Un homenaje a las brujas de Macbeth y un homenaje a una joya arquitectónica, escondidos en PPP

Abr 28, 2021 Uncategorized
Patricia Rodríguez

En PPP (‘Pinar, piscina, plenilunio’), última novela de Patricia Rodríguez, hay escondidos pequeños homenajes. Por ejemplo, hay un homenaje a las brujas de Macbeth, hay también un homenaje a una joya arquitectónica a la arquitectura española contemporánea (la Casa Guzmán) que fue derruida hace poco por unos herederos y hay, más que un homenaje, una recreación de un escenario futuro un poco apocalíptico que podía encajar de alguna manera en una especie de post-capitalismo desolado.

PPP es una obra de ficción literaria escrita en un estilo poético y contemplativo que explora el mundo de las «urbanizaciones» veraniegas durante los años 80 en la España posfranquista. Un fenómeno social por el cual la clase media emergente buscaba un retorno a la naturaleza, pero no en el pasado rural de su familia, sino en una imagen nueva y fabricada de prosperidad tomada de otras culturas occidentales.

La primera parte de la novela está escrita en el primer presente del plural y sigue a un grupo de niños prepúberes: Largos días de verano en bicicleta, perros callejeros, peligros moderados como un río cercano, el abismo entre ellos y los padres, nadando en otro piscinas de la gente por la noche cuando no están en casa. Su búsqueda de lo prohibido. Estar al aire libre en la oscuridad. Un trágico acontecimiento en el bosque. Un homenaje oculto a las brujas de Macbeth…

La parte II está escrita en primera persona del singular. Una adinerada ama de casa, en su nueva casa de verano, organiza una fiesta para conocer a los vecinos. Un espléndido banquete del que nadie puede salir. Cada espacio descrito en este capítulo recrea la arquitectura y los interiores de una de las joyas de la arquitectura española contemporánea, a Casa Guzmán, que recientemente fue demolida por sus propietarios para construir una casa de verano más grande y mejor.

La Parte III se desarrolla en un futuro cercano de crisis económica y degradación social. La mayoría de las parcelas han sido abandonadas o en mal estado. Uno de los niños vive en la casa de verano de su familia como un adulto privado de sus derechos, su única compañía, un vecino en el que no se puede confiar. «Ilegales» emigrantes okupan una casa cercana. Ella encuentra fuerza en la presencia omnipresente de la naturaleza, todavía latente, con nuevos significados y poderes, ahora reclamando esta arcadia alienante en las profundidades del invierno.Patricia Rodríguez es una autora española que vive en Londres, conoció por primera vez la pintura de Caroline en la exposición London Open en la Whitechapel Gallery. La pintura fue una de las claves que desencadenó esta nueva obra de ficción que será su tercera novela.

Pinar, piscina, plenilunio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: