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Crítica de Justino López de ‘En el corazón de la existencia’, en la revista ‘Estudios Filosóficos’

Portada del libro 'En el corazón de la existencia'

La revista ‘Estudios Filosóficos’, de Valladolid, ha tenido a bien incluir una reseña crítica del libro ‘En el corazón de la existencia. Filosofía de la experiencia de la vida’, de Pablo Redondo y Sebastián Salgado. La reseña está firmada por Justino López a quien desde aquí agradecemos su interés y el tiempo empleado:

REDONDO, Pablo y SALGADO, Sebastián, En el corazón de la existencia. Filosofía de la experiencia de la vida, Santander, El Desvelo Ediciones, 2019, 187 pp , ISBN 978-84- 949395-1-8 

Comienzo con una frase de Jean Paul Sartre: “El hombre tiende a contar su vida más que a vivirla Lo ve todo a través de lo que cuenta y pretende vivir su vida como si fuese una historia  Pero hemos de elegir entre vivir nuestra vida o contarla” 

Los autores del libro, Pablo Redondo y Sebastián Salgado, son doctores en Filosofía por la Universidad de Salamanca y han publicado juntos cuatro libros (este es el cuarto), además de otras obras individuales. En la introducción sostienen que hay un antiguo malentendido, según el cual pensar y vivir son actividades no del todo compatibles. También desde antiguo, la historia de la filosofía recuerda que no se da tal incompatibilidad, que pensar y filosofar son ciertamente una forma de vivir, porque pensar sobre lo que se vive es lo que la naturaleza dicta al ser humano. Esto es lo que han hecho estos dos autores en este libro: reflexionar sobre aspectos de la propia existencia, siguiendo el subtítulo del libro: Filosofía de la experiencia de la vida; pensar sobre aquellos aspectos de la vida cotidiana que no forman parte de los relatos de la historia de la filosofía, aunque haya autores que de pasada los hayan “tocado” en sus obras, como pueden ser la palabra, la intimidad, la melancolía, el aburrimiento, la imaginación, la risa, el tiempo, el paisaje, el cuerpo… para terminar en la muerte 

Los autores confiesan que hay elementos “que se han mantenido inalterables desde el principio: uno de ellos es escribir por gusto, por un interés por los temas, sin querer aspirar a escudriñarlos con la lupa del especialista y siempre con el propósito de hace ver que la filosofía tiene una faceta cercana que apela a la experiencia de cada uno”. Ambos autores lo hacen así, con toda normalidad, y aplican a cada uno de esos temas el mismo método “de lo manifiesto a lo implícito”. Se trata de dieciocho temas de la vida misma, sin ir a buscarlos fuera de ella, tratados de manera reflexiva, libre de tecnicismos, pero con una forma argumentativa, con un lenguaje claro (este es uno de los aspectos más determinantes del libro) y con un diálogo permanente con otros autores que han reflexionado también incidentalmente sobre ellos. No olvidan acudir también al testimonio del arte, del western, de la literatura, a autores como Thomas Mann, Robert Musil, Fernando Pessoa, Elias Canetti…

Lo curioso es que las citas de los otros autores contrastan con la opinión de los autores, con la intención de que sea el lector en que pueda dilucidar la cuestión. Ejemplos de lo que estoy diciendo son los apartados: “La imaginación” (pp 39 ss), “Fondos del tiempo” (pp 95 ss ) o “La diligencia del abismo: la muerte” (pp 167). Cada uno de los apartados ocupa de ocho o diez páginas, alguno de ellos, menos. No hay continuidad entre un tema y el siguiente de tal manera que el lector puede comenzar por los que más le llamen la atención. Lo que sí es claro que se llevarán una sorpresa 

Justino López Santamaría

‘Para huir’, en Valladolid

En el cine, el tiempo pierde la condición de dimensión que le atribuimos y un segundo de buenas emociones nos rescata de lo más ruin del fango de los infinitos días, una sensación que sirve para justificar que eso de intentar seguir viviendo merece mucho la pena.

Los artículos que se recogen en este Para huir no son análisis cerebrales ni tienen la forma de crítica cinematográfica. Se trata, más bien, de agitar algún árbol para intentar que caiga alguna fruta, y estas frutas tienen más que ver con el mundo emocional. En realidad, las películas que se toman como referencia, bien sean clásicos o cine contemporáneo, Westerns o cintas de superhéroes, sirven de excusa para empezar a indagar en temas en buena medida universales: la sensibilidad, la soledad, la resiliencia, el miedo, el nomadismo, la rebelión. El autor ha intentado que abarcaran sentimientos que a todos nos han afectado en algún momento, y he intentado que las obras de referencia fueran bastante conocidas, incluso populares. No se trata tanto de afirmar ideas, conclusiones, como de sugerir que no es tan sencillo tener una idea formada sobre la condición humana y cada una de las ramas de la condición humana. Pero, eso sí, los fundamentos que nos llevan a conocerla se pueden descubrir en casi cualquier obra de cine, muchas veces a través de preguntas que ni siquiera los creadores -guionistas, productores, directores- se habían planteado.

‘La huida inversa’ y ‘Los benditos’, en El Norte de Castilla y El Diario Montañés

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‘La huida inversa’, en Casa del Libro, de Valladolid

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‘La culpa fue de Baudelaire’, de Enrique López Viejo, novedad para las fiestas

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‘La culpa fue de Baudelaire’, de Enrique López Viejo, que estará a la venta en toda España el 1 de diciembre, retrata un momento clave de España, la Transición, de la mano de un ‘superviviente’ de aquellos tumultuosos años en que todo parecía estar por descubrir y experimentar. Hay numerosas publicaciones que retratan ese fascinante período pero pocas que lo hagan en primera persona, dado que muchos de sus protagonistas anónimos desaparecieron víctimas de las drogas o por otras razones. De este modo, las memorias de Enrique López Viejo narran desde el punto de vista de un joven un universo de estudios, mujeres, drogas, aciertos y desaciertos… y Baudelaire, a quien el autor atribuye su querencia por la ‘dolce far miente’, los ‘paraísos artificiales’ y el vértigo hacia el abismo que amenaza su propia existencia.

Nacido en Valladolid (1958), Enrique López Viejo es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid. Tras un breve paso por la docencia emprendió negocios diurnos y nocturnos, retirándose hace una década de toda actividad que no fuera literaria. Actualmente reside en Mallorca.

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