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Ya está aquí: La Poesía de Karin Boye, traducida del sueco por Jesús García Rodríguez

Teníamos ganas de hacer este libro y ya es una realidad. La poesía completa de una de las más bellas y trágicas voces de la poesía nórdica: la sueca Karin Boye. Y todo ello gracias al trabajo y al tesón del traductor y compilador Jesús García Rodríguez, quien ya colaboró con nosotros a la hora de hacer realidad otra gran obra: ‘La zozobra de la lengua’, del franco-rumano Gerashim Luca.

La obra que acabamos de publicar reúne cinco libros de la poetisa trágicamente desaparecida en la década de los años 30 del pasado siglo.

La poesía de Boye fue calificada, ya en vida de la autora, de fría y abstracta. No deja de ser extraña esa calificación en el caso de una escritora cuya fuente de inspiración habían sido siempre escritores que propugnaban una batalla contra el racionalismo moderno y buscaban investigar en fuerzas interiores irracionales: Schopenhauer, Nietzsche, Freud, los surrealistas; su vida misma se vio zarandeada por intensísimas conmociones psíquicas y espirituales.

La poesía de Boye sorprende por su contenido existencial, de búsqueda de sentido a veces en un plano religioso y otras en un plano claramente laico; eso la hace muy distinta a la obra de otros escritores coetáneos suyos. La presencia de una escisión interior es muy habitual en sus poemas, producida por algún conflicto interior, moral o espiritual.

La traducción contiene los cuatro libros de poemas publicados en vida por Karin Boye y el libro póstumo ‘Los siete pecados capitales y otros poemas póstumos’, editado pocos meses después de su muerte. El traductor, Jesús García, ha utilizado las ediciones originales de la editorial Albert Bonnier. También ha pretendido la fidelidad al texto por encima de cualquier tentativa de interpretación, pero naturalmente sin prescindir de una forma poética que transmita y reproduzca la belleza de los poemas originales. Es por ello, que ha renunciado a la rima para hacer el texto más legible al lector moderno.

Karin Boye

Nació en Gotemburgo, Suecia y se mudó con su familia a Estocolmo en 1909. Estudió en la Universidad de Upsala desde 1921 hasta 1926. Su primera colección de poemas fue Nubes (Moln, en sueco). Mientras estuvo en Upsala y hasta 1930, Boye fue miembro del grupo socialista Clarté. Entre 1929 y 1934 Boye estuvo casada con otro integrante del grupo Clarté, Leif Björck. En 1932, después de separarse de su esposo, tuvo una relación con Gunnel Bergström, quien dejó a su esposo Gunnar Ekelöf por Boye. Boye se suicidó tomando somníferos después de abandonar su casa el 23 de abril de 1941. Según los informes policiales de los Archivos Regionales de Gotemburgo, fue encontrada yaciendo en una roca, en una montaña con vista hacia Alingsås, cerca de Bolltorpsvägen, por un granjero que estaba dando un paseo. En el lugar existe hoy un monumento conmemorativo.

¿Dónde puede encontrarse la antología poética de Norman Cameron?: librerías y venta online

Cameron, junto a Gretel Bajardí, en Mallorca.

Os dejamos las librerías y tiendas de venta online en la que podéis encontrar un ejemplar de la antología poética de Norman Cameron que ha confeccionado para nosotros Imanol Gómez Martín. El libro estará a la venta el próximo lunes ya.

El Corte Inglés, FNAC, Casa del Libro, Amazon, Troa, Elkar, Abacus, Laie, Antígona (Zaragoza), Agapea Factory (Palma de Mallorca, Málaga), Campus (Palma de Mallorca), Documenta (Barcelona), Finestres (Barcelona), La Gralla (Granollers), La impossible (Barcelona), Nollegiu (Barcelona), Paideia (San Cugat del Vallés), Cantón 4 (Ferrol), Antonio Machado (Salesas y BBAA; Madrid), el Aleph (Madrid), Le Librería (Madrid), Visor (Madrid), Anais Libros (Castro Urdiales), Vorágine (Santander), Lagun (San Sebastián), París Valencia (Valencia), Popular Libros (Albacete), Primado (Valencia), Babel (Granada), De Libros (Marbella), Lual Picasso (Almería), Luna Nueva (Jerez de la Frontera), Luces (Málaga), Palas (Sevilla), Picasso (Granada), Rayuela (Málaga), Dlibros (Torrelavega), Casa Tomada (Sevilla), Ciento Volando (Madrid), Puerta de Tannhauser (Cáceres, Plasencia), Letras Corsarias (Salamanca), Pastor (León), Margen (Valladolid), Kathedra (Ourense), Couceiro (Santiago de Compostela), Paz (Pontevedra).

Así es la poesía de Norman Cameron, el poeta que acaba de llegar a El Desvelo

‘Norman Cameron. Antología Poética’

Gracias a Imanol Gómez Martín, editor literario y traductor, podemos conocer a una serie de poetas anglosajones de principios del siglo pasado, de los que es admirador y a los que hemos incorporado a la colección Última Thule. El último y más reciente es Norman Cameron y su Antología Poética, ya a la venta.

Cameron tiene un currículum amplio y atractivo, no sólo por su hacer poético sino también, por las amistades que lo rodearon y que lo acompañaron hasta su muerte. En primer lugar, Robert Graves, el famoso escritor inglés, autor entre otras obras de Yo Claudio, y Laura Riding, poeta norteamericana brillante y menos conocida que el anterior pero imprescindible, en el caso de Graves y su entorno, gracias a su inteligencia pero también a una personalidad peculiar, entre perturbada y perturbadora.

Riding comenzó siendo la mentora de Cameron en sus trabajos como traductor, su Celestina en sus relaciones personales con dos de sus tres mujeres, hasta que finalmente se convirtió en aquella persona de la que es mejor alejarse para poder vivir sin que su influencia asfixie.

A pesar de Riding, las amistades de Cameron gozaron de buena salud con nombres extraordinarios desde el punto de vista artístico y literario. Entre ellos, hay que destacar la estrecha relación con el poeta Dylan Thomas al que Cameron ayudó y protegió durante toda su vida, y al que perdonó todas sus debilidades que eran muchas.

Otros no le dieron tantos quebraderos de cabeza, caso del poeta Alan Hodge, el pintor John Aldridge, James Reeves o el famoso George Orwell al que sobrevivió y cuya muerte sintió profundamente.

Pero como poeta, sus amigos le calificaron de singular, entendido esto como extraordinario, diferente, único. Lo que Cameron pretende con su poesía es ser honesto, riguroso, preciso. Intenta conocerse a sí mismo. Es una buena carta de presentación y una invitación para conocer su obra.

La Antología Poética que Imanol Gómez Martín ha preparado y traducido y que forma parte de la colección Última Thule, agrupa la poesía de Norman Cameron por orden cronológico, algo también interesante para darse cuenta de su evolución como poeta.

La singularidad que Cameron muestra en su Antología se manifiesta en todos sus poemas pero hemos seleccionado dos de ellos:

Descubrieron los psicólogos que la señorita B
sufría de personalidad múltiple.
Ella era B-1, B-2, 3, 4 y 5,
todas ellas luchando en un mismo cuerpo.
B-1 andaba piripi y B-2 se sintió mal,
B-3 quedó embarazada y B-4 pagó la factura.
Bueno, con eso ya vale. ¿Y yo qué?
Yo soy, al menos, N-1, N-2, N-3.
N-1 es un glotón, N-2 un miserable;
N-3 es diferente pero no más listo.
Bueno, con eso ya vale. ¿Y qué pasa con N-0?
Ese es el N que me intriga.

Nostalgia de la muerte. Norman Cameron

La poesía de ‘Supertrump’, en edición bilingüe y de la mano de Gabriel Insausti

Antología poética de William Henry Davies

Ya tenemos a disposición de los libreros (y pronto del público) una antología excepcional de uno de los poetas referentes de este género en el Reino Unido. Hombre de gran sencillez, con ideas propias y nada acomodaticio, W. H. Davies viajó por el mundo libre de ataduras y escribió al margen de modas y generaciones una poesía como era él: sencilla y honda, de vuelta a las cosas esenciales, que son las que importan. Con su visceral independencia, la poesía de Davies fue muy popular en el primer cuarto del siglo XX y grandes poetas del momento como Edward Thomas se reconocen como tributarios. Tuvo más influencia de la que quiso tener y recibió menos reconocimiento del que merecía.

En esta edición bilingüe, prologada y traducida por Gabriel Insausti, se recoge una antología de sus mejores y más significativos poemas.

William Henry Davies (Newport, 1871 – Nailsworth, 1940). Poeta y novelista inglés, conocido como el poeta vagabundo o como él mismo se describió: un ‘supertramp’, un supermendigo. De origen humilde, empezó a trabajar desde muy joven. Abandonó Inglaterra en 1893 y, durante algunos años, vivió vagabundeando entre Estados Unidos y Canadá, pero se vio obligado a poner fin a esta vida de aventurero tras un accidente que le costó la amputación de un pie. Regresó a su país y se estableció en Londres, donde, por un tiempo, se ganó la vida como vendedor ambulante. Gracias a la ayuda y al apoyo de George Bernard Shaw y de Edward Thomas, en 1905 consiguió publicar su primera colección de poemas, ‘Soul’s Destroyer’.

SOLEDAD

Sí, soledad, pues solo veo árboles
en torno a mí y muy cerca, hacia el oeste
–casi a tiro de piedra– una montaña
que forma un solo ser con este bosque.
He mirado su cumbre largo rato
por si volaba algún ave de presa
sobre esa ola de tierra, y se acercaba 
por temor de volver por esa senda.
Y si lo hubiese visto, qué alegría
como cuando una vez, aún niño, vi
junto a un muelle una barca de diez pies
que había atravesado el hondo Atlántico
y a un anciano que se había amarrado
tres días y tres noches, pues si el viento
lo soltaba, sin duda se ahogaría.
Sí, soledad, pues a mi alrededor
no veo sino montes con sus árboles
y las flores, las aves, las abejas
-las abejas, que beben de esas jarras
de forma y color vario y no suspiran
sino murmuran su alabanza– y todos
los pájaros cantaban hasta ahora
que han oído el chillido de algún mirlo,
al verme detenido bajo un árbol,
y los ha enmudecido y ahuyentado;
incluso el petirrojo mira en torno
con miedo. Y una casa o dos más lejos,
sin señales de vida; en vano el cuco
nos deja oír su extraña, alegre nota
por que la voz del niño le responda.
Vagan por este valle silencioso
ovejas que no tienen otro hogar
ni sueñan otra cosa que este valle.
Veo una puerta, un muro casi en ruinas,
oscuro y sin pintura, y me parece
que podría contar dulces historias.
Luego anduve y muy cerca encontré un campo
y lo que vi me hizo abrir los ojos:
un hombre y un caballo blanco, y juro
que, aunque dormidos, araban la tierra.
Luego me fui a casa y ya no vi
un solo rostro en mi camino, hace
una semana de esto. No habrá uno
entre los vagabundos de Inglaterra
que me haga creer en ese campo
cuando yo, soñador, cierro mis libros.
Y, sin embargo, a veces dejaría
feliz que me engañasen esos hombres.

Traducción: Gabirel Insausti.

El amor entre Vera Brittain y Roland Leighton en dos libros: ‘Un llanto sobre el mar’ y ‘Nada tan amargo’

Dos de nuestros libros están íntimamente relacionados y si se leen a la vez se comprenderá por qué. En ‘Nada tan amargo’, conjunto de poemas de poetas de la I Guerra Mundial, Vera Brittain tiene un protagonismo especial. Pero también Roland Leighton, aquel muchacho de quien estuvo enamorada y cuya relación quedó truncada por la guerra. De Roland Leighton hemos publicado ‘Un llanto sobre el mar’ y tanto en un libro como en otro se encuentran poemas cruzados, los que Vera dedicó a Roland y los que Roland dedicó a Vera.

Leighton no tenía un círculo amplio de amigos ya que sus compañeros lo consideraban bastante frío y vanidoso. Sin embargo, se convirtió en un amigo cercano de Edward Brittain, hermano de Vera. Leighton utilizó el medio de la poesía para expresar su creciente amor por ella, a quien conoció cuando tenía 19 años. No tuvieron mucho tiempo. Roland moría en 1915, con 20 años, en Francia.

Fotografía de Vera Brittain
Vera Brittain

‘Un llanto sobre el mar’ fue editado por Paula Campos Fernández. ‘Nada tan amargo’, por Eva Gallud Jurado. Sin ellas no hubieran sido posible estos libros.

Porque yo naceré en un burdel

Roland Leighton

Porque yo naceré en un burdel
y tú nacerás sobre un trono.
Con rostro desatento
el destino nos asigna un lugar,
y nunca podemos reclamar el nuestro.
Y no nos atrevemos a murmurar
y no expresamos queja alguna,
aunque muy bien sabemos
qué infierno deben vivir algunos
antes de morir.
Porque una parte de la tierra es cielo
y la mayor parte de la tierra es infierno
y las estrellas burlonas
miran a través de las rejas del cielo
y sonríen: «Dios lo ha hecho bien.»

Traducción: Paula Campos Fernández

El único hijo

Vera Brittain

La tormenta golpea ruidosa y tú estás lejos, 
la noche es feroz,
¿acaso apunta el día en lejanos campos de batalla, 
pequeño mío?

Hasta el menor de los males intenté evitarte 
en el pasado,
con sueños de hombría en colinas lejanas calmé 
tus temores infantiles,

pero no pude salvarte del choque del conflicto; 
con ojos brillantes
agarraste la espada y por el camino de la Vida 
saliste a buscar tu recompensa.

La tempestad ruge, pero tú estás dormido; 
aunque el viento azote con furia
no podrán romper tu profundo sueño infinito, 
pequeño mío. 

Traducción: Eva Gallud Jurado

‘Cuaderno de Saì Gòn’, la experiencia poética del Vietnam de Pablo Escribano

Cuaderno de Saì Gôn

Las mujeres casadas muestras sus / pechos desnudos, / lunas negras, y al caer / la tarde se asa un perro. 

Cuaderno de Saì Gòn entremezcla el exotismo de los cuatro años transcurridos en Vietnam con reflexiones ácidas sobre la existencia y los valores que imperan en el mundo.

Es el primer poemario que publicó Pablo Escribano. Incluye un prólogo poético de Jorge Riechmann, que recoge 13 poemas de este a modo de ‘acompañamiento’ del libro de su amigo; y una cubierta diseñada por Carmen Quijano.

#cuadernodesaigon #pabloescribano #poesia #poetry #ultimathule

David Leighton escribe sobre la vida y obra de su tío Roland

Mi padre, Evelyn Leighton, tenía sólo quince años cuando su querido hermano mayor, el lugarteniente Roland Leighton, perdió la vida en el frente occidental de la Primera Guerra Mundial. 

Tras esta inesperada tragedia, mi padre apenas tuvo contacto con sus padres y nunca les habló a sus propios hijos de lo ocurrido durante estos años de su vida. Sin embargo, a lo largo de su carrera como oficial en la marina británica, sintió que era su deber responder de algún modo a las altas expectativas creadas por su hermano Roland. 

Nosotros, sus hijos, supimos muy poco de nuestro tío Roland hasta que, en el año 1979, apareció la versión televisiva del libro autobiográfico Testament of Youth. Esta miniserie se basaba en el famoso libro de memorias de Vera Brittain, publicado en 1933. 

Tanto la serie de televisión como el libro, despertaron nuestro interés por la historia familiar, particularmente en la relación que mantuvieron la autora del libro, Vera Brittain, y nuestro tío Roland. Ambos se habían prometido en matrimonio antes de que Roland viajara por última vez al frente occidental en Francia, en agosto de 1915. 

El talento literario de Roland se debió, en gran medida, a la influencia de sus padres. Su padre, Robert Leighton, llegó a publicar alrededor de cuarenta libros de aventuras para jóvenes, mientras que su madre, Marie Connor Leighton, aportaba la mayor parte de los ingresos familiares escribiendo novelas románticas. El entusiasmo militar de Roland fue una consecuencia directa de la ideología militar e imperialista que reinaba en el ambiente de los internados y colegios privados de la época. 

En su poesía encontramos dos vertientes. Una de ellas dibuja claramente su viaje emocional, desde sus últimos días en el instituto, pasando por su encuentro con Vera y el descubrimiento del amor, hasta la desilusión producida por su experiencia en las trincheras. La otra vertiente es más experimental; en esta Roland parece querer jugar con diversas temáticas y formas poéticas, anunciando un futuro prometedor como escritor. 

Al estudiar cuidadosamente la obra de Roland Leighton y traducirla diestramente al español, Paula Campos Fernández ha realizado una importante contribución. Nuestra esperanza es que, además de dar a conocer su valor literario, sirva también para reflejar la terrible pérdida de potencial humano que toda guerra provoca.

David Roland Leighton 

‘La vida a solas’, poema de Kepa Murua leído por Ángela Serna

Ángela Serna ha tenido la gentileza de leer un poema de la antología de Kepa Murua ‘El cuaderno blanco’; y lo hace con una maravillosa voz, tocando el espíritu de una poesía en apariencia diáfana pero cargada de sentimiento y sentido.

«El cuaderno blanco. Antología poética». Poema : «La vida a solas». De fondo, «Hallelujah – Instrumental (Cover) Piano Violín Cello.

‘Casi un danzante’, un poema de Robert Nye

Robert Nye, Poesía Esencial

«No era como William Cowper, el delicado poeta inglés que escribía versos a instancia de sus admiradores. Robert, como también Robert Graves, Norman Cameron, James Reeves y Martin, escribía un poema si éste necesitaba ser escrito. En otras palabras, se da una pulsión que ha sido realmente reconocida a lo largo del tiempo. Curiosamente, como en Alexander Pope, esto no significaba que un poema fuese creado sin esmero una vez empezado, puesto que el poema era susceptible de ser revisado hasta dar con los matices adecuados. Robert era un artesano.»

Imanol Gómez, traductor de Robert Nye

Casi un danzante

Una vez, en una colina en Gales, un día de verano

Casi dancé al creer descubrir la alegría.

Más de una hora pasé tumbado

Contemplando las nubes, soñando.

Mientras allí yacía escuché el canto de una alondra.

Era una canción tan dulce que tocaba el filo del dolor.

Soñé que mi pelo era uno con las hojas

Y que mis piernas se enraizaban en la tierra.

Riendo despierto, allí tumbado al sol

Supe que no había más que saber.

No es de extrañar que al incorporarme

Me apeteciera danzar. Casi dancé,

Casi dancé de alegría, casi lo hice.

Pero algunos no danzan, y ya está.

Una noche sin duda yaceré para siempre

Y cuando lo haga quizá finalmente dance.

Mientras tanto guardo el recuerdo de aquel día

En el que casi dancé, una vez, en Gales. 

An almost dancer

Once, on a hill in Wales, one summer’s day

I almost danced for what I thought was joy.

An hour or more I’d lain there on my back

Watching the clouds as I gazed dreaming up.

As I lay there I heard a skylark sing

A song so sweet it touched the edge of pain.

I dreamt my hair was one with all the leaves

And that my legs sent shoots into the earth.

Laughing awake, I lay there in the sun

And knew that there was nothing to be known.

Small wonder then that when I stood upright

I felt like dancing. Oh, I almost danced,

I almost danced for joy, I almost did.

But some do not, and there’s an end of it.

One night no doubt I shall lie down for good

And when I do perhaps I’ll dance at last.

Meanwhile I keep this memory of that day

I was an almost dancer, once, in Wales. 

Reseña de ‘Autorretratos’ en la revista cultural Pérgola

Reseña de Autorretratos en Pérgola

 

 

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