESCLAVO | ÍNDICE

Comportamientos literarios: La desmemoria literaria / El éxito del fracaso, el fracaso del éxito / Escritura que se fuma. Comportamientos regionalistas: Letras provincianas / La vieja irlanda nueva / El Sur en la narrativa norteamericana. Comportamientos ambientales: El café como rincón literario / Cementerios letrados / Temperaturas literarias. Comportamientos consolatorios: La utilidad de la literatura / El humor como terapia / Epicuro nos hace felices. Comportamientos sexuales: El miedo y el deseo: escritores y homosexualidad / Freud y el diván del sexo femenino / El pecado sensual de Lolita y el ‘ménage à trois’ de H. P. Roché. Comportamientos femeninos aventureros: Nellie Bly tras las huellas de Phileas Fogg / Dinesen y Markham: vuelos y amores sobre África / Agatha Christie alrededor del mundo. Comportamientos eróticos: Casanova y Sade, lujuria y perversión / Las fotografías de Lewis Carroll / La pornografía como tesoro documental. Comportamientos enamoradizos: Benjamin Constant y Jens Peter Jacobsen: el dolor de amar / Gabriele d’Annunzio: el amor teatralizado / García Márquez: un par de novias y una esposa. Comportamientos epistolares: Una ballena blanca entre Melville y Hawthorne / Henry Miller y sus cartas hamletianas / Miguel Delibes y un destino de 50 años. Comportamientos inadaptados: Leopardi, el cantor solitario / Clarice Lispector: preguntas sin respuestas / Emil Cioran y el tedio como profesión. Comportamientos lingüísticos: La oralidad literaria desde la historia / Sir Thomas Browne: el inventor de palabras / El Quijote habla spanglish, y Sancho, con refranes. Comportamientos navideños: Noche de paz, noche de amor: del villancico español al Dickens navideño / De Irving como antecedente dickensiano hasta el siglo xx / Volver a ser un niño con Agatha Christie y Chesterton. Comportamientos urbanos: La Barcelona novelizada / Londres en la historia y bajo tierra / Conexión Dublín-Sevilla. Comportamientos infantiles: El lobo siempre viene: cuentos de hadas clásicos / Pippi Långstrump: las dos trenzas más célebres / El corazón adulto de Gloria Fuertes y las fábulas de La Fontaine. Comportamientos superventas: Vicente Blasco Ibáñez y Corín Tellado / J. K. Rowling: la magia de hacer leer / Stieg Larsson: revivir con la firma de otro. Comportamientos argentinos: Juan Filloy y los títulos de siete letras / Los amigos de Borges / Ayer, hoy, siempre Cortázar. Comportamientos ciencia-ficticios: El género más apasionante de la galaxia / Viajes en el tiempo en territorios distópicos / Ray Bradbury: escribir para no morir. Comportamientos detectivescos: Letras en torno a Sherlock Holmes / El criminal igual que el escritor / La materia gris de Hercules Poirot. Comportamientos premiados: Los Nobel de la controversia / Mario Vargas Llosa y la fraternidad literaria / Lara y los premios Planeta. Comportamientos lugareños: La Trieste de Italo Svevo y Claudio Magris / El París de Patrick Modiano / Ring Lardner y E. B. White en Nueva York. Comportamientos españoles: Baroja, el huraño criticón / C. J. Cela: poeta vagabundo de la España negra y la América dictatorial / La hispanomanía, la hispanibundia y la hispanofobia. Comportamientos medievales: 700, un número en común de Dante y Petrarca en el siglo xxi / ‘Juego de tronos’: la realidad medieval hecha ficción / Arturo: el monarca de la magia. Comportamientos marítimos: Robinsones a bordo del barco de la literatura / Un tesoro de lectura: Robert Louis Stevenson / Conrad, Lowry y el mar de la escritura. Comportamientos terroríficos: Criaturas inmortales desde un volcán / Frankenstein y el legado de una madre / Bram Stoker, vampirizado por su Drácula. Comportamientos decadentistas: Malditos y dandis desde Baudelaire / Valle-Inclán y los tipos de bohemios / Rilke, angelical y apátrida. Comportamientos crítico-literarios: El crítico literario como autoridad / Harold Bloom o el buscador de genios / Del crítico historicista al artístico.Comportamientos periféricos: Un africano y un indio en el Caribe: Walcott y Naipaul / El implacable lector J. M. Coetzee / Las añoranzas de juventud de Mircea Cărtărescu. Comportamientos diarísticos: El diario viajero de James Boswell con Samuel Johnson / Memorias literarias día a día: de los hermanos Goncourt a Trapiello / Jornadas enfermas y solitarias: Katherine Mansfield y Sándor Márai.

Toni Montesinos.

Toni Montesinos (Barcelona, 1972) es crítico literario de ‘La Razón’ y redactor jefe de ‘Qué Leer’. Ha publicado cuatro novelas: ‘Solos en los bares de la noche’ (2002), ‘Hildur’ (2009 y 2015), ‘La soledad del tirador’ (El Desvelo, 2017) y ‘El fantasma de la verdad’ (El Desvelo, 2018). Sus últimos libros son ‘El dios más poderoso. Vida de Walt Whitman’ (2019), ‘El fruto de la vida diversa. Artículos sobre literatura norteamericana’ (2020) y ‘Palabrería de lujo. De la Ilustración hasta Houellebecq’ (2021).

Entrevista de Toni Montesinos a los autores de ‘El Hacedor de Titulares’ en su blog ‘El alma en las palabras’

Entrevista de Toni Montesinos a Carmen Quintana Cocolina

El periodista y escritor Toni Montesinos entrevista a la autora de ‘Felicidad’ en su blog ‘Alma en las palabras’

 

Entrevista a Carmen Quintana Cocolina  en 'Alma en las palabras'

Toni Montesinos y 2017

‘La soledad del tirador’, en El Diario Montañés

En El Diario Montañés, ayer.

 

la soledad del tirador dm

‘La soledad del tirador’, de Toni Montesinos, coming soon…

Dentro de una semana, el 20 de marzo, tendremos en la calle nuestra novedad de marzo: La soledad del tirador, de Toni Montesinos. ¿De qué va esta novela?

La novela está ambientada en la Barcelona de los años ochenta, donde un joven rememora su dura vida en aquellos tiempos, en un barrio periférico, de clase social baja, con la familia escindida y en medio de una sociedad en plena transición política, económica y cultural. Su pasión, el baloncesto, es el telón de fondo de una historia que abarca el instituto, donde no le es posible adaptarse, el hogar desolado y el club deportivo lleno de retos y limitaciones.

La soledad del tirador habla de la rabia de nacer en el peor lugar en el peor momento; habla de la injusticia de que nadie nos conceda una oportunidad; habla de la crueldad de quien se regocija en situarse por encima de uno por el simple hecho de pisotear sueños ajenos.

¿Y quién es Toni Montesinos?

Toni Montesinos (Barcelona, 1972) es crítico literario y ha editado o prologado obras de una docena de clásicos españoles, latinoamericanos y estadounidenses. Recogió sus siete poemarios en Alma en las palabras. Poesía reunida 1990-2010 (2015) y en la apócrifa Antología poética del suicidio (siglo XX) (2015), y es autor de las novelas Solos en los bares de la noche (2002) y Hildur (2009 y 2015). Entre sus últimos ensayos y libros de viajes, destacan: La pasión incontenible. Éxito y rabia en la narrativa norteamericana (2013), entre otras.

Esperamos que os interese y os guste.

Entrevista ‘capotiana’ a Silvia Andrés y Rafael Manrique

ALMA EN LAS PALABRAS- Entrevista capoti... Sílvia Andrés Serna

Os la recomendamos encarecidamente. El espíritu de Mae West planea sobre esta entrevista

http://almaenlaspalabras.blogspot.com.es/2017/01/entrevista-capotiana-silvia-andres-y.htmlp1070678p1070680

‘Estampas de mujer’, según Toni Montesinos

El siglo XIX femenino

  por Toni Montesinos
Dos imperios, tres monarquías, dos repúblicas, tres revoluciones, todo ello a lo largo de setenta años, hacen del siglo XIX francés una etapa de «grandes turbulencias y de inestabilidad política». A esto se refiere Marta Cerezales Laforet al inicio de esta magnífica antología en la que ha traducido trece cuentos que ejemplifican diversos estereotipos de mujer y que firman cinco autores señeros: Honoré de Balzac, Guy de Maupassant, Villiers de l’Isle-Adam, Émile Zola y Théophile Gautier. Una época aquella, indica la editora, en que la condición femenina sufriría «un retroceso en relación con el siglo anterior». Y nada mejor que la literatura para captarlo. Así, el lector conocerá relatos sobre «la señora», «la campesina», «la obrera», «la mancillada», «la prostituta», «la artista» y lo que da en llamar «la muerte enamorada». Siete secciones en que se respira el ambiente represivo que vivían las jóvenes, sobre todo, ante los abusos del varón despótico de turno, o las desesperanzas o caprichos de las adineradas también sometidas a una sociedad hipócrita y controladora desde tribunas siempre masculinas.
La selección, verdaderamente atinada, de Cerezales Laforet, viene enmarcada con breves notas que presentan esas siete situaciones en que no faltarán las prostitutas y su sórdido ambiente o la adúltera sufridora y pasional. Este último caso es el de Balzac, con «El mensaje», sobre el final trágico de dos amantes, como resulta habitual en el autor, recreando clases sociales altas. Lo cual contrasta con el naturalista Zola, siempre proclive a reflejar en sus textos a los trabajadores míseros y que en uno de los textos elegidos para la ocasión, titulado «La señora Sourdis», pone a la mujer como protagonista en el mundo de la pintura, en el cual, como en tantos otros, solía ser rechazada, cuando no vituperada.
«Estampas de mujer» sirve así para enseñar a mirar lo que era ser una muchacha explotada en su empleo –incluso, por supuesto, en el plano sexual y moral–, por ejemplo, en la finca de un hombre poderoso, como sucede en «Historia de una criada de granja», de Maupassant. Precisamente, de la maestría de este escritor para observar a las féminas dio cuenta la antología «Todas las mujeres», que Siruela publicó en 2011. En aquel libro, pasaban ante nuestros ojos todos los tipos femeninos, lo que es sinónimo, muchas veces, como se ve también en los cuentos seleccionados por Cerezales Laforet, de sufrimiento; sólo falta asomarse a lo que implicaba social y eclesiásticamente quitarse la vida por entonces («Señora Bautista», del propio Maupassant), o a la angustia de trabajar doce horas seguidas por un sueldo mísero, como se lee en «Con qué sueñan las pobres chicas», de Zola.
Publicado en La Razón, 4-VIII-2016

Polly Adler, en La Razón

cultura la razón polly

La Razón, por medio del crítico Toni Montesinos, nos dedicó un espléndido reportaje de tres páginas a nuestro libro ‘Una casa no es un hogar’, de Polly Adler.

http://www.larazon.es/cultura/polly-adler-y-el-burdel-de-la-mafia-EJ11816561#.Ttt1htgCFkxnYrv

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